domingo, 12 de abril de 2015

PERIODICO PRIMERA PAGINA PREMIACIÓN

PREMIO ASOCIACIÓN PERIODISTAS JUBILADOS "PALMIRO VANOLI 2014"
PREMIO RECIBIDO EN DICIEMBRE DE 2014 EN EL SALÓN DE ACTOS DE EDITORIAL EL CID





jueves, 2 de abril de 2015

PERIÓDICO PRIMERA PÁGINA Nº 238 ABRIL DE 2015

SALIÓ EL Nº 238 DE ABRIL DE 2015





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PRIMERA PAGINA EDITORIAL Nº 238 ABRIL DE 2015



EDITORIAL Nº 238 ABRIL DE 2015





“Una verdadera crisis histórica ocurre cuando hay algo que está muriendo pero no termina de morir y al mismo tiempo hay algo que está naciendo pero tampoco termina de nacer“.
Antonio Gramsci (Italia 1891-1937)



Mientras nace en nuestra Latinoamérica y en parte del mundo, lo nuevo, una era de justicia social e independencia política, libre de las clásicas ataduras, el viejo sistema agoniza, aunque tarda en extinguirse. Así la corporación judicial argentina aferrándose al moribundo pasado, se apresura con fallos de una increíble e intolerable parcialidad y velocidad, propios de su decadencia jurídica.

En una semana tres fallos, en tres jurisdicciones diferentes del mapa, dan la pauta del punto sin retorno en que ha caído. A saber: en menos de 20 horas en Buenos Aires el juez Julián Ercolini desestima el pedido de indagatoria de tres implicados en el caso Papel Prensa, Magnetto-Mitre-Gainza Paz, “por no encontrar meritos suficientes”.

En Bahía Blanca otro juez, Claudio Pontet dictó el sobreseimiento en favor de Vicente Massot, director del diario La Nueva Provincia, acusado de participar y promover crímenes de lesa humanidad durante la última dictadura.

En Jujuy, la Cámara de Casación Penal dicta la “falta de mérito” de Carlos Pedro Blaquier dueño del Ingenio Ledesma, e implicado en la brutal “noche del Apagón”.

Mientras, también en Buenos Aires, el fiscal Gerardo Pollicita, titular de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N° 11, quien analizó la póstuma denuncia de Nisman, y aunque carente de pruebas concretas, firmó un requerimiento contra la presidenta, ante el Juzgado Federal N° 3, de Daniel Rafecas.

Como se ve, la parcialidad judicial se mezcla con la velocidad en un claro sentido destituyente de los sectores retrógrados ligados al viejo poder que no terminan de agonizar.

En el año 1996 Domingo Cavallo, el inefable “Mingo” (para los amigos), el mismo que supo derramar una lágrima de cocodrilo, ante Norma Pla (como se sabe, los cocodrilos lloran mientras devoran a sus presas. Esto se debe a que las glándulas lacrimales situadas a muy pocos centímetros de las salivales se estimulan cuando come).


El Mingo, con su campechano perfil, supo a su manera deglutir sus víctimas: los jubilados, los trabajadores y el conjunto de la gente humilde, al tiempo que sus amigos, el FMI, el gran empresariado y ciertos jueces gozaban de su amistad carnal. Inmortalizó el control del menemismo sobre los jueces federales con una imagen única: la famosa servilleta de Corach. Lágrima va, lagrima viene, el país y la gente humilde “se jodieron”, con canjes, re canjes y recontra canjes, con los que triplicó la deuda externa, a beneficio de las multinacionales extranjeras.


 Aún en la actualidad sobreviven jueces de la nefasta dictadura, junto con otros que nombró Menem y compañía los de la servilleta.


