jueves, 16 de septiembre de 2010

CONFLICO EN KRAFT


Paro total en Kraft ante la muerte de una trabajadora

Los trabajadores de Kraft venimos realizando desde la noche del martes 14 un paro total de actividades ante el fallecimiento en el Servicio médico dentro de la planta de la compañera Marcela Ortega, madre de tres hijos. En este hecho gravísimo está implicado el servicio médico de la empresa, que viene siendo cuestionado duramente por el conjunto de los obreros y obreras y la Comisión Interna. Su modalidad es negar las enfermedades de los trabajadores y presionar constantemente para que vuelvan a sus puestos de trabajo. Al mismo tiempo, no se reconocen los certificados médicos particulares que traen los trabajadores. Para esta empresa la salud de los trabajadores vale mucho menos que su propia ganancia y es por eso que su servicio médico funciona de esta forma intentando que los trabajadores continúen en sus puestos de trabajo más allá de su propia salud.
La Comisión Interna había realizado ya una denuncia sobre este tema en el Ministerio de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires (Delegación Tigre), por lo cual fueron convocadas dos audiencias. A la primera la empresa ni se presentó, y en la segundo no ofreció ningún tipo de solución a nuestros reclamos.

El día de ayer, ante la gravedad de la situación y a más de un año del conflicto generado por la falta de medidas de higiene ante la epidemia de Gripe A, la Comisión Interna propuso el paro en asamblea, lo cual fue resulto por unanimidad en el Turno Noche. Luego, el STIA se sumó a la medida que fue ratificada por la asamblea del Turno Mañana.
La Comisión Interna de Kraft Terrabusi exige:
1) Conformación de una comisión de trabajadores que tenga plenos poderes para investigar el hecho, con asesoramiento médico y legal.
2) Reconocimiento pleno de los certificados particulares presentados por los trabajadores.
3) Que se prohiba al departamento medico enviar nuevamente a trabajar a cualquier compañero que presente malestares físicos y problemas de salud en el trabajo.
4) Reforma completa del actual servicio médico, estableciendo la participación de los trabajadores en la selección del personal (médicos y enfermeras) en función de su idoneidad profesional y sus antecedentes (no haber sido parte de otros servicios médicos laborales cuestionados por los trabajadores).


Comisión Interna Kraft Foods

15-9-2010

miércoles, 15 de septiembre de 2010


Buenos Aires 14 de Septiembre de 2010

Los integrantes de la Asamblea Popular de la Plaza Almagro (APPA), nos solidarizamos con los justos reclamos que vienen llevando adelante los alumnos de las siguientes instituciones de nuestra comuna: Escuela Normal Nº 7, Instituto de la Universidad Nacional del arte (IUNA) en sus sedes de Yatay y Loria, y la Escuela de cerámica Nº 1, todas ellas de nuestro querido barrio Almagro en un gesto de rebeldía en defensa de los derechos fundamentales de nuestros jóvenes.

En este caso el derecho a la educación en condiciones edilicias dignas, reclamo que hoy tomaron los estudiantes junto con el de mayor presupuesto educativo, ejerciendo el derecho a manifestarse y a luchar por un fin tan justo como noble.

Como organización Social barrial, atenta a las necesidades del lugar, hacemos llegar nuestro apoyo y solidaridad a este y todo reclamo que reivindique derechos fundamentales como es el caso de la educación de nuestros niños y jóvenes.

Asamblea Popular de la Plaza Almagro (APPA)

TINELLI Y FORT






Tinelli puede ser procesado por lenocinio

Ricardo Fort y Tinelli están armando juntos en el programa Show Match una desagradable propuesta para " jóvenes bonitas hasta 40" años, que quieran aceptar ser mujer de Fort a cambio de dinero, auto, tarjeta de crédito. Fort, a través del programa de Tinelli, compra favores públicamente, seduce con dinero y la promesa de una supuesta buena vida a las mujeres convocadas.

Corromper a una persona para que entregue su cuerpo y su dignidad por dinero es facilitar y alentar esa corrupción, con el agravante de ser apoyada y divulgada en un programa líder en audiencia que , aparentemente por ésta razón, parece tener impunidad absoluta.

