sábado, 2 de septiembre de 2017

PRIMERA PÁGINA HACIA SU CUARTO DE SIGLO



PRIMERA PÁGINA

EN EL AÑO DE SU CUARTO DE SIGLO EN EL BARRIO






En este mes de septiembre nuestro periódico entra en el año de su cuarto de siglo. 25 años durante los cuales apareció regularmente todos los meses, puntualmente en los primeros días. 267 números publicados son prueba irrefutable de ello.

Siempre con las notas históricas de los barrios de Balvanera y Almagro, con la página central dedicada a “Recuperar la memoria” recordando hechos históricos de trascendencia, tanto nacionales como extranjeros.

No faltaron a su vez el reportaje puntual a instituciones y personalidades de los barrios y el reflejo de los distintos problemas locales.

Continuamente ocuparon sus páginas el relato, el tango, el folklore, el rock y el espectáculo barrial, reflejando sus editoriales la problemática nacional con toda la crudeza que la situación demandaba.

Prometemos continuar en esa misma línea que fue bien recibida por nuestros lectores, suscriptores y anunciantes, ya que 25 años marcan una trayectoria consecuente al abordar con valentía temas cruciales.

Agradecemos el apoyo que nos brindan los anunciantes que nos respaldan, y tantos difusores que casi desde el anonimato nos siguen y nos alientan a continuar en esta difícil labor periodística gráfica, en tiempos en que el papel-prensa alcanza costos muchas veces difíciles de remontar.

¡Gracias a todos! por la confianza depositada en este humilde medio barrial que trata de aportar una nota de color de lo que fue, es y será la identidad de una zona rica en historia que acumula tradición. Gracias también a nuestros colaboradores, columnistas, revisores y fotógrafos que acompañan puntual y desinteresadamente.



                                                                            El Director







 

LA QUINTA DE VERMOELEN



Foto de tapa: Quinta de Vermoelen



Casa principal de la amplia Quinta de Vermoelen (circa 1880), un verdadero jardín botánico instalado por el cónsul de los Países Bajos. De aproximadamente nueve hectáreas, ocupaba el radio comprendido entre las hoy calles Perón, Jean Jaurés, Corrientes y Gallo según los planos de Buenos Aires de Saurdeaux del año 1850 y el topográfico de 1867.
Limitaba con la Quinta de Nogueras, en cuyo lugar se levantaría el Mercado de Abasto en el año 1889.
Juan Jorge Vermoelen fue el abuelo del botánico Cristóbal María Hicken, de quien tomara el nombre la Escuela de Jardinería del Jardín Botánico de Palermo.








EL MALEVO MUÑOZ



Carlos Muñoz del Solar, “el Malevo Muñoz”

Un malevo con la crencha engrasada por el empedrado del Once






Escritor, poeta, letrista y bohemio. Un caminador de Buenos Aires que pisó los adoquines del Once, en el que vivó en la calle Valentín Gómez 376 de la antigua numeración, entre Ecuador y Boulogne Sur Mer, y al que le dedicó el primer poema de su único libro “La crencha engrasada”

“Para vos, Barrio Once, este verso emotivo
con un cacho grandote de cielo de rayuela.
Yo soy aquel muchacho, el fulback de Sportivo
Glorias a Jorge Newbery, que alborotó la escuela…”


Carlos de la Púa…

Carlos Raúl Muñoz y Pérez su verdadero nombre, o Carlos Raúl Muñoz del Solar, aunque más conocido como Carlos de la Púa, o en rueda de amigos “el Malevo Muñoz” o simplemente “Malevo”, muchos bautizos para un solo personaje, y ¡qué personaje!.
Nació en la ciudad de La Plata el 14 de enero en 1898 y falleció en el Hospitalito Bosch el 5 de mayo de 1950, fecha en la que difieren algunas fuentes.
A poco de su alumbramiento la familia se trasladó a Buenos Aires, donde habitaron una casa en la calle Valentín Gómez 376 (de la antigua numeración), entre Ecuador y Boulogne Sur Mer, tomando desde entonces a “El Once” como su lugar de adopción, como le gustaba expresar siempre.
Fue un auténtico caminador del barrio, de sus cantinas, de sus estaños, de su mundo noctámbulo, que por entonces era intenso.
No alcanzó a completar sus estudios secundarios en el Colegio Dámaso Centeno del barrio de Caballito (Rivadavia al 5500), cuando se declaró un asiduo lector de Stendhal, Shakespeare, Bernard Shaw y otros clásicos, que lo cultivaron en una vasta formación autodidacta.