Hoy, “la justicia”, ya cuestionada desde la época del “Martin Fierro”, se constituye así en un poder ilimitado, casi perpetuo, como una “corporación incontrolable de jueces y fiscales”, supra constitucionales trabando la aplicación de leyes vigentes, sancionadas y promulgadas, mediante las artimañas de las “cautelares” eternas. Los casos Clarín y Papel Prensa y compañía, hablan por sí solas.


El “Caso Nisman” dejó al desnudo a una corporación judicial constituida como poder paralelo y por sobre el Ejecutivo y Legislativo, toda una aberración constitucional y jurídica coaligada como poder mediático, que pretende cogobernar manteniendo un control inconstitucional que lleva al país a un grado incontrolable propicio para el llamado “Golpe Blando”, término que les molesta a estos detractores.


¿Como no les va a molestar lo de “blando” a quienes siempre la oficiaron de “duros”? Duros claro está, contra las causas populares, los trabajadores, el pequeño comercio y los profesionales demócratas.


Son los mismos esbirros, secuaces y continuadores de aquella dictadura “cívico militar”, repetimos: “cívico militar”, y agregamos eclesiástica, porque aquella dictadura no fue únicamente comandada por la milicada, tenía su pata civil, y tenía también su pata ligada a los medios, como Clarín, La Nación y La Razón, que se apoderaron de “Papel Prensa” y hoy controlan el monopolio del papel, tornando irreal una democracia, representativa, federal y popular.


 Los momentos que se avecinan en tribunales amagan con dejar vacíos la mitad de los juzgados, y esto sin contar que la Magistratura tiene para analizar pedidos de remoción contra muchos de jueces federales en ejercicio.


Y qué hablar de la Corte Suprema de Justicia, con solo tres miembros y un nonagenario de dudosa capacidad física e intelectual, y la imposibilidad de nombramiento de nuevos miembros.


Al decir de Gramsci, estas fuerzas que se niegan a perecer continúan obstruyendo el avance del mundo nuevo que se viene más temprano que tarde. Pretenden llevar al país a un callejón sin salida, campo propicio para desestabilizarlo, contra un gobierno que supo honrar su deuda externa, pagarla, recuperar sus ferrocarriles, aerolíneas, YPF, Aguas Argentinas, el sistema jubilatorio, la dignidad del trabajador, del jubilado y de los sectores más humildes recuperando su decoro y un lugar en el mundo.


¡Ojo! decimos pretenden, porque no podrán lograrlo si el pueblo unido los enfrenta con decisión, porque como dice el slogan popular: “el pueblo unido jamás será vencido”.


¡Ojo, nuevamente! que en caso contrario de nada valdrá derramar después   lágrimas de cocodrilo.


 


                                      Hasta la próxima

 

 

 

 



PAPEL PRENSA



MÁS SOBRE EL PAPEL PARA PERIÓDICOS BARRIALES

El fiscal Leonel Gómez Barbella solicitó llamar a indagatoria a los directivos del grupo Clarín, Héctor Magnetto; al director del diario La Nación, Bartolomé Luis Mitre; así como al ex directivo de La Razón, Guillermo Juan Gainza Paz, asentando en el escrito que “surgen así claramente las intenciones del gobierno de facto (léase: dictadura), de connivencia en aquel entonces con aquellos personeros”.
 El pedido fue hecho al juez federal Julián Ercolini, en el marco de la causa donde se investiga la apropiación irregular de Papel Prensa durante la última dictadura cívico-militar y eclesiástica. Este en apenas 20 horas (tiempo insólito), contesta: “que hasta el momento no existe en esta causa motivo bastante para sospechar que los denunciados han participado en la comisión de los delitos que se les atribuye por lo que NO CORRESPONDE HACER LUGAR a la petición de declaraciones indagatorias solicitadas por el señor fiscal y las querellas”.
Tiempo atrás la Cámara Nacional en lo Civil y Comercial Federal ratificó la resolución del juez Horacio Alfonso, quien como medida cautelar, había suspendido la resolución de la AFSCA para avanzar con la adecuación de oficio del Grupo Clarín a la Ley de Medios.
Sobre el fin del año pasado, la Corte Suprema también había fallado a favor de Clarín rechazando el pedido de per saltum requerido por el organismo que preside Martín Sabbatella. Desde hace ya cuatro años Clarín viene dilatando la aplicación de una ley.  
En este enjambre legaloide, tanto Clarín como Papel Prensa siguen gozando ilegalmente de prerrogativas logradas durante la dictadura militar y mientras tanto manteniendo no sólo el monopolio de la información, sino a su vez el monopolio de la venta del papel para prensa.
Esta situación perjudica a los pequeños medios de prensa barrial, que se ven así sometidos a la voracidad de una empresa “ILEGAL” como “PAPEL PRENSA”, que fija los precios unilateralmente.