Hace rato que venimos asistiendo a esta naturalización de lo aberrante que promueve perversamente Tinelli, instalando en el imaginario colectivo la idea de que es "normal" o "natural" que la mujeres se desnuden y se presten para las consignas más degradantes y las personas en general se rebajen a ser objeto y pierdan lo que las dignifica y humaniza por dinero ( y hablamos de TODOS los participantes del programa)

Este es el mensaje: "todos entregan cuerpo y la dignidad por dinero". Se empeña en querer convencernos de que todas las personas abandonamos nuestra dignidad, los valores más esenciales, los lazos de solidaridad sustentados en el valor real por la vida de los otros y por la nuestra, por DINERO. Y en esto, redobla el mensaje del sistema.

En síntesis, Tinelli promueve además de misoginia y prostitución ( no sólo de las mujeres) la desvalorización absoluta de las personas, de su integridad, de su VIDA.
Pero lo peor es que utiliza un doble discurso ( Bailando por un Sueño, un sueño que supuestamente es para ayudar a otro/s y a costa de ofrecerse a la pantalla como objeto ).

Anteriormente se logró que levantara el programa de Bailando Kids porque muchas organizaciones y personas independientes firmamos una solicitada y se movieron muchas voluntades para darle de baja.

Este mail tiene el objetivo de despertar un poco de conciencia sobre la gravedad de la situación ( no es nada menor ni inocente ) y de combatir la idea de la impunidad e invulnerabilidad de Tinelli y cía.


LA MEJOR MANERA QUE TENEMOS A NUESTRO ALCANCE PARA DECIR "NO" ES CAMBIANDO DE CANAL O APAGANDO LA TV.
NO LE DEMOS RAITING A LO CRIMINAL, a la degradación de la mujer, al desamor, al vacío.

Delitos contra la integridad sexual
Prostitución de mayores de 18 años (lenocinio – 126)
El artículo 126º fija que “será reprimido con reclusión o prisión de cuatro a diez años, el que con ánimo de lucro o para satisfacer deseos ajenos promoviere o facilitare la prostitución de mayores de dieciocho años de edad mediando engaño, abuso de una relación de dependencia o de poder, violencia, amenaza o cualquier otro medio de intimidación o coerción”.
Esta figura se llama también “lenocinio” (donde no se prevén agravantes), siendo sus elementos: 1) La acción es promover o facilitar la prostitución mediante engaños, violencia o abuso en la relación (que deben existir obligatoriamente pues son elementos constitutivos) ; 2) La víctima debe tener más de 18 años y 3) Es un delito doloso (conocimiento que se está prostituyendo a una persona y voluntad de hacerlo) cuyo elemento subjetivo es el ánimo de lucro o de satisfacer deseos ajenos (quedan excluidos los deseos propios).

lunes, 13 de septiembre de 2010

SALVADOR ALLENDE

Ayer mataron a Salvador Allende
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Por José Pablo Feinmann

Sería ingenuo no creer que el 11 de septiembre que el mundo recordará será el de las Torres Gemelas antes que el de Chile. El de las Torres tuvo una audiencia en simultáneo, un público atónito que asistía, compartiéndolo, en vivo y en directo, a uno de los acontecimientos más poderosos de la historia humana. No menos poderoso fue el de Chile, pero nos tenía más acostumbrados. Sin embargo, no bien se desplegó el terror pinochetista supimos que eso era nuevo, no tenía antecedentes. Lo mismo sucedió con el terror de la Junta argentina.

