EDITORIAL AL Nº 348 –
JUNIO 2024
Tras el gobierno del macrismo, que
agravó los problemas económicos y sociales del país con un préstamo impagable e
inédito que le otorgó un FMI, manipulado por los EE.UU., y un gobierno de
Fernández, que debió enfrentar a su inicio una pandemia de casi dos años y
luego aceptó una renegociación también impagable, del mismo Fondo, se llega al gobierno
de Milei y su equipo, facilitado por el PRO y el “círculo rojo”, sector
dominante de las grandes corporaciones mediáticas, productivas y financieras.
El plan de combatir la inflación a
partir de una contracción brutal de la capacidad de compra de todos los
sectores sociales, logró que las capas medias se estén empobreciendo
rápidamente.
A partir de ahí, produce una brutal recesión,
con la frustrada idea de una imposible dolarización de la Economía, que encamina
a la nación a caer en la tan temida “gran depresión”, como la sufrida en los
aciagos años 1929 (la más larga en el tiempo y de mayor profundidad que afectó
al mayor número de países en el siglo XX).
A ello se suma el agravante –vía de los desaguisados de Milei, peleándose con los líderes del mundo–, de convertir al país en un apéndice de los Estados Unidos, a riesgo de “exponer
a la Argentina en la mira” del terrorismo mundial.
Con Cristina Fernández, líder
indiscutida del conglomerado político Unión por la Patria, que sufrió un
intento de magnicidio nunca resuelto por la “justicia amañada”, impedida hoy prácticamente
de intervenir en política, amenazada de un procesamiento manipulado y sin que haya
al momento surgido un liderazgo alternativo, se produce una debilidad
organizativa y una gran confusión ideológica en la población.
Pero, cuando esa misma población
confundida, no cuente con los medios suficientes para consumir, pagar la electricidad,
el agua, el gas, el transporte público, el pan, la leche… ¡no se sabe qué puede
llegar a ocurrir! Es posible una reacción, una eclosión de los activismos y de
protesta, sin descartar la posibilidad de una muy fuerte conmoción social.
Lo que comenzó a ocurrir en Misiones, con docentes, policías, personal de salud
y la solidaridad de un pueblo todo, puede marcar un comienzo “contagioso”.
Frisada en el Parlamento la
aprobación de la “Ley Ómnibus”, y frustrado el llamado “Pacto de Mayo”, se
desconoce qué pueda pretender hacer un Milei enfurecido, incontrolado y fuera
de sus cabales, que está aplicando una política a la que ninguna de las
dictaduras más feroces que hubo en América latina se animó a hacer.
¿Le bastará al presidente envalentonado
con el vergonzoso show del Luna Park y con sus viajes personales financiados
“con la nuestra”, con las nuevas apariciones mediáticas, tapar el sol con su
mano corta? no se lo puede saber al cierre de esta edición, aunque sí se pueden
presagiar pronósticos.
El momento es más que grave y de
impensable salida, se ignora hasta dónde pueda llegar “el aguante” de un pueblo
sumido en la frustración y el desánimo, con un ajuste tan cruel e inhumano jamás
conocido, “sin pan y sin trabajo”, sin rumbo, sin industria, sin
soberanía, con una clase media en desaparición, con salarios licuados, sin
entrega de alimentos a comedores, con el dólar desatado nuevamente y con un
grado de maldad y perversión inédita.
Hasta la próxima
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