lunes, 19 de agosto de 2019

JOSÉ MARTÍNEZ SUÁREZ



Un director de la Era de Oro

Murió José Martínez Suárez, gloria del cine argentino

El lugar más común habla de su parentesco con Mirtha Legrand, pero el cineasta fallecido este sábado fue mucho más que eso. No solo por su labor multitarea en la industria del cine, sino por su trabajo al frente del Festival de Mar del Plata.
Autodidacta, Martínez Suárez debutó en la dirección con El Crack, en 1960.
Autodidacta, Martínez Suárez debutó en la dirección con El Crack, en 1960. 

Imagen: Télam

A los 93 años murió José Martínez Suárez, pero hay que comenzar por el pasado. Había una vez, hace muchos años, un cine argentino que era de oro, con grandes estudios dedicados a producir una película tras otra y estrellas que hacían brillar a la pantalla. Un universo que replicaba a escala un modelo importado puerta a puerta desde Hollywood, un reino del que ya no queda nada. Hoy la industria local del cine sobrevive gracias al impulso de los propios artistas, arrestos individuales que se vuelven colectivos en el acto de hacer películas, pero que en los últimos años, con el Instituto Nacional del Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) a medio vaciar, hasta ha perdido buena parte del apoyo que debería recibir del Estado. Y si era poco lo que todavía unía a este presente empobrecido con aquel pasado de gloria, con la muerte de Martínez Suárez ya no queda casi nada.


Puede decirse que Martínez Suárez, nacido el 2 de octubre de 1925 en el pueblo de Villa Cañás, provincia de Santa Fe, conoció como pocos los dos extremos de esa historia. En su vida dentro del mundo del cine recorrió ese camino de punta a punta: fue extra, chepibe, técnico, asistente de director, guionista, cineasta, maestro y responsable de uno de los festivales más importantes de América latina. Aprendió el oficio trabajando a las órdenes de los directores más importantes del período clásico del cine argentino, como Carlos Hugo Christensen, Manuel Romero, Lucas Demare, Fernando Ayala, Leopoldo Torre Nilsson y sobre todo Daniel Tinayre, con quien el destino le deparó estrechos lazos familiares. Y dirigió a actores de la talla de Narciso Ibáñez Menta, Aída Luz, Leonardo Favio, Bárbara Mujica, Lautaro Murúa, Olinda Bozán, Alberto de Mendoza, Ángel Magaña, Mecha Ortíz y otros.
Luego de tamaña enumeración parece bastante justo afirmar que con Martínez Suárez, conocido como Josecito por quienes lo querían (que en el mundo del cine eran casi todos), se va la última memoria viva de la Era de Oro del cine argentino. O tal vez no, porque lo sobreviven sus dos hermanas y tal vez lo mejor sería comenzar esta historia hablando de ellas. Es que a pesar de ser menores, las mellizas Rosa Aurelia y Rosa María, a quienes en casa llamaban Goldie y Chiquita, llegaron al cine antes que Josecito. De hecho él se encargaba de acompañarlas hasta los estudios Lumitón EFA cuando las chicas eran apenas adolescentes y ya comenzaban a participar de sus primeros rodajes. Ambas debutaron con pequeños papeles en la película Hay que educar a Niní (1940), protagonizada por Niní Marshall, la actriz más grande de la historia del cine argentino. Las hermanas de Josecito aparecen en los créditos de ese film usando los nombres artísticos con los que pronto se harían muy conocidas: Silvia y Mirtha Legrand.
Apenas habían pasado tres años desde que la familia Martínez Suárez abandonara la Santa Fe natal para instalarse en Buenos Aires de manera definitiva y la popularidad de las mellizas Legrand comenzaba a crecer. Fue el rol de chaperón de sus hermanas el que selló el destino de Martínez Suárez en el cine: como siempre estaba ahí, esperando y mirando todo, empezaron a pedirle cosas. Así participó como extra en varios films. Su primera vez fue en La casa de los cuervos (1941), aunque él minimizaba esos pasos iniciales. “Por ahí me dijeron: pibe, ¿quéres ganarte cinco pesos? Bueno, andá que te van a dar un pantalón y una boina y lo hacés.” ¿Y qué papel le tocó en suerte? El de un niño que debía morir. “Tuve que morir cuatro veces. Al terminar la cuarta toma, el director Carlos Borcosque dice: ‘Ese chico con la camisa a cuadros, ese que ya murió cuatro veces delante de cámara: ¡qué no se muera más!’” Así le cuenta su debut el propio Martínez Suárez a Rafael Valles en el libro Fotogramas de la memoria, encuentros con José Martínez Suárez, editado por el INCAA y el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata del cual él mismo fue presidente durante más de una década, desde 2008 hasta su muerte (que siguiendo con la cuenta vendría a ser la quinta). Pero para eso faltaba un montón.