Ignoro si se ha reflexionado sobre un punto (sin duda, sí; pero merece ser ofrecido otra vez al análisis): el acontecimiento de las Torres y el de Chile no sólo comparten la fecha, sino mucho más. El país de las Torres (el Imperio) fue el causante directo del septiembre chileno. Chile nada tuvo que ver con la caída de las Torres. Pero Estados Unidos hizo el golpe de Pinochet, lo inventó a Pinochet y lo asesinó a Allende. Era parte de la política que se había otorgado para manejar las cosas en eso que llaman su “patio trasero”.
Desde que llegó a la presidencia, Ke-nnedy, que era un furioso anticomunista, advirtió que –durante el llamado período de la Guerra Fría– las acciones bélicas directas no tendrían lugar entre los dos bloques hegemónicos. Había, en ellos, un exceso de técnica bélica que lo impedía. El terror nuclear recomendaba una excesiva prudencia que los dos colosos ejercieron celosamente. Las luchas, entonces, se dieron en otras latitudes.
Demoraron en advertir que en América latina los comunistas se habían posesionado de Cuba, brillante tarea de esos barbudos que habían seducido y engañado a la CIA diciéndose democráticos, y que la CIA creyó que apenas venían a tirarles abajo a ese sargento Fulgencio Batista, un sanguinario impresentable, que había hecho de Cuba un prostíbulo y un garito para la mafia. Apoyaron a los muchachos de Fidel, que les dieron una enorme y pésima sorpresa: su líder se definió y definió a su movimiento como marxista-leninista. Decidieron aprender la lección: nunca más un Castro en América latina. Porque Estados Unidos decía no pretender apropiarse del mundo como los soviéticos, pero en verdad ya casi lo dominaba o ésa era su meta. Con justa razón, el profesor Chalmers Johnson consideró que había más simetría entre las políticas de la Unión Soviética y de los Estados Unidos de lo que los norteamericanos deseaban reconocer: “Si en el transcurso de la Guerra Fría la Unión Soviética intervino manu militari en Alemania Oriental (1953), Hungría (1957) y Checoslovaquia (1968), los Estados Unidos articularon el golpe en Irán (1953), la invasión de Guatemala (1954) y de Cuba (1961), ocuparon militarmente la República Dominicana (1965) e intervinieron en Corea (1950) y en Vietnam (donde sustentaron dictaduras y mataron a un número más grande de personas que la Unión Soviética en sus exitosas intervenciones)” (Chalmers Johnson citado por Luis Alberto Moniz Bandera en su notable ensayo: La formación del Imperio Americano). En una comparación inevitablemente odiosa y desagradable, posiblemente la CIA sea y haya sido una organización más cruel, más asesina y, sobre todo, más responsable de la llegada de regímenes genocidas al poder que la KGB soviética. Medio mundo o más no diría esto por la prepotencia, la supremacía que tienen los medios en la formación de la subjetividad de las personas. El cine, por ejemplo (gran herramienta de propaganda de EE.UU.), siempre ha mostrado a un agente de la KGB como alguien más siniestro que uno de la CIA, que, con frecuencia, es el héroe de la película. Jack Ryan, sin ir más lejos, tuvo la pinta y el carisma de Harrison Ford. ¿Quién, en la KGB, podía competirle? Pero un serio problema se le aparece a la Administración Nixon. En 1970, el socialista Salvador Allende, candidato de la Unidad Popular, gana de modo inobjetable las elecciones en Chile. Pese a que Allende propone una “vía pacífica” –o una “vía democrática”– al socialismo, Richard Nixon lo odia desde el primer día. Y desde ese día se propone echarlo del gobierno. Aquí debo mencionar dos documentales formidables con los que trabajo estas cuestiones y deben (creo) ser consultados: