martes, 2 de enero de 2018

COYA - RELATO

EL COYA




Sentado sobre una roca y con la mirada perdida en el valle, estaba aquél coya de cara ajada por el viento, ojos rasgados que se entrecerraban para escapar de los ardientes rayos.
Los negros cabellos se despeinaban con el azote del viento, cabras y llamas masticaban en los pastizales. Maluco, su perro, levantó las orejas moviendo el hocico, olfateando el aire.
Algunas nubes negras desde el sur parecían traer lluvia, que seguramente lo mojarían todito, haciendo que sus abrigadas prendas de lana, tejidas al telar por su abuela Chacha, se pusieran pesadas y difíciles de secar. Por la vieja radio había escuchado en la mañana que la guerra iba a comenzar, muy al sur, tan al sur que no sabía dónde… Las Malvinas, eso decía la radio, y él, como quería a su Patria, había pensado en alistarse pa’ defenderla nomás… así de grande tenía su corazón por su Patria.
Llamó con unos silbidos a su perro y le dio la orden de reunir los animales… y se fue pal sur, eso dicen los que lo conocen, tan al sur que naides sabía pa’ dónde… y allí entre el frío y la tierra dio la vida por su Patria. Maluco sigue esperando al coya pa’ arriar los animales… pero el coya ha dejao su mujer e hijito que lo seguirá en la huella de las alturas… mientas haya un cerro y una llama.


‘’No te rías de un coya, que está en la frontera
Pa’lao La Quiaca, o all
á en las alturas del Abra del Zenta
Ten presente amigo, que será el primero en parar las patas.
Cuando alguien se atreva a violar la Patria’’
Poema de Fortunato Ramos

María Teresa Di Dío


Coyas o collas

Pueblos esparcidos en cientos de caseríos de la Puna, la Quebrada de Humahuaca y parte de los Valles Calchaquíes. A principios del siglo XX se desarrolla una nueva etnia: los Collas, síntesis de Diaguitas, Omaguacas, Apatamas, grupos de origen Quechua y Aimará procedentes de Bolivia, cuantitativamente más numerosos y parte de la masa mestiza no integrada en los centros urbanos.
Perdieron su organización comunitaria original y su núcleo, la familia extensa; tecnología sustantivas como la cerámica fueron expulsadas de la memoria colectiva; su religión fue penetrada por el catolicismo; ya no visten como antes, salvo en poncho y ojotas y tampoco cazan.

VIVIENDA COYA


Sin embargo, los collas son los auténticos portadores de la tradicional forma de vida andina, a través del mantenimiento de muchos patrones culturales como la economía pastoril de altura, y agrícola de papa y maíz; la recolección de algarroba y sal; la construcción de viviendas; la medicina tradicional y las técnicas de adivinación; los instrumentos musicales erques, quenas, pinkullosikus y cajas; el culto a la Pachamama e innumerables creencias, rituales y prácticas sociales.







