sábado, 2 de septiembre de 2017

NIVANGIO: UN CLUB CULTURAL




NIVANGIO: UN CLUB CULTURAL MULTIDISCIPLINARIO




Un lugar de reunión, cultura y esparcimiento para el goce de los vecinos
Apenas se entra, se “huele” un aire lúdico, amigable, pleno de libertad. Un nuevo espacio de encuentro engalana Boedo desde el año pasado. Se trata de Nivangio: un club cultural multidisciplinario que brinda propuestas de música, teatro, literatura, fotografía, diseño gráfico, cine. Funciona en Colombres 946, en una casona conformada por varias salas, jardín y terraza. Hay un bar y una tienda de libros y discos.
En el lugar se desarrollan diversas actividades como espectáculos, muestras, talleres, cursos, charlas, presentaciones de libros, proyecciones de películas. Las salas pueden alquilarse para efectuar ensayos. Además, el club cuenta con un estudio propio para realizaciones audiovisuales.
“Nivangio surge de una necesidad de contexto, de percibir la necesidad de juntarse, de un espacio de reunión que no renunciara a la belleza. Decidimos denominarlo club en vez de centro porque club implica movimiento y es de quienes lo respiran, recorren, habitan. En cambio, centro da una idea de quietud. Nivangio es un club en el que la visita es una experiencia en todo el recorrido, desde la librería hasta el ping pong, pasando por la sala de espectáculos y el bar”, comenta la productora y guionista Mariana Rodrigo, integrante de este colectivo cultural.
En el espacio se dictan talleres de los rubros más variados: escritura, dramaturgia, teatro, poesía, escritura académica, canto grupal, guitarra, fotografía, historia del rock nacional, iluminación, dibujo con modelo vivo, pintura, serigrafía. La repercusión obtenida es muy importante: cada vez se abren más grupos.




Para afrontar el costo de la habilitación, se recurrió al crowdfunding, la herramienta de recolección de fondos a través de la web. La campaña duró treinta días. Fue una gran experiencia de financiamiento colectivo en la cual participaron cien personas, a quienes se recompensó con libros, becas a talleres, invitaciones al bar y el carnet de socio.
Nivangio es un espacio para artistas consagrados y nóveles. El criterio que se aplica para seleccionarlos es indefectiblemente la calidad, no la fama. “La sala fue inaugurada por el artista enorme que es el guitarrista Kubero Díaz, y para nosotros, eso es un honor y un faro. El club está abierto para aquellos que estén dando sus primeros pasos en el mundo de la música, el teatro o las letras y lo hagan con compromiso y pasión”, subraya Rodrigo.
El bar ofrece cervezas industriales y artesanales, tragos variados y vinos de calidad así como tapas, sándwiches, empanadas y picadas para hacer la estadía más placentera y templar el espíritu.
La tienda constituye un rincón especial del club. Es un lugar muy cuidado, plagado de verdaderas “joyitas”, una especie de refugio para escapar del mundanal ruido y entregarse al disfrute. La mayoría de los libros se vincula a la temática musical. Por ejemplo, La música de Sandro. Cómo se hicieron sus canciones, de Pablo Alonso, y Miguel Abuelo y sus Abuelos de la Nada, de Juanjo Carmona. Sobresale por su tamaño, su bella edición y su importancia a nivel cultural Rocambole. Arte, diseño y contracultura, un recorrido por la obra de este artista hecho por él mismo, autor de las portadas de los discos de Los Redondos. Sin embargo eso no quita que haya textos de otro tipo, tan encumbrados como Conversaciones con Raúl González Tuñón, de Horacio Salas, y Xul Solar. Un músico visual, de Cintia Cristiá. Varias revistas culturales enaltecen el sector: El Ojo, La pluma, Equis, Efecto Kuleshov. Entre los discos se destaca el del Quinteto Negro La Boca, llamado Tangos libertarios.
“La librería nació originariamente como un espacio para los libros que se presentan en el club, ediciones de autor y discos de los artistas que visitan nuestra sala hasta que creció, comenzó a tomar vida propia y desarrollar su personalidad recibiendo catálogos de distintas editoriales orientadas a la música, al diseño, la poesía y la narrativa en general”, explica la guionista. 
También pueden encontrarse allí artesanías, adornos en cerámica –vasijas, ceniceros-, libretas, agendas y cuadernos artesanales, fanzines, stencils, pins, remeras, stickers, postales y pósters de músicos. Muchos de estos objetos surgen de las ferias de diseño que se realizan periódicamente en el club.
Respecto a la relación con el barrio, la productora es contundente: “Nos enamoramos de este caserón en Boedo y ahí nos quedamos. Sentimos una linda bienvenida del barrio, cuyos vecinos nos visitan diariamente y encontraron en Nivangio un espacio donde disfrutar de lo que les gusta y compartir sus propias inquietudes”. 
Los impulsores del club efectúan un balance absolutamente auspicioso de lo actuado hasta el momento: “A poco más de un año de haber abierto las puertas, la alegría es enorme. La grilla artística es un lujo, la gente que viene y vuelve, la energía que se respira y contagia, los grupos que dan vida a los talleres, la cantidad de gente que se suma y se hace carne de este proyecto, nos da emoción y no hace más que darnos felicidad infinita y tracción para seguir”, señala Rodrigo. 
                                                                          
                                                           Laura Brosio







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