sábado, 13 de agosto de 2022

FIDEL CASTRO UN EJEMPLO PARA NO OLVIDAR

Fidel Castro


HACE 94 AÑOS NACÍA UN REVOLUCIONARIO


(Fidel Alejandro Castro Ruz; Mayarí, Holguín, 1926 - La Habana, 2016) Revolucionario y estadista cubano. Tras liderar la triunfante Revolución cubana de 1959, que agrupó a un amplio espectro de sectores sociales y formaciones políticas contra la servil y corrupta dictadura de Fulgencio Batista, Fidel Castro emprendió de inmediato una política de signo socializante que incluyó la reforma agraria y la expropiación de los bienes de las compañías norteamericanas. La presión de Estados Unidos, que apoyó en 1961 un frustrado intento de invasión de la isla, llevó a Castro a radicalizar sus posturas y a solicitar ayuda a la URSS, y aunque el desenlace de la llamada Crisis de los misiles (1962) aseguró la pervivencia de la Revolución, socavó también su independencia, dejando al país alineado en la órbita soviética.



Fidel Castro

Con el apoyo de la Unión Soviética y del bloque socialista, y a costa de las libertades ciudadanas y de los sacrificios impuestos a la población, Fidel Castro pudo superar las inmensas dificultades que supuso el bloqueo estadounidense, y siguiendo los modelos de planificación comunista logró reseñables avances sociales (educación, sanidad), si bien el desarrollo económico fue exiguo. Tras la caída del muro de Berlín en 1989, la subsidiada economía de la isla padeció una gravísima crisis; pese a ello, la Cuba castrista figuró entre los pocos regímenes comunistas que sobrevivieron al derrumbe de la URSS. Con la salud debilitada, Fidel transfirió el poder a su hermano Raúl Castro en 2008, casi cincuenta años después del triunfo de aquella revolución en que habían sido compañeros de armas.

Biografía

Procedente de una familia de hacendados gallegos, Fidel Castro estudió derecho en la Universidad de La Habana, por la que se doctoró en 1950. Su ideología izquierdista le llevó a participar desde muy joven en actividades revolucionarias, como la sublevación contra la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo en Santo Domingo (1947); el fracaso de la misma motivó su exilio en México. Vuelto a Cuba, militó en el Partido del Pueblo Cubano, y pocos años después retomó su actividad revolucionaria, esta vez contra la férrea dictadura instaurada en 1952, tras un golpe de Estado, por general Fulgencio Batista (1952-1958), que puso el país al servicio de su propio provecho y de los intereses norteamericanos.

Su primer intento fue el asalto al Cuartel de Moncada en Santiago de Cuba (1953), que se saldó con un fracaso: el cuartel no llegó a ser tomado y la acción no provocó la esperada insurrección popular. Pese al descalabro militar, Castro se anotó una victoria política, ya que aquel acto dio a sus protagonistas una gran popularidad que se vio acrecentada durante el juicio subsiguiente, en el que Castro se defendió a sí mismo y aprovechó para pronunciar un extenso alegato político («La Historia me absolverá»).

Fidel Castro fue condenado a quince años de prisión, de los que sólo cumplió dos (en la isla de Pinos) merced a un indulto que le puso en libertad en 1955. Se exilió de nuevo en México, desde donde preparó un segundo intento; pero, habiendo aprendido que su lucha tendría pocas posibilidades de triunfar en un medio urbano, esta vez apostó por crear una guerrilla rural en la zona más apartada y montañosa del país: la Sierra Maestra, en la provincia cubana de Oriente.

La Revolución cubana

Con un contingente de ochenta y dos hombres (el «Grupo 26 de julio») a bordo del yate Gramma, Fidel Castro desembarcó clandestinamente en Cuba a finales de 1956, siendo casi inmediatamente diezmadas sus fuerzas en un enfrentamiento con el ejército de Batista: sólo doce guerrilleros sobrevivieron. Dos años después, sin embargo, sus bases en la Sierra Maestra eran lo suficientemente sólidas y sus efectivos lo bastante nutridos como para llevar a cabo con éxito la ocupación de Santiago (1958). Desde allí Fidel Castro lanzó la ofensiva que recorrió la isla de este a oeste, secundado por sus colaboradores, entre los que figuraban Camilo Cienfuegos, su hermano Raúl Castro (que casi cincuenta años después sucedería a Fidel en la jefatura del Estado) y un argentino destinado a convertirse en uno de los grandes mitos revolucionarios del siglo XX: el Che Guevara.




