domingo, 2 de agosto de 2015

ENTRE PINCELES Y SUEÑOS

RELATO





Era un día distinto, diferente, lo había sentido desde que abrió sus ojos esa mañana. Se levantó decidida como presintiendo algo. Buscó y encontró publicado el aviso de venta del departamento de sus sueños, el cual se encontraba en un antiguo y reciclado edificio de la calle Mario Bravo.Desde muy jovencita su sueño había sido retirarse y pasar sus días entre pinceles y colores, ya con sus hijos casados y su marido fallecido, hace más de cinco años, tomó la decisión y llamó al celular que figuraba en la publicación. Atendió un amable señor con quien arregló una visita para ese mismo sábado a las once horas.
Era una fría mañana de julio y al asomarse a su diminuto balcón sintió que el rocío caía sobra la ciudad como un manto de seda humedeciendo los árboles que resistían un invierno más.
Buscando manejar a la perfección el tiempo, y antes de helarse, se sirvió un café con leche bien caliente y un par de tostadas de pan francés. Se sentó en el sofá observando aquél pequeño calefactor portátil que apenas le calentaba las manos. Pese a los alegres momentos vividos en la casa con su familia y lo acostumbrada que estaba a su geografía, se sentía animada con la idea de mudarse a un lugar más amplio, donde tuviera lugar para expandir su amor por la pintura.
Tras estar abstraída en su última obra, donde los colores pastosos y ese misterioso muro carcomido por el tiempo era la viva imagen de la desolación, pero también le era tan real que sentía el aire mañanero golpeándole las mejillas, se levantó dejando todo atrás, decidida, luego de tantas dudas, a cambiar su vida.
Colocó el dial de la radio en su estación favorita, dónde era infaltable escuchar la milonga de Abel Aznar, Azúcar Pimienta y Sal, interpretada por el trío Solis-Soler-Falcón. Al compás de la música entró a su habitación a seleccionar ropa abrigada y tomar una tibia y confortante ducha.
Minutos después de las diez y treinta salió de su edificio en busca del colectivo 168, el cual la dejaba a pocas cuadras del departamento a visitar.
Llegó a la dirección que publicaba el aviso. Siempre me gustaron los departamentos antiguos y bien restaurados. Toqué timbre y esperé unos minutos.
La atendió el amable señor, tenía los ojos tan grises como su plateado cabello, pero en ellos se notaba vida y angustia al mismo tiempo.
-Adelante señora y tenga la amabilidad de cerrar la puerta al entrar- me dijo.
 Subieron las escaleras que los separaban del primer piso y una vez arriba la llevó a recorrer el departamento. Los techos eran altos, tenía puertas de madera de dos hojas con vidrios repartidos y molduras por doquier. Pero lo que más le llamó su atención fue la araña del siglo pasado que pendía del techo de la sala de estar. Tenía seis exquisitos brazos de cristal rematados con hermosas tulipas, de ellos colgaban translúcidos caireles en forma de lágrima.
 Marcelo, el propietario del departamento, le comentó que lo había decorado junto a su mujer, hacía un tiempo ya.
No pregunté nada, nada, sólo observé un océano en sus ojos que me lo dijo todo. El lugar era un sueño y el precio de venta no era caro, además el edificio contaba con una pequeña cúpula que me enloquecía. De un momento a otro, y aún no recuerdo con nitidez como sucedió, me vi sentada en esas importantes sillas Luis XV compartiendo con él un café, contándole los motivos por los cuales había decidido buscar un departamento más grande.
-Poder utilizar una de sus habitaciones como atelier y pasar mis noches pintando son mi sueño, Marcelo – fue lo único que se me ocurrió decir.
 Ante lo que él respondió que también buscaba un cambio, alguien con quien compartir sus cosas, con quien hablar y porque no un alma llena de poesía capaz de enamorarse y volar a sus brazos. Situación que la inquietó. En otro momento hubiera tenido otra reacción, pero se sentía muy atrapada por sus palabras y sus formas. No quería irse.
Nos entendíamos solo con mirarnos. Tomó mi mano y me dijo:
“Ya no se encantarán tus ojos en mis ojos.
Ya no se endulzará junto a ti mi dolor.
Pero hacia dónde vaya llevaré tu mirada.
Y hacia donde camines llevarás mi dolor.”
Mientras le recitaba el poema de Pablo Neruda se quedó petrificada en el lugar. No se movía, no pestañaba, creo que ni siquiera respiraba, solo escuchaba su voz que se deshacía en cada verso y la iba despojando de su pesada soledad.
La invitó a caminar y recorrieron tomados de la mano el histórico y pintoresco barrio hasta llegar al bar ubicado en la esquina de Anchorena y San Luis. Confesándole ser asiduo concurrente los días sábados, se sentaron en sus sillas de madera, al costado de unas simétricas estanterías que no dejaban ver la pared por estar repletas de botellas de licores que hace décadas no veía.
En ese momento, del que hasta la luna se sentiría envidiosa, la melodía de Azúcar, Pimienta y Sal, proveniente de la radio, le susurró al oído que aún había tiempo de reiniciar su vida, de volver a empezar, de otra oportunidad.