Es así como, cumpliendo con encargos sencillos para la producción de las películas donde trabajaban sus hermanas, las puertas del cine se abrieron de a poco para quien llegaría a ser un respetado director. Mirando y haciendo, sin nadie que le dijera por qué se tomaba tal decisión o se dejaba de hacer tal cosa, Martínez Suárez empezó a descubrir gajes y secretos de la actividad. “Eran descubrimientos empíricos que uno hacía a través de la práctica, no había nadie que te dijera: Bueno, Josecito, ahora la cámara se pone acá o del otro lado…” Ese conocimiento se completaba el día del estreno, cuando la propia película le mostraba los por qué de cada una de esas decisiones que nadie explicaba. Como ocurre con el del carpintero o el del albañil, por entonces el oficio del cineasta se aprendía desde abajo y con un único secreto: prestar atención.
Luego llegaron los años como asistente de dirección, en los que trabajó a las órdenes de aquella impresionante lista de cineastas ya enumerada. Su nuevo debut se produjo en 1949 con Un pecado por mes, de Mario Lugones, película que también representó el primer protagónico en el cine del gran Tato Bores. Ese mismo año participó de otros dos rodajes cumpliendo el mismo rol: Un hombre solo no vale nada y Miguitas en la cama, ambas también dirigidas por Lugones. Su labor como asistente continuó durante casi diez años, siendo uno de sus vínculos más ricos el que desarrolló con Tinayre, quien en 1946 se había convertido en esposo de su hermana Mirtha. Con él trabajó en tres films: Deshonra (1952, con Tita Merello y Fanny Navarro), Tren internacional (1954, protagonizada por Alberto Closas y la propia Mirtha) y La bestia humana (1957).


La década de 1960 representó un quiebre global en to










cultura. Los Estados Unidos y la Unión Soviética comienzan la carrera espacial. En Inglaterra aparecen The Beatles y tiran la bomba del rock. Casi al mismo tiempo, en Francia un grupo de críticos desbordados de amor por el cine le da forma a la Nouvelle Vague: su influencia se hace sentir en todo el mundo, incluida la Argentina. Debuta una generación de directores jóvenes llamada a renovar el escenario cinematográfico local. Es el tiempo de la primera versión del Nuevo Cine Argentino (NCA)Manuel Antín filma La cifra impar, adaptando el cuento de Julio Cortázar “Cartas de mamá”; Murúa hace lo propio con Shunko y Martínez Suárez con El crack, una comedia dramática ambientada en el mundo del fútbol. Enseguida se suman David Kohon con Tres veces Ana (1961) y Rodolfo Kuhn con Los jóvenes viejos (1962), y más tarde Favio con Crónica de un niño solo (1965).


