miércoles, 2 de enero de 2019

LA PLAZA MANZANA 66


Se inauguró la plaza “Manzana 66” en Belgrano, Jujuy, Catamarca y Moreno





A pocos meses de la inauguración del Parque de la Estación, el miércoles 26 de diciembre se inauguró la plaza “Manzana 66”, de una hectárea, que contará además con una nueva escuela (a construirse), sobre Belgrano y Catamarca.
Bienvenido sea este nuevo espacio verde arrancado por la lucha de los vecinos, en un barrio –Balvanera– que cuenta con la menor proporción de espacio verde de la ciudad de Buenos Aires.






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LA ESCUELA DE CERÁMICA DE ALMAGRO


La Escuela de Cerámica y su traslado forzado


               LA ESCUELA DE CERÁMICA DE BULNES 45

“El Cera no se va” es el slogan de la comunidad educativa completa de la Escuela de Cerámica N° 1, ubicada en Bulnes 45 del barrio de Almagro, que se ha propuesto resistir al traslado de su bachillerato especializado a Mataderos, medida arbitraria e inconsulta, informada vía mail el lunes 26 de noviembre, por Helena Alderoqui, directora de Educación Artística del Gobierno de la Ciudad.
“El cera no se va” y tampoco se divide ni desdobla, a un sitio ubicado a más de 7 kilómetros de su actual domicilio, a pocos días de la finalización de clases y a semanas de la aceptación de nuevos ingresantes (todos menores en edad de cursar el secundario), nos vemos avasallados por una disposición que disfraza de conveniente una mudanza inconsulta, unilateral e impuesta, que partiría nuestra escuela en dos, la sacaría de su barrio en el que es cultura, historia y la única con modalidad artística en la zona, y obligaría a nuestrxs chicxs a utilizar varios medios de transporte para llegar a ese lugar. A esto, el Ministerio de Educación del Gobierno de la Ciudad, lo llama “Escuela del Futuro”.
Esta decisión arbitraria fue enmarcada por la Dirección de Educación Superior “dentro de los reclamos edilicios y necesidad de espacios áulicos de la escuela sita en Bulnes 45, a fin de potenciar la propuesta pedagógica”. Si bien hace años que emprendimos una lucha para ampliar nuestra escuela, lo que se pide es el anexado del predio lindero, proyecto que se encuentra en la Legislatura con el aval de veintidós legisladores, entre ellos, Montenegro, Solano, Halperín, Muiños, Pokoik, Penacca, Del Corro, etc.
Nuestra escuela fue fundada en 1940 por el ceramista español Fernando Arranz, quien la dirigió hasta su fallecimiento en 1967 y además vivió allí siempre. Su idea era desarrollar una escuela-taller similar a la Escuela de Oficios existente en esa época. Ha sido su casa-taller y por ella han pasado artistas como Antonio Berni, Lino Spilinbergo, Liliana Maresca, Antonio Pujía y Emilio Villafañe. Es un bien cultural e identitario de Almagro que las familias eligen para que sus hijos cursen el secundario (80% de la matrícula pertenece al barrio) y este traslado destroza nuestro plan de vida.
El establecimiento guarda asimismo una vieja trayectoria histórica barrial, ya que aquí funcionó en 1935 la empresa cinematográfica Argentina Sono Film, lugar donde se produjeron importantes películas del cine nacional, como: Puerto Nuevo, Amalia, Viento Norte, Cadetes de San Martín, entre otras.

EL ESTUDIANTADO  LA DEFIENDE

Igual sucede con los docentes que tienen sus horarios armados con la actual ubicación de la escuela o con los que trabajan tanto en el Bachillerato como en la Tecnicatura de Educación Superior. El tiempo que demanda el traslado de un edificio a otro acaba con la organización de cualquier docente y pone en riesgo su fuente de trabajo.
Por otra parte, desdoblar la escuela en dos sedes impide la realización de proyectos pedagógicos en las distintas modalidades y grupos etarios, que hasta ahora se vienen desarrollando con grandes resultados.
El barrio espera que se revierta esta inconsulta resolución y se asignen los fondos necesarios para ampliar las instalaciones del histórico establecimiento barrial, que no debe moverse de la zona que lo vio nacer, en una ciudad donde se pretenden cerrar también 14 centros educativos nocturnos.

