Nació como medio alternativo en septiembre de 1993. Refleja la identidad y la historia de los barrios de Balvanera, Almagro, y alrededores brindándo un instrumento de ayuda a mejorar la calidad de vida.
En el año 200l recibió el Primer Premio de la “Orden Civil Heráldica de la Amistad”, entre más de 130 Barriales de Capital y Gran Bs As, además el Premio Mario Bonino UTPBA 2012, Palmiro Vanoli 2012 y 2014, y otros. Se lo encuentra en más de 350 lugares, y es de distribución gratuita.
continúa con su campaña de recolección de llaves para erigir el citado monumento que está llevando a cabo el artista plástico Andrés Zerneri, sobre una idea de escritor Osvaldo Bayer, en homenaje al bicentenario de la Revolución de Mayo de 1810.
La obra será emplazada una vez concluida en el sitio en que actualmente se encuentra el de Julio Argentino Roca, un injusto premio al mayor genocida de habitantes originarios luego de los conquistadores.
A su vez el Periódico propone cambiar el nombre de la Diagonal Sur por la de Pueblos Originarios.
Son estos dos proyectos dignos de colaboración que persiguen reafirmar los valores yraíces de nuestra identidad.
La democracia haitiana nació hace un ratito. En su breve tiempo de vida, esta criatura hambrienta y enferma no ha recibido más que bofetadas. Estaba recién nacida, en los días de fiesta de 1991, cuando fue asesinada por el cuartelazo del general Raoul Cedras. Tres años más tarde, resucitó. Después de haber puesto y sacado a tantos dictadores militares, Estados Unidos sacó y puso al presidente Jean-Bertrand Aristide, que había sido el primer gobernante electo por voto popular en toda la historia de Haití y que había tenido la loca ocurrencia de querer un país menos injusto.
El voto y el veto
Para borrar las huellas de la participación estadounidense en la dictadura carnicera del general Cedras, los infantes de marina se llevaron 160 mil páginas de los archivos secretos. Aristide regresó encadenado. Le dieron permiso para recuperar el gobierno, pero le prohibieron el poder. Su sucesor, René Préval, obtuvo casi el 90 por ciento de los votos, pero más poder que Préval tiene cualquier mandón de cuarta categoría del Fondo Monetario o del Banco Mundial, aunque el pueblo haitiano no lo haya elegido ni con un voto siquiera.
Más que el voto, puede el veto. Veto a las reformas: cada vez que Préval, o alguno de sus ministros, pide créditos internacionales para dar pan a los hambrientos, letras a los analfabetos o tierra a los campesinos, no recibe respuesta, o le contestan ordenándole:
-Recite la lección. Y como el gobierno haitiano no termina de aprender que hay que desmantelar los pocos servicios públicos que quedan, últimos pobres amparos para uno de los pueblos más desamparados del mundo, los profesores dan por perdido el examen.
La coartada demográfica
A fines del año pasado cuatro diputados alemanes visitaron Haití. No bien llegaron, la miseria del pueblo les golpeó los ojos. Entonces el embajador de Alemania les explicó, en Port-au-Prince, cuál es el problema:
-Este es un país superpoblado -dijo-. La mujer haitiana siempre quiere, y el hombre haitiano siempre puede.
Y se rió. Los diputados callaron. Esa noche, uno de ellos, Winfried Wolf, consultó las cifras. Y comprobó que Haití es, con El Salvador, el país más superpoblado de las Américas, pero está tan superpoblado como Alemania: tiene casi la misma cantidad de habitantes por quilómetro cuadrado.
En sus días en Haití, el diputado Wolf no sólo fue golpeado por la miseria: también fue deslumbrado por la capacidad de belleza de los pintores populares. Y llegó a la conclusión de que Haití está superpoblado... de artistas.
En realidad, la coartada demográfica es más o menos reciente. Hasta hace algunos años, las potencias occidentales hablaban más claro.
La tradición racista
Estados Unidos invadió Haití en 1915 y gobernó el país hasta 1934. Se retiró cuando logró sus dos objetivos: cobrar las deudas del City Bank y derogar el artículo constitucional que prohibía vender plantaciones a los extranjeros. Entonces Robert Lansing, secretario de Estado, justificó la larga y feroz ocupación militar explicando que la raza negra es incapaz de gobernarse a sí misma, que tiene "una tendencia inherente a la vida salvaje y una incapacidad física de civilización". Uno de los responsables de la invasión, William Philips, había incubado tiempo antes la sagaz idea: "Este es un pueblo inferior, incapaz de conservar la civilización que habían dejado los franceses".
Haití había sido la perla de la corona, la colonia más rica de Francia: una gran plantación de azúcar, con mano de obra esclava. En El espíritu de las leyes, Montesquieu lo había explicado sin pelos en la lengua: "El azúcar sería demasiado caro si no trabajaran los esclavos en su producción. Dichos esclavos son negros desde los pies hasta la cabeza y tienen la nariz tan aplastada que es casi imposible tenerles lástima. Resulta impensable que Dios, que es un ser muy sabio, haya puesto un alma, y sobre todo un alma buena, en un cuerpo enteramente negro".