El Che Guevara y Fidel Castro

La situación social y política de aquellos años favoreció el triunfo revolucionario. Pese a poseer la renta per cápita más elevada de Latinoamérica, la riqueza del país no llegaba a la mayor parte de la población, que padecía altísimas tasas de desempleo y subempleo; la dependencia económica de los Estados Unidos había generado una agricultura de grandes explotaciones que dio lugar a la formación de un numeroso proletariado rural, a la postre determinante en el proceso revolucionario. En las áreas urbanas, y en especial en La Habana, la realidad económica venía marcada por la fuerte incidencia del turismo estadounidense.

Por otra parte, la corrupción y el servilismo a los intereses del vecino del norte, siempre presentes en la vida pública cubana, habían llegado a extremos insospechados bajo la despótica dictadura de Fulgencio Batista, quien logró concitar en su contra tanto a los campesinos como a gran parte de las clases medias y a amplios sectores de la intelectualidad y del mundo universitario. Incluso las clases altas liberales y los estadounidenses habían llegado en los últimos tiempos a ver con malos ojos a un régimen que, por inestable y desprestigiado, no resultaba una buena garantía ante el ascenso de la izquierda.

De este modo, al inicial apoyo del campesinado pobre había seguido el fin de las reticencias del Partido Comunista, que abrió a Castro la posibilidad de encontrar apoyo en las ciudades; la dictadura, minada por la corrupción, fue incapaz de hacer frente al movimiento popular. El 1 de enero de 1959, el comandante revolucionario Camilo Cienfuegos entró triunfante en La Habana, un día después de que Fulgencio Batista firmase su dimisión y abandonase el país. La entrada del ejército guerrillero se producía mientras las fuerzas rebeldes acababan definitivamente con los últimos focos de resistencia. Al mismo tiempo una columna insurgente, dirigida por Ernesto Che Guevara, convergió sobre la capital, recibiendo a su paso la rendición de centenares de oficiales del ejército de Batista y la aclamación del pueblo cubano.


Camilo Cienfuegos y Fidel Casto en La Habana (8 de enero de 1959)

Designado presidente de la República, el 5 de enero Manuel Urrutia Lleó presentó a los nuevos ministros, quince en total, a la cabeza de los cuales se encontraba José Miró Cardona, representante del ala liberal, como primer ministro. Tres días más tarde Fidel Castro, que hasta ese momento se encontraba en Santiago, llegó a La Habana y se dirigió al pueblo. Castro subrayó la importancia de la huelga general en la derrota final del dictador y lanzó una advertencia a los divisionistas y a todos aquellos que pretendiesen ignorar el poder del pueblo.

De la moderación al comunismo

El tinte moderado y conciliador de los inicios de la Revolución, que no pareció importunar a las clases altas y a los Estados Unidos, no tardaría en desaparecer bajo los efectos de un brusco giro político. Los procesos contra los colaboradores de Batista y la marginación del poder de los sectores liberales, que culminaría con la renuncia del presidente Urrutia (julio de 1959), marcaron el principio de un cambio de línea en el proyecto revolucionario.

Fidel Castro se había puesto en febrero del mismo año al frente del gobierno cubano, acumulando los cargos de primer ministro (en sustitución de José Miró) y comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, y sin pérdida de tiempo empezó a hacer realidad los proyectos de cambio que habían suministrado una base social a la Revolución: el más importante de todos, la reforma agraria, que expropiaba las grandes haciendas extranjeras para dar medios de vida a los campesinos pobres. A partir de mayo de 1959, la aplicación de la Ley de Reforma Agraria supuso la nacionalización de los inmensos latifundios de las compañías extranjeras.

El hecho provocó la inmediata hostilidad del gobierno estadounidense; sin embargo, la actitud de Estados Unidos acabó por estimular un resultado opuesto al esperado. Fidel Castro dictó medidas drásticas, como la expropiación de los bienes de las compañías norteamericanas en Cuba, que extendieron el apoyo popular a la Revolución. En 1960 se nacionalizaron las centrales azucareras, las principales industrias, los bancos y las refinerías petrolíferas; se lanzó asimismo una amplia campaña de alfabetización y se organizaron milicias populares en sustitución del viejo ejército profesional.