EL CENTRO INTEGRAL DE LA MUJER

Centro Integral de la Mujer de Almagro y Balvanera

Ayudar a las mujeres a construir una vida libre de violencia

EL  CIM Elvira Rawson, en Salguero 765


En los últimos años la problemática de la violencia de género se ha acentuado dramáticamente en nuestro país. Esto se ve reflejado en el gran crecimiento del número de casos producidos y su gravedad extrema. Desde 2015 el colectivo Ni una menos colocó el tema en el centro de la escena e hizo que la sociedad tomara conciencia de la importancia del flagelo y de la necesidad de promover la salud integral de las mujeres.
En este marco, es fundamental el rol que debe cumplir el Estado respecto a la cuestión, de la cual no puede desentenderse. En el caso del gobierno porteño, viene teniendo una política firme en este sentido con la creación de los denominados Centros Integrales de la Mujer (CIM) desde 2011. Hasta el momento hay 11 centros distribuidos en 9 comunas. Son espacios de asistencia, orientación y acompañamiento a mujeres que sufren o sufrieron violencia de género. Se les brinda atención psicológica individual y grupal, asesoramiento legal, patrocinio jurídico gratuito, redes de apoyo a través de instituciones (escuelas, centros de salud) y grupos de familiares y amigos de la víctima. Se acompaña a las mujeres en todo el proceso judicial que se inicia a partir de la denuncia realizada; sin embargo, debe aclararse que los centros no son lugares para formular denuncias.
En cuanto al trámite que debe hacerse, la mujer puede comunicarse telefónicamente o acercarse directamente al centro. En el lugar, una recepcionista y una trabajadora social le realizan la entrevista de ingreso y evaluación, y la orientan de acuerdo a su problema. Luego se pautan entrevistas que contarán con la presencia de una psicóloga, una trabajadora social y una abogada. Como se ve, se trata de un abordaje interdisciplinario. En esos encuentros se determina el tratamiento que cada mujer necesita.
“Concurren aproximadamente 200 mujeres por centro por mes. Son mujeres de diversas características, de todas las clases sociales, que se encuentran en cualquier momento del círculo de la violencia. En general, son mujeres que están poco empoderadas, que muchas veces no tienen trabajo, no tienen otras herramientas, no están con una red de contención que pueda acompañarlas en este proceso. Algunas se acercan espontáneamente antes de pensar siquiera en realizar la denuncia; otras, a partir de una situación de violencia física particular o después de haber efectuado la denuncia, derivadas por la Justicia o desde la misma comisaría. En tanto, hay mujeres que vienen para comenzar a charlar sobre su condición de violencia que no necesariamente tiene que ver con violencia física sino que quizás hay violencia económica, obstétrica, simbólica”, explica Agustina Señorans, directora general de la Mujer de la Ciudad de Buenos Aires.
Además de los CIMs, en la citada repartición hay diversas iniciativas que ayudan a la mujer a construir una nueva vida libre de violencia. En este sentido, un programa llamado Lazos asiste a mujeres que fueron víctimas de violencia por parte de sus hijos. Otros programas se ocupan de los delitos sexuales, los noviazgos violentos, el maltrato infantil –ya que los niños son víctimas colaterales de la violencia doméstica– y el acoso callejero. Se trabaja con equipos especializados en cada problemática.
“Lo que tienen de especial nuestros centros integrales es que pueden dar respuesta a las mujeres en cualquier circunstancia y realizar un acompañamiento de acuerdo a cada situación. Desde la Dirección General lo que hacemos es acompañar desde lo terapéutico y con una mirada de trabajo social, una mirada interdisciplinaria en el fortalecimiento de esas mujeres que primero tienen que reconocerse víctimas de violencia, aceptar que tomaron la decisión de pedir ayuda y de salir de ese círculo de la violencia”, expresa Señorans.
En la última etapa del acompañamiento se genera un espacio de empoderamiento con el fin de que la mujer recobre su condición de sujeto. Se proponen diferentes técnicas vivenciales, ejercicios de relajación, respiración, expresión corporal, yoga y recursos audiovisuales. Una vez que las mujeres culminan los tratamientos correspondientes, se procede al seguimiento de los casos.
Las mujeres víctimas de violencia doméstica y delitos sexuales disponen de la línea gratuita 144 que funciona todos los días las 24 horas. “En la línea 144 atienden trabajadores sociales, psicólogos, psicólogos sociales y abogados, especializados en la temática de violencia de género. No es una línea de denuncia, es una línea de emergencia, que brinda asesoramiento, información y contención. Muchas veces las mujeres que llaman al 144 son derivadas al centro integral más cercano a su domicilio para que puedan tener una atención personalizada”, precisa la funcionaria.
En Almagro se encuentra el CIM Elvira Rawson, en Salguero 765, el teléfono es 4867-0163. En tanto, en Balvanera se halla el CIM Arminda Aberastury, en Hipólito Yrigoyen 3202, el teléfono es 4956-1768. En este último centro se ofrecen distintas actividades orientadas a la cuestión de género: talleres de reflexión, cine-debate, talleres creativos y talleres de narración oral. A la vuelta del Aberastury, en 24 de Noviembre 113, está el CIM Margarita Malharro, que funciona de lunes a viernes las 24 horas; el teléfono es 4931-6296.