En cambio, Dios había puesto un látigo en la mano del mayoral. Los esclavos no se distinguían por su voluntad de trabajo. Los negros eran esclavos por naturaleza y vagos también por naturaleza, y la naturaleza, cómplice del orden social, era obra de Dios: el esclavo debía servir al amo y el amo debía castigar al esclavo, que no mostraba el menor entusiasmo a la hora de cumplir con el designio divino. Karl von Linneo, contemporáneo de Montesquieu, había retratado al negro con precisión científica: "Vagabundo, perezoso, negligente, indolente y de costumbres disolutas". Más generosamente, otro contemporáneo, David Hume, había comprobado que el negro "puede desarrollar ciertas habilidades humanas, como el loro que habla algunas palabras".
La humillación imperdonable
En 1803 los negros de Haití propinaron tremenda paliza a las tropas de Napoleón Bonaparte, y Europa no perdonó jamás esta humillación infligida a la raza blanca. Haití fue el primer país libre de las Américas. Estados Unidos había conquistado antes su independencia, pero tenía medio millón de esclavos trabajando en las plantaciones de algodón y de tabaco. Jefferson, que era dueño de esclavos, decía que todos los hombres son iguales, pero también decía que los negros han sido, son y serán inferiores.
La bandera de los libres se alzó sobre las ruinas. La tierra haitiana había sido devastada por el monocultivo del azúcar y arrasada por las calamidades de la guerra contra Francia, y una tercera parte de la población había caído en el combate. Entonces empezó el bloqueo. La nación recién nacida fue condenada a la soledad. Nadie le compraba, nadie le vendía, nadie la reconocía.
El delito de la dignidad
Ni siquiera Simón Bolívar, que tan valiente supo ser, tuvo el coraje de firmar el reconocimiento diplomático del país negro. Bolívar había podido reiniciar su lucha por la independencia americana, cuando ya España lo había derrotado, gracias al apoyo de Haití. El gobierno haitiano le había entregado siete naves y muchas armas y soldados, con la única condición de que Bolívar liberara a los esclavos, una idea que al Libertador no se le había ocurrido. Bolívar cumplió con este compromiso, pero después de su victoria, cuando ya gobernaba la Gran Colombia, dio la espalda al país que lo había salvado. Y cuando convocó a las naciones americanas a la reunión de Panamá, no invitó a Haití pero invitó a Inglaterra.
Estados Unidos reconoció a Haití recién sesenta años después del fin de la guerra de independencia, mientras Etienne Serres, un genio francés de la anatomía, descubría en París que los negros son primitivos porque tienen poca distancia entre el ombligo y el pene. Para entonces, Haití ya estaba en manos de carniceras dictaduras militares, que destinaban los famélicos recursos del país al pago de la deuda francesa: Europa había impuesto a Haití la obligación de pagar a Francia una indemnización gigantesca, a modo de perdón por haber cometido el delito de la dignidad.
La historia del acoso contra Haití, que en nuestros días tiene dimensiones de tragedia, es también una historia del racismo en la civilización occidental.
Llegan a cima de Aconcagua alpinistas por libertad para los Cinco http://www.prensa-latina.cu/index.php?option=com_content&task=view&id=152782&Itemid=1 PDF Imprimir E-Mail Escrito por Roberto Molina Hernández lunes, 11 de enero de 2010
11 de enero de 2010, 01:03Imagen activaBuenos Aires, 11 (PL) Una bandera con el reclamo de libertad para los cinco cubanos presos en Estados Unidos por luchar contra el terrorismo ondea ya en la cima del Aconcagua como gesto solidario de tres jóvenes argentinos.
Los alpinistas de la provincia de Neuquén, Santiago Vega, conductor radial y televisivo; Aldo Bonavitta, empleado bancario, y Alcides Bonavitta, activista social, alcanzaron ayer el llamado Techo de América, a seis mil 959 metros sobre el nivel del mar.
Tras culminar exitosamente su hazaña llegaron eufóricos el domingo al campamento Penitentes, primera escala del descenso, de acuerdo con el comunicador neuquino Pablo Javier Fernández, quien a su vez recibió la confirmación de Alejandro Miranda, el andinista de la provincia de Mendoza que mantuvo el contacto con los intrépidos escaladores.
El estandarte llevado por ellos hasta la cumbre continental tiene el logotipo creado por Gerardo Hernández, uno de los cinco antiterroristas cubanos.
El propósito de la expedición, de acuerdo con sus declaraciones, es unirse de esa manera al clamor mundial por la liberación de Ramón Labañino, Gerardo Hernández, Antonio Guerrero, Fernando González y René González y dar singular divulgación a lo que la prensa cómplice calla.
Por el momento no se conocieron otros pormenores de la culminación de la ascensión, pero Miranda afirmó que hoy podrá haber más información porque habrá mejores condiciones de comunicación y podría incluso contarse con algunas fotos.
De acuerdo con el programa de los andinistas, la expedición retornará el 18 a la ciudad de Neuquén, a más de mil 100 kilómetros al suroeste de esta capital, después de desafiar las temperaturas extremas y el peligro que conlleva un ascenso de este tipo.
