martes, 31 de marzo de 2026

WALTER YONSKI



WALTER YONSKY, UN ANIVERSARIO MÁS

(6 noviembre 1937 - 30 abril 2002)

     

Pocos hubieran imaginado que un artista, tan vital, tan eufórico e histriónico podría darse cita algún día con La Parca. Pero la profunda depresión en que lo sumieron según sus allegados la falta de trabajo y las carencias económicas, fue la que precipitó su partida. Fue así que el 30 de abril de 2002, Isaac Wrzacki, más conocido por su nombre artístico: Walter Yonsky, puso punto final a sus días arrojándose desde la terraza del edificio de departamentos donde residía en el barrio de Balvanera.

Porteño de ley (había nacido en Buenos Aires el 6 de noviembre de 1937), Walter ingresó en las tablas en 1959 en el teatro Rivera Indarte de Córdoba con El discípulo del diablo, de Bernard Shaw. Tras sus estudios en el ISER, empezó a sumar una serie de actuaciones como actor en diferentes teatros de Buenos Aires, y pronto ingresó, junto a la comedia, en el mundo de los niños con títeres y pantomimas, hasta que en 1964 dio un salto en sus preferencias, asumiendo la tragedia de Arthur Miller Panorama desde el puente, en el teatro Lasalle y en gira por el interior.

Pero a Walter que estuvo actuando con éxito y a sala llena en el Café Tortoni se lo conoce también como original cantante de tangos y de obras para niños. Había grabado seis discos con obras como Platero y yo, del poeta Juan Ramón Jiménez, que cantó y contó; Piccolo saxo, un repaso por las familias de la orquesta, con André Popp; con la batuta nada menos que del célebre Lorin Maazel, el cuento musical Pedro y el lobo, de Prokofiev, y la Guía Orquestal para la Juventud, de Benjamin Britten.

Inquieto hasta la obsesión, quiso dejar como legado su revisión de tangos poco difundidos en ediciones que le permitía el reducido mercado abierto a sus apetencias artísticas, como los que integraron "100 años de tango", en el Salón Dorado del Teatro Colón. Pero también quiso internarse por los más variados ritmos populares hacia otro espectro de su predilección, como fue el espectáculo "Para que bailen los chicos de América".

Yonsky, siempre alegre, desenvuelto, verborrágico, estaba consciente de que su ubicuidad actoral había desplazado al cantante. Pero todo pareció asumirlo con la alegría de vivir sin complejos.

 El 30 de abril se cumplió un aniversario más de la desaparición del vecino perpetuo del Abasto, tanguero de ley como cantante, además animador infantil.

Fue colaborador de Primera Página durante más de dos años, entablando con su director una entrañable amistad y empatía. Pasó por distintos géneros antes de abrazar el tango, grabando su primer disco en 1973, con temas nuevos, como Esta ciudad, Vieja costanera o Para cantarle a mi gente, todos con letra de Héctor Negro. Luego monta el espectáculo Una noche de garufa, basado en fragmentos de sainetes, en el Café Teatro Buenos Aires, con el Cuarteto del Centenario, del bandoneonista Emilio Branca. Con éste comienza a cantar y grabar tangos de la Guardia Vieja.

Incursionará con éxito en música infantil en 1990 y más tarde en el disco compacto, el tercero de los cuales, de 1997, cubre un amplio arco que va de su inaugural Rendido a Masajes, de Saúl Cosentino y Ernesto Pierro.

De su producción, es notable su interpretación de El romántico fulero, donde rescata el título histórico y la letra original de un tango famoso del 40: Manoblanca, cuyos versos escribiera Homero Manzi utilizando aquella vieja música de Antonio De Bassi.

¡¡¡Te recordamos, hermano!!!... Siempre… siempre…

 

Marta Romero





No hay comentarios: