miércoles, 31 de agosto de 2022

EL GOLPE-CÍVICO-MILITAR-ECLESIASTICO AL GOBIERNO DE PERON


                                                            El último discurso de Perón


EL GOLPE CÍVICO-MILITAR-ECLESIÁSTICO QUE DERROCÓ A PERÓN EL 16 DE SEPTIEMBRE DE 1955

 

A la asonada del 16 de junio de 1955 y brutal bombardeo a Plaza de Mayo, continuó la conspiración cívico militar opositora, apoyada además por los sectores eclesiásticos. Cada vez eran más reducidos los sectores militares que respaldaban a Perón, la tensión política opositora se arreció con el apoyo exterior de Inglaterra y los EE.UU. El gobierno había levantado la censura a la prensa, lo que favoreció utilizar los medios hasta entonces casi exclusivamente oficialistas, lo que fue aprovechado para conspirar directamente.

Sería desde el interior, donde se iniciaría la nueva asonada, eran los mandos no neutralizados por el gobierno. El 16 de septiembre de 1955, el Ejército, al mando de Eduardo Lonardi, Aramburu y Rojas, produjo el tercer Golpe de Estado en la Argentina que trajo consigo la destitución de Perón. Se autodenominó “Revolución Libertadora”, estableciendo además un gobierno provisional encabezado esta vez por el general Lonardi.

Las acciones continuaron hasta el 23 de septiembre, cuando Perón partía hacia el exilio a bordo de una cañonera paraguaya.


                  Rojas y Aramburu derrocan a Perón
 

ANTECEDENTES

 

Ya desde 1951 sectores cívico-militares antiperonistas venían desarrollando actos terroristas a través de los denominados Comandos Civiles. La crítica situación económica imperante en el país, los sucesivos enfrentamientos con la iglesia y los sectores más conservadores del agro y la industria, enrarecieron el clima político.

El 15 de abril de 1953 se produce un ataque terrorista con la detonación de dos bombas mientras se realizaba un acto organizado por la CGT en Plaza de Mayo, donde murieron seis personas, más de 90 quedaron heridas y 19 mutilados.

Los partidos políticos opositores centraron sus críticas en las medidas económicas y en la dureza con que Perón trataba a quienes disentían de la política oficial. La Iglesia, que en un principio mantuvo buenas relaciones con el gobierno peronista, se fue distanciando y hacia 1954, pasó decididamente a integrar el bloque social y político antiperonista.

A comienzos de 1955, la actividad conspirativa de los sectores liberales y nacionalistas católicos dentro de las Fuerzas Armadas se había incrementado y era cada vez más reducido el número de militares aliados de Perón.

Estos grupos de oficiales contaron con el apoyo de amplios sectores políticos (radicales y conservadores). Se produjeron levantamientos contra el gobierno en diversas bases militares que culminaron el 16 de junio, con un bombardeo en horas del mediodía a la Plaza de Mayo, con el supuesto objetivo de matar a Perón, dejando como saldo cientos de civiles heridos y más de 364 muertos. Fue una masacre de ciudadanos de a pie. Mientras Perón se refugiaba en el Ministerio de Guerra.


                                                 festejos en las calles de los sectores golpistas

El ataque se produjo con una veintena de aviones de la Aviación Naval sobre la multitud que se encontraba manifestando en la plaza en apoyo de Perón, la legalidad y la Constitución. Los ataques continuaron hasta las 18 horas. El Ejército instaló tanques y baterías antiaéreas para proteger al presidente, por lo que a los insurgentes se les ordenó atacar también a los a los civiles desarmados que apoyaban a Perón. Finalmente, los atacantes pidieron asilo político en Uruguay. Perón pidió en un discurso público por radio, calma a la población, aunque sin tomar medidas urgentes contra los golpistas que continuaron complotando.

Aquella noche, varias iglesias fueron incendiadas en Buenos Aires por grupos organizados de personas. La policía, las fuerzas militares y los bomberos se abstuvieron totalmente de intervenir, limitándose estos últimos a comenzar a actuar contra el fuego una vez terminada la agresión. En un discurso pronunciado al día siguiente el presidente Perón atribuyó los hechos a los comunistas. ¡Falso!


               destrucción de los símbolos para erradicar la memoria
 

LA SEGUNDA ETAPA DEL GOLPE

 

El gobierno logró detener el intento, pero la tensión política se incrementó. Perón dio entonces por finalizada la llamada revolución justicialista, y llamó a los partidos políticos opositores a establecer un proceso de diálogo que evitara la guerra civil. Por primera vez en años los opositores pudieron utilizar los medios de difusión estatales, sin embargo, para entonces los partidos opositores no estaban interesados en llegar a un acuerdo con Perón, y utilizaron la oportunidad para difundir su oposición al gobierno y denunciar por radio la falta de libertades. Poco después Perón dio por concluidas las conversaciones.