El majestuoso Aconcagua está ubicado casi en la frontera entre Argentina y Chile, a 30 kilómetros (un día y medio a pie) de Puente del Inca, y forma parte del llamado circuito mundial de las "Siete Cumbres".
lma/rmh
"...los asuntos que estamos presentando, nos dan en este momento la más grande de nuestras oportunidades para liberar a los Cinco. Este es un momento crítico y es muy importante que la red de apoyo esté al tanto e involucrados activamente en el caso." Leonard Weinglass, abogado estadounidense del equipo de la Defensa. Portales de Argentina: www.liberenalos5ya.com.ar y www.amigosdecuba.com.ar/5patriotas Portales de CUBA: www.antiterroristas.cu y www.cubadebate.cu Comité Internacional por la Libertad de los Cinco: www.thecuban5.org
En el límite Este del barrio de Almagro, lindando al Norte con las vías del Ferrocarril y al Sur con la calle Bartolomé Mitre, entre Sánchez de Bustamante y Billinghurst, se levanta este complejo religioso y educativo conducido por la Orden Franciscana de Los Hermanos Menores (Ordo Fratrum Minorum – Orden de Frailes Menores OGM).
ORÍGENES
Esta Orden, fundada por Francisco de Asís (1181/82-1226), y reconocida oficialmente por el culto católico, es considerada la más numerosa del mundo cristiano.
Francisco, de ser hijo de un rico comerciante de Asís (Italia) pasó a vivir voluntariamente en la más estricta pobreza, en forma simple y austera, y estimuló a sus seguidores a proceder de igual modo. El monje fue canonizado por el Papa Gregorio IX en 1228, apenas a dos años de su fallecimiento.
LaOrden ingresa a Buenos Aires en 1682, cuando el Cabildo reconoce al reverendo Pablo de Caviedes como predicador y comisario de los Santos Lugares de Jerusalén. Se radican en una chacra del Gran Buenos Aires, paraje que comienza a conocerse por tal causa como Santos Lugares y que abarcaba lo que en la actualidad es Villa Bosch, Martín Coronado, San Martín, Santos Lugares y el sector Este de Caseros. La chacra por su lado, recibió el nombre de Capilla de los Frailes primero y Capilla Vieja después.
En 1810, tras la Revolución de Mayo, el clero adoptó posiciones diferentes frente al nuevo gobierno patrio, y muchas veces no guardó fidelidad a los principios revolucionarios, lo que despertó sospechas de posibles conspiraciones. Tal situación fue deteriorando las relaciones con la Iglesia y con los franciscanos y más tarde se ahondaron aún más las desinteligencias, por lo que se decidió la separación del ministro de la orden Francisco de Yarza.
Hacia 1822, con motivo de la Reforma Eclesiástica durante el gobierno de Martín Rodríguez (1820-1824), cesa en Buenos Aires la actividad de los Hermanos Menores, además son incautados todos sus bienes, incluida la Chacra-Templo de Santos Lugares. También cesan otras órdenes, como la de los Mercedarios, Betlehemitas, Dominicos y Recoletos. Así, los Hermanos Menores estarán ausentes de Buenos Aires durante 40 años, y la presencia franciscana queda reducida solamente a la ciudad de Córdoba.
LOS FRANCISCANOS EN EL MUNDO
En la historia nunca fueron óptimas las relaciones del catolicismo con el judaísmo y con las religiones de origen musulmán, a las que la Iglesia consideraba herejes, lo que dio lugar a las sangrientas guerras religiosas denominadas Cruzadas.
Ocho largas campañas militares organizadas a petición del Papado surcaron los siglos XI al XIII, fueron casi 200 años de violentas confrontaciones y matanzas.
Bajo un trasfondo religioso se escondían intereses expansionistas de la nobleza feudal en procura del control del comercio con Asia y por el afán hegemónico del papado sobre las monarquías y las iglesias orientales, aunque declararan como objetivo la recuperación de las “Tierras Santas”, especialmente Jerusalén y Belén.
La Primera Cruzada (1095) se origina en el llamado grito del Concilio de Clermont (Francia) de Dieu lo volti (Dios lo quiere) y se extiende hasta 1099. Como todas y cada una de las campañas, sembró de injustificables matanzas de judíos y musulmanes, mujeres y niños, los territorios que atravesó. Finalmente Jerusalén cayó en poder cruzado el 15 de julio de 1099, sin embargo esta caída fue más producto de las divisiones entre los mismos musulmanes que del ataque invasor. Así se establecen los reinados cristianos de Balduino I y II, que se mantienen con frágiles treguas, pero siempre amenazados de cerca por la Jihad(Guerra Santa), lo que hacía costosísimo el control territorial y anticipaba su inevitable fin.
Con el propósito de defender los lugares santos se funda en Jerusalén en el año 1118 la Orden de los Templarios, una orden de sacerdotes guerreros que alcanzaron a reclutar hasta 30 mil hombres en armas. En realidad se encontraban al servicio de los banqueros de los reyes europeos y llegaron a acumular inmensas fortunas, destinadas a la guerra y a los negocios.
Es de destacar que el best seller de Dan Brown, El código Da Vinci, desnuda, entre mitos y alegorías, muchos aspectos de esta Orden, pretendidos custodios del Santo Grial(plato y patena o copa usados por Jesucristo en la última cena), y sobre el refugio de los supuestos descendientes de Cristo y María Magdalena. Serían éstos numerosos miembros del priorato de Sión -sociedad secreta fundada en 1099- entre ellos Isaac Newton, Sandro Botticelli, Víctor Hugo y Leonardo Da Vinci, según el registro de los pergaminos conocidos como Les dossiers secrets. El Opus Dei por su lado también forma parte de la misteriosa trama de la novela histórico-religiosa de Brown.