Contactos: Cecilia Paul 15 6493-5779 / Andrea Bohus 15 6300-4971

                                        Marta Romero









MEXICO - NUEVOS AIRES


Primeros pasos de un nuevo México


                 LÓPEZ OBRADOR CON SU GENTE


A contramano de los ajustes y las pérdidas en el poder adquisitivo de los salarios que azota a varios países de América latina, el flamante presidente mexicano, Manuel López Obrador, debutó con un auspicioso aumento de salarios que alimenta el ánimo esperanzador que por ahora impulsa a la nueva gestión.
El mandatario mexicano anunció un incremento del salario mínimo que constituyó el mayor otorgado en los últimos 23 años. Hay varias razones que avalan la importancia de este aumento. Tal vez la menos conocida, o discutida, es que esto se condice con la política que Donald Trump implementa en su propio país: es decir: sueldos altos en los países que conforman el viejo Nafta para que las empresas no se aprovechen de las enormes diferencias salariales para achicar costos a través de la mudanza a los países con menores jornales. Es por esto que también los trabajadores de la industria automotriz mexicana pasaron de ganar 4 dólares por hora a 16.
La otra lógica, que tampoco es muy publicitada por los medios, es la contraria a la de los ajustes que se aplican en países como la Argentina. Esto es: a mayores salarios, crecimiento del mercado interno y desarrollo del país. Un razonamiento que el gobierno argentino ha mandado al rincón de los recuerdos.
Una tercera pata positiva de esta medida, es que es un remedio mucho mejor para retener a los trabajadores mexicanos en su propia tierra que cualquier muro que se construya. Las personas que recuperan el poder adquisitivo de su salario, no necesitan trepar paredes en busca de mejores perspectivas laborales.
Si bien es verdad que son los primeros pasos, el efecto reparador de las políticas aplicadas hasta el momento llenan de optimismo a los mexicanos, cabalgando en oportunidades geopolíticas, López Obrador parece encaminado a sacar a flote a la economía de su país.
                
                                                  Pablo Salcito






ALFREDO MALERBA



(24 septiembre 1909 - 9 enero 1994)

Fue uno de los grandes artistas con que contara el tango en el siglo XX, su talento fue opacado por el de su esposa, la gran diva Libertad Lamarque, de quien inicialmente se hizo amigo y el tiempo los terminó uniendo hasta el último de sus días.
Alfredo dejó para el tango obras de la talla de: Ayúdame a vivir, Puerta cerrada, Vendrás alguna vez, Destino, Un cariño y Besos brujos, entre otros.
En 1928, junto a sus hermanos, integró la orquesta que formó Cátulo Castillo para ir a España, acompañado de los músicos Miguel CalóAlberto CimaPablo Flores y Roberto Maia, donde se quedaron durante un largo período.
En la década del '30 dirigía su propia orquesta con la que se lució en numerosas películas y obras argentinas con temas como Mi taza de café, Como el pajarito y otras.
En teatro hizo un espectáculo junto con Libertad Lamarque, el galán Lalo Maura y el maestro de ceremonias Juan José Piñeyro.
En radio actuó en las emisoras SplendidBelgrano y Continente. En 1934 acompaña en su debut como cantor solista a Francisco Fiorentino por LR3 Radio Nacional.






RUIDAZO - VIERNES 4 DE ENERO 2019 20 HS.

EL PRÓXIMO VIERNES 4 DE ENERO DE 2019 - RUIDAZO A LAS 20 HORAS EN TODAS LAS ESQUINAS Y PLAZAS DEL PAÍS

¡NO AL NUEVO TARIFAZO IMPAGABLE DE LA ERA MACRI - VERSIÓN 2019 - EN UN AÑO ELECTORAL!




