martes, 30 de noviembre de 2021

131 ANIVERSARIO DE CARLOS GARDEL

 


131 años del nacimiento de Carlos Gardel

Toulouse (Francia) 11 de diciembre 1890

 

El 11 de diciembre se cumple este aniversario que todos los años recordamos en el sagrado lugar gardeliano, el Mausoleo de la Chacarita donde reposan los restos de su madre, Doña Berta y de Carlitos.


                                                    EL MONUMENTO EN CHACARITA

Por razones que todos conocemos, el año pasado no pudimos estar allí, junto a otros amigos gardelianos en la cantidad que año a año nos reunimos. La pandemia fue dominante y por cuidado propio estuvimos muy pocos rindiéndole el homenaje tan merecido. Pero siempre estará y estuvo un gardeliano que le coloca un cigarrillo en su mano y una flor.


                                      REFACCIONES EN EL MONUMENTO EN CHACARITA 

Antes que llegara el 11 de diciembre de 1933, cuando cumpliría 43 años, en el mes de noviembre sucedieron tres acontecimientos que vale la pena tenerlos presentes, ellos fueron:

5 noviembre: asado de despedida a Carlitos realizado por Francisco Maschio, en su stud de la calle Olleros 1650/70 con la presencia de amigos e Ireneo Leguisamo.

6 noviembre: en los estudios Odeón, Gardel, graba su último tango en Buenos Aires, “Madame Ivonne “.


                          Participantes del asado del 5 de noviembre de 1933


7 noviembre a las 22 hs.: parte rumbo a Europa en el vapor Conte Biancamano, para iniciar la gira final.

Por suerte, por estar el mausoleo a cargo de la Fundación Internacional Carlos Gardel y con la responsabilidad y seriedad de quien es la encargada del mismo, Sra. Edith Beraldi, hija de un gardeliano de ley que ya no está con nosotros, pero que cuando nos acompañaba hacía todo lo necesario para mantener ese lugar en condiciones. El tiempo hizo que en la actualidad, casi todos los días sábados se abra la bóveda y se pueda visitar su interior, algo que muchos no pudieron hacer jamás.

Para este 11 de diciembre ya está en pleno proceso se verá el Mausoleo restaurado y en las condiciones que siempre debió estar.

Es por ello que debemos estar allí presentes para agradecer las gestiones realizadas por la Fundación y por el esfuerzo que realiza quién tiene a su cargo su mantenimiento.

Es bueno recordar que estos 131 años que se cumplen del nacimiento de Gardel, reflejan la importancia que tiene un artista que permanece vigente en el sentir de nuestro pueblo, de América y de buena parte del mundo.

 

Héctor Rebasti

Gardeliano

hectorrebasti@gmail.com



 

LAS PAREDES SE EXPRESAN

 A LO LARGO Y A LO ANCHO DE BALVANERA Y ALMAGRO LAS PAREDES SE EXPRESAN CON VERDADERAS OBRA DE ARTE POPULAR 

ÉSTA DE SARMIENTO Y AGUERO ES UNA DE ELLAS







CIPE LINCOVSKY



CIPE LINCOVSKY: VECINA ILUSTRE DE BALVANERA

 

Cecilia Lincovsky, más conocida como Cipe Lincovsky, fue una primera actriz de las más destacadas del país, principalmente en cine y teatro, y con una importante participación en las actividades culturales de la colectividad judía en la Argentina.​

Nació el 21 de septiembre de 1929 en Buenos Aires y falleció el 31 de agosto de 2015.

Brilló en el desaparecido teatro Excélsior, frente al viejo Mercado de Abasto. Desde los 13 años aprendió textos de grandes clásicos, posesionándose al límite con sus dotes naturales. El teatro IFT, fue otro de los lugares donde desplegó su talento, así como en otros escenarios, con obras de profundas raíces, como: Madre coraje, Quién le teme a Virginia Wolf, Isadora, Las brujas de Salem, Divinas palabras y Filomena Marturano.




En su unipersonal Lo mejor de Cipe sacó a relucir su lenguaje verbal y poético, pasa de las lágrimas a la sonrisa, en un mensaje de seducción y una emoción de excelente calidad interpretativa, con un respeto y amor al teatro.