                                     
                                                         Laura Brosio






LAS ISLAS MALVINAS

3 DE ENERO DE 1833: 
LA OCUPACIÓN BRITÁNICA DE LAS ISLAS MALVINAS






“El colonialismo visible te mutila sin disimulo: te prohíbe decir, te prohíbe hacer, te prohíbe ser.
El colonialismo invisible, en cambio, te convence de que la servidumbre es tu destino y la impotencia tu naturaleza: te convence de que no se puede decir, no se puede hacer, no se puede ser.”
Eduardo Galeano (El libro de los abrazos)

185 años atrás las Islas Malvinas, parte indiscutible del territorio de la Provincias Unidas del Río de la Plata, adheridas a su plataforma continental situación geográficamente comprobada e históricamente incuestionable, son ocupadas por la potencia hegemónica de aquella época, los ingleses, ¡corsarios de los mares que dominaban despóticamente!.
Vanos fueron los intentos por parte de los pueblos surgidos tras la Revolución de Mayo de 1810, de recuperarlas en forma pacífica, también vanos los centenares de reclamos ratificados cada año en la ONU, y lamentablemente también fue vana la guerra que una dictadura militar emprendió con aquella excusa, con inconfesables fines de sostener un régimen de facto que naufragaba.



VISTA DE PUERTO ARGENTINO



LOS HECHOS

No existen precisiones sobre el o los descubridores de estas islas. Atribuido a los yámanas (indígenas nómades canoeros que habitaron la zona hace 6.000 años), a un navegante chino, a un desertor de la expedición de Magallanes, a Américo Vespucio y otras hipótesis, ninguna hasta el momento corroborada con certeza.
Lo cierto es que las islas como parte integrante de los territorios colonizados por la Corona española, administradas históricamente por dos decenas de sus súbditos, pasaron automáticamente a la jurisdicción controlada por la 1º Junta de Gobierno instalada el 25 de Mayo de 1810.
De allí en más fueron administradas por autoridades de Buenos Aires entre 1820 y 1833.
Aquel 3 de enero de 1833, el colonialismo inglés desembarcaba y se apoderaba de las Islas Malvinas, en una clara maniobra de fuerza y de un pillaje internacional incalificable.
A pesar de los múltiples reclamos diplomáticos, de la dolorosa guerra y de las reiteradas protestas ante los organismos internacionales, la restitución sigue sin respuesta y la cruzada por su recuperación sin avances.
Así la corbeta Clio de la Marina Real británica, apoyada por otro buque de guerra que se encontraba en las cercanías, con superioridad numérica y militar, mediante el uso de la fuerza produce la rendición y entrega de la plaza. Concretada la expulsión de las autoridades argentinas, el comandante Onslow de la nave británica dejó a uno de los pobladores de Puerto Soledad a cargo del pabellón y zarpó de regreso a su base. En 1834, el gobierno inglés asignó a un oficial de la Armada para que permaneciera en las islas y en 1841 tomaría la decisión de "colonizar" las Malvinas nombrando un "gobernador".
Esta invasión, realizada en tiempo de paz, sin que mediara conflicto alguno entre dos países con relaciones normales, produce un hecho incalificable que nunca fue atendido en los reclamos inmediatos y posteriores. El 16 de enero de 1833, el gobierno argentino pidió explicaciones al encargado de Negocios británico, quien se excusó con el inverosímil argumento de no estar al tanto de la acción de los buques de su país. El 22 de enero, el ministro de Relaciones Exteriores presentó una protesta ante el funcionario británico, que fue renovada y ampliada en reiteradas oportunidades por el representante argentino en Londres. Las presentaciones argentinas siempre recibieron respuestas negativas de parte del gobierno del Reino Unido.



LA CAZA CLANDESTINA DE  BALLENAS



Del lado argentino continuó planteándose en distintos niveles del gobierno y fue objeto de debates en el Congreso Nacional. En 1884, ante la falta de respuesta a sus reiteradas protestas, la Argentina propuso llevar el tema a un arbitraje internacional, lo cual también fue rechazado sin dar razones por el Reino Unido.
Desde entonces y hasta el presente, Argentina ha reivindicado permanentemente su justo reclamo en distintos foros multilaterales, entre ellos la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Organización de los Estados Americanos (OEA), impulsando la adopción de resoluciones que llaman a las dos partes a resolver la controversia y declaraciones de apoyo a la posición argentina.