EL PARQUE DE LA ESTACIÓN



EL PARQUE DE LA ESTACIÓN ¡VA!



Hace 15 años, el 19 de abril del 2000, los vecinos de Balvanera y Almagro, mediante su periódico barrial PRIMERA PÁGINA, presentaron a la Legislatura de Buenos Aires el proyecto Parque de la Estación, un gran pulmón verde de 5 hectáreas que se ubicaría en los terrenos abandonados adyacentes a la estación Once del Ferrocarril Sarmiento.
El 29 de diciembre del 2003, dicho proyecto llegó a las manos del entonces recién asumido Presidente de la Nación Néstor Kirchner; y en la misma fecha fue presentado al entonces Jefe de Gobierno de Buenos Aires Aníbal Ibarra.
El 30 de marzo del año 2004 los vecinos agrupados en el “Centro Vecinal de Balvanera y Almagro” reciben una primera respuesta de parte del entonces Escribano General de Gobierno de Buenos Aires Carlos Víctor Gaitán, en nota 466 EGRAL 2004 que decía: “Al respecto informamos que hemos tomado conocimiento de su presentación y que conforme los antecedentes obrantes en esta subsecretaría, que con fecha 13.4.2000, se celebró un convenio de entrega precaria en los términos del art. 2º de la ley 24383, suscripto entre el ENABIEF y el GCBA, referente a los terrenos de Bartolomé Mitre al 3.200, entre Anchorena y Agüero y que una vez y con la tenencia definitiva de dichos terrenos se destinarán a parquización y espacio público…”.
A partir de entonces siguieron los reclamos, las respuestas, las entrevistas, en todos los niveles, nacional y local, y continuó también el paso del tiempo…
El 25 de mayo del año 2005 los vecinos cansados de esperar, tomaron un pequeño sector del futuro parque, la ex playa de maniobras de apenas un tercio de hectárea entre las calles Perón, Jean Jaurés y Anchorena. Con picos, carretillas y palas, levantaron adoquines, plantaron árboles y hasta instalaron un juego infantil obtenido en donación. Llamaron al lugar Plaza del Mientras Tanto (mientras tanto se consiguiera la totalidad del predio). Finalmente, el predio fue aceptado como plaza oficial, bajo el nombre de Julio César Fumarola, vecino y luchador social asesinado por la Triple A.
Sin embargo, faltaba recuperar todo el predio, por lo que nuevamente siguieron más reclamos y más entrevistas, con nuevos organismos como ONABE, ADIF etc., y otra vez la postergación. No fue sino hasta que en el año 2014 se consiguió la rezonificación del lugar pasando de UF (Unidad Futura) a UP (unidad Parque), un paso importante del predio ya que allí no se podrá construir nada que no sea un espacio verde. A pesar de ello, al día de hoy continúan explotando en dicha zona emprendimientos onerosos privados.
El único pedazo hoy disponible, totalmente en desuso, es el de Bartolomé Mitre y Anchorena. Los vecinos proponen construir allí una plaza con el nombre “Abuelas de Plaza de Mayo”, ya que las abuelas fueron vecinas del barrio durante muchos años, cuando su sede estaba en Corrientes y Agüero. Para ello ya se hicieron las primeras entrevistas con ellas.
Queremos dejar bien en claro que no cejaremos en la lucha por conseguir primero esta plaza, y finalmente la totalidad de los terrenos, que junto a la Plaza Fumarola integrarán el Gran Parque de la Estación, incluido el amplio  Galpón de la curva de Gallo, porque “EL PARQUE DE LA ESTACIÓN…¡VA!.