Guillermo Gabriel Giglio







EL AMANTE JAPONÉS

NUEVO EXITO DE ISABEL ALLENDE



EL AMANTE JAPONES




Novela de Isabel Allende de reciente aparición en nuestro mercado editorial.
Editada por Sudamericana es casi una garantía de éxito.

Precio de venta  $249.


El Amante Japonés es una novela que tiene como tema central de narración El Amor.
La autora regresa con esta nueva obra a un ámbito que le es fácil: la narración simple, atractiva y emocionante que en definitiva las y los lectores de su ficción buscan.
Allende recorre la historia de amor de Alma e Ichimei sin muchas concesiones del romanticismo ingenuo.
Una anciana que decide contar algo de su historia a una joven de esta modernidad, Irina, a la que le resulta agradable ocuparse de los “viejos”.
Si bien el transcurrir  de la obra está centrado en el personaje femenino de la anciana, lo masculino aparece con diversos perfiles, sutiles a veces, que componen eso que es el Amor.
Ichimei y Alma se aman. Se queman en ese amor joven que parece no tener destino. Dos familias, dos culturas que a la hora de la pasión, el deseo y el amor no encuentran fronteras. Van creciendo por distintos caminos pero el amor se queda, acompaña las diferentes etapas de esas vidas.
Hay otra historia de amor que nace en el presente anciano de Alma.
Se trata de la joven Irina, venida de una Europa devastada por las guerras contemporáneas, y Seth, el nieto abogado de la anciana.
La línea del tiempo cruza estas vidas tejiendo una filigrana que tiene como protagonista el eterno amor.

En un punto la antigua historia de amor  de Alma que se mantiene viva hasta el hoy de la narración,  y la presente de Irina se encuentran. Las dos vienen de una geografía de muertes, humillaciones, violaciones que provocan las guerras desde siempre, y    que las expulsa del país/hogar con todo lo traumático que eso significa. La Europa de Alma de la primera mitad del siglo XX  y la Europa de Irina, del final del mismo siglo
Las dos llegan a América, California para más datos. Una California muy amigable  para la millonaria anciana que elige albergarse en un cuasi geriátrico muy caro con libertad de entrada y de salida. Y una estadía más vulnerable, menos confortable para la joven Irina que de millonaria no tiene nada. Es todo búsqueda de posibilidades de vivir un pocomejor.  En este cruce de vivencias encontramos un relato que atrapa desde la emoción.
No es literatura para el regodeo intelectual. No se lo propone la autora.
Son 347 páginas que se consumen con facilidad.

Críticas en EEUU dan cuenta que esta novela aparece al mismo tiempo que la autora se separa de su pareja después de más de 20 años de convivencia. Que supo tomar experiencias de sus propios padres y amigos de ellos que ya abandonaron este mundo. Dicen que es un poco más de sí misma.
Y una se pregunta si las historias de amor no están siempre referenciadas en aquellas vivencias propias o ajenas que nos han impactado, conmovido alguna vez y de las que podemos dar cuenta. La diferencia está en que algunas personas saben narrarlas  y nos conmueven como si fuera la primera vez.


