miércoles, 1 de agosto de 2018

Gustavo Westerkamp


 el rebelde empedernido que resiste desde la trinchera de su lavadero


GUSTAVO EN SU LAVADERO

Gustavo no es un vecino más de Almagro sino un personaje destacado. Es el propietario del lavadero que se erige inamovible desde hace 33 años en la esquina de Mario Bravo y Sarmiento, y que ya se convirtió en parte del paisaje del barrio. Gustavo abrió el negocio gracias a una donación de su padre en 1985, poco después del nacimiento de su hijo Matías. Este hombre, que creció rodeado de libros y ama desarmar y armar las máquinas de su local, es poseedor de una historia singular, no exenta de duras adversidades. Ferviente defensor de la causa popular, entregó su vida a la militancia desde la adolescencia y pagó un alto costo por este “atrevimiento”.
Nació en Juncal y Junín, en pleno Barrio Norte, en 1952. En 1959 se trasladó con su familia a Estados Unidos, ya que sus padres, dos eminentes científicos, fueron a trabajar a la Universidad de Columbia. Permanecieron un año en dicho país. “En un mes estaba hablando inglés gracias a mis amigos, los portorriqueños. Me pasaba el día jugando con ellos. Está bueno conocer otras culturas y otras formas de ser porque te abre la cabeza”, señala.
Al retornar a Argentina, se mudó a Palermo, a una cuadra de la ex Penitenciaría de Las Heras. Fue a una escuela pública donde tuvo el primer contacto con los sectores populares y con el peronismo porque sus amigos pertenecían a las familias menos adineradas que vivían en los conventillos de la zona. “Mis padres eran gorilas, el peronismo era mala palabra en mi casa. Mis amigos de la infancia, con los cuales jugaba a la pelota casi todo el día, eran de ese bando. Eran el hijo del hielero, del colectivero, del huevero. En el predio de la cárcel derruida, hacíamos la guerra de guerrillas. Eso es haber crecido más allá de lo que los padres querían, mezclado con los hijos de los trabajadores”, comenta. Su mejor amigo era Juan, el hijo del policía de la Montada. Gustavo aprendió lo que era la persecución del peronismo y hasta dónde había calado esta ideología cuando vio las fotos de Perón y Evita escondidas dentro del ropero de la casa de su querido compinche. Poco tiempo después se cambió a una escuela privada bilingüe en Belgrano R, donde terminó la primaria. Allí se topó con la otra cara social, la de la clase media alta. Así, su infancia estuvo marcada por los dos barrios y los dos grupos de amigos.
Durante el secundario no era un buen estudiante pero sí un buen compañero, solidario y fraternal. Pasó por varios colegios y hacía todas las diabluras que se podían, como aquella vez que fue con su curso a ver una obra al Teatro San Martín y con algunos compañeros les tiraron grapas a los actores. Eran los convulsionados años 60 y Gustavo vivía de fiesta en fiesta. Llegó a irse de su casa por un par de días al enfrentarse con su padre, quien pretendía que el adolescente estudiara piano mientras que Gustavo prefería seguir jugando a la pelota. “Al final del secundario fumaba marihuana con mis mejores amigos y andábamos perdidos en el mundo del rock admite. El colegio era un hervidero político, se discutía todo, ya discutíamos el fondo de la ideología dominante, habíamos leído a Marx y Engels”.
Como pensaba que había que hacer la revolución, ingresó a la Facultad de Ciencias Económicas para estudiar mejor el marxismo. Allí tomó contacto con diversos grupos políticos como el PST hasta que se sumó a la lucha armada que en ese momento estaba en su esplendor para pelear contra la dictadura de Onganía, Levingston y Lanusse. “Armamos la tendencia estudiantil antiimperialista con el socialismo. El eje de nuestra vida era la revolución. No nos íbamos a bancar que mataran a los compañeros en una mesa de torturas. La generación del 70 fue heroica porque no se calló frente a la dictadura. Junto a mis compañeros pasamos a integrar, como el Che, la elite de los revolucionarios”, afirma orgulloso.

