martes, 2 de junio de 2015

LA BULA DEL PAPA PABLO III



2 de junio de 1537



LA BULA DEL PAPA PABLO III 


 PABLO III



LOS NATIVOS DE AMÉRICA: ¿SON SERES HUMANOS O BESTIAS?



"No y mil veces no, ¡paz en todas partes y para todos los hombres, paz sin diferencia de raza! Sólo existe un Dios, único y verdadero para todos los pueblos, indios, paganos, griegos y bárbaros. Por todos sufrió muerte y suplicio. Podéis estar seguros de que la conquista de estos territorios de ultramar fue una injusticia. ¡Os comportáis como los tiranos! Habéis procedido con violencia, lo habéis cubierto todo de sangre y fuego y habéis hecho esclavos, habéis ganado grandes botines y habéis robado la vida y la tierra a unos hombres que vivían aquí pacíficamente...”


 Bartolomé de Las Casas


BARTOLOMÉ DE LAS CASAS




Desde el mal llamado “descubrimiento” y hasta el 2 de junio de 1537, o sea durante 45 años, los españoles y la propia corona colonizadora entendían que los “indios” mal llamados así a los nativos de estas tierras eran semejantes a las bestias, seres subhumanos, animales de carga, sujetos a explotación y vejámenes. Recién el 2 de junio de 1537 mediante una Bula del Papa Pablo III, se reconoce carácter humano a los “indios”.

Bartolomé de las Casas (1474 - 1566) llegó a estas tierras como encomendero español, era fraile dominico, cronista, filósofo, teólogo, jurista, obispo de Chiapas en el Virreinato de Nueva España. Fue además y ante todo, el principal protector de todos los nativos de las Indias.



PABLO III


Alessandro Farnese (Estados Pontificios, 1468 - Roma, 1549) perteneció a una influyente familia de la nobleza italiana, hizo la mayor parte de su carrera eclesiástica sin ser sacerdote: fue nombrado cardenal en 1493, aunque se ordenó recién en 1519. Accedió al Papado al morir Clemente VII en 1534. Fue un príncipe renacentista, mecenas de artistas como Miguel Ángel, a quien encargó los frescos de la Capilla Sixtina (1508-1512).

En su Corte romana llevó una vida lujosa y fue habitual su nepotismo, mediante el cual engrandeció a su familia. Durante su pontificado se inició la Contrarreforma, para hacer frente al cisma protestante: Pablo III reunió el Concilio de Trento (1536), aprobó la fundación de la Compañía de Jesús (1540) y de otras órdenes religiosas. Reorganizó la Inquisición romana (1542), puso en marcha la elaboración del primer Índice de libros prohibidos por la Iglesia que se publicaría en 1559 y apoyó la lucha de Carlos V contra los protestantes alemanes. Su oposición a las ambiciones de Enrique VIII llevó a la ruptura entre el Papado y la Iglesia de Inglaterra, que pasó a estar bajo la autoridad de la Corona inglesa.


LA BULA PAPAL DEL 2 de junio de 1537


Sublimus Dei o Sublimis Deus fue una bula promulgada por el papa Pablo III el 2 de junio de 1537. En ella el papa establecía el derecho a la libertad de los indígenas de las Indias, hasta entonces considerados oficialmente bestias sujetas como tales a cualquier exceso, servidumbre y tratos indecorosos. Prohíbe someterlos a la esclavitud y dicta la conveniencia de predicar entre ellos la doctrina cristiana.

A finales de 1536 o comienzos de 1537 el obispo de Tlascala, de México, Julián Garcés, escribía su carta a Pablo III donde razonaba que los españoles, antes de conocer a Cristo, también eran paganos y que los indios eran personas que, no por desconocer la fe de Jesucristo debían recibir un trato discriminatorio.

El Papa publica su bula en esta misma línea de razonamiento:

“…que todas las gentes que en el futuro llegasen al conocimiento de los cristianos, aunque vivan fuera de la fe cristiana, pueden usar, poseer y gozar libre y lícitamente de su libertad y del dominio de sus propiedades, que no deben ser reducidos a servidumbre y que todo lo que se hubiese hecho de otro modo es nulo y sin valor, [asimismo declaramos] que dichos indios y demás gentes deben ser invitados a abrazar la fe de Cristo a través de la predicación de la Palabra de Dios y con el ejemplo de una vida buena, no obstando nada en contrario.”

Lejos de reconocerles el derecho a predicar sus propias religiones y sus culturas, se los instiga a abrazar la fe cristiana, mediante una “invitación”; no obstante este sería un paso adelante al menos teórico de comenzar a tratarlos como seres humanos.