Fue en la Quinta Cruzada cuSi bien en las cruzadas siguientes se hicieron muchos intentos para recuperar los lugares santos, todos resultaron inútiles. No obstante, lo que no se consiguió en el campo de batalla se obtuvo por la diplomacia, ya que en 1322 se logra recuperar los lugares santos para la fe católica que son el Santo Sepulcro en Jerusalén y la Cripta de la Natividad en Belén. También se logró el reconocimiento a favor de los franciscanos para permanecer en custodia de estos lugares, de allí la necesidad de reunir fondos alrededor del mundo para su mantenimiento mediante la limosna de los fieles. Ese fue el mandato de la Orden al llegar a nuestro país.
LOS FRANCISCANOS EN ALMAGRO
Tras la mencionada ausencia de los franciscanos en Buenos Aires a partir de la Reforma Eclesiástica, hacia 1860 los superiores de la custodia delos Santos Lugares de Oriente conforman en nuestro país la Comisaría de Tierra Santa con el fin de recaudar fondos para el sostenimiento de aquellas reliquias. Inicialmente obtienen un sitio en el Convento de San Francisco, por entonces abandonado en su conservación. Por esa razón los primeros años de su regreso fueron duros, además ocasionado por dos importantes perjuicios económicos sufridos por la Orden, el primero en 1875 de parte de su síndico, Jaime Llavallol, que se quedó con todos los fondos de las dádivas. El segundo en 1887, cuando otro síndico, Narciso Estrada, argumentando razones de cambio para girar al exterior, depositó los fondos en el Banco Provincia, institución que quiebra y priva a la Orden de todos los ahorros. La incomodidad en el convento de San Francisco los lleva a buscar un lugar en la ciudad para instalar una sede propia. Se orientaron entonces al barrio de Almagro, un sector en crecimiento a raíz del paso del Ferrocarril Oeste, del desarrollo de las líneas de tranvías y de los loteos de las grandes quintas. Para ese momento Federico Lacroze, un conocido propulsor del tranvía en Buenos Aires, había adquirido dos terrenos sobre la calle Piedad (hoy Bartolomé Mitre) en su intersección con Billinghurt. La dirección era Piedad 1529 (hoy Mitre 3443/45), a una cuadra de la estación del Tramway Central de su propiedad (es de destacar que la antigua numeración de las calles de Buenos Aires constaba de 50 números por cuadra; (la norma de 100 números rigió desde el 22 de junio de 1887). Uno de los terrenos fue donado por Lacroze a la Sociedad Benéfica Damas de la Merced, que tenía el propósito de levantar una capilla. Pusieron en marcha la obra el 19 de octubre de 1878, pero pronto se paralizó, por lo que aquella entidad benéfica recurrió a los franciscanos, que tuvieron así la oportunidad de obtener una morada propia en el barrio; a la vez solicitaron autorización para agregar a la construcción de la capilla una casa para los religiosos de la Orden y una escuela para niños. La piedra fundamental se colocó el 12 de febrero de 1882. El templo se pone bajo la advocación de Nuestra Señora de la Merced de Sión y los santos Patricios y Antonio de Padua. Sión es el nombre de la colina de las afueras de Jerusalén donde, según la tradición, Cristo celebró la Última Cena, y donde precisamente los franciscanos construyeron una capilla en 1335. La obra se realizó en tiempo récord para la época, en apenas 10 meses ya estaba habitable. Se inauguró el 27 de octubre de 1882, aunque con numerosos detalles interiores y exteriores inconclusos, que se fueron terminando lentamente en etapas sucesivas. El revoque interior recién se completó en 1886 y la torre y el campanario en 1902. Como la superficie del terreno era exigua para todos los fines planificados se decidió comprarle a Federico Lacroze dos fracciones de terrenos colindantes, a los que se agregó una tercera fracción después, para completar el complejo. El templo es de líneas sencillas, con elementos arquitectónicos ornamentales, con cuatro columnas, entre las cuales se encuentran nichos con las imágenes de Santo Domingo, San Francisco, el Sagrado Corazón y la Inmaculada Concepción. Las columnas están rematadas por capiteles corintios y frisos típicos de las iglesias de la época. El frontón y la cornisa exhiben en su centro el escudo de la orden, como coronación del edificio. La torre, de aproximadamente 30 metros de altura es obra del constructor L. Cerutti; posee 16 pequeñas columnas de adorno y remata en cúpula de forma cónica, recubierta con mayólicas. En la cúspide luce una cruz labrada en hierro forjado. En 1920 ceden la dirección educacional del colegio a la Orden de la Conservación de la Fe, pero se reservan los derechos de propiedad y de supervisión religiosa, la que retornó a la jurisdicción directa en 1954, momento en que a su vez se autoriza el funcionamiento del Jardín de Infantes. Comienzan por entonces, en otros predios adquiridos, a encararse más reformas que se van prolongando en el tiempo, tanto sobre Bartolomé Mitre como sobre Sánchez de Bustamante. Se inauguran modernas entradas, aulas primarias y secundarias, patio cubierto, gimnasio, rectoría, biblioteca y salón de actos, así como un nuevo jardín de infantes modelo en su género. Hoy el complejo Tierra Santa ocupa la casi totalidad de la manzana.