UN POCO DE HISTORIA

Vale recordar que España venía ocupando, aunque discontinuamente, el archipiélago que fue bautizado como Islas de San Antonio por hombres de la expedición de Magallanes en 1520.
A comienzos de 1811, el virrey Elío, que desconocía a la Junta revolucionaria de Buenos Aires, ordenó desde Montevideo el abandono de Puerto Soledad.
El 27 de octubre de 1820, cumpliendo órdenes del ministro de Guerra y Marina Matías Irigoyen, llegó a Puerto Soledad al mando de la fragata Heroína, el ex coronel del ejército norteamericano David Jewett, que desde 1815 estaba al servicio de las Provincias Unidas. El marino le escribía orgulloso al gobierno: “Tengo el honor de informar a usted de mi llegada a este puerto, comisionado por el superior gobierno de las Provincias Unidas de la América del Sud, para tomar posesión de estas islas en nombre del país al que naturalmente pertenecen por la Ley Natural”. A partir de entonces se estableció una pequeña colonia argentina dedicada a la pesca y a la ganadería ovina.
Años más tarde, el 10 de junio de 1829, el gobierno porteño creó la comandancia política y militar sobre las islas, designando al comerciante alemán nacionalizado argentino Luis Vernet como titular, quien hizo respetar la jurisdicción nacional; el decreto establecía la continuidad histórica y jurídica de los derechos soberanos: “Habiendo entrado el gobierno de la República en la sucesión de todos los derechos que tenía sobre estas provincias, la antigua metrópoli, y de que gozaban sus virreyes, ha seguido ejerciendo actos de dominio en dichas islas, sus puertos y costas, a pesar de que las circunstancias no han permitido hasta ahora dar a aquella parte del territorio de la República la atención y cuidado que su importancia exige”.






Vernet llevó adelante una activa comandancia: construyó viviendas, levantó un relevamiento topográfico, montó un saladero de pescado y carne, una curtiembre y logró construir la goleta Águila, preocupándose por la depredación del archipiélago en forma clandestina.
 El gobierno de Buenos Aires, en octubre de 1829, prohibió la pesca y captura de ballenas hasta que, en 1831, Rosas reemplazó la prohibición por un impuesto a los buques pesqueros. Pero los barcos balleneros pasaban de largo por Puerto Soledad eludiendo el impuesto y depredando a gusto.
 Cansado de esta situación, Vernet apresó a los balleneros norteamericanos Harriet y Superior, que sin permiso estaban cargando pieles de foca, y personalmente llevó a la Harriet a Buenos Aires trasladando detenido a bordo a su capitán, Gilbert Davison. Los norteamericanos, por medio del capitán Silas Duncan al mando de la fragata Lexington, desembarcaron en Puerto Soledad, atacaron sus instalaciones, destrozaron la artillería, quemaron la pólvora, tomaron prisioneros a seis oficiales argentinos, arriaron la bandera celeste y blanca y declararon a las islas “libres de todo gobierno”.
El gobierno de Buenos Aires reaccionó enérgicamente, Rosas le pidió al ministro Manuel Maza que presentara una protesta ante Washington. El cónsul Slacum, y el encargado de negocios Bayles, fueron declarados personas no gratas y expulsados del país. Pero antes de partir, los agentes le “avisaron” al ministro inglés, John Woodbine Parish, que los Estados Unidos sólo pretendían permisos de pesca y que las islas estaban desguarnecidas y eran muy fáciles de tomar, invitando implícitamente a los súbditos de su Graciosa Majestad de Inglaterra a invadir las islas, hecho que se concreta el 3 de enero de 1833.
 El gobernador provisional de entonces, José María Pinedo se negó a arriar el pabellón argentino pero la fuerza pudo más, debió rendirse y regresar con su gente a Buenos Aires. Sólo habían pasado ocho años desde la firma del tratado de Paz, Amistad, Comercio y Navegación entre la Argentina e Inglaterra y diez de la formulación de la famosa “Doctrina Monroe”, cuando el presidente de los Estados Unidos proclamara formalmente ante el Congreso de su país que “los Estados Unidos consideran peligrosa para su paz y seguridad toda tentativa, por parte de las potencias europeas, de extender su sistema político a una porción cualquiera del hemisferio”, toda letra muerta cuando se trata de acciones imperiales amparadas por la ley de la selva trasladada a los mares.
La situación se tornó desesperante para los peones que no se quedaron con los brazos cruzados. El 26 de agosto de 1833 estalló la rebelión, a cuyo frente se puso el gaucho entrerriano Antonio Rivero, secundados por José María Luna, Juan Brasido, Luciano Flores, Manuel Godoy, Felipe Salazar, Manuel González y un tal Latorre, que en pocas horas terminaron con las vidas de Brisbane, Dickson, Simón y todos los extranjeros ocupantes, enarbolando nuevamente la bandera argentina; rebelión ahogada en sangre a posteriori, mediante una sangrienta cacería.