PAREDES CON MEMORIA

En octubre de 1975 empezó una auténtica pesadilla que duró siete años: fue detenido sin causa cuando se presentó a la revisación médica del servicio militar en el Regimiento Patricios. Fue puesto a disposición del Poder Ejecutivo, no hubo proceso alguno. Al principio, lo torturaron durante dos días en Coordinación Federal. Después lo hicieron peregrinar por las cárceles de Villa Devoto, Sierra Chica, La Plata y Rawson: era una estrategia para quebrarlo. “De acuerdo a lo que veían en las colas de las cárceles, mis padres empezaron a darse cuenta de que existía algo más que la ciencia y que su clase social. Esto provocó algunos cambios en su forma de pensar que los llevó a militar en organismos de derechos humanos como la APDH y a fundar otros como el CELS”, reflexiona.
Gustavo aprendió a resistir en la prisión con todos sus compañeros. Una manera que encontraron para romper el aislamiento y estar comunicados era vaciar los baños de agua. También hacían lo que se llama el “caramelo”: en un papel de cigarrillos escribían con letra chiquitita el informe de lo que había pasado esa semana en la cárcel, lo doblaban en cuadraditos y se lo entregaban a sus familiares.
Cuando recuperó su libertad, comenzó a trabajar vendiendo agujas para máquinas de coser hasta que instaló el lavadero y se hizo del oficio de técnico en la materia. Así transcurren hoy sus días: atendiendo amablemente su negocio y dándoles ánimo a los clientes que ve deprimidos. Dos figuras legendarias cuyas fotos están estampadas en la pared del local presiden sus acciones y le hacen mantener la frente en alto: Evita y el Che Guevara.

                              Laura Brosio







VENDEDORES AMBULANTES DE PLAZA ALMAGRO


“La Plaza Almagro está triste”
Desalojaron a los vendedores ambulantes




Desde hace ya dos meses el barrio extraña a los vendedores (que se autotitulan “feriantes”), vecinos de ingresos bajos y jubilados que todos los fines de semana instalan sus puestos alrededor de la Plaza Almagro, y que fueron desalojados por la Dirección de Espacio Público del GCABA.
Primera Página realizó una entrevista a dos vecinos del barrio, Adela y Rubén, ambos jubilados, que habitan un modesto departamento en la planta baja de uno de los tantos edificios del barrio.
Gente de trabajo, “no se puede vivir de una jubilación mínima, los ingresos de los fines de semana nos ayudan a pagar los altos costos fundamentalmente de las tarifas que volaron a las nubes…” opina Rubén, que se encarga de restaurar zapatos para la reventa.
Adela teje bufandas que vende a precios moderados, y comenta: “todos los que estábamos en la plaza, vendiendo productos de elaboración propia o restaurados, no vendemos cosas nuevas, ya que no queremos molestar a los comerciantes de la zona, con los que tenemos una buena relación. Vivimos apretados pero dignamente, en la plaza somos aproximadamente 120 familias, muchos con hijos a los que hay que mantener, vestir y educar”.
En el lugar se venden libros, ropa y objetos usados en buen estado, así como también obras de arte y artesanías alrededor de la feria que está instalada desde hace 20 años.
Creen que hacen una buena contribución al reciclado y un beneficio al medio ambiente, muy en boga en la actualidad en países europeos, por ser de utilidad en una sociedad consumista, que muchas veces desecha cosas aun en buen estado.
 En otros lugares, como por ejemplo Parque Centenario, les permiten comerciar cobrándoles $ 150 por día, y en Parque Los Andes $ 50, dineros administrados por punteros partidarios, como salvaguarda para que no “los corran y les incauten la mercadería”.
Golpearon todas las puertas posibles, de la Comuna, de la Legislatura y del Municipio, pero sin resultado, la explicación es siempre la misma: que deslucen el espacio público; como si ganarse la vida dignamente fuera deslucir a alguien.
Mantienen una buena relación con los vecinos, de los que no tienen quejas, inclusive algunos les acercan algunas mercaderías para que vendan; y también son solidarios con los indigentes que hoy abundan.
Pero a la hora de la verdad son acosados por varios funcionarios, que llegan a veces con la policía para desalojarlos, sin que opongan resistencia, ya que son gente de paz que aspira a que le brinden un lugar y si es posible un puesto donde instalarse y abonar un canon moderado, que podría utilizarse para mejorar la que por el momento es la única plaza del barrio de Almagro.
No pretenden apropiarse del espacio público, que tampoco es patrimonio personal de quienes tienen el deber de administrarlo con justicia y equidad para mejorar la calidad de vida de los vecinos, que pagan sus impuestos, ellos solamente pretenden quedarse en Plaza Almagro y seguir trabajando en el barrio al que pertenecen en su gran mayoría.