Miguel Eugenio Germino
FUENTES
-Brown, Dan, El Código Da Vinci, Editorial Umbral, 2003. -http://es.wikipedia.org.Wiki/Franciscanos -http://es.wikipedia.org/kiki/Cruzadas -http://www.biografias y vidas.com/Biografía/Francisco_Asis.htm -“Los Templarios”, Diario Clarín, 5/octubre/07 y 26/octubre/07. -Romero, Juan Alfredo, La Comisaría de Tierra Santa en la Argentina, Bs. As. l997.
EL 28 DE ENERO DE 1977 MUERE A LOS 87 AÑOS BENITO QUINQUELA MARTÍN, PINTOR POPULAR DEL PUERTO DE LA BOCA DEL RIACHUELO
La pintura, como la música y las letras, apelan a la imaginación y la intuición del artista más que al intelecto a fin de plasmar una espontánea y auténtica obra, que llega a ser representativa. Las distintas escuelas pictóricas, sean abstractas, impresionistas o no figurativas, son todas valiosas, pero la pintura de Quinquela tiene un componente adicional que refleja un pintoresquismo particular: el paisaje de una época en lo que fuera su patria chica, La Boca. Pintará su aldea con el pincel, pero también con el corazón, tal como él lo percibía. Pintará el puerto, sus barcos, sus puentes y sus muelles, los trabajadores sudorosos y sacrificados. Todo con vigor y expresión genuina; todo eso plasmará Quinquela en la tela y lo difundirá por el mundo.
SU ALDEA
Pinta tu aldea y pintarás el mundo
No es casual que muchos consideren a La Boca como una república simbólica, que posee una fisonomía y una personalidad diferente al resto de los barrios porteños, porque allí se radicaron inmigrantes de diversas procedencias y orígenes, aunque mayoritariamente genoveses. Llamada a los comienzos La Boca del Riachuelo, pasó con el tiempo a designarse simplemente La Boca, un sitio de tierras bajas e inundables al punto que en tiempos lejanos los vecinos colgaban un bote en la puerta de las viviendas, para las frecuentes emergencias. Poblada más adelante de astilleros, saladeros, almacenes de lanas y depósitos diversos que se entremezclaban con pulperías y humildes viviendas, se convirtió en “el primer puerto natural de Buenos Aires”. A pesar de la escasa profundidad de sus aguas y los bancos de arena que frecuentemente se formaban y entorpecían la navegación, el puerto continuó activo por más de tres siglos, desde el XVI hasta comienzos del XX. Con la construcción de Puerto Madero comienza su declinación, hasta convertirse en cementerio de barcos abandonados, algunos hundidos, y receptáculo de todos los desechos industriales de la cuenca del Río Matanza, bajo los efectos de un inescrupuloso comportamiento fabril. Sin embargo La Boca se perpetuó como el símbolo de un barrio diferente, con el antiguo puente transbordador, los botes cruzando pausadamente el fangoso cauce, los típicos cafetines y las concurridas cantinas. El Pasaje Caminito, la Vuelta de Rocha, los museos y los puestos de venta artesanales, la convirtieron en un lugar de primerísimo interés turístico internacional. Sus habitantes, a pesar de los sinsabores propios de su condición humilde, fueron siempre alegres, divertidos y ruidosos, aunque a su vez melancólicos y sufridos, y conservaron el dialecto propio, xeneixe (nombre derivado de “genovés”). Esa forma de ser quedó reflejada en la fachada de sus casas de chapa acanalada, que resaltaron con vivos colorinches, producto de la combinación de sobrantes de pinturas que los marineros traían a sus hogares, porque siempre la pintura fue un elemento costoso, fuera del alcance de aquella buena gente. Allí se editaron diarios locales, se fundaron clubes, y de allí surgieron artistas, poetas, y pintores.
SU INFANCIA
Debió haber nacido el 1 de marzo de 1890, la fecha exacta hubo de calcularse por aproximación, ya que fue abandonado el 20 de marzo de aquel año en la Casa de Expósitos de las Hermanas de la Caridad, con una nota que decía: “Este niño ha sido bautizado con el nombre de Benito Juan Martín”. Los médicos determinaron que debía contar con veinte días de vida. Pasó sus primeros seis años en el Orfanato, hasta que fue adoptado por el genovés Manuel Chinchella y su mujer Justina Molina, una entrerriana de Gualeguaychú, de sangre india. El matrimonio poseía una carbonería en la calle Irala al 1500. A los siete años lo anotaron en la Escuela Primaria Berutti, de la calle Australia (actualmente Quinquela Martín) 1081. Allí cursó los primeros tres años, pero abandonó la escuela para ayudar a sus padres en el negocio. El físico robusto del padre le permitía cargar de a dos bolsas de 50 kilos en el puerto, y redondear los ingresos del hogar. Por su parte el niño, a pesar de su poco afortunado físico, debía acarrear las bolsas de carbón encargadas por los clientes. En ese entonces el puerto de La Boca era el mercado del carbón de toda la ciudad, y el carbón era el combustible de casi todos los hogares.