Ese indudable contenido socializante y nacionalista que tuvo en un principio la Revolución cubana (contra el dominio semicolonial que ejercía Estados Unidos) se radicalizó a causa de la dinámica de enfrentamiento con el gobierno norteamericano. Mientras Castro llamaba a una revolución general contra el imperialismo en Latinoamérica (Primera declaración de La Habana), el presidente Eisenhower (1953-1961) rompía las relaciones diplomáticas con Cuba (enero de 1961) y decretaba un embargo comercial destinado a ahogar la economía cubana y forzar la retirada de Castro, ya que Cuba dependía casi totalmente de sus exportaciones a Estados Unidos, fundamentalmente de azúcar.

Con la llegada a la Casa Blanca del demócrata John F. Kennedy (1961-1963) no sólo no disminuyó la presión de Estados Unidos, sino que se agudizó con la organización del desembarco de exiliados cubanos armados en la bahía de Cochinos (abril de 1961), un intento de derrocar a Fidel que fue repelido con humillante facilidad por el ejército revolucionario. Después de aquello, Fidel Castro proclamó el carácter marxista-leninista de la Revolución cubana y alineó a su régimen con la política exterior de la Unión Soviética (Segunda declaración de La Habana, 1962); al mismo tiempo eliminó del gobierno a los políticos liberales con los que se había aliado al llegar al poder, y unificó a los grupos políticos que apoyaban la Revolución en un único Partido Unido de la Revolución Socialista.


Fidel Castro

En 1962 permitió que los soviéticos instalaran en suelo cubano rampas de lanzamiento de misiles con las que podían alcanzarse objetivos en Estados Unidos; descubiertas por el espionaje americano, Kennedy reaccionó con un bloqueo naval a Cuba y la exigencia de retirada de las instalaciones. La consiguiente «crisis de los misiles» estuvo a punto de hacer estallar una guerra nuclear entre las dos superpotencias, que se evitó a última hora al retirar Nikita Jruschov los misiles soviéticos a cambio de la promesa de que no habría nuevos intentos de invadir Cuba y del desmantelamiento de los ya obsoletos misiles norteamericanos en Turquía.

El régimen castrista

Conjurado el peligro de una agresión estadounidense y asegurada la pervivencia de la Revolución, el país entró en una fase de estabilidad no exenta de dificultades económicas. El embargo no afectaba solamente a las exportaciones de azúcar y otros productos a los Estados Unidos, sino también a las importaciones desde Estados Unidos a Cuba, que se surtía casi en exclusiva de todo tipo de artículos estadounidenses. El comercio entre ambos países quedó anulado, se congelaron las inversiones cubanas en territorio estadounidense y, con la retirada de la isla del capital norteamericano, la economía productiva cubana quedó privada de financiación.

Cuba sólo podía hacer frente a las consecuencias del embargo con la ayuda soviética; la dependencia de la URSS se extremaría a partir de 1975, cuando los países de la Organización de los Estados Americanos (OEA) se sumaron al bloqueo. La presión norteamericana había convertido al país en un régimen socialista prosoviético (aunque con singularidades) y a Fidel Castro en un dirigente comunista más, el primero en el hemisferio americano. En 1965 el partido cambió su denominación por la de Partido Comunista de Cuba, del cual fue elegido secretario general el propio Castro; en 1976 acumuló el título de presidente del Consejo de Estado.

Bajo la dirección de Fidel Castro, Cuba obtendría importantes logros sociales, especialmente visibles en la erradicación del hambre y de la subalimentación, en la educación primaria y universitaria y en la asistencia sanitaria, materias en las que llegó a constituir un modelo para los países subdesarrollados; pero el coste político y cultural fue considerable, pues exigió un ejercicio dictatorial del poder, con desprecio de las libertades individuales y del pluralismo, bajo la vigilancia continua de un Estado policial.


Castro ante la Asamblea de la ONU

El régimen desarrolló una política exterior muy activa, basada en la lucha contra el imperialismo, destacando el protagonismo del propio Fidel Castro en el Movimiento de Países No Alineados (cuya conferencia presidió en 1980) y la intervención militar cubana en África (en apoyo de los regímenes socialistas de Angola y Etiopía). La economía planificada de inspiración soviética dio algunos frutos iniciales, racionalizando las inversiones hacia objetivos de interés colectivo y facilitando una mejor distribución de la riqueza; pero, al igual que había ocurrido en la propia Unión Soviética, anuló los incentivos y las iniciativas, aisló al país de las corrientes inversoras internacionales y, finalmente, condujo a un agorero estancamiento.