                         Consejo de Redacción






EL BATALLON 601




EL BATALLÓN 601 DE VIAMONTE Y CALLAO,
UN EDIFICIO EMBLEMÁTICO DE BALVANERA 

VIAMONTE Y CALLO UNA ESQUINA PARA LA MEMORIA


Quienes hoy transiten por la esquina SO de Viamonte y Callao, deberán saber que bajo la inofensiva apariencia de un instituto de enseñanza adquirido por la Universidad del Salvador, están viendo lo que fue uno de los sitios claves de la represión ilegal del Estado durante la dictadura militar. Allí funcionó la Unidad Especial de Inteligencia del Ejército Argentino, creada a finales de la década de 1960 y disuelta en el año 2000.
El lugar fue célebre por concentrar la plana mayor de los ideólogos de la llamada “guerra sucia” en la Argentina, el terrorismo de Estado y la Operación Cóndor. Desde allí se coordinó y reclutó personal que fue infiltrado en las organizaciones populares y de derechos humanos, como así también en las formaciones guerrilleras de entonces, para perpetrar el secuestro, la tortura, la violación y el asesinato de sus miembros.
El Batallón 601 o "el 601", como se lo llamaba, dependía del II Cuerpo de Ejército. Tenía destacamentos desplegados en toda la República; su misión era de información, análisis, producción de inteligencia y estrategia militar.
El jueves 4 de septiembre de 2014 se realizó en aquella esquina un acto solicitando la instalación de un Espacio de Memoria -visible y a la calle- en la planta baja de este edificio, hoy en obras de refacción y demolición interna por la Universidad del Salvador.
Se exige preservar el lugar, expropiarlo e incorporarlo al Patrimonio Histórico como memoria y advertencia del Nunca Más, a fin de que las nuevas generaciones conozcan el sitio desde donde se organizó en la década de 1970 la desaparición y muerte de miles de ciudadanos argentinos y de otros países hermanos en el marco del Plan Cóndor. Y también para recordar que desde ahí se brindó capacitación a otras dictaduras de América en métodos de desaparición y tortura de opositores.
 Durante dicho acto del 4 de septiembre último, “Baldosas por la Memoria de Balvanera” colocó una pieza recordatoria de aquellos crímenes de lesa humanidad. Transitar por el lugar provoca un estremecimiento, la angustia de pensar en los horrores que desde allí se planificaban. 

COLOCACIÓN DE BALDOSAS POR "MEMORIA Y JUSTICIA DE BALVANERA" 