SU ADOLESCENCIA
La Boca era entonces una de las principales concentraciones obreras del país, y la demanda social no se hizo esperar en un ambiente político caldeado. Benito no era ajeno a esta realidad. A los 14 años participó de la campaña que en 1904 llevó a Alfredo Palacios al Congreso Nacional (el primer diputado socialista de América) y en 1908 firmó el Manifiesto de la huelga portuaria, por el que se consiguió la jornada de 8 horas de trabajo y la reducción del peso de las bolsas a un máximo de 70 kilos. A su vez, a la misma edad comienza a cursar la escuela nocturna de pintura. A los 17 se inscribe en la sociedad Unión de La Boca, donde funcionaba el Conservatorio Pezzini Sttiatessi. Allí toma lecciones de dibujo y pintura con el maestro Lazzari, clases que alternaba pintando los días domingo paisajes en la Isla Maciel. Así recordaba Benito cómo aprendió de su maestro la libertad de expresión, más que los aspectos académicos: “Además de antiacadémico, yo era un pintor fácil y rápido cuando pintaba lo mío. La facilidad me la daba el tema. El puerto, los barcos, el río, las grúas, los astilleros, los obreros, la vida afiebrada del trabajo, eran temas que yo llevaba adentro y los trataba con facilidad.” Mientras que su padre no miraba con buenos ojos su afición por la pintura, la madre lo alentaba incondicionalmente, por lo que en algunos períodos se aleja de su casa. Hacia sus 20 años, la carbonería y el puerto deterioraron su salud. En 1912 le diagnostican un principio de tuberculosis, por lo que debe buscar en Córdoba aires serranos purificadores como para restablecerse. Ya recuperado y de vuelta en La Boca, comienza a pintar con ímpetu renovado. Instala su taller en los altos de la carbonería, por entonces en Magallanes 885/89, convencido de que su pintura debía reflejar la vida y el ambiente del barrio. Es en ese momento cuando cambia la grafía de su apellido Chinchella por la castellanización fonética, Quinquela. Con las primeras ventas que hizo en su viaje a España, compra la casa para sus padres, según él mismo relató: “Además de seguir trabajando compré la casa de Magallanes 887, donde mis viejos seguían atendiendo su carbonería, por entonces en estado de quiebre. Compré la carbonería y regalé la casa a mis padres adoptivos. La compra la hice con el dinero que gané en España. Aquella casa era un regalo que España me había hecho a mi, y que yo transferí a mis viejos”. Vivió con ellos hasta que fallecieron, a la edad de 78 y 84 años.
SU OBRA
Comenzó a alternar su vida entre el trabajo y la pintura, en el muelle o en la Isla Maciel y “…la Isla Maciel era algo así como un Tigre en miniatura, yo iba a ella a pintar perales y durazneros en flor...” contaba Quinquela. Definitivamente se transformaría en “el pintor del Riachuelo”, el más popular de los pintores argentinos. Sus obras portuarias reflejan una fuerte expresión del vigor y la aspereza de la vida y el trabajo en aquella verdadera aldea dentro de la ciudad. Así es como su pintura estuvo centrada en la figura del trabajador del puerto, cargando bolsas, subiendo y bajando de los barcos; el cuadro se transformaba entonces en una ventana abierta a una cruda realidad. Fue en la Peluquería de Nuncio Nicífor, un lugar de la calle Olavarría donde se daban cita poetas, pintores y músicos, y en la Sociedad Unión de La Boca, que Benito conoció a Arturo Maresca, Juan de Dios Filiberto, Fortunato Lacámera, Facio Hebequer, Santiago Stagnaro y muchos otros artistas y hombres de letras. Excluido como artista del Salón Nacional, creó junto a Agustín Riganelli, José Arato, Juan Brignardello, Alfredo F. Sturla y Juan Grillo, el llamado “Salón de Recusados”, los no comprendidos en el concepto oficial de pintor. En efecto, la academia para Quinquela era “…una cosa fría, calculada, rígida, pero la belleza es otra cosa. Yo no digo que la academia no pueda producirla, pero sí que puede lograrse una obra bella sin sujetarse demasiado a las exigencias académicas”. Tras leer los pensamientos de Rodin en la obra El Arte, se identificará con aquella forma de ver la expresión artística, natural y fluida. Hacia 1920 comienza las giras por el exterior, donde expone sus obras y se vincula con figuras relevantes de la pintura y la intelectualidad del momento, pero como supo decir más tarde Aníbal Troilo de sí mismo, Quinquela tampoco nunca se fue de su barrio, lo llevaba a cuestas y reiteradamente regresaba a él. Por eso decía: “Y cada vez que partí llevé conmigo la imagen de mi barrio, que fui mostrando y dejando en las ciudades del mundo. Fui así como un viajero que iba con su barrio a cuestas. O como esos árboles trasplantados que sólo dan frutos si llevan adheridas a sus raíces la tierra en que nacieron y crecieron”. Expone en Roma, en el Palazzo della Exposizione, en París, Madrid y otros centros de la pintura mundial. Su último viaje lo llevó a Gales y a Londres, en esta ciudad se encuentra su cuadro Puente de la Boca, obra que donara el presidente Alvear a Eduardo de Windsor. Hoy, distintos museos del mundo exhiben obras de nuestro pintor boquense, en Brasil, Francia, España, Estados Unidos. El Museo de Arte Moderno de Madrid adquirió dos de sus obras, Buque en reparación y Efecto de sol. En Nueva York, en el Museo Metropolitano, se pueden ver sus cuadros Día de sol y Día gris en La Boca, mientras que en Luxemburgo se exhibe uno de sus cuadros más famosos, Tormenta en el astillero. En Buenos Aires fue elegido para decorar la Escuela Museo Pedro de Mendoza; además, por encargo del Ministerio de Obras Públicas decoró murales en el Ferrocarril Suburbano y en otros lugares de la ciudad. En 1920 recibió el Segundo Premio del Salón Nacional.