EL CEMENTERIO DE DARWIN

 Muchos años más tarde, el 2 de abril de 1982, continuaría la historia con la pretendida recuperación militar por parte de la dictadura cívico-militar que terminó en el desastre que todos ya conocen, con 649 argentinos muertos en el conflicto, 237 de ellos enterrados en el cementerio Darwin, y más de la mitad sin identificar. Todos ellos fueron merecidamente declarados por la Argentina una vez desterrada la dictadura “héroes nacionales” a través de la Ley Nacional 24.950 de 1998.

“La Guerra de las Malvinas, guerra patria que por un rato unió a los argentinos pisadores y a los argentinos pisados, culmina con la victoria del ejército colonialista de Gran Bretaña.
No se han hecho ni un tajito los generales y coroneles argentinos que habían prometido derramar hasta la última gota de sangre.
Quienes declararon la guerra no estuvieron en ella ni de visita. Para que la bandera argentina flameara en estos hielos, causa justa en manos injustas, los altos mandos enviaron al matadero a los muchachitos enganchados por el servicio militar obligatorio, que más murieron de frío que de bala.
No les tiembla el pulso: con mano segura firman la rendición los violadores de mujeres atadas, los verdugos de obreros desarmados.”

Eduardo Galeano
(Memoria del fuego, t. 3, 1986)

                                                       Miguel Eugenio Germino



Fuentes:
-http://enaun.mrecic.gov.ar/es/node/3561
-http://html.rincondelvago.com/historia-de-las-islas-malvinas.html
-https://www.comodoro.gov.ar/efemerides/2013/01/03/03-de-enero-usurpacion-de-las-islas-malvinas






Las Malvinas

Homenaje a nuestras Islas y al poeta José Bartolomé Pedroni

 Tiene las alas salpicadas de islotes.
Es nuestra bella del mar.
La patria la contempla desde la costa madre
con un dolor que no se va.

Tiene las alas llenas de lunares.
Lobo roquero es su guardián.
La patria la contempla. Es un ángel sin sueño
la patria junto al mar.

Tiene el pecho de ave sobre la onda helada.
Ave caída es su igual.
El agua se levanta entre sus alas.
Quiere y no puede volar.

El pingüino la vela. La gaviota le trae
cartas de libertad.
Ella tiene los ojos en sus canales fríos.
Ella está triste de esperar.

Como a mujer robada le quitaron el nombre;
lo arrojaron al mar.
Le dieron otro para que olvidara
que ella no sabe pronunciar.

El viento es suyo; el horizonte es suyo.
Sola, no quiere más.
Sabe que un día volverá su hombre
con la bandera y el cantar.

Cautiva está y callada. Ella es la prisionera
que no pide ni da.
Su correo de amor es el ave que emigra.
La nieve que cae es su reloj de sal.

Hasta que el barco patrio no ancle entre sus alas,
ella se llama Soledad.

José Pedroni (1953)



José Pedroni, poeta argentino, nació en Gálvez, provincia de Santa Fe en 1899.
Sencillo, humano, accesible por su claridad fraterna, compañero y amante de la naturaleza, honesto, revelador de un vitalismo propio del mundo cotidiano, adquirió un compromiso con su pueblo al que le cantó en versos sencillos pero profundos.
En 1923 aparece su primer libro: La gota de agua; en 1925, sale a la calle Gracia Plena; en 1935 Poemas y palabras. En los años siguientes José Pedroni publica Diez mujeres (1937), El pan nuestro (1941) y Nueve cantos (1944). Hasta que en 1956, aparece la que para muchos fue su obra cumbre: Monsieur Jaquín.
En 1959, el escritor funda en Esperanza el Teatro de Títeres Pedro Pedrito, con la colaboración de Ricardo Borla. En mayo de 1960 se publica Cantos del hombre libre. En diciembre del mismo año aparece Canto a Cuba, en los que refleja admiración por la revolución cubana. En 1961 le sigue La hoja voladora. Finalmente en 1963, el que sería su último libro: El nivel y su lágrima.