Como suele ocurrir con la mayoría de las generaciones o escuelas, el NCA modelo ’60 no representó un movimiento programático, sino apenas la coincidencia temporal de un puñado de voluntades dispersas. Es cierto que 









Martínez Suárez y sus congeneracionales compartían una mirada estética que tenía como modelos el Neorrealismo italiano y, sobre todo, a la Nouvelle Vague. Pero a diferencia de lo que había ocurrido en Francia, donde el surgimiento de esta última estuvo íntimamente ligado al desarrollo teórico y crítico que sus miembros habían desplegado antes en la mítica Cahiers du Cinema, en la Argentina ni siquiera se contaba con un Instituto del Cine a la altura del desafío de renovar el panorama. El tomo III de las Obras incompletas de Homero Alsina Thevenet reproduce un informe que el crítico uruguayo publicó en la revista Primera Plana en 1965. Titulado “Cine argentino. Conspiración de silencio”, el mismo da cuenta de un estado de situación que penosamente recuerda al actual: reglas del juego poco claras en el estímulo de la producción, manejo discrecional de los fondos públicos y apoyo insuficiente a los cineastas noveles, a quienes por entonces se acusaba de filmar películas que eran reconocidas en festivales de todo el mundo, pero que nadie iba a ver cuando se estrenaban en el país. Un reclamo que en la actualidad ha vuelto a bajar desde lo más alto del INCAA (y más allá).

No hay dudas de que semejante escenario es una de las causas de que la carrera de Martínez Suárez como director se desarrollara de forma discontinua. Dos años después de su ópera prima llegó Dar la cara (1962), un drama protagonizado por Favio y Murúa con guión original de David Viñas, en el que un grupo de amigos se esfuerzan por generar sus propios caminos en la vida tras haber cumplido con el servicio militar. “Yo me permito suponer, como si la película fuera de otro, que si alguien necesita saber cómo se hablaba, cómo se vestía, cómo se comía, cómo se bailaba o cómo se hacía el amor en aquella época, hay que ver Dar la cara”, dijo hace algunos años el propio Martínez Suárez durante la emisión televisiva de su película en el ciclo Filmoteca, que Fernando Martín Peña conduce en la Televisión Pública desde hace varias temporadas. Esa sensibilidad para captar el espíritu de su propio tiempo fue la característica más destacada de aquel NCA en general y muy especialmente en el caso de Martínez Suárez.
Las dificultades para producir cine con el sistema de estudios en crisis, un deficiente apoyo estatal y las constantes turbulencias políticas (gobiernos de facto incluidos) obligaron al director a dejar de lado su oficio durante 13 años. Su tercera película recién pudo gestarse durante la primavera creativa que el cine argentino vivió en el lapso inicial del tercer gobierno peronista. Así fue que en 1975 estrenó Los chantas, una comedia dramática que de forma lúcida supo ver el sino trágico de aquellos años. En una escena emotiva en la que dos amigos charlan sobre desengaños, Tincho Zavala le dice a Norberto Aroldi: “Somos la generación quemada”. Una profecía que ya había comenzado a hacerse realidad. Un año después llegaría Los muchachos de antes no usaban arsénico, la comedia negra queJuan José Campanella volvió a contar en la reciente El cuento de las comadrejas. Una historia de asesinatos y desapariciones que por una oscura casualidad fue la primera película que se estrenó en el país tras el golpe de estado de 1976. A nadie se le ocurrió censurarla.

Martínez Suárez recién volvería a filmar con el retorno de la democracia. En 1984 se estrenó la que sería su última película, el policial Noches sin lunas ni soles, cuyo guión está basado en la novela homónima de Rubén Tizziani. Después de eso el maestro dejó de filmar para dedicarse a dar clases. “Cuando comencé con el taller me preguntaban por qué no dirigía más. Yo les decía que estaba dirigiendo todos los días en conjunto con mis alumnos”, dijo el director, quien sabía perfectamente que los buenos maestros reencarnan en sus alumnos. Entre ellos se cuentan Lucrecia Martel, Gustavo Taretto, Ana Poliak, David Oubiña, Leonardo Ci Cesare y el propio Campanella. Los últimos 11 años Martínez Suárez se los dedicó al Festival de Mar del Plata, bajo cuya presidencia terminó de establecerse como el más importante del país junto al Bafici, y por qué no también de América latina. Un cargo que ocupó hasta ayer, porque así de vitales eran los 93 años de José Martínez Suárez. Un director que filmó poco pero bien, que supo renovarse a través de la docencia y de su querido Festival de Mar del Plata, y a quien todos seguirán llamando Josecito.


