sábado, 17 de febrero de 2018

SALIÓ EL Nº 272 DE FEBRERO DE 2018

PRIMERA PÁGINA Nº 272 DE FEBRERO DE 2018




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y mucho más




EL TUNEL DE CARGAS DEL FERROCARRIL SARMIENTO

 EL TÚNEL DE CARGAS DEL FERROCARRIL OESTE




Existe en Buenos Aires oculta una inmensa red de túneles, restos de los de la época de la Colonia, a los que se agregó la red cloacal que perfora la ciudad como a un queso gruyère, más las varias líneas de subtes; pero también existe el escasamente conocido “Túnel de Cargas del Ferrocarril Oeste”.
El Camino de Hierro al Oeste, hasta La Floresta, fue el primer ferrocarril inaugurado en el país en 1857, que tenía como cabecera la Estación Parque ubicada donde hoy se emplaza el Teatro Colón. Fue también, paradójicamente, el primer ferrocarril privatizado de nuestra historia, entregado a los ingleses en 1890.
El Túnel de Cargas tiene su origen, y cobra fuerza, a partir de la desaparición en 1895 del antiguo ramal que corría desde los talleres de Corrientes entre Pueyrredón y Tucumán, por la entonces calle Centroamérica (hoy Pueyrredón) hasta Recoleta, donde se aprovisionaban de agua las locomotoras. Empalmaba luego con el Ferrocarril Central Norte y terminaba su recorrido en el muelle de Catalinas, acarreando las mercancías para exportación que llegaban del interior.





Con el incremento del tránsito se hacía complicado recomponer el transporte de la producción agrícola hacia los muelles de embarque en el Puerto de Buenos Aires. Fue por eso que en 1906 se realizaron diversos estudios de suelo, los que indicaron la factibilidad de abrir una galería subterránea que prolongara las vías del Ferrocarril Oeste desde las inmediaciones de la Estación Once de Septiembre y la dársena.
Esta monumental obra fue autorizada por Ley Nacional 7846 del 30 de septiembre de 1910 y adjudicada a la empresa que administraba entonces el ferrocarril, la Westen Railway Company. Simultáneamente fue otorgada a la empresa de tranvías Anglo Argentina -también inglesa- la concesión de la primera línea de subterráneos, que uniría Plaza de Mayo con Primera Junta, y que utilizaría el primer nivel de profundidad. Ambas compañías se pondrían de acuerdo a fin de no interferirse en los trabajos.
Las obras del túnel que nos ocupa, con una longitud de 5,095 kilómetros se comenzaron en 1912, pero sufrieron varias interrupciones y postergaciones debido a las repercusiones de la Primera Guerra Mundial, y recién se inauguraron el 15 de febrero de 1916, con la asistencia del presidente Victorino de La Plaza.
El túnel tiene su comienzo en las inmediaciones de la Estación Once, a la altura de las calles Díaz Vélez entre Bulnes y Mario Bravo. Cuenta con una sola vía de trocha ancha. En su construcción se empleó mano de obra proveniente de países europeos, bajo la dirección de técnicos ingleses. Los trabajos se efectuaron totalmente a pico y pala, con la sola asistencia de una locomotora para transportar las 160 mil toneladas de tierra movilizada.
La estructura de hormigón armado, debidamente impermeabilizada en forma de herradura, va descendiendo en suave declive y en una curva de 230 metros para llegar a un nivel medio de 19 metros, que inclinada hacia el sur pasa por debajo de la estación de transferencia del ferrocarril al subte de Once. Continúa por la Avenida Rivadavia, atraviesa la Plaza del Congreso y a la altura de José Evaristo Uriburu llega a su profundidad máxima de 23 metros.
El túnel fue recubierto con mampostería de ladrillos traídos desde Inglaterra, del tipo de los utilizados en 1902 en la construcción de la trinchera del mismo ferrocarril hasta Caballito. A la altura del Kilómetro 2 (Cerrito) el túnel pasa entre las líneas de subte A y C. En su tramo final, antes de salir a la superficie en la calle Tte. Gral. Perón, entre la Avenida Eduardo Madero e Ingeniero Huergo (nominaciones actuales), frente al Dique 3, para empalmar con la red portuaria, describe una curva de 350 metros con pendiente en ascenso que rodea la Casa de Gobierno y cruza la Plaza Colón.
La última parte debió construirse sobre pilotes, debido a que aquellos terrenos eran los rellenados que se habían ganado al río.
El ancho del túnel es de 4,90 metros, su altura es de 5,55 metros, medidas que dejan un metro a cada costado de los vagones y 0,90 metro sobre el techo.
Uno de los problemas más complejos en su construcción fue el de la ventilación, especialmente en los primeros tiempos, cuando las locomotoras eran a vapor; hubo que construir conductos apropiados para la aireación (en 1922 el servicio fue electrificado). El más importante se encuentra en Plaza Congreso, a la altura de Virrey Cevallos, a metros hacia el norte del monolito indicador del Kilómetro Cero (obra del escultor Fioravanti). En ese conducto funciona además una salida de emergencia. Allí se instaló en 1935 una estación compresora del Servicio Neumático del Correo, que unía la sucursal Medrano con la Casa Central. Este sistema, que corría adosado a las paredes del túnel, era impulsado mediante aire comprimido y transportaba correspondencia en cápsulas o torpedos que circulaban a gran velocidad.
La ciudad contaba con 60 kilómetros de tales tuberías para el servicio de telegramas, que fueron en su mayoría desafectadas, salvo algunas del microcentro.
Otro conducto de ventilación se encuentra a la altura de la calle Alberti, conectado a la Línea A de subte y a la cola de la playa subterránea de maniobras del ferrocarril.
Otro problema que debió solucionarse fue el de atravesar las napas freáticas, lugares en los que debieron instalarse sumideros y estaciones de bombeo. El piso del túnel observa un arco para facilitar el drenaje de agua por previsibles filtraciones. El conducto cloacal que corre por la calle Luis Sáenz Peña obligó a elevar el túnel hasta tocar el piso del subte A, de modo que en un tramo de 264 metros las vías corren directamente sobre el techo del túnel.
Los trenes de carga no tenían horario fijo y corrían con un conductor, un ayudante y un guarda en el furgón de cola.
Los tableros indicadores estaban confeccionados con pintura reflectante, ya que el túnel carecía de luz y la única iluminación era la producida por los faros de la locomotora.
Los tres accesos que existían originalmente, en el Palacio del Congreso, la Casa de Gobierno y el Correo Central fueron clausurados.
Un primer servicio de pasajeros fue inaugurado en 1949, partía desde la Estación Caballito, con cuatro trenes diarios y servicios de primera y segunda clase a un costo de 30 y 20 centavos. El trayecto se cubría en 25 minutos, pero la línea tuvo efímera existencia, fue desactivada en 1950, ya que se superponía con el servicio de