                                      Eleonora Ríos




La plaza es de todas y todos






Los vecinos del barrio usamos nuestra plaza: algunos van a correr, otros a hacer ejercicios, también nos gusta sentarnos al sol a leer y tomar mate, pasear nuestras mascotas y llevar nuestros niños a la calesita los sábados y domingos, además nos gustaba recorrer los puestos de artesanos y vendedores ambulantes.
Encontrábamos cosas usadas a buen precio y algunos comprábamos, ya que no todos podemos hacerlo en el shopping. Había algunas artesanías novedosas, similares a las prohibitivas de la calle Libertad, había libros y antigüedades, era una práctica social entretenida y saludable.
Los vendedores compartían mate y comidas sin perjudicar a nadie, hacían sus pocos mangos para completar sus ingresos. Para ellos la plaza era su lugar en el mundo, allí, bajo el sol, el frío o el calor siempre al pie del cañón.
Pero un mal día llegaron los “inspectores” y todo se acabó: “Aquí no vienen más. Se acabó”. Los porqué y las excusas no faltaron: “que es ocupación del espacio público”…
A quién se le ocurre pretender ¡desde hoy no comerás más!, sin embargo algunas mentes egoístas están contentas, gente insensible a los que no les importa “el otro”.
Mas en este momento tan crítico, con tarifazos, bajos salarios y con los alimentos por la nubes, ¿qué hacer cuando uno se queda sin laburo y no tenés posibilidad de encontrar otro?
Los vecinos solicitamos que puedan volver los vendedores, para que puedan continuar llevándose un mango para el puchero dignamente.
¡¡¡Que las autoridades escuchen: ¡Sólo quieren trabajar!!!









"PRISIONEROS DE LA TIERRA"


EL 17 DE AGOSTO DE 1939 SE ESTRENA EL FILM “PRISIONEROS DE LA TIERRA”




“En la pérdida de la concepción de la tierra como un don de Dios para el bienestar de todos, está la raíz de la concentración, apropiación indebida y depredación de los Recursos Naturales”.
Pontificio Consejo Justicia y Paz

El cine como un factor dinamizador de las relaciones humanas, ayuda a visualizar los ineludibles conflictos sociales, y “Prisioneros de la Tierra” desnudó y denunció un tema crucial en las relaciones de dependencia y explotación del peón rural (mensú) en los yerbales misioneros, cuya vida no vale nada, los capangas, las pestes, las proveedurías de los patrones, la rebelión, el escape que nunca llegará y la muerte en la provincia de Misiones, donde la apropiación de la tierra fue favorecida por las políticas nacionales de entrega, anteriores a la provincialización del territorio.