SU LEGADO
En la plenitud de su carrera de pintor compra los mejores terrenos del barrio para edificar una escuela para 1.000 niños, también con un lactario en el que las amas de leche alimentarán a niños humildes y abandonados, un jardín de infantes, una escuela de artes gráficas, y otro terreno para el Instituto de Odontología Modelo. El actual Museo de Bellas Artes de la Boca es una donación de Quinquela, que donó con la sola condición de que no ingresen al lugar obras abstractas, no figurativas y futuristas, para garantizar así lo que él entendía como cultura popular figurativa. Para estos días, lo que fue la carbonería paterna de la calle Magallanes 887 luce transformada en un salón de arte.
Miguel Eugenio Germino
FUENTES
-Diario Clarín, domingo 28 de enero de 2007. -http://biografias-madelanede.blogspot.com/2009/09 benito quinquela… -http://es.wikipedia.org/Wiki/Benito–Quinquela--Mart%C3 -http://www.barriada.com.ar/boca.htm -http://www.easybuenosairescity.com/biografias/quinquelamartin.htm -http://www.taringa.net/posts/imágenes/164418/Beenito-Quinquela-M…
La salud mental en la Ciudad, en terapia intensiva
Sin duda, una de las áreas más deficientes de la gestión de Mauricio Macri es la salud mental. En este sentido, tanto legisladores opositores como trabajadores y profesionales del sector, denuncian una actitud de desidia y hasta un plan de vaciamiento de la estructura estatal en la materia. La situación se agudizó en agosto cuando las autoridades del Ministerio de Salud, inexplicablemente le pidieron la renuncia a Rubén Slipak, director del Centro de Salud Mental Nº 3 Arturo Ameghino. En ese momento los profesionales del hospital, situado en Avda. Córdoba al 3100, lanzaron un plan de lucha en apoyo del médico destituido y en abierta oposición a su reemplazo por Celina Fabrykant, designada mediante un cuestionado concurso.
El Dr. Slipak había sido elegido hace siete años con el consenso de los profesionales, quienes sostienen que la institución pasó a ser un centro de excelencia durante su mandato. Según el psicólogo Federico Rindel, vocal de laAsociación de Profesionales del Ameghino, el nombramiento de Fabrykant no se ajusta a derecho porque desconoce la Ley 448 de Salud Mental, que permite la postulación de profesionales no médicos (psicólogos, terapistas ocupacionales y otros) a cargos directivos: “Es una directora puesta a dedo, con una selección que es trucha y está apoyada por la Asociación de Médicos Municipales (AMM). El jurado que creó el gobierno estaba lejos de ser prestigioso. De todas maneras, creemos que el jurado ni siquiera intervino: está claro que la designación de Fabrykant forma parte de un acuerdo del gobierno de Macri con la AMM, ya que la directora es delegada de esa entidad dentro del hospital”.
En agosto, a modo de protesta, los profesionales hicieron dos “abrazos” con antorchas al Centro y una asamblea abierta en plena Avenida Córdoba, bajo la consigna “contra el golpe a la salud mental”. Luego, el 11 de septiembre se cumplió una jornada de resistencia. Una semana después asumió Fabrykant, en un clima de extrema tensión: 200 profesionales realizaron una “sentada” en el hall de la dirección, clamando a viva voz “¡No! ¡No!”. La movilización continuó con dos marchas a la Jefatura de Gobierno, donde los profesionales denunciaron la estrategia de vaciamiento que aplica la administración porteña en el ámbito de la Salud Mental.
El vocal Rindel lo explica en detalle: “La intención de Macri es cerrar los hospitales Borda y Moyano, y licitar en ese predio un emprendimiento inmobiliario, un negocio fabuloso. Para sustituir a esos hospitales, se crearían diez micro-manicomios, lo cual contradice a la Ley 448 que está contra la ‘manicomiolización’, es decir, establece la existencia de varios dispositivos intermediosentre la internación y la externación. Aunque el Ejecutivo dice que su propuesta se basa en dicha ley, esos mecanismos no están contemplados en el proyecto. Así se ve que el verdadero interés es desmantelar, achicar a su mínima expresión los servicios de Salud Mental, de manera que un montón de pacientes queden en la calle y los que no,sean trasladados a clínicas privadas contratadas por el gobierno.Es un negocio que supone la transferencia de bienes y recursos públicos al sector privado”. El psicólogo afirma que el desinterés oficial también se evidencia en la des-jerarquización que el área de Salud Mental sufrió desde la asunción de Macri: ya no tiene una Dirección como tenía antes. Esto le quita posibilidades de financiamiento y de toma de decisiones.