Fue precisamente en ese edificio donde permaneció secuestrado y desaparecido durante meses, el cadáver de Eva Perón. Este hecho inspiró uno de los mejores cuentos de la literatura argentina, Esa mujer, de Rodolfo Walsh.
A aquel nefasto lugar fueron llevados para interrogarlos algunos detenidos que los represores consideraban particularmente importantes (como Rafael Perrotta, director propietario del diario El Cronista).
El edificio según varias denuncias sirvió ya en democracia, como la guarida desde donde se planificaron secuestros extorsivos y se gestaron las cuatro rebeliones carapintadas. A pesar de todo ello, el lugar se traspasó, entre gallos y medianoche, al grupo que desde 1975 dirige la Universidad del Salvador. Esas autoridades universitarias, en la noche del viernes 25 de noviembre de 1977 al clausurarse el ciclo académico anual, entregaron un diploma de profesor honoris causa al genocida Emilio Massera. Presidió el acto de esa noche el entonces Rector Francisco José Piñón.
Es de destacar que la USAL y la OUP, grupos vinculados a Guardia de Hierro, manejaron en aquella época la mencionada casa de estudios, que posteriormente habrían hecho desaparecer la documentación de aquella comprometedora ceremonia. La Universidad del Salvador tiene el deber de explicar a la ciudadanía tamaña afrenta a los derechos humanos.
 Massera gozó además de otras distinciones. Fue Miembro Académico del Instituto de Ciencias Políticas de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, Doctor Honoris Causa de la Universidad John F. Kennedy y Periodista Honoris Causa del Instituto Latinoamericano de Intercambio Periodístico. Tampoco se conoce si fueron anuladas aquellas deshonrosas distinciones.
Al respecto, la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires presentó un proyecto de ley para que la Legislatura porteña declare al inmueble "sitio histórico”, por las connotaciones descriptas. El espacio debiera tener el mismo destino que la ex ESMA, un lugar de memoria, según la Ley 26.691 que ordena preservar los sitios emblemáticos del Terrorismo de Estado, según lo señaló la Defensoría porteña en los fundamentos de su iniciativa.
El Gobierno Nacional entregó al Poder Judicial y al director del Archivo Nacional de la Memoria, Ramón Torres Molina, información sobre los militares y civiles que integraron la estructura de inteligencia del Ejército durante la dictadura. Esta información fue obtenida y desclasificada gracias al Decreto 4/2010 de la presidenta Cristina Kirchner. La lista incluye a 345 militares que se desempeñaron en esa repartición, como así también al PCI (personal civil de inteligencia).
 Aún no existe una causa judicial que investigue al Batallón 601 propiamente dicho; solo se lo hizo con una parte de su numerosa lista de integrantes, causa ésta que recayó en el juez Ariel Lijo.
Por primera vez desde el retorno de la democracia, fiscales y jueces que instruyen causas por delitos de lesa humanidad disponen de los nombres y responsabilidades específicas de oficiales, suboficiales y también civiles que prestaron servicios durante la dictadura en organismos de inteligencia del Ejército, que eran unidades camufladas, por lo general alejadas de los cuarteles donde actuaban quienes “interrogaban” a los secuestrados en los centros clandestinos. A estos rendían cuenta centenares de ignotos civiles infiltrados en fábricas, sindicatos, universidades y organizaciones sociales en busca de potenciales “subversivos”.
El Batallón 601 fue y es un símbolo de la represión; allí estaba el cerebro funesto del espionaje ilegal de los años setenta y ochenta. Tuvo jefes como el genocida Suárez Mason, entre muchos otros.
La simple mención de Batallón 601 produce una automática representación de los peores contenidos de la memoria en el campo de acción del Ejército, tal como la ESMA evoca la siniestra zona de influencia de la Marina.
La hermética sede del Batallón, en Viamonte y Callao, había sido anteriormente lugar del Ministerio de Guerra, aunque la historia empezó antes. La militancia política de los años 60 ya conocía la sensación de inquietud y agitación que producía el solo nombre de aquel Batallón.