Cuando las dificultades económicas de la URSS impidieron que siguiera subvencionando a la retrasada economía cubana, ésta se hundió en una grave crisis. No obstante, Castro rehusó introducir reformas en un sentido liberalizador, al estilo de la perestroika que auspiciaba Mijail Gorbachov. Salvó así su régimen del desmoronamiento del resto de los regímenes prosoviéticos y de la propia URSS a finales de los años ochenta y principios de los noventa, pero Cuba entró en una etapa crítica en el terreno económico, en medio de la intensificación de las presiones de Estados Unidos, que endureció el bloqueo en 1992.

La disolución de la URSS (1991) y del bloque comunista trajo consigo, por ejemplo, la desaparición del Consejo de Ayuda Mutua Económica (COMECON), organismo económico integrado por la Unión Soviética y los países socialistas con el que Cuba mantenía el 85% de sus intercambios comerciales a precios subsidiados; sin el apoyo de ese mercado, la isla perdió en sólo tres años la tercera parte de su producto interior bruto. La llamada crisis de los balseros (1994), que empujó a unos treinta y cinco mil cubanos a emigrar a Estados Unidos cruzando el estrecho de Florida en balsa o por cualquier medio a su alcance, reflejó el empobrecimiento al que se veía abocado el país, cuya economía, contra todo pronóstico, inició un lenta y constante recuperación a partir de 1995, aunque dentro de un estado general de penuria y desabastecimiento.

Con el cambio de siglo, Fidel Castro pudo contar con el apoyo del presidente venezolano Hugo Chávez y de una nueva hornada de dirigentes de izquierdas opuestos al neoliberalismo económico estadounidense, como el boliviano Evo Morales. En octubre de 2000 firmó un acuerdo con la Venezuela de Chávez que permitió a Cuba importar petróleo en ventajosas condiciones. Sin embargo, los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001 llevaron a un nuevo deterioro de la situación económica (caída del turismo, cierre de centros azucareros) y a renovadas presiones estadounidenses en el plano político. Fidel Castro reaccionó reafirmándose en sus principios: el socialismo fue declarado "irrevocable" en una enmienda constitucional de 2002. Desde 2003 se intensificó la persecución de la disidencia, y en 2004 se puso fin a la dolarización de la economía, once años después de que se autorizara la libre circulación del dólar en la isla.

La sucesión de Fidel

A mediados de 2006, tras asistir a una cumbre del Mercosur en la Argentina, Fidel Castro debió ser sometido a una intervención quirúrgica que lo obligó a mantener reposo; antes de la operación delegó todos las funciones de gobierno en su hermano Raúl. En febrero de 2008, Fidel presentó su renuncia definitiva, y Raúl Castro fue confirmado en sus cargos. El nombramiento como nuevo presidente cubano de un compañero de armas de la Revolución de 1959 no despertó grandes expectativas de cambio, y, efectivamente, Raúl Castro no hizo al principio sino continuar la tibia política reformista de años anteriores, limitada a cuestiones económicas puntuales.

Sin embargo, la victoria de Barack Obama en las elecciones presidenciales de Estados Unidos (noviembre de 2008) abrió una nueva etapa en las relaciones entre ambos países. El presidente demócrata promovió los contactos con el régimen cubano; en 2009 suspendió las restricciones a los viajes desde Estados Unidos a Cuba y al envío de remesas. Por su parte, y sin apenas ningún gesto aperturista en lo político, Raúl Castro impulsó desde 2011 un reducción del hipertrofiado sector público y, en 2013, una reforma migratoria.

El acercamiento entre ambos países culminó con el anuncio de un acuerdo para el restablecimiento de las relaciones diplomáticas (diciembre de 2014) que se materializó simbólicamente en agosto de 2015 con la apertura de la embajada estadounidense en La Habana. Este proceso, que contó con la aprobación del anciano pero siempre vigilante Fidel, podría llevar, aunque no de forma inmediata, al fin del embargo y a una mejora de las condiciones de vida en la isla, y fue bien acogido tanto por los cubanos como por la comunidad internacional, que, convencida a esas alturas tanto de su ineficacia política como de los injustificables perjuicios causados a la población, había condenado reiteradamente el bloqueo en los foros internacionales. 