A partir de estos hechos se inició la cuenta regresiva para el gobierno de Perón. El bloque antiperonista se había ampliado y consolidado. El único sector social que parecía decidido a sostener a Perón era la clase obrera.

Luego de las jornadas de junio, la CGT convocó por radio a los trabajadores en varias oportunidades, para que acudieran a defender al gobierno. Una multitud de ellos se reunió en Plaza de Mayo el 31 de agosto de 1955 para escuchar lo que fue el último discurso de Perón, en el cual remarcó la necesidad de defender las conquistas populares a cualquier precio, pero ya era tarde.

 

COMIENZA EL GOLPE

 

El 16 de septiembre de 1955, el ejército, al mando de Eduardo Lonardi, Pedro Eugenio Aramburu y el almirante Isaac Rojas, produjeron el Golpe de Estado en la Argentina que trajo consigo la destitución de Perón, y se autodenominó “Revolución Libertadora” estableciendo un gobierno provisional encabezado esta vez por el general Lonardi.

La CGT, sectores del peronismo e incluso ciertos sectores de izquierda fueron a reclamar armas para impedir la toma del poder por los militares, pero el presidente se las negó y se refugió en la una cañonera paraguaya el día 20 de septiembre, comenzando un largo período de exilio.

El movimiento peronista y su gobierno tuvieron fuertes enemigos internos y externos. El principal, entre éstos, era un imperio en decadencia, Inglaterra, que iba a jugar sus cartas. En este sentido, la Argentina de 1955 fue la carpeta de juego en que el pueblo debió enfrentar, con desventaja, a la oligarquía.

La revolución peronista había herido sensiblemente a las minorías oligárquicas y a la burguesía del país, pero también perjudicó ostensiblemente a los intereses británicos, que a la postre se unirían con quienes les ofrecieran la más segura posibilidad de revancha. Si es verdad que sancionó a los Bemberg, es cierto también que lesionó duramente la esfera de influencia de los británicos, se consolidó un frente interno y una moral prescriptiva antiperonista con un papel importante de las agrupaciones típicas de la burguesía antinacional.

 

EL PERÍODO POSTERIOR

 

El general Eduardo Lonardi fue sucedido por el general Pedro Eugenio Aramburu, y en ambas presidencias el almirante Isaac Rojas ocupó la vicepresidencia, acompañado por una Junta Consultiva, integrada (a dedo) por representantes de los partidos opositores al peronismo, al que se prestaron radicales y socialistas, las provincias fueron intervenidas y los miembros de la Corte Suprema de Justicia dejados cesantes.

El golpe se extendió hasta 1958, fecha que asumió un presidente elegido por sufragio popular, Arturo Frondizi, con la proscripción del peronismo.

El Golpe de Estado de 1955 fue presentado como la recuperación de la tradición republicana, iniciada en la Revolución de Mayo de 1810, frente al gobierno de Perón caratulado de "segunda tiranía". La primera, según el pensamiento liberal, había sido el gobierno de Juan Manuel de Rosas.

La concepción “desperonizar”, no fue sólo prohibir al peronismo, mencionar las palabras alusivas y hacer desaparecer sus símbolos, fue también derogar la Constitución Nacional de 1949, intervenir la C.G.T., y conculcar todas las conquistas sociales, económicas y políticas obtenidas por los trabajadores durante la década peronista. La sociedad se dividió entre peronistas y anti peronistas. Los primeros decidieron organizarse para luchar por sus ideas y su líder en el exilio, naciendo la llamada “Resistencia Peronista”.

 

Miguel Eugenio Germino

 

Fuentes:

https://www.elhistoriador.com.ar/la-autodenominada-revolucion-libertadora/

https://www.caracteristicas.co/revolucion-libertadora/

https://www.agenciapacourondo.com.ar/ddhh/el-golpe-civico-militar-del-16-de-septiembre-de-1955

https://www.infobae.com/sociedad/2019/09/16/16-de-septiembre-de-1955-una-violenta-revolucion-libertadora-desaloja-a-un-peron-hastiado-del-poder/ 




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