Incorporó a la jerga de su lenguaje palabras cotidianas de la expresión infantil y callejera, fusionadas con el habla del canillita, del carrero, de los personajes de las orillas, acrisoladas en el lunfardo. Con aquella conjunción elaborará sus memorables versos, transgresores al habla castellana. Se lo ubicará desde entonces como “el gran transgresor” de la literatura clásica y el mayor cultivador del lunfardo. (El Lunfa surgió en Buenos Aires y sus alrededores durante la segunda mitad del siglo XIX con el aporte de las distintas inmigraciones, sobre todo la italiana, más otras voces de origen indígena, africano, gauchesco y hasta carcelario).

Un Malevo en el diario Crítica

Se inició como “trabajador de las letras” en un diario barrial. De allí pasó al periódico La Montaña, donde tuvo su columna titulada “Carta de un conscripto”, con la que adquirió notoriedad. Colabora con la revista El Hogar y en el año 1924, con 26 años de edad, ingresa al diario Crítica, al que llevará todo su bagaje de conocimientos y vivencias de Buenos Aires.
Allí popularizará sus “brulotes” (relatos burlescos) de cafiolos, vivillos y guapos, mezclados con el gringo y el criollo laburante que traspiraba la camiseta en jornadas de más de doce horas en las fábricas de principios del siglo XX.
Traba relación con Francisco Loiácono, el pintoresco pibe ascensorista, que luego se convirtió en su secretario, De La Púa que le adjudicó el mote de Barquinazo, devenido luego en Barquina, por arrastrar un leve balanceo de compadrito al caminar.
Más tarde De la Púa compondría la bohemia periodística con los hermanos Tuñón, Oliverio Girondo, Leopoldo Marechal, Ulises Petit de Murat, Roberto Tálice, Edmundo Guibourg y Nicolás Olivari.

La crencha engrasada

Publicó su único libro: La crencha engrasada en 1928, considerado la obra máxima de la lunfardía. Fue guionista de la primera película argentina sonora: “Tango” (1933), y dirigió luego otras dos: Galería de esperanzas (1934) e Internado (1935).
A medida que pasaron los años se acrecienta el renombre de Carlos de la Púa, auténtico, puro, poeta popular porteño. En sus versos deberán ir a abrevar los historiadores, los lingüistas, los rastreadores de la semántica, cuando se haga el gran libro que compendie la fisonomía sentimental y sicológica de Buenos Aires.
Esta ciudad única, que pareciéndose a muchas grandes ciudades del mundo es distinta porque es ella misma, en su pasado y en su presente, porque cultivó sus poetas, porque tiene sus cantores también únicos, los letristas de tango que impusieron un modo distinto de hablar dentro del español, y al que Jorge Luis Borges, con coraje porteño, osó llamar “el idioma de los argentinos”.
Allí aparecerá el principal poeta popular que con su lenguaje en su entero vuelco emocional se incrustará en la gran ciudad, en sus expresiones de un pasado que nunca será remoto, éste será indudablemente Carlos de la Púa, con su único libro: La crencha engrasada, y con su lenguaje lunfa. Le hablará a aquellas capas desatendidas de la urbe porteña y a los distintos barrios:
Al Once: “…Barrio mío, en tus calles está toda mi historia / Es una piedra-libre y una gata parida”.
A Barracas: “Barrio corralero…”
A Puente Alsina: “Sos como un tajo en la jeta de la ciudad…”
Al Bajo Belgrano: “Barrio de timba fuerte y acomodo…”
A la Cortada Carabelas: “Refugio mistongo de curdas y cafañas…”
A la Línea 9 de tranvías: “Bondi de línea requemada y guarda batidor, cara de rope…”
Despreciará a “la yuta”, le hablará al “orre” (ladronzuelo), al cuentero, al burrero, a la engrupida, a la pebeta de Chiclana, a la fabriquera…

“…Para vos estos versos rantifusos
hechos de zurda, sí: de corazón;
como a tu vida triste los impuso
el arruyo de un tango compadrón”


PLAZOLETA  CARLOS DE LA PUA DE ARTIGAS Y RIVAROLA



Algunas anécdotas del Malevo

La vida del Malevo Muñoz fue una anécdota viviente, Enrique Cadícamo, uno de sus compinches, relataba:

La colimba: le tocó Campo de Mayo, donde un sargento se pasó de la raya, cosa cotidiana en los cuarteles, pero el Malevo recluta no supo aguantar y le aplicó un cross de izquierda, y al milico le contaron los diez segundos. Lo mandaron castigado al Chaco, además de cuatro años de recargo por la cabeza. La respuesta del malevo: se hizo desertor.