uno es casi una autobiografía de Robert McNamara y se titula La niebla de la guerra, el otro es una pequeña obra maestra de Chistopher Hitchens, Los juicios de Henry Kissinger. En éste, Hitchens nos muestra la pasión que pone Kissinger en dejar contento a su jefe, Nixon, y demostrarle que se puede hacer con un país lo que Estados Unidos desee. No aún con Chile, porque Allende acaba de ganar muy limpiamente “y nosotros respetamos la democracia”. Nixon acepta este dogma, pero tiene claro que –en caso de llegar a imponer una dictadura– siempre es mejor una dictadura no-comunista que una comunista (ver: Luis Alberto Moniz Bandeira, La formación del Imperio Americano, p. 278). Seguramente compartían este criterio las empresas que le hicieron saber acerca de la gravedad del asunto: la ITT, la Pepsi Cola y el Chase Manhattan Bank. Todas se comunicaron con el presidente de la CIA, Richard Helms. También lo hizo Nixon, en una reunión relámpago: se sentó, tomó un vaso de agua, dijo un par de cosas y se fue. Destinó 10 millones de dólares para la tarea de desestabilizar al “hijo de puta” –así le decía: SOB—, pidió acción inmediata, dejar de lado al embajador, poner los mejores hombres en la tarea y en 48 horas deteriorar la economía. A partir de ese punto empezaría el trabajo en serio.
Kissinger tenía un buen concepto de la habilidad política de Allende: por todos los medios exhibiría que no era un satélite soviético, a lo Castro, ni siquiera un gobierno abiertamente comunista. Pero no estaba dispuesto a mostrar que le creía. En suma, entre Nixon y Kissinger deciden hundir a Allende desde el primer día de su llegada al poder. Así se hace la historia. En tanto, en América latina se festejaba el gran paso de la llegada al gobierno por elecciones libres y democráticas de un gobierno socialista (aunque fuese con un margen leve: la Unidad Popular sólo alcanzó el 36,2%), en las oficinas de la CIA o en el despacho más privado de Nixon la tarea de destrucción ya estaba en camino. Precisamente en Los juicios de Kissinger, el halcón Alexander Haig (que anduvo por aquí tratando de arreglar la guerra de Malvinas) lanza una exclamación con la fuerza de un escupitajo iracundo: “¿Otro Castro en América latina? ¡Por favor!” O sea, ni locos. Allende debía caer.
Haig es un activo soldado de esa causa. En mi novela Carter en New York, Joe Carter le cuenta a un amigo moribundo el modo en que Haig (Alexander Higgins en la novela) se despide de Allende antes de subir al avión que lo llevará a los States, cumplida ya su tarea. Explica: “El problema –ahora– es el Islam. Pero a los 24 años conocí al senador republicano Alexander Higgins. El hombre era un genio. Uno de los grandes cerebros que –allá por 1973– liquidó al gobierno socialista de Salvador Allende. Y que –no hacía mucho, entre un trago y otro– le había confesado ciertas cosas. ‘Sabes, Carter, Allende tenía la beatitud de un arcángel. Mas, ¿qué podía hacer yo? Sólo reconocerlo, pero no evitar mi trabajo por sentimentalismos peligrosos, que te mienten o te ciegan. La última vez que estreché su mano, poco antes del golpe que acabó con su vida, abandonaba yo la República de Chile, todo estaba ya hecho. Acerqué mi cara a la suya y en voz muy baja pero audible para él y para mí, le dije: ‘Es usted un hombre puro. Comunista o no. Cuando le caiga encima el caos que le hemos preparado recuerde estas palabras de uno de sus enemigos. Es usted un hombre bueno, equivocado pero honesto y valiente. Estrecho su mano con orgullo, doctor Allende. Y es la última vez que lo hago’. Me miró a través de esos anteojos doctorales, de académico, de hombre culto. Dijo: ‘¿Por qué si tanto me respeta está al lado de quienes buscan mi destrucción?’ ‘Doctor, es muy simple: otra Cuba, en América latina, no. No podemos permitir eso.’ ‘¿Y quiénes son ustedes para permitir o no lo que un pueblo ha elegido democráticamente?’ ‘Los Estados Unidos de América. Y ustedes nuestro patio trasero. No queremos más problemas por aquí. Trate de salvarse. Huya.’ ‘Nunca. Usted no me respetaría si yo huyera. Me respeta porque sabe que lucharé hasta el fin.’ ‘Lo sé. Lo que nunca sabré es por qué luchará hasta morir por una causa tan infame.’ Allende me clavó sus ojos. Diablos, cuando miraba feo podías temblar si no eras duro, si te escaseaban los cojones. Dijo: ‘Lo que nunca sabré es cómo usted dice respetarme y es un mercenario al servicio de un imperio de asesinos’. ‘Doctor, no nacimos para entendernos. Estamos a punto de dejar de respetarnos. Y si me quedo uno o dos minutos más junto a usted acabaré por hacer el trabajo que en breve harán sus verdugos.’ ‘Parece conocerlos.’ ‘Los hemos entrenado nosotros, doctor.’ ‘¿Quién es el principal cabecilla?’ ‘¿No lo sabe? ¿Ni eso sabe?’ No dijo palabra. Todo estaba tan irrefutablemente tramado que no me importó darle el nombre del general que le habíamos destinado como verdugo. ‘Pinochet.’ ‘¿El general Pinochet?’, se asombró. Y, muy seguro, dijo: ‘El general Pinochet es mi amigo’. ‘Doctor Allende, parto de Chile con una duda: si es usted increíblemente bueno o increíblemente tonto.’ ‘Pues yo lo despido con una certeza: usted es un perro, una escoria humana que insulta la esencia del hombre.’ ‘Lamento desilusionarlo, doctor: pero a esa esencia, de nosotros dos, la encarno yo mejor que usted. Le dejo una enseñanza antes de irme: usted, como comunista, cree que esa esencia es buena y bastará que ella triunfe para que los hombres sean libres. Nosotros creemos que es mala. Que es egoísta y sólo el dinero le importa. Por eso los matamos y los seguiremos matando y les ganaremos todas las guerras. Piénselo.’” (Carter en New York, ed. cit. pp. 105/106/107).
El otro decisivo factor que derrocó a Allende fue “el decano de la prensa chilena”, el centenario periódico El Mercurio. Agustín Edwards, su director, viajó hasta las oficinas de Nixon y volvió con dos millones de dólares para la tarea democrática a emprender. Desde sus páginas inflamadas de patriotismo anticomunista, El Mercurio llamó a la lucha a las conchetas chilenas, que son temibles. Inauguraron la moda de las cacerolas.
Todo está dicho. Allende se refugia en La Moneda y dice que no habrá de huir. Ahí se queda. Se hunde con su barco. Tiene puesto un casco de guerra y sostiene una metralleta. Da un último discurso: “Trabajadores de mi Patria, tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo en el que la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor”. Don Agustín Edwards, director del “decano de la prensa chilena”, habrá brindado con buen champán. Las conchetas, felices. Los obreros, perseguidos y asesinados. Allá, en el Norte, la CIA, Nixon y Kissinger, satisfechos. Allende se suicidó o lo mataron. Pero estuvo en su puesto hasta último momento. El 11 de septiembre que América latina recuerda y llora es éste. El otro, el de las Torres, ni sabemos quién lo hizo. Y, emperradamente, como le habría gustado a don Salvador, seguiremos creyendo que alguna vez, más tarde o más temprano, se abrirán las grandes alamedas. Y el primero en pasar por ellas será don Salvador Allende. Una enorme pancarta con su cara de hombre bueno, que soñó un sueño tal vez imposible, pero que él sostuvo hasta el final. Así, pocos, Salud, héroe, mártir, ejemplo perenne. En usted se encarnó lo mejor de la condición humana.