LOS VECINOS DE ALMAGRO NOS ENCONTRAMOS EN CORRIENTES Y MEDRANO A LAS 20 HORAS





martes, 1 de enero de 2019

60 AÑOS DE LA REVOLUCIÓN CUBANA

A  60 AÑOS DE LA REVOLUCIÓN CUBANA  RECORDAMOS A UNO DE SUS MÁS FERVIENTES DEFENSORES Y AMIGOS DEL HECHO QUE  CAMBIÓ LA  HISTORIA




EDUARDO GALEANO Y CUBA 


Comprometido siempre con las causas de izquierda, Eduardo Galeano fue con su pluma a la largo de los años un potente defensor de Cuba, pese a que tampoco calló sus desacuerdos.
Fue uno de los intelectuales latinoamericanos que nunca renegó de la revolución de Fidel Castro. No se deslindó jamás definitivamente de ella como Mario Vargas Llosa, pero tampoco bajó la voz cuando más arreciaban las críticas, como se le reprochó a menudo a Gabriel García Márquez.
“Cuba duele”, escribía el uruguayo en 2003, poco después de la detención de decenas de disidentes en la llamada “primavera negra” y del fusilamiento de tres personas por secuestrar una lancha de pasajeros para intentar huir de la isla.
“Son visibles, en Cuba, los signos de decadencia de un modelo de poder centralizado”, lamentaba entonces Galeano en su artículo. Sus críticas y la del portugués José Saramago, otro activo defensor del gobierno de Fidel Castro, tuvieron especial repercusión.
“En el duro camino que recorrió en tantos años, la revolución ha ido perdiendo el viento de espontaneidad y de frescura que desde el principio la empujó. Lo digo con dolor”, aseguraba Galeano en un texto que pareció entonces un adiós del gran narrador político de América Latina a la Revolución cubana.
Pero Galeano no se había ido. En enero de 2012 volvió después de muchos años a La Habana para participar como jurado en el premio de Casa de las Américas. Y la emblemática institución cubana lo recibió con honores.
“He sido y seguiré siendo su siempre amigo”, aseguró entonces el escritor, sentado al lado de uno de los grandes ensayistas cubanos, Roberto Fernández Retamar, y del entonces ministro de Cultura Abel Prieto. “El verdadero amigo es el que critica de frente y elogia por la espalda”, dijo Galeano.
Su sintonía con la Revolución cubana obedecía sobre todo a su lectura del continente como un territorio sometido y expoliado por los poderes coloniales, en siglos pasados, y luego por el papel hegemonial de Estados Unidos, tal y como postulaba en 1971 en la obra que lo hizo célebre, “Las venas abiertas de América Latina”.
Cuba representaba en esa visión un papel fundamental como bastión de la resistencia frente a Washington. “La revolución cubana nació para ser diferente”, escribía ya en su artículo de 2003.
“Sometida a un acoso imperial incesante, sobrevivió como pudo y no como quiso”, exculpaba Galeano los excesos de los que se acusaba al gobierno de Fidel Castro.
Pese a sus críticas, el narrador fue por eso siempre fiel a la idea de Cuba como un proyecto independiente y genuinamente latinoamericano, la misma que encandiló en los años 60 a los grandes intelectuales y plumas emergentes del continente, así como a la izquierda europea.
La Casa de las Américas cubana, fundada en 1959 para fomentar un pensamiento latinoamericano propio, lo premió en 1975 por su novela “La canción de nosotros” y en 1978 por “Días y noches de amor y de guerra”. Galeano era uno “de los más destacados autores de la literatura latinoamericana”, lo homenajeó hoy el diario cubano “Juventud Rebelde” al informar de su muerte.Pero mientras algunos como el peruano Vargas Llosa o el mexicano Carlos Fuentes pasarían a convertirse en críticos del castrismo, Galeano volvía a narrar una y otra vez la epopeya de Cuba, ese “país chiquito y tan capaz de grandeza”.