 Cuando el Viborazo (el segundo Cordobazo) puso fin a la presidencia de Juan Carlos Onganía, su reemplazante traído desde su cargo en la Junta Interamericana de Defensa, en Washington, fue el desconocido general Roberto Levingston quien, no obstante, había sido jefe del Batallón de Inteligencia 601.
La dimensión exacta del papel del 601 solo apareció una década después, cuando se supo, por ejemplo, que por allí había pasado el general Guillermo Suárez Mason, alias Pajarito, el más poderoso de los jefes operativos del arma en la guerra sucia, como comandante del Cuerpo I de Ejército, amigo personal de Eduardo Massera y uno de sus compañeros en la logia internacional de ultraderecha Propaganda Due. Suárez Mason fue juzgado y condenado luego por decenas de crímenes, fue amnistiado por Carlos Menem y, más tarde, vuelto a detener. Fue entonces juzgado por varios casos de secuestro de menores y otros crímenes.
De entre los cuadros de aquella unidad fueron elegidos, en los años 80, los oficiales destinados a instruir en técnicas represivas a los ‘contras’ nicaragüenses en Honduras, que trataban de terminar con el gobierno sandinista; esto fue hecho en un acuerdo con la estructura de inteligencia de Estados Unidos. El general Alfredo Valin, el coronel Osvaldo Ribeiro, los capitanes Héctor Vergez, José Hoyas, Héctor Francés, Jorge O’Higgins, Jorge de la Vega, Emilio Jason y Mario Davico son algunos de los nombres de quienes fueron a enseñar a Centroamérica.
También integraba ese grupo el PCI (Personal Civil de Inteligencia) Leandro Sánchez Reisse, complicado en varias operaciones de secuestros extorsivos y desapariciones en la Argentina y en el exterior. Reisse fue actor de una sonada fuga de una prisión suiza donde se encontraba, y hoy está detenido en una cárcel de Gendarmería, en la cual departe diariamente con Luis Sarlenga, el empresario que participó de las operaciones de venta ilegal de armas a Ecuador y Croacia durante el gobierno de Menem.
  Tanto o más conocido que Sánchez Reisse, fue Raúl Gulielminetti,  también   PCI de la mentada unidad, (El mayor Guastavino en su alias de represor), antiguo miembro de la organización paramilitar Triple A. Guglielminetti se hizo famoso cuando apareció como jefe de una oficina de inteligencia oficial paralela, ubicada en Leandro Alem 218, cuya existencia provocó una crisis en la primera etapa del gobierno de Raúl Alfonsín.
Por decisión del ex jefe de Estado Mayor Martín Balza, el Batallón había pasado a llamarse Centro de Reunión de Información (CRI), hasta su cierre en el año 2000. Desde entonces estuvo abandonado y vacío, hasta que vaya a saberse mediante qué artilugio secreto fue vendido a la Universidad del Salvador.
Rodolfo Walsh, en su carta del 24 de marzo de 1977 a la Junta, grafica detalladamente las atrocidades del régimen que padeció el país en aquel momento negro: “…El primer aniversario de esta Junta Militar ha motivado un balance de la acción de
gobierno en documentos y discursos oficiales, donde lo que ustedes llaman aciertos son
errores, los que reconocen como errores son crímenes y lo que omiten son calamidades (…) Colmadas las cárceles ordinarias, crearon ustedes en las principales guarniciones del país virtuales campos de concentración donde no entra ningún juez, abogado, periodista, observador internacional. El secreto militar de los procedimientos, invocado como necesidad de la investigación, convierte a la mayoría de las detenciones en secuestros que permiten la tortura sin límite y el fusilamiento sin juicio…”.
Mientras tanto, hay dirigentes políticos actuales, que despreciando los derechos humanos e historias trágicas como ésta, promueven sin pudor un nuevo punto final en los juzgamientos de los crímenes de lesa humanidad. ¡Terrorífico!

                                        Miguel Eugenio Germino


Fuentes:
http://memoria.telam.com.ar/noticia/proponen-que-el-edificio-del-601-sea--sitio-historico- n4268
http://www.diasdehistoria.com.ar/content/revelan-secretos-del-batall%C3%B3n-de-inteligencia-601
https://es-la.facebook.com/notes/para-que-nunca-mas-vuelva-la-dictadura-militar-2/sede-del-batallon-601-
en-viamonte-y-callao-con-fotos-actuales/112388575455085
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-138988-2010-01-24.html
http://www.telam.com.ar/notas/201401/46652-avanzan-las-obras-en-el-edificio-del-batallon-601-donde-
persiste-la-memoria.html.http
http://conti.derhuman.jus.gov.ar/_pdf/serie_1_walsh.pdf