FUENTE: https://www.biografiasyvidas.com/biografia/c/castro_fidel.htm



Y en Eso Llegó Fidel

Carlos Puebla



Aquí pensaban seguir

Ganando el ciento por ciento

Con casas de apartamentos

Y echar al pueblo a sufrir

Y seguir de modo cruel

Contra el pueblo conspirando

Para seguirlo explotando

Y en eso llegó fidel

Se acabó la diversión
Llegó el comandante
Y mandó a parar
Aquí pensaban seguir
Tragando y tragando tierra
Sin sospechar que en la sierra
Se alumbraba el porvenir

Y seguir de modo cruel
La costumbre del delito
Hacer de cuba un garito
Y en eso llegó fidel
Se acabó la diversión
Llegó el comandante
Y mandó a parar
Aquí pensaban seguir
Diciendo que los ratreros
Forajidos bandoleros
Asolaban al país

Y seguir de modo cruel
Con la infamia por escudo
Difamando a los barbudos
Y en eso legó fidel
Se acabó la diversión
Llegó el comandante
Y mandó a parar

Aquí pensaban seguir
Jugando a la democracia
Y el pueblo que en su desgracia
Se acabara de morir
Y seguir de modo cruel
Sin cuidarse ni la forma
Con el robo como norma
Y en eso llegó fidel
Se acabó la diversión
Llegó el comandante
Y mandó a parar




domingo, 7 de agosto de 2022

viernes, 5 de agosto de 2022

A 77 AÑOS DE HIROSHIMA


 

A 77 AÑOS DE HIROSHIMA Y NAGASAKI

LA GUERRA DE UCRANIA Y LAS PROVOCACIONES A CHINA

 

 

¿Qué pasaría con la Tierra tras una nueva guerra mundial nuclear?

Tal vez las consecuencias podrían ser la aniquilación de la humanidad y frustrar la aparición de vida durante millones de años.

 

El acorralamiento de Rusia por la OTAN, derivó en el actual conflicto en Ucrania, y tras la invasión Rusa, el grueso de los países  miembros aquella alianza comenzaron a mandar masivamente, armas y mercenarios al campo de batalla, cerrando toda posibilidad de una tregua y el comienzo de negociaciones.

 

De momento, los países miembros de la  OTAN, aseguraron que no desplegarán sus tropas sobre suelo ucraniano porque este país no forma parte del bloque, pero sí enviarán equipamiento militar, cosa que en los hechos desmienten la realidad.

 

No obstante los EEUU, montaron una nueva provocación mundial contra China, con una visita a la isla de Formosa, por parte de Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes, isla China reconocida por las Naciones Unidas.

 

¿Qué está buscando la OTAN?

¿Qué está buscando el mundo?

¿Acaso una tercera guerra mundial, en la actual situación: NUCLEAR?

 

                                                     

                                                    Primera Página

                                                    5 de agosto 2022





viernes, 29 de julio de 2022

PRIMERA PÁGINA Nº 326 DE AGOSTO DE 2022

 SALIÓ EL Nº 326 DE AGOSTO DE 2022



EN ÉSTE NÚMERO

hacé click en la nota que desees leer


1 - EDITORIAL

2 - PAPEL PRENSA Y CLARIN ATACAN DE NUEVO

3 - MAS ESPACIOS VERDES MENOS TORRES

4 - BALVANERA A LO LARGO DE LA  AV. RIVADEVIA

5 - ARBOLES DE METAL

6 - HOMENAJE A RUBEN BASSIGNANA - 7-8-2021 -

7 - EL PARQUE: DONDE SE ABRE EL CIELO

8 - DESDE EL 24 DE AGOSTO DE 1949 RIGE LA OTAN

9 - EXPO FOTO PLAZA BOEDO AÑO 2014

10 - RIVADAVIA 3664 - EDIFICIO VIACABA

11 - ANDREA TENAUTA

12 - PRIMERA PÁGINA REGALA LIBROS

13 - LIBROS DE AUTORES DE LA COMUNA 5

14 - DOS ANECDOTAS DEL ABASTO

15 - UN PLANETA EN GUERRA Y SIN RUMBO 

16 - O´RONDEMAN EN EL RECUERDO DE LOS VECINOS

17 - ERNESTO FAMA

y mucho más...


abajo: publicación en PDF:👇


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EDITORIAL AL Nº 326 - AGOSTO 2022

 EDITORIAL AL Nº 326 


 


"Si malo es el gringo que nos compra, peor es el criollo que nos vende".

