Aunque el rey esté preso, debamos obediencia a su Corona
EDITORIAL N.º 366 DICIEMBRE
2025
“Si malo es el gringo que nos compra, peor
es el criollo que nos vende…No se trata de cambiar de collar, sino de dejar de
ser perro.”
Arturo Jauretche
Hoy al igual que
aquel MAYO DE 1810, la cuestión fundacional, continúa siendo “LIBERACIÓN
O DEPENDENCIA”. Muchos de aquellos “argentinos”, que participaron de aquel
cabildo abierto del 22 de mayo, votaron dependencia, tal, como un
antepasado del hoy Pablo Quirno; ilustre ministro de relaciones exteriores, que
haciendo gala en la red social X de un antepasado que participó de aquel
Cabildo, pero omitió este dato importante:
El funcionario
compartió la nómina de asistentes a la reunión en la que se trató el futuro del
Virreinato del Río de la Plata ante la caída de la Junta de Sevilla, y allí
figura su ancestro Norberto Quirno, que era "vecino" y
"comerciante", con derecho a ser invitado, aquel personaje llegó a
Buenos Aires en 1794 y se convirtió en "pionero de la industria lechera
nacional” con el tambo que tenía en la zona de San José de Flores.
Hoy, también
irrumpe En el panorama otra palabreja que le hace cosquillas a los argentinos: “naturalizar”,
y con ella se naturaliza, la política de ajuste que padecemos, y la que vendrá
con la regresiva reforma laboral que prometen, entre otras reformas.
Naturalizar hoy, una
reforma laboral regresiva, como un mal necesario, es como un síndrome de
Estocolmo, clavado en el pecho ya flagelado, un tema, como batalla cultural,
cayendo a épocas de la Década Infame anterior a 1945.
La reforma laboral
que proponen junto a sus aliados políticos y empresariales, se reduce
a ceder derechos para, supuestamente, alentar la registración de trabajadores
informales. En su razonamiento, el empleo formal no crece en Argentina desde
hace una década porque se necesita ampliar la jornada laboral de 8 a
13 horas; licuar la indemnización por despido; y eliminar los salarios básicos.
Sin embargo, ese discurso, ampliamente difundido por medios de
comunicación, se contradice con los datos objetivos de la dinámica económica de
las últimas décadas. La misma Organización Internacional del Trabajo (OIT) está
discutiendo el empleo con una mirada de justicia social. La resolución adoptada
por la Conferencia Internacional del Trabajo en junio promueve que sean
garantizadas políticas más justas, sostenibles e inclusivas, bajo el concepto
de trabajo decente, el mundo estudia reducir la jornada laboral a 35 horas
semanales.
A todo esto,
además, se suman los primeros lineamientos del acuerdo comercial entre
Argentina y EE.UU., a espaldas de los argentinos y del debate en el Congreso.
Más apertura hacia la entrada de productos norteamericanos incluso agrarios,
eliminación de barreras arancelarias y no arancelarias, entre otros puntos que
agravan la dependencia de la industria y el saqueo minero.
Si estas son las
reformas que los argentinos votaron en octubre: "¡DIOS TE SALVE, MARÍA…!, como
exclamación de Santa Isabel y súplica por los creyentes.
ENTONCES;
EPENDENCIA,
CIPAYISMO Y COLLAR DE PERRO POR SIEMPRE Y:
¡¡¡QUE VIVA EL VIRREY BALTASAR HIDALGO DE CISNEROS, Y DE
LA TORRE!!!, “AMÉN."
Hasta la Próxima

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