Ficha técnica:
Producción: Olegario Ferrando
Fotografía: Pablo Tabernero
Montaje: José De Nico y Gerardo Rinaldi



El cine en Argentina

En simultáneo con la Década Infame en política, se da el surgimiento del cine argentino sonoro el 27 de abril de 1933 con el estreno de la película Tango, de Luis Moglia Barth. Se inicia una "época dorada" hasta el año 1942, con la aparición de La guerra Gaucha, de Lucas Demare.
Con la ventaja del idioma nacional, se logró desplazar la hegemonía que hasta entonces detentaba el cine de Hollywood. Como nota más contundente aún, el cine encuentra la herramienta que mejor reproduce lo nacional, esto es, la lengua, y satisface en el público el deseo de reconocerse en una representación visual de su historia y de su identidad, así el 17 de agosto de 1939 será el turno de Mario Soffici, con Prisioneros de la Tierra.
En épocas posteriores se destacarán otros directores con películas que elevarán al cine argentino a la altura de los mejores del mundo con: Simon Feldman (El negoción) , Martínez Suárez (Dar la cara), René Mugica (Hombre de la esquina rosada), Lautaro Murúa (Shunco), Manuel Antin (La cifra impar), Fernando Birri (Los inundados), Leopoldo Torre Nilsson (La casa del ángel y La mano en la trampa), y muchos otros directores con películas que marcaron, tal vez, el momento más importante en la historia del cine argentino.


El mensú y la historia de la tierra en Argentina



Este film considerado como la piedra basal del cine argentino motorizado por el reclamo social, “Prisioneros de la Tierra” de 1939, también ha quedado para la antología como la mejor película de toda la historia de esa industria, si atendemos a la decisiva encuesta llevada adelante en 1985 por el Museo del Cine Nacional.
La base de la película es, indudablemente, la suma de cuatro cuentos del genial escritor Horacio Quiroga, adaptados por su propio hijo Darío: “Los desterrados”, “Un peón”, “Los destiladores de naranja” y “La bofetada”. Quiroga fue el maestro del cuento latinoamericano, de prosa vívida, naturalista y modernista. Sus relatos breves, que a menudo retratan a la naturaleza como enemiga del ser humano bajo rasgos temibles y horrorosos, le valieron ser comparado con el estadounidense Edgar Allan Poe.
 La secuencia se completa con la dirección de Mario Soffici, el guión de Ulyses Petit de Murat y en la primera plana interpretativa los aportes de dos figuras irrepetibles de la escena: Francisco Petrone y Ángel Magaña; accidentalmente reunidos nuevamente tres años después en otro clásico por excelencia: La Guerra Gaucha de Lucas Demare.
La película centra su acción en 1915, en cómo era la situación entonces, fuertemente marcada por un modelo de país agroexportador en un campo que no pertenecía a quien lo trabajaba. Eran muy pocos, casi nulos, los campesinos pequeños propietarios de tierras, los minifundistas.
Prisioneros de la tierra es una denuncia sobre la explotación de los trabajadores de la yerba mate en Misiones: el mensú, nombre que recibe el trabajador rural de la selva en la zona de Paraguay y las provincias argentinas de Corrientes y Misiones, al que se le imponían regímenes de trabajo forzado en condiciones abiertamente esclavas. Donde los intentos de abandonar las plantaciones eran castigados con azotes o la muerte. También constituía una práctica habitual la violación de las mujeres de los mensúes por parte de los capataces y gerentes de las plantaciones.


ARREADOS COMO GANADO HACIA LOS YERBATALES 

Aquí tenemos la problemática del film: una sociedad trabajadora reprimida, esclava de los terratenientes a quienes tenían que obedecer. Una sociedad sin posibilidades de expresión y/o progreso independiente.
Tal cual se puede observar en la película, la clase obrera y trabajadora en general (y muy especialmente la rural) necesitaba, requería y pedía un cambio; estaba en un estado de desesperación, reprimida tanto política como laboralmente.
A pocos años de sancionada la Ley de Sufragio Universal con la que se produce en 1916 el primer triunfo de un partido denominado popular, la Unión Cívica Radical, liderada por Hipólito Yrigoyen, que a pesar de ello no logró mejorar la calidad de vida de los trabajadores, mucho menos aún de los trabajadores rurales, lo que provocó sentimientos de desazón y grandes conflictos como la Semana Trágica y los fusilamientos de la Patagonia rebelada.