Falleció el 4 de febrero de 1968, en Mar del Plata.







MARTA MINUJIN

MARTA MINUJÍN Y SU ARTE MUY CREATIVO





Marta Inés Minujín es un gran artista plástica argentina, que nació el 30 de enero de 1943 en Avellaneda, pcia. de Buenos Aires. Es muy conocida por sus obras vanguardistas de carácter conceptual, pop, psicodélico y de acción, revolucionando las normas sociales preestablecidas y estableciendo una contracultura.
–¿Cuál es su máxima aspiración?
–Crear, crear y seguir creando.
–¿Cómo hace para mantener una pareja más de 50 años? (con sólo 16 años se casó en secreto con el economista Juan Gómez Sabaini)
–Respetándose mucho, sin compartir amigos, porque uno tiene conexión con una persona, de allí que tenga conexión con sus amigos.
–¿Tiene amigos de toda la vida?
–Sí, artistas, por todo el mundo.
–¿Qué es el éxito para usted?
–Igual que el fracaso, hay que seguir siendo la misma persona más allá del fracaso o del éxito.
–¿Qué lugar ocupan el pensamiento positivo y lo espiritual en su obra?
–Todo para mí es arte y amor, son muy parecidos. Fui hippie… el amor es importantísimo. Y también las ideas, que son infinitas. Hay que dejan que fluyan.
Marta Minujin cuando no trabaja en su atelier hace gimnasia. Los fines de semana sale a navegar en el barco de su marido, con sus hijos Facundo y Gala y sus cinco nietos.
Es una artista reconocida por su arte inigualable. En sus propias palabras: “A veces pienso que soy de otro planeta. No encuentro nada parecido a mí”.
Marta Minujin, vanguardista y rebelde, popular en el país y en el mundo, participó en importantes muestras internacionales.
Algunos hitos de su carrera:
1963 - Realiza su primer happening en París, “La destrucción”, en el que sus colegas destruyeron sus trabajos.
1964 - Recibe el Premio Nacional Instituto Di Tella por “Eróticos, revuélquese y viva”.
1965 - Exhibe en el Di Tella “La menesunda” y “El batacazo”.
1966 - Realiza el happening “Simultaneidad”.
1979 - El obelisco de pan dulce
1981 - Carlos Gardel de fuego, una estructura metálica reproduciendo la imagen del cantor, rellena de algodón que fue prendida fuego, como arte efímero. MedellínColombia.
Durante los años ochenta su interés por la revisión de los mitos se vuelca a la escultura griega clásica, con obras que caen o se fragmentan como Venus de Milo cayendo (1986) y Joven helénico fragmentándose (1982).
1983 - Para celebrar la democracia, expuso en la avenida 9 de Julio El Partenón de libros, formado con libros prohibidos durante la dictadura militar.
1985 - En Nueva York quiso pagar la deuda externa entregándole a Andy Warhol kilos y kilos de choclos.
2011 - La “Torre de Babel de Libros”, realizada como conmemoración a la elección de Buenos Aires como Capital mundial del libro.
2014 - El “Árbol de Navidad Inflable”, realizada para la Navidad de 2014 en la plazoleta de entrada de Calle Florida Buenos Aires.
En junio de 2017 estuvo en Kassel, Alemania, donde construyó otro Partenón hecho con libros prohibidos de todo el mundo en una de las ferias de arte contemporáneo más prestigiosas del planeta.
Por su fructífera trayectoria, ha recibido el Premio Konex - Mención Especial 2012, además de los Konex de Platino 1982 y 1992. En 2011 recibió el Premio Carreras Creativas del Centro de Economía de la Creatividad de la Universidad del CEMA.
Actualmente continúa trabajando como artista en su taller en el barrio porteño de San Cristóbal.


                                                       Natan Blum 







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