Ante la gravedad de la situación, el 4 de noviembre último, el Director Adjunto de Salud Mental, Gregorio Alcaín, fue interpelado por la Comisión de Salud de la Legislatura. El funcionario respondió con evasivas y no pudo explicar las causas de la destitución de Slipak. Atribuyó el nombramiento de Fabrykant a una decisión política del ministro de Salud, Jorge Lemus, y de Macri. Alcaín se retiró del recinto en medio de abucheos y de enérgicos pedidos de renuncia por parte de legisladores y profesionales. Rindel califica la interpelación como “una vergüenza”. Sin embargo, en los últimos días pareció surgir una posibilidad de acercamiento con las autoridades porteñas: “Nos entrevistamos con el Dr. Tropea, a cargo de Redes y Programas. Le expresamos que en la institución hay un clima enrarecido, de apremios y acoso laboral. Tropea se comprometió a venir, para observar cuáles son las condiciones en las que funciona el hospital. Es el único funcionario con el que tenemos diálogo”, comenta esperanzado el representante de la Asociación de Profesionales del Ameghino.
Los profesionales seguirán con su plan de lucha para remover a la directora; con ese fin, presentaron un recurso de amparo en la Justicia. El 18 de diciembre cerrarán el año con un acto en el hospital, que podría consistir en una mesa con relevantes personalidades invitadas para debatir sobre la salud pública.
Caían unas sobre otras las enormes fichas de dominó de telgopor en la parodia que organizó el gobierno de Macri en la Avenida de Mayo para conmemorar los 20 años de la caída de Muro de Berlín.
Vale tal vez la memoria, pero vale también destacar que el mismo hombre de gobierno omite la existencia de otros muros, que en estos últimos veinte años se levantaron para separar el supuesto “bien” del “mal”. Tales, la frontera de México con los EE.UU. (de más de 1.200 kilómetros) y el muro que se adentra en territorio cisjordano, en campo palestino, por solo mencionar dos de las decenas de barreras vergonzantes que se levantan hoy en el mundo (Belfast, Chipre, Marruecos, Arabia, Ceuta, etc. ).
¡Memoria señor Macri, memoria!, que la hipocresía no nos confunda ni pretenda confundir al lector distraído. “Memoria” (entre comillas) como suelen hoy destacarse ciertos términos internalizados en la mente humana, como por ejemplo “seguridad”, quese repite a toda hora, como muletilla en diarios, radio y televisión.
Hay un cartelito artesanal adherido en muchas paredes del barrio de Almagro que expresa: “¿Ud. cree todo lo que dicen los diarios, la televisión y la radio? Buena reflexión, ¿no le parece? Y viene al caso para analizar toda la “carne podrida” a que está sometido el lector, el televidente y el oyente, hora a hora, día a día, semana a semana, por todos los medios… ¡hasta la saturación!
La “sociedad” (otra palabra entrecomillada) asiste sin defensa a esta campaña orquestada desde los sectores del poder mediático en contubernio con el poder económico y político, para instalar, desacreditar o habilitar todo tema que resulte funcional a sus intereses. Temas como “los muros”, “la seguridad” o cualquier otro que convenga a determinados fines, son habilitados sin restricciones. En cambio cuando puedanrozar intereses poderosos se invierten los papeles: el silencio absoluto, como en el caso de los muros de EE.UU. y Cisjordania.
La sociedad “paqueta”, so pretexto de “inseguridad”, valida o invalida determinados principios básicos, como la libertad, el derecho, la justicia, instando a “la caza del niño ladronzuelo”, y engloba en ella a todo morochito que ande libre por esta bendita ciudad.La “portación de cara” es peligrosa, y a veces fatal.
En el pasado año 2009 se superaron con creces los 200 casos fatales de “gatillo fácil” y otros atropellos de algunas de las fuerzas represivas, entre las que no se encuentra aún la “Nueva Policía de Macri”.
Pocos medios difunden las inhumanas estadísticas de pobreza que hablan de una brecha de más de 30 veces entre el 10% más rico y el 10% más pobre de la población, estadísticas que muestran que más de 3 millones de jóvenes carecen de trabajo y peor aun, carecen de perspectivas de futuro.
A esta caza de sospechosos se sumará la policía porteña, que luego de dos comisarios fallidos, Fino Palacios (en cana) y Chamorro (bajo sospecha), comanda ahora Adrogué, hombre de buen pedigree en las artes de la represión. Y como si fuera poco, se incorpora al gabinete macrista, nada menos que en la cartera de Educación, un nuevo figurón, el varias veces cónsul, embajador y funcionario de la dictadura (y también de Menem) Abel Posse, un elefante en un bazar, que con sus declaraciones hizo temblar a propios y extraños, elogiado hasta por el torturador y represor Luciano Benjamín Menéndez, tres veces condenado a perpetua, ¡de terror!!!
Sin embargo este sujeto se dice peronista. ¿Por qué será que muchos ultra-reaccionarios se consideran peronistas? ¿Por qué Macri los elige? ¿Será porque Macri es como cada uno de ellos?
Gracias a la granresistencia popular, Posse, como Palacios y Chamorro, pasaron a la historia negrade la política.
Pero todo no debe terminar en la renuncia, corresponde que las reservas democráticas (sin comillas), del país entablen desde los organismos de Derechos Humanos, de manera urgente un juicio a este ejemplar de simio (con el perdón de los monitos) por apología del delito, al reivindicar los métodos de la pasada dictadura genocida. ¡Evitemos caer ideológicamente en la edad de piedra!
Es el propio Jefe de Gobierno Mauricio Macri , el responsable de proponer a estos funcionarios apologistas de dictaduras, procesados, detenidos y sospechados, y él deberá responder ante el Parlamento, la ciudadanía y la justicia si es preciso, por los dichos y hechos.