Arturo Jauretche

 

En la tanda importante de cartas que San Martín remitiera a O’Higgins, conservadas en museos y coleccionistas, se refiere al enemigo militar en la Guerra de la Independencia, calificado como godos, maturrangos, maruchos, chapetones, o simplemente, europeos, que eran los enemigos de la patria naciente.

Luego de la Revolución y la Independencia, quienes continuaron denigrando desde adentro “a lo nuestro y a los nuestros”, pasaron a denominarse “gringos” (vocablo que involucraba al extranjero, especialmente de habla inglesa y a sus sucesores de los EE.UU.).

Como los inmortalizara Jaureche: “los propios”, que existen en gran variedad de designaciones, aunque la más apropiada es la de “cipayos” (que privilegia los intereses extranjeros), que desgraciadamente abundan en el país.

Pretextos siempre los hubo y los hay, y si no los fabrican, pero dos son los fundamentales:

El primero es el anti peronismo engendrado durante años y hoy potenciado bajo el pretexto del kirchnerismo, como factor de engendrar odio, grieta y revancha

El otro es un problema de clase, el de defender privilegios, no siempre bien habidos.

Y entre ellos sobresale una “clase intermedia” (como la calificara Jaureche en “El medio pelo en la sociedad argentina”), una clase devaluada, que no se resigna y “redobla una apuesta imposible”.

Se está captando esa “colonización pedagógica” de un odio ancestral, una rabia acumulada incontenible que brota por los poros, casi espontáneamente, que rompe el equilibrio en favor del mantenimiento de las viejas estructuras agro exportadoras, hoy cuestionadas a nivel mundial, lejos de la Argentina nueva, la real, que busca realizarse.

Así entramos en un callejón de difícil salida, ya que del lado oficial, se pretende “calmar los ánimos, calmar los mercados”, ofrecer “la otra mejilla”, sin atender adecuadamente a los más necesitados claro estácon el FMI como último interlocutor definitorio.

De allí las esmirriadas movilizaciones “del Campo” de los residuos de “Cambiemos”, que mantienen al radicalismo como furgón de cola, y a los medios adictos Clarín, La Nación+, a centenares de radios, TV y redes, confiscados, conformando así una mordaza informática determinante.

No puede o no quiere el presidente Fernández por decreto recuperar la Ley de Comunicaciones, borrada por un decretazo a los pocos días de asumir Macri; tampoco quiere o puede cambiar los que llamó “los sótanos de la democracia” a su asunción.

SE HACE URGENTE APROBAR EL PROYECTO DE NUEVA CORTE EN DISCUSIÓN EN EL PARLAMENTO Y DISOLVER LA ACTUAL.

Se cayó en las garras del FMI también por decreto sin pasar por el Congreso que solo pretende ajuste y mantener un déficit fiscal cero, a costa de las clases populares, sin tocar los privilegios de los poderosos; “verdadero poder en las sombras”.

Mientras la especulación y la inflación carcomen salarios y jubilaciones, se mantiene “un cabildo cerrado”, y las protestas populares no son escuchadas. La CGT se toma tiempo, llama a movilizar recién para dentro de un mes y la especulación se encuentra en su apogeo. No hay mano dura suficientemente que la discipline.

Se habla de acuerdos y se les ríen en la cara “remarcando”, remarcando… ¡¡¡remarcando!!!, la oposición desestabiliza, la justicia convalida la injusticia, y el “Dios Mercado” continúa con las suyas.

Buscan poner en práctica la lógica sarmientina y borgiana de un triunfo de la “civilización” frente a la “barbarie” (que hoy sería el kirchnerismo), imponer el irresponsable llamado al golpe, que propaló impunemente en estos días el carapintada Aldo Rico.

Claro que no cuentan con que la paciencia de “los nadies” tiene límites, no se estira como chicle pegado en la suela desgastada del zapato… ¡se agota!… por más que se encapriche “el cipayismo”.