Esta Cipe nuestra nos dio satisfacciones volando a España, Holanda, Israel y Alemania.

Nuestra Cipe de Buenos Aires interpretó a Herodes en Salomé, siempre con mecanismo de relojería.

Cipe del Once y un matiz de un monólogo de Chejov.

Cipe de Mar del Plata, con El patio de atrás. Con premios Estrella de Mar y ACE 1966.

Se destacó también en cine en La tregua, Boquitas pintadas, Una mujer y Pobre mariposa, entre muchas otras películas.

En este tiempo donde lo efímero está presente, honrar la profesión es honrar la vida.

Actuando en su espacio cosechó las ovaciones más sentidas y emocionadas, toda una gran artista, cuya vida fue un gran espectáculo, con la magia de su sensibilidad artística.

 

Natan Blum 

 


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EL SUEÑO - RELATO

 

EL SUEÑO

 

Murray soñó un sueño.

La psicología vacila cuando intenta explicar las aventuras de nuestro yo inmaterial en

sus andanzas por la región del sueño, “gemelo de la muerte”. Este relato no quiere

ser explicativo: se limitará a registrar el sueño de Murray.

Una de las fases más enigmáticas de esa vigilia del sueño es que acontecimientos que

parecen abarcar meses o años ocurren en minutos o instantes.

Murray aguardaba en su celda de condenado a muerte. Un foco eléctrico en el cieloraso del corredor iluminaba su mesa. En una hoja de papel blanco una hormiga corría

de un lado a otro y Murray le bloqueó el camino con un sobre. La electrocución

tendría lugar a las nueve de la noche. Murray sonrió ante la agitación del más sabio

de los insectos.

En el pabellón había siete condenados a muerte. Desde que estaba allí, tres habían sido

conducidos: uno, enloquecido y peleando como un lobo en la trampa; otro, no menos

loco, ofrendando al cielo una hipócrita devoción; el tercero, un cobarde, se desmayó

y tuvieron que amarrarlo a una tabla. Se preguntó cómo responderían por él su

corazón, sus piernas y su cara; porque ésta era su noche. Pensó que ya serían casi las

nueve. Del otro lado del corredor, en la celda de enfrente, estaba encerrado Carpani,

el siciliano que había matado a su novia y a los dos agentes que fueron a arrestarlo.

Muchas veces, de celda a celda, habían jugado a la damas, gritando cada uno la

jugada a su contrincante invisible.

La gran voz retumbante, de indestructible calidad musical, llamó:

–Y, señor Murray, ¿cómo se siente? ¿Bien?

–Muy bien, Carpani –dijo Murray serenamente, dejando que la hormiga se posara en

el sobre y depositándola con suavidad en el piso de piedra.

–Así me gusta, señor Murray. Hombres como nosotros tenemos que saber morir

como hombres. La semana que viene es mi turno. Así me gusta. Recuerde, señor

Murray, yo gané el último partido de damas. Quizá volvamos a jugar otra vez.

La estoica broma de Carpani, seguida por una carcajada ensordecedora, más bien

tentó a Murray; es verdad que a Carpani le quedaba todavía una semana de vida.

Los encarcelados oyeron el ruido seco de los cerrojos al abrirse la puerta en el

extremo del corredor. Tres hombres avanzaron hasta la celda de Murray y la

abrieron. Dos eran guardias; el otro era Frank –no, ese era antes, ahora se llamaba el

reverendo Francisco Winston–, amigo y vecino de sus años de miseria.

–Logré que me dejaran reemplazar al capellán de la cárcel –dijo, al estrechar la mano

de Murray. En la mano izquierda tenía una pequeña biblia entreabierta.

Murray sonrió levemente y arregló unos libros y una lapicera en la mesa. Hubiera

querido hablar, pero no sabía qué decir. Los presos llamaban a este pabellón de

veintitrés metros de largo y nueve de ancho, Calle del Limbo. El guardián habitual de

la Calle del Limbo, un hombre inmenso, rudo y bondadoso, sacó del bolsillo un

porrón de whisky y se lo ofreció a Murray, diciendo:

–Es costumbre, usted sabe. Todos lo toman para darse ánimo. No hay peligro de que

se envicien.