EL MOMENTO  DE LA PAGA  ESCASA   



Las leyes protectoras del peón de campo

La siguiente década estaría dominada por dictaduras y crisis económicas, en este contexto surge un coronel que rápidamente comienza a mostrar un perfil diferente: Juan Domingo Perón, orientado a un “capitalismo más socializado”, humanizado, toma como principal interlocutor a la clase trabajadora, con un programa sindical histórico en el que se sancionó el Estatuto del Peón de Campo, entre otras acciones.
El Estatuto del Peón de Campo fue establecido mediante un decreto del Poder Ejecutivo Nacional en 1944; esta normativa fue la primera en fijar, para todo el territorio de la república, condiciones de trabajo humanitarias para los asalariados rurales no transitorios, entre ellas: salarios mínimos, descanso dominical, vacaciones pagas, estabilidad, condiciones de higiene y alojamiento.
A la par del Estatuto del Peón de Campo se dictaron sucesivos decretos que regularon el trabajo transitorio de las cosechas. Posteriormente, la ley 13.020, fijó mayores precisiones sobre las modalidades en que debían desarrollarse los trabajos y creó la Comisión Nacional de Trabajo Rural como organismo intersectorial (con representación del gobierno, de los sindicatos y de los empleadores) encargado de decidir las condiciones de trabajo que regirían en cada cosecha y en cada zona del país.
En 1980, en pleno desarrollo de la Dictadura que asoló Argentina entre 1976 y 1983, el Estatuto del Peón de Campo fue derogado y reemplazado por el decreto ley 22.248, donde por ejemplo, dejaban de contemplarse la regulación de las relaciones laborales para los “trabajadores no permanentes” (que se estiman en unos dos tercios del total de los trabajadores rurales), mientras que para los trabajadores fijos la ley se convertiría en letra muerta, debido a la desidia del Estado y a la voracidad de la patronal del campo.
Estos derechos desechados, fueron reinstalados por ley durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, con el nuevo régimen del trabajador rural (21/12/2011). La norma recupera varios derechos de los peones del campo que habían sido establecidos durante el paso de Juan Domingo Perón por Previsión Social (año 1944). Como marca significativa, la nueva regulación incorpora a este sector dentro de la Ley General del Contrato de Trabajo. Por otro lado, fija que las remuneraciones no podrán ser menores al salario mínimo, prevé horas extra, descanso semanal, condiciones adecuadas de higiene, seguridad y vivienda para los más de 900.000 peones rurales. Además, se pone fin al concepto de jornada laboral de sol a sol, al fijarse como límite las ocho horas diarias y las 44 horas semanales y se crea un nuevo régimen previsional, a partir del cual los trabajadores podrán jubilarse con 57 años y 25 años de aportes, aunque el llamado “trabajo en negro” nunca pudo ser erradicado debido al poder del campo y la dificultosa fiscalización oficial.
El punto más polémico fue la eliminación del Registro de Peones (RENATRE), que manejaba, desde el gremio, Gerónimo “Momo” Venegas –un aliado del duhaldismo y luego del macrismo–, junto a las patronales del campo; con esta ley se creaba el RENATEA (Registro Nacional de Trabajadores y Empleadores Agrarios), que pasó a depender directamente del Gobierno Nacional.
Sin embargo, efímera sería la vigencia de este registro, ya que partir del actual gobierno de Cambiemos, se volvió al viejo RENATRE, de un gremio cuasi patronal dominado hasta su fallecimiento por aquel lamentable dirigente gremial.