La situación de los nativos no cambió fundamentalmente, ya que continuaron los excesos de todo tipo: esclavitud, explotación, a los habitantes de esta América, que vio diezmada su población por persecuciones y genocidios en casi un 80%.



CATÁSTROFE DEMOGRÁFICA EN AMÉRICA TRAS LA LLEGADA DE LOS EUROPEOS




 Se comprobó que la población indígena experimentó una catástrofe demográfica, aunque para algunos historiadores es discutida su cuantía. Dónde se cree que la hubo y sus causas, siguen siendo motivo de controversia. Tal disminución no ha sido registrada para la población originaria del Viejo Mundo (colonizadores europeos y esclavos negros secuestrados en África), que en algunas regiones mantuvo considerables grados de mestizaje con la población indígena.

Existía en América al momento del primer viaje de Colón una cifra estimada en unos 100 millones de indígenas. La conquista y colonización del continente americano por las potencias coloniales produjo millones de emigrantes (no siempre voluntarios) del Viejo Mundo, y el traslado de esclavos africanos, todos los cuales se establecieron permanentemente en América.

Historiadores y demógrafos suelen coincidir en que muchas enfermedades infecciosas inexistentes en América hasta el momento de la invasión no existían entre los nativos, y que por lo tanto, fueron traídas por los colonizadores europeos; una de las infecciones que dañaron masivamente a la población indígena americana fue la viruela.

Pero no solo la enfermedad mataba a los nativos de América, sino también las guerras y la violencia de la conquista, así como las condiciones de explotación a que eran sometidos.

En ocasión del Quinto Centenario de la llegada de los europeos a América, en 1992, diversas organizaciones indígenas, intelectuales y dirigentes políticos principalmente americanos, renovaron los debates sobre el tema y denunciaron lo que a su criterio significó un genocidio.

En la actualidad existen tres corrientes historiográficas con posturas divergentes respecto al volumen de la población americana precolombina:

La corriente alcista, defendida fundamentalmente por algunos estudiosos estadounidenses, estima la población americana previa a la llegada de Colón en 100 millones o más, como defiende Woodrow Borah (1964) o de 90 a 110 como estima Henry F. Dobbyns (1966).

La corriente intermedia o alcista moderada, defendida por historiadores como Karl Theodor Sapper (1924), Paul Rivet (1924), Herbert Joseph Spinden (1928), William M. Denevan (1956), calcula una población de entre 40 y 75 millones de nativos.

La corriente moderada o bajista estima que la población nativa nunca alcanzaría los 20 millones de habitantes. Defensores de posturas encuadrables en esta corriente son el hispanista y filólogo venezolano Ángel Rosenblat (1945) que calculaba que la población ascendería a unos 13,3 millones o el historiador Alfred Louis Kroeber (1939), que defiende una cifra más menguada aun de 8,4 millones de personas. Sin embargo esta última debe desestimarse, ante la comparación con los millones de muertos ocasionados por la conquista.



ESTIMACIONES DE MUERTOS EN LA AMÉRICA POSCOLOMBINA DE BARTOLOMÉ DE LAS CASAS


La estimación de Bartolomé de Las Casas sobre el número de indígenas muertos entre 1492 y 1542 es defendida por algunos autores y rechazada por otros; el mismo debate se da sobre las causas de las muertes. De Las Casas culpa de aquella mortandad principalmente a la conquista militar, a los malos tratos y a la esclavización. En cambio otras fuentes la atribuyen fundamentalmente a las epidemias importadas.


·  En La Española 1.100.000 a 3.000.000 de muertos


·   Menores 3.000.000         
.   En Castilla de Oro 1.000.000

·   En Nicaragua 500.000 a 600.000

·   En México Central 4.000.000

·   En Naco y Honduras 2.000.000

·   En Pánuco, Michoacán y Jalisco 15.000 a 20.000

·   En Soconusco 200.000

·   En el Golfo de Paria y la Costa de las Perlas 
    1.000.000

·   En Venezuela 4.000.000

·   En Perú 4.000.000



Cualesquiera sean las fuentes de estas cifras, son elevadísimas al comparárselas con los modernos genocidios, como el judío o el armenio y no por ello debe restarse importancia a éstos.

Como corolario del presente estudio surge que:

1)                A los nativos se los consideraba animales, expuestos a la matanza.

2)                Aun tras la Bula de Pablo III fueron eliminadas nada menos que las dos terceras partes los calculados 100 millones de originarios que habitaban América.



No obstante, aún se conmemora en muchos países del continente el 12 de octubre como el “Día de la Raza”. ¡Ironías de la historia!



                                              Miguel Eugenio Germino





Fuentes:




- http://ateosyrepublicanosmentiras.blogspot.com.ar/2008/10/el-genocidio-america




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