domingo, 18 de agosto de 2019

 GRAN ACTO DE AMIGOS DEL CAFÉ DE LOS ANGELITOS

MARTES 27 DE AGOSTO 18 HORAS - UTE  BME. MITRE 1984






martes, 13 de agosto de 2019

DECLARACIÓN POR EL RESPETO A LA DEMOCRACIA

Declaración: No al terrorismo financiero. Que Macri respete la democracia y la decisión de las urnas
Los/as abajo firmantes repudiamos las declaraciones del presidente Mauricio Macri, quien en conferencia de prensa culpó a los votantes y a la oposición por el descalabro al que sus políticas vienen conduciendo. “Lo de hoy muestra lo que puede pasar” se lee como una extorsión de cara a las próximas elecciones. Como si el alza del dólar nos estuviese forzando a optar entre Macri y el caos económico. “No es lo que quiere el mundo” deja ver que su gestión no respeta la voluntad popular y responde en cambio a los deseos y expectativas de los especuladores financieros y el FMI. Nos preocupan este tipo de manifestaciones, que implican en los hechos un ataque a la democracia y al derecho soberano de los pueblos a elegir sus representantes y el rumbo de las políticas públicas.
Frente a este chantaje, exigimos que el gobierno actúe responsablemente, que asuma su responsabilidad en la crisis a la que nos condujo y deje de convalidar una violenta depreciación del peso que licúa nuestros salarios y jubilaciones. Exigimos que se respete la voluntad popular y no se busque escarmentar mediante el pánico financiero a los votantes que elegimos otras opciones.
Llamamos a todas las fuerzas sociales y políticas, y a la ciudadanía en general, a pronunciarse contra este inaceptable avasallamiento de la democracia.