 Miguel Eugenio Germino

Fuentes:
-http://html.rincondelvago.com/historia-del-cine-argentino.html
-http://www.cinemascampo.org/documentos/El-Mensu-y-la-historia-de-la-Tierra-en-Argentina_Romulo-Pullol_INCAA.pdf
-http://www.renatre.org.ar/institucional/que-es-renatre/








GENTE EN SITUACIÓN DE CALLE



Mientras el gobierno de Larreta sólo admite que existen 1.091 personas que viven y duermen en la calle, la realidad demuestra que son 6.300 quienes soportan los 2 grados de temperatura o menos sin tener un techo. Los paradores sólo tienen capacidad para 2.000 y separan familias.
Los barrios más carenciados son: Retiro, San Nicolás, San Telmo, Monserrat, Constitución, Balvanera, La Boca y San Cristóbal, según la ONG Proyecto 7. 







EL PORTON DE SANCHEZ


TEATRO EL PORTÓN DE SÁNCHEZ





El Portón de Sánchez es una sala teatral y otras disciplinas, ubicada en la calle Sánchez de Bustamante 1034. Fue inaugurada en el año 2000 por la coreógrafa Roxana Grinstein y el actor Roberto Castro. Sus objetivos eran buscar, apoyar y desarrollar a través de propuestas e investigación distintas áreas del arte, la danza, el teatro y otras. 18 años de trayectoria avalan este espacio, que se ha convertido en un lugar de referencia nacional e internacional para las artes escénicas. Intercambio y diversidad fueron sus columnas fundamentales. Siendo fieles a su convicción fundacional, siguen proponiendo espectáculos, talleres y cursos, cuya calidad ennoblece este espacio.


“Bacacay”, un crimen premeditado
de Witold Gombrowicz

Dramaturgia de Adrian Blanco y Mario Frías.
La acción: basada en uno de los cuentos de “Memorias del tiempo de inmadurez” y algunas reflexiones de su re-edición con el nombre dedicado a una calle de Flores.
Un juez de Instrucción H va a ayudar a su amigo X por unas cuestiones de negocios familiares y al llegar lo encuentra muerto, de muerte súbita. La familia considera que esta cuestión es real y el juez empieza a sospechar por la extraña conducta de los deudos que esta muerte puede ser un crimen.
El elenco: Fito Yanelli, Mario Frías, Gabriela Ramos, Eva Matarazzo, Julieta Ramponi y Ariel Haal. Encaran sus roles con compromiso logrando hacer creíbles a todos los personajes.
La dirección: Adrian Blanco es impecable, así como la utilización del espacio escénico.
Ficha técnica: Espacio sonoro: José Páez / Diseño de luces: Sergio Iriarte / Diseño gráfico: Gabriela Ramos / Vestuario: Milena Amado / Dispositivo escénico: Adrián Blanco / Realización escenográfica: Gustavo Coll. Todos funcionales para un mismo proyecto.
En El Portón de Sánchez, Sánchez de Bustamante 1034, tel. 4863-2848. Los viernes a las 20,30 horas.


Algo sobre Gombrowicz




La Patafísica: es un movimiento cultural francés de la segunda mitad del siglo XX vinculado al surrealismo. El nombre proviene de la obra “Gestas y opiniones del doctor Faustroll, patafísico”, de Alfred Jarry. A raíz de su lectura, algunos admiradores empezaron a practicar una ciencia paródica llamada Patafísica, dedicada al estudio de las soluciones imaginarias y las leyes que regulan las excepciones. Witold Gombrowicz, quien se consideró a sí mismo como un patafísico, en 1933 publica algunas historias cortas reunidas bajo el título de “Memorias del tiempo de la inmadurez” obteniendo pobres críticas (este libro será posteriormente reeditado, con el añadido de tres cuentos más, con el nuevo título de Bacacay o Bakakaï). Su primer éxito llega con la novela Ferdydurke, que ganó notoriedad a raíz de la virulenta crítica dirigida a la parte nacionalista de la sociedad de Varsovia. Algunos días antes del estallido de la II Guerra Mundial viaja, invitado por la embajada con un grupo de escritores polacos, a la Argentina. Durante el viaje, Alemania invade repentinamente Polonia y ante los acontecimientos Gombrowicz decide permanecer en Buenos Aires. Sus obras se caracterizan por un profundo análisis psicológico, un cierto sentido de la paradoja, el absurdo y su tono anti-nacionalista.