El morfón: era de muy buen comer, cierta vez en lo de “Don Carlos” de Billinghurst y Valentín Gómez, luego de devorar una explosiva tripichelaripiena, seguida de unos fetuccinis a la matricana, escucha al camarero ordenar dos busecas; el Malevo sin poder contenerse dice desilusionado: ¿Cómo, había buseca y no me avisaron?

Carlitos, largá la canzoneta: en el cine Broadway, en la representación de Gardel, luego de interpretar varios tangos cantó una canzoneta. Al día siguiente en sus brulotes del diario Crítica el Malevo le dedica uno: “Carlitos, largá la canzoneta” descontento por su entonación tana. Cuando Cadícamo le reprocha: “¿Malevo porque te tirás contra Carlitos?”, le contesta: “Por exceso de cariño”.

El ateo: ya internado en el Hospital Bosch, Helvio Botana (hijo de Natalio), que lo visitaba casi diariamente y que acababa de convertirse al catolicismo tras largos años de ateísmo igual que el Malevo, le dice: Malevo, no es por asustarte pero en todo caso conviene quedar bien con Dios. ¿Me dejás que te traiga un sacerdote? El Malevo, en su letargo, entendió y le dijo trabajosamente: Sí, total… siempre conviene tirarse un lance.

Fue inhumado en el Cementerio de la Recoleta, donde Cátulo Castillo lo despidió con estas palabras:
“Este personaje fabuloso en nuestra admiración se fue por una absurda escotilla hurtándose a sí mismo, privando a la ciudad de un porteño convicto y confeso de la poesía lunfardesca”.

Desde el año 2000, cada 5 de septiembre, se festeja el Día del Lunfardo conmemorando la publicación de Lunfardía, de José Gobello el primer libro que trató sobre el lunfardo desde un punto de vista lingüístico, reivindicando a todos sus antecesores en la materia.

                                                 Miguel Eugenio Germino


Fuentes:
-Cadícamo, Enrique, La Luna del bajo fondo, Freeland, 1964.
-De la Púa Carlos, La crencha engrasada, Schapire Editor, 1970 y Corregidor, 1995.
-http://www.ellitoral.com/index.php/diarios/2012/01/14/escenariosysociedad/SOCI-05.html
-http://www.nuestrospoetas.telam.com.ar/?p=170
-http://www.terapiatanguera.com.ar/Notas%20y%20articulos/barquina.htm
-Periódico Primera Página, nº 27 de enero-febrero de 1996.
-www.elortiba.org/crencha.html



Algunos términos lunfardos:
Cafaña: hombre rústico, inculto.
Gataparida: juego de muchachos.
Mistongo: humilde,
Orre: reo.
Pajería: picardía, astucia.
Rantifuso: deformación de fantasía de 'rante'.
Remanyado: muy conocido.
Rope: perro.











PREMIAN EL PROYECTO PARQUE DE LA ESTACIÓN



PREMIAN EN CHILE AL PROYECTO PARQUE DE LA ESTACIÓN POR HABER SIDO DISEÑADO POR SUS VECINOS





La Agencia de Cooperación Internacional del Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile entregó el “Premio a la Innovación” al Parque de la Estación, un futuro de pulmón verde de 2 hectáreas en los barrios de Almagro y Balvanera, que fue diseñado por vecinos, luego de 20 años de pedidos barriales.
La nota fue publicada en el diario Pura Ciudad y enviada a la Secretaría de Prensa del Consejo Consultivo de la Comuna 5.
En cuanto a la marcha de la licitación, se encuentra un tanto retrasada debido a la gran cantidad de postulantes, cosa que por otra parte da una idea del interés que despierta el proyecto.