Primeras firmas: Mabel Thwaites Rey, Mario Pecheny, Cristina Banegas, Ezequiel Adamovsky, Lucía Puenzo, Alejandro Grimson, Norma Sanchís, Rafael Spregelburd, Ana María Picchio, Aldo Casas, Taty Almeida, Pablo Alabarces, Isol, Federico Schuster, Alejandro Vanelli, Beatriz Rajland, Ricardo Forster, Alejandra Darín, Luis Ziembrowski, Moro Anghileri, Leandro Morgenfeld, Leonardo Sbaraglia, Ana Paula Penchaszadeh, Rep, Cecilia Palmeiro, Atilio Boron, Valeria Lois, Cristian Drut, Sergio Morresi, Andrea Garrote, Mauricio Kartun, Martín Ogando, Tamara Perelmuter, Pablo Echarri, Jean Pierre Noher, Elisa Carricajo, Pilar Gamboa, Martín Bergel, Senda Sferco, Claudio Katz, Paula de Luque, Pablo Vommaro, Ana Celentano, Diego Lerman, Fernanda Saforcada, Osmar Nuñez, Juan Pablo Gómez, Lorena Vega, Martín Mosquera, Majo Malvares, Lautaro Delgado Tymruk, Leticia Mazur, Fabian Forte, Natalia Bustelo, Vera Carnovale, Patricia Funes, Gloria Carrá, Luisa Kuliok, Gustavo Tarrío, Alejandra Flechner, Martin Baña, Analía Couceyro, Gabriel Giorgi, Carla Maglio, Pablo de Marinis, Dhan Zunino, Mónica Raiola, Arturo Bonin, Cristina Tejedor, Susana Torres Molina, Andrés Scharager, Alexia Massholder, Vanesa Ciolli, Fernando Toyos, Valeria Arza, Martín Rodriguez, Claudia Gilman, Maisa Bascuas, Javier Margulis, Coni Vera, Martín Unzue, Ana Logiudice, Mariano López Seoane, Diego Frenkel, Claudio Lozano, Ana Rameri, Valeria Pita, Juan Wahren, Julio Moyano, Alcira Daroqui, Agustín Santella, Pablo Ortemberg, Claudio Ingerflom, Maria Onetto, Juan Francisco Martínez Peria, Adriana Petra, Diego Raus, Andrés Kozel, Javier Echaide, Diego de Charras, Irene Provenzano, Sofia Palomino, Nicanor Loreti, Manuela Mendez, Gabriela Diker, Carlos De Feo, Yamile Socolovsky, Sandra Torlucci, María José Iñíguez, Daiana Masín, Ana Franchi, Marina Farinetti, Bettina Sidy, Adrián Velásquez Ramírez, Facundo Nahuel Martín, José Seoane, Horacio Mosquera, Daniel Valenzuela, Gabriela Roffinelli, Mempo Giardinelli, Luciano Suardi, Alejandra Oberti, Alejo García Pintos, Gabriel Entin, Federico Tombetti, Octavio Colombo, Ludmila Scheinkman, Gabriela Mitidieri, Camila Barón, Diego Velázquez, Silvia Grinberg, Valeria Llobet, Marcelo Campagno, Alejandra Mailhe, Mariano Zarowsky, Mario Cámara, Alejandro de Oro, Adrián Pulleiro, Mabel Manzanal, Ignacio Telesca, Daniel Martínez Contarelli, Mario Greco, Ana Miranda, Javier Balsa, Clara Bressano, Gustavo Llarull, Joaquín Vitali, Hernán Borisonik, Inés de Oliveira Cézar, Pablo de Nito, Emiliano Conill, Luciano Nicolás García, Juan Onofri, Carolina Foglia, María Alicia Gutiérrez, Tomás Raffo, Oscar Alberto Cuervo, Alejandro de Oro, Ana Sánchez Trolliet, Pilar Pineyrúa, Milagros Mumenthaler, Haydee Frontini, Verónica Tozzi, Roberto Pittaluga, Ximena Espeche, Emilio Crenzel, Diana Szeinblum, Silvio Lang, Matias Feldman, Esteban Bieda, Paula Pichersky, Marcela Ferrari, Santiago Mazzanti, Eugenia Levin, Jorge Cernadas, Rodolfo Gómez, Haydee Frontini, Alfredo Mumenthaler, Emmanuel Biset, Marco Palacios, Manuel Rebón, Mara Borchardt, Beatriz Greco, Magdalena Chiara, Paola Benassai, Mariana Amato, Pablo M. Shiff, Julio Bulacio … y siguen más de 43.000 firmas.
https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSexfGU9_eHAxRysEHrj67ERAxkLQLiy7fWn5vuUt_Z84KGQZg/viewform






lunes, 12 de agosto de 2019

TERESA PARODI

Hay fiesta por los Fernández

*Por Teresa Parodi


Dicen qué hay fiesta en el pueblo
los Fernández son la causa
Por eso aún en otoño
la primavera está en casa
Son los muchos de la guía
los que no tienen prosapia
los hijos de la vecina
del obrero que hizo patria
de inmigrantes que vinieron
a construir la esperanza
No tienen otros blasones
No son patricias sus alas
No tienen rango ni estirpe
Son del pueblo que aún aguarda
que vuelva el sol a su patio
que no le roben el alma
que pueda soñar futuro
que rinda lo que trabaja
Por eso hay fiesta en el pueblo
Los Fernandez son la causa.



AMANECER



¡¡¡AMANECE QUE NO ES POCO!!!