“El recurso Burstein




comedia de Gabriel Guerrero, dirigida por Eduardo Lamoglia

La acción: todo trascurre en una sala de pre parto para padres. Un primerizo y otro con larga experiencia. Cada uno con sus miedos y sus cuestionamientos que se van resolviendo gracias a “El recurso Burstein”.
La dirección: Eduardo Lamoglia no se pierde nada de esta situación a la que le saca el jugo hasta los últimos momentos. Así como nos hizo llorar con “Tregua para la Orquesta”, este director, observador de cada circunstancia, nos hará reír al extremo por todas las situaciones, las ajenas, las propias, en el recuerdo de cada espectador. Con calidad y calidez. Sin exageraciones, nos muestra una realidad primaria donde algunos padres padecen, como las madres, dar a luz.
El elenco: Pepe Monje y Enrique Dumont, son extraordinarios cada uno en su rol. Uno experimentado y el otro primerizo.
La escenografía y las luces: una escena llena de vías de transfusión sanguínea y algodones casi con exageración nos recibe y nos asombra, solamente porque la obra lo merece, porque los sentimientos son exagerados, los nervios están ahí. Serán papás.
La música: de Sergio Vainikoff, su música incidental para este “Recurso…” no sólo es ajustada, sino también bella en los momentos emotivos. Como anillo al dedo para la obra, un placer escucharla. El resto de los que figuran en la ficha técnica son parte del espectáculo con toda la eficiencia. Hay una mano que dirige y esto se nota.
En Teatro El Tinglado, Mario Bravo 948, tel. 4863-1188. Los sábados a las 22 horas.

                                                 Lilian Kovalenko












MÉXICO: UN NUEVO MOMENTO


MÉXICO BUSCA SU CIELITO LINDO






El día menos pensado y más deseado llegó a México: después de décadas pudo elegir un presidente sin fraude. Así, Andrés Manuel López Obrador llegó por fin a la primera magistratura que tanto buscó y que le había sido birlada en la elección anterior lejos del cuarto oscuro.
Es que el sistema electoral mexicano, una máquina aceitada y fraudulenta, tuvo que ser desechado por una crisis económica y social que demandaba la posibilidad de un político que trajera aires renovadores al turbio presente mexicano.
Con su triunfo, AMLO, cortó la racha de países latinoamericanos que abrazaban ideologías de derecha frente al retroceso de los gobiernos populistas de centroizquierda. Esta nueva oportunidad no viene sola. Brasil se mantiene con un gobierno reaccionario sostenido por una justicia venal pero sin apoyo popular. Por su parte el gobierno de Macri, tambalea y ve escurrirse sus sueños reeleccionistas.
Obrador tiene la responsabilidad de terminar con las consecuencias del ALCA, un pacto de libre comercio que si bien generó empleo, hundió a los trabajadores mexicanos en el mundo de los bajos salarios y la precariedad laboral. Así, los jóvenes son presa fácil de los carteles del narcotráfico.
Impensadamente, el nuevo gobierno puede tener a la Casa Blanca de su lado. Trump reiteró varias veces ya que el acuerdo comercial, así como está, no le sirve. Si cambian las condiciones, los trabajadores mexicanos podrían beneficiarse con un alza salarial, que mejore sus vidas y no los obligue a traspasar esa frontera que los norteamericanos custodian con tanta hostilidad.
El camino por desandar es largo, complejo y casi virgen. El tamaño del desafío es casi tan inmenso como todo nuestro continente, pero las condiciones políticas están dadas para intentar algo nuevo en un país tan solidario pero maltratado como México.
                                       
                                                     Pablo Salcito






IGNACIO LULA


Más de cuatro meses preso





Secuestrado y privado de todo derecho por el régimen, Lula continúa liderando las encuestas con más del 30% de los votos… 15 por encima del segundo. ¿Se atreverán a proscribirlo?