¡¡¡VIVA CHILE, MIERDA!!!

"En un anivesario más del derrocamiento del presidente constitucional Salvador Allende"


mi sueño el que sigue entero...


"Compatriotas: es posible que silencien las radios, y me despido de ustedes. En estos momentos pasan los aviones. Es posible que nos acribillen. Pero que sepan que aquí estamos, por lo menos con este ejemplo, para señalar que en este país hay hombres que saben cumplir con las obligaciones que tienen. Yo lo haré por mandato del pueblo y por la voluntad consciente de un presidente que tiene la dignidad del cargo...

Quizás sea ésta la última oportunidad en que me pueda dirigir a ustedes. La Fuerza Aérea ha bombardeado las torres de Radio Portales y Radio Corporación. Mis palabras no tienen amargura, sino decepción, y serán ellas el castigo moral para los que han traicionado el juramento que hicieron.

Soldados de Chile, comandantes en jefe y titulares... al almirante Merino... ... El general Mendoza,
general rastrero que sólo ayer manifestara su solidaridad y lealtad al gobierno, también se ha denominado director general de Carabineros.

Ante estos hechos sólo me cabe decirle a los trabajadores: yo no voy a renunciar. Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad del pueblo. Y les digo que tengo la certeza que la semilla que entregáramos a la conciencia digna de miles y miles de chilenos, no podrá ser segada definitivamente. Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen, ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos.

Trabajadores de mi patria: quiero agradecerles la lealtad que siempre tuvieron, la confianza que depositaron en un hombre que sólo fue intérprete de grandes anhelos de justicia, que empeñó su palabra en que respetaría la Constitución y la ley, y así lo hizo. Es este momento definitivo, el último en que yo pueda dirigirme a ustedes, espero que aprovechen la lección. El capital foráneo, el imperialismo, unido a la reacción, creó el clima para que las Fuerzas Armadas rompieran su tradición: la que les señaló Schneider y que reafirmara el comandante Araya, víctima del mismo sector social que hoy estará en sus casas esperando con mano ajena conquistar el poder para seguir defendiendo sus granujerías y sus privilegios. Me dirijo, sobre todo, a la modesta mujer de nuestra tierra: a la campesina que creyó en nosotros, a la obrera que trabajó más, a la madre que supo de su preocupación por los niños. Me dirijo a los profesionales de la patria, a los profesionales patriotas, a los que hace días están trabajando contra la sedición auspiciada por los colegios profesionales, colegios de clase para defender también las ventajas de sociedad capitalista.

Me dirijo a la juventud a aquellos que cantaron y entregaron su alegría y su espíritu de lucha; me dirijo al hombre de Chile, al obrero, al campesino, al intelectual, a aquellos que serán perseguidos porque en nuestro país el fascismo ya estuvo hace muchas horas presente en los atentados terroristas, volando puentes, cortando las vías férreas, destruyendo los oleoductos y los gasoductos frente al silencio de los tenían la obligación proceder... La historia juzgará.

Seguramente Radio Magallanes será acallada y el metal tranquilo de mi voz no llegará a ustedes. No importa me seguirán oyendo. Siempre estaré junto a ustedes, por lo menos mi recuerdo será el de un hombre digno que fue leal con la patria. El pueblo debe defenderse, pero no sacrificarse. El pueblo no debe dejarse arrasar ni acribillar, pero tampoco puede humillarse.

Trabajadores de mi patria: tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres el momento gris y amargo, donde la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor.

¡Viva Chile, viva el pueblo, vivan los trabajadores!

Estas son mis últimas palabras, teniendo la certeza de que el sacrificio no será en vano. Tengo la certeza de que, por lo menos, habrá una sanción moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición."


SALVADOR ALLENDE Santiago de Chile
11 de septiembre de 1973

domingo, 12 de septiembre de 2010

JULIO LÓPEZ




CONVOCATORIA DEL ENCUENTRO
MEMORIA VERDAD Y JUSTICIA


18 DE SETIEMBRE 15:30 HS

MARCHA

DE CONGRESO A PLAZA DE MAYO


4 AÑOS DE IMPUNIDAD Y ENCUBRIMIENTO

EXIGIMOS AL GOBIERNO
LA APARICIÓN CON VIDA DE

JULIO LÓPEZ



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  • ESCLARECIMIENTO DEL ASESINATO DE SILVIA SUPPO
  • NO A LA CRIMINALIZACIÓN DE LA PROTESTA

18 DE SETIEMBRE 15:30 HS

MARCHA

DE CONGRESO A PLAZA DE MAYO


ENCUENTRO

MEMORIA VERDAD Y JUSTICIA

HONDURAS LUCHA


MOVILIZACIONES EN TODO EL PAÍS

Honduras, masiva movilización en todo el país exige trabajo y salario digno


El llamado de la Resistencia y de las centrales obreras a realizar un primer Paro Cívico Nacional desembocó en una masiva movilización, que volvió a plantear la urgente necesidad de dar respuestas concretas a las demandas del pueblo en resistencia


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