LAS CARAS Y LAS MÁSCARAS

     
Tras la noche negra del macrismo, ¡amanece! un nuevo momento, con la derrota estrepitosa del gobierno de “Cambiemos” que solo cambió para favorecer a los ricos, los bancos,  los grandes hacendados del campo, los lavadores de dinero negro, a sus familias privilegiadas, a las empresas multinacionales y al FMI, ¡amanece!
     Amanece un nuevo momento, el de las clases postergadas, los trabajadores que quedaron sin sus fuentes laborales, los jubilados que quedaron sumergidos en la miseria, sin medicamentos, y desplazados de la sociedad.
     Amanece que no es poco, después del vendaval que desató un gobierno sin sensibilidad, que había venido para “hacer lo que hizo” liquidar a las Pymes, bajar los salarios, destruir la educación y la ciencia, terminar con la industria nacional y endeudar al país.
     Hicieron de la justicia un “garito” de bandidos, amparados por jueces y fiscales que se prestaron al juego perverso del gobierno, disponiendo prisiones inconstitucionales, amparados por los medios amigos, comprados con pautas millonarias, y delincuentes directos como D’Alessio.
     Hasta les falló  la empresa Esmarmatic, la última esperanza de prolongar la agonía.
     Bastaba con ver ciertas caras: Vidal, Pichetto…, partidarias, desprovistas de  las sonrisas  adiestradas, de políticos y periodistas complacientes que nunca incomodaron a los personeros del poder que entrevistaban, para darse cuenta de la magnitud de la derrota.
     Y…¿ahora qué?, ¿Cuál será el mañana?. Es necesario un adelantamiento de las elecciones de octubre,  sin Esmarmatic (que Servini de Cubria se ponga las pilas), porque ni el país ni su gente pueden aguantar los cuatro meses que aún faltan para el 11  de diciembre, el día “D”.
     ¡Amanece! un nuevo momento colmado de esperanzas, es un renacer de un pueblo que sufrió durante tres años y ocho meses y  ver “realmente” una luz al final del oscuro túnel a que sumergió al pueblo este gobierno ¡que se vaaaaaaa!, ¡¡¡y que a Dios gracias  nunca volveráaaaaa!!!



                    

viernes, 9 de agosto de 2019

TEATRO FRAY MOCHO

NUEVA SEDE CENTRO CULTURAL TEATRO FRAY MOCHO.



Como es de publico conocimiento el Centro Cultural Teatro  Fray Mocho tubo que mudar sus instalaciones con motivo de que los dueños de la propiedad en la que funcionaba Peròn 3644 la vendían. Desde Enero del corriente año , estuvimos a las corridas sin encontrar un nuevo espacio, hasta que finalmente en mayo lo encontramos gracias a la buena predisposición  de su dueño Jose Elias, hombre de teatro que entendió nuestra situación y nos alquilo este nuevo local, con todas las facilidades para que podamos reabrir y continuar  nuestras actividades. Queremos dar a conocer nuestra alegría y compartirla y anunciar que pronto inauguraremos (aunque no tenemos una fecha cierta , ya que estamos en refacciones , las que se hacen difíciles por los costos , lo haremos pronto a como de lugar ) no obstante ya están funcionando varios talleres y ensayos. Motiva esta nota para poner nuevamente en el medio la vigencia del Centro Cultural Teatro Fray Mocho en ARAOZ 1047(CABA) y que TODO LO HERMOSO ES POSIBLE .




Muchas Gracias

Ernesto Michel





LIBRO SOBRE: "EL PARQUE DE LA ESTACIÓN"


LIBRO: “EL PARQUE DE LA ESTACIÓN”

“En su entorno de Balvanera, Once y Almagro”

                                                  
                                                      De Miguel Eugenio Germino





              La historia y los por menores de una larga gestión de 19 años de los vecinos y organizaciones vecinales de Balvanera y Almagro por el logro de un parque en los terrenos vacantes del ferrocarril Sarmiento.

Fotos, Documentos, anécdotas y mucho más en 155 páginas

Próximamente en: Librerías, Kioscos de Diarios, Mercado Libre o directamente al Periódico  Primera Página
  

"El libro como creación cultural es una aventura que se recrea con los lectores, necesita de su complicidad.

Para leer, sentir, pensar y actuar situados."

                                                                      Editorial CICCUS