Al cierre de esta edición se hace insostenible el clima golpista de la oposición y los medios, por lo que hace falta una respuesta adecuada y contundente del gobierno con medidas como:

- Aplicación de la Ley de Abastecimiento

- Creación de una empresa testigo de alimentos

- Nacionalización del comercio exterior

- Junta Nacional de Granos y Carnes

- Aumento en blanco y por decreto de 20 mil pesos en salarios, jubilaciones y salario mínimo

- Cerrojo al contrabando y estricto control de puertos y aduana

- Escrupuloso control de las importaciones


                                                                    Hasta la próxima



Cuando la versión impresa se encontraba en rotativa, se producen los nuevos cambios, - desprolijos y con atraso – se perdieron lamentables  15 días. Se crea un superministerio de economía, dejando algunos heridos.

El problema no es de "nombres" sino de: "coordinación y decisiones". 

Es de esperar --y tal vez sea la última oportunidad--,  en resolver los graves problemas; institucionales, económicos y sociales, no solo para “El Campo” sino también para otros sectores castigados por la crisis. La inflación, las reservas y la distribución  son los grandes problemas



 

PAPEL PRENSA Y CLARIN ATACAN DE NUEVO

 


PAPEL PRENSA Y CLARÍN ATACAN DE NUEVO

 

No le alcanzó al monopolio de Clarín con apropiarse de “Papel Prensa” en épocas de la Dictadura, que continúa en expansión y su especulación con la venta de papel para publicaciones; la corporación inventó sus propias reglas para, entre otros beneficios, ganarle siempre a la inflación sin importar el contexto y en detrimento de la pluralidad de ideas.

Con ello monopoliza también “la palabra”, aumenta el precio del papel cuanto quiere.

Bastaría con reimplantar ¡¡¡urgente!!!la Ley de Comunicaciones que Macri borró de un plumazo (por decreto) a la primera semana de su nefasto gobierno, de lo contrario la libertad de prensa correrá serios riesgos. “Compañero Presidente… ¡¡¡proceda!!!”.




MAS ESPACIOS VERDES MENOS TORRES

 

Los barrios se juntan por más espacios verdes y menos torres

 

     VECINOS RECLAMANDO POR MAS VERDE Y MENOS CEMENTO 


Entre 1878 y 1885, Roca conquistó grandes extensiones de territorio en poder de pueblos originarios, hoy contra vientos y mareas Larreta desde su mayoría automática en la Legislatura hace de la tierra publica un abuso para beneficio de los poderosos y sus amigos.

Insiste en privatizar la Costanera y esta vez les toca a los vecinos de La Paternal, quienes luchan por mantener el Parque La Isla como espacio verde y público. El proyecto del GCBA es el de construir 11 torres de 17 pisos.

Apenas por dos votos, cada vez se le hace más complicado, a pesar de las presiones y el dinero que ponen para lograr votos en contra de las grandes mayorías que piden + verde y menos torres.

La salida de la pandemia nos encuentra con enormes dificultades: crecientes niveles de desigualdad, crisis climática y campañas contra derechos vigentes, los grupos que concentran el poder público y económico quieren profundizar la exclusión de los sectores mayoritarios de la población que padecen precarización laboral, baja calidad de vida y crisis habitacional.

El camino para hacer realidad una justicia social, igualdad de género y conciencia ambiental y climática de quienes buscan un vínculo saludable entre la humanidad y la naturaleza corre serios riesgos, hasta el de los propios seres humanos.

Por ello hace necesaria una nueva forma de organización social acorde a la Democracia Participativa Ambiental.

En Argentina el 94% de la población vive en ciudades, como habitantes de grandes conglomerados en la CABA y en todo el país, por lo que se hace necesaria una nueva forma novedosa de organización de la fuerza ciudadana para enfrentar al poder económico inmobiliario, extractivo y financiero, planteando debates públicos esenciales independientes y pluralistas.

A similitud del movimiento asambleario del año 2001, los colectivos de lucha de todos estos años han crecido, así como también los peligros ambientales que acechan y se incrementan a causa de la degradación ambiental provocada por el incontrolable fin de lucro, y de apropiación de la “tierra publica” con fines inmobiliarios.

Grandes torres de lujo permanecen vacías, como en Puerto Madero, ahora pretenden generalizarlas en muchos barrios, hasta entonces de casas bajas y calles soleadas, pero los barrios y los vecinos no lo permitirán, por eso, esta lucha de: + verde y menos torres.

                                              Marta Romero