Isabel Allende reside en California desde hace décadas.
Algunas de sus obras son

LA CASA DE LOS ESPIRITUS
PAULA
El CUADERNO MAYA
LA SUMA DE LOS DIAS
RETRATO EN SEPIA
Y muchos más.
                                                                     Alicia Usardi





                  
                                                                                                                     

sábado, 1 de agosto de 2015

BALOTAGE EN LA CIUDAD



El balotaje en la Ciudad del domingo 19 de julio

EL SUSTO AMARILLO DE CALLAO Y SANTA FE…





…Y no es para menos, el PRO ganó por “un pelito” de los que le faltan a su candidato Larreta, por el 51,64% al 48,36% de Rulo, que festejó eufórico como si hubiera ganado, los votos en blanco e impugnados alcanzaron el 6,5% (que quedaron descartados).

En cambio en el “bunker” de Macri otra era la interpretación, a pesar de los clásicos globos amarillos, un tanto descoloridos por cierto, apareció un símbolo nuevo: “una galera y un bastón” (de la época del golpe del ´30 y de antes… otro descolorido emblema de la oligarquía). Y en un mensaje aparentemente improvisado, Mauricio hizo gala de un tardío kirchnerismo, reivindicando leyes y conquistas a las que se venía oponiendo con vehemencia.

Se confirma así que el grueso de los votos del Frente para la Victoria, como de la izquierda, pasaron a engordar las filas de Lousteau, un candidato de ocasión de un debilitado frente ECO.

 Sin embargo existe otra lectura de los resultados y ya se trata de un problema matemático-político, veamos:

Se encontraban empadronados para votar 2.561.568 ciudadanos, pero solo lo hizo el 69,38% y se abstuvo el 30.62%, cifra un tanto elevada y superior a otras votaciones.

De esta lectura surge:

-Abstenciones, en blanco e  impugnados 894.709 que representa     el 34,93% del padrón

-Votos por Larreta……………………………….. 860.802 que representa el 33,60% del padrón

-Votos por Lousteau…………………………….. 806.057 que representa el 31,47% del padrón

                      Totales……….........2.561.568  el 100% del padrón


Corolario: parece ser que el complicado electorado de la Ciudad no tiene dueños estables, que es un electorado tanto confuso como volátil, que puede deparar sorpresas como esta.

 ¡¡¡No todo lo que aparenta es realidad!!! 







OSCAR LARROCA






5 de julio de 1922 - 26 de agosto de 1976

Con el nombre de Oscar Antonio Moretta, nace en el barrio de Almagro quien sería el gran cantor Oscar Larroca. Egresado del Conservatorio Nacional de Música con el título de profesor de guitarra y siendo apenas un adolescente, decide comenzar sus estudios de canto.
Sus primeras actuaciones como cantor las realiza acompañándose con su guitarra.
A principios de los 40 se incorpora a la famosa Matinée de Juan Manuel, que se transmitía por Radio Mitre. Allí permanece tres años, acompañado por las guitarras de Pascual Avena,
Enrique Maciel (hijo) y Demasi. Su paso por esa emisora, junto a excelentes músicos, le proporcionaron un gran perfeccionamiento técnico y una sólida experiencia artística.
En 1951 se vincula con Alfredo de Angelis, y pronto consigue adaptarse al estilo de la orquesta. Asimismo logra una buena combinación con Carlos Dante, quien ya cantaba allí. Es así como nace el talentoso dúo.
Debutan en Radio El Mundo el 1 de abril de 1951, en el más escuchado programa de tango: Glostora Tango Club.
El 23 de octubre graba el tango dedicado a su querido barrio de nacimiento, Almagro, de Vicente San Lorenzo, con gran suceso. Este tema lo acompañará en su repertorio durante toda su carrera, junto a otros éxitos como Flor de Fango, Llévatelo todo, Medallita de la suerte y Zorro Gris.
A mediados de 1958, un año después de que Carlos Dante dejara la orquesta del maestro, él también lo hace y al poco tiempo,  juntos conforman el dúo Dante-Larroca y su agrupación. La primera presentación la realizan en La Querencia de la Avenida de Mayo. Actúan además en Tango Bar, La Armonía y en el recordado Maipú Pigall, de la calle Maipú 340. No faltaron giras por el interior del país, Chile y Uruguay.
En la plenitud de sus condiciones vocales e interpretativas, y con contratos a cumplir, nos deja en el invierno de 1976, a los 54 años de edad.