Murray bebió profundamente.

–Así me gusta –dijo el guardián–. Un buen calmante y todo saldrá bien.

Salieron al corredor y los condenados lo supieron. La Calle del Limbo es un mundo

fuera del mundo y si le falta alguno de los sentidos, lo reemplaza con otro. Todos los

condenados sabían que eran casi las nueve, que Murray iría a la silla a las nueve. Hay

también, en las muchas calles del Limbo, una jerarquía del crimen. El hombre que

mata abiertamente, en la pasión de la pelea, menosprecia a la rata humana, a la araña

y a la serpiente. Por eso, de los siete condenados, sólo tres gritaron sus adioses a

Murray, cuando se alejó por el corredor, entre los centinelas: Carpani y Marvin, que

al intentar una evasión había matado a un guardia, y Bassett, el ladrón que tuvo que

matar porque un inspector, en un tren, no quiso levantar las manos. Los otros cuatro

guardaban un humilde silencio.

Murray se maravillaba de su propia serenidad y casi indiferencia. En el cuarto de las

ejecuciones había unos veinte hombres, empleados de la cárcel, periodistas y

curiosos que...

Aquí, en medio de una frase, el sueño quedó interrumpido por la muerte de O.

Henry. Sabemos, sin embargo, el final: Murray, acusado y convicto del asesinato de

su querida, enfrenta su destino con inexplicabe serenidad. Lo conducen a la silla

eléctrica. Lo atan. De pronto, la cámara, los espectadores, los preparativos de la

ejecución, le parecen irreales. Piensa que es víctima de un error espantoso. ¿Por qué

lo han sujetado a esa silla? ¿Qué ha hecho? ¿Qué crimen ha cometido? Se

despierta: a su lado están su mujer y su hijo. Comprende que el asesinato, el

proceso, la sentencia de muerte, la silla eléctrica, son un sueño. Aún trémulo, besa

en la frente a su mujer. En ese momento lo electrocutan.

La ejecución interrumpe el sueño de Murray.

 

O’Henry

 

O. Henry era el seudónimo del escritor, periodista y cuentista estadounidense William Sydney Porter (1862 - 1910)




¿ANDARÁ NICARAGUA?

 


El dispositivo mediático argentino utilizó la falta de condena a las prácticas autoritarias del presidente Ortega para castigar al gobierno nacional por no alinearse al repudio mundial. La presión dio resultado, y la Cancillería argentina se alineó con el resto de los países. Pero poco parece importarle las críticas al presidente Ortega, que volvió a hacerse reelegir en Nicaragua, mientras sus principales competidores no pudieron presentarse al comicio por estar encarcelados.

El quinto mandato del matrimonio presidencial arranca sin oposición a la vista. Quedó muy lejano en el tiempo aquel estallido de 2018 que conmovió los cimientos del país centroamericano. El otrora líder sandinista, dejó de lado la épica revolucionaria y se hizo reelegir nuevamente, acomodando las leyes que limitaron cualquier tipo de oposición importante.

El único argumento de Ortega es agitar el fantasma de la intervención yanqui, que no deja de tener su lógica, ya que toda Centroamérica atesora tristes recuerdos del paso de los marines por sus playas. Aún así, el argumento no alcanza y el presidente se ve obligado a apelar a la represión y al autoritarismo para sostenerse en el poder.

Es verdad que la oposición no ha logrado armar un bloque sólido. No lograron canalizar la rebelión del 2018 en ningún armado político potable. Muchos de sus cuadros organizan la resistencia desde el exterior. Poco le importa esto al Gobierno, que ya eligió el aislamiento internacional como estrategia para blindar su poder.

Hoy Nicaragua está gobernada por el matrimonio presidencial. El presidente Ortega está siempre asistido por su esposa, Rosario Murillo, a quien se le atribuye haber dado la orden de represión en 2018. El Frente Sandinista de Liberación Nacional se transformó en un sello y su impronta revolucionaria quedó en el museo. Si Ortega logra sostenerse, es porque el poder económico lo banca como garante del sistema. El mayor misterio es como seguirá este orden, el día que el presidente, de frágil salud, no pueda seguir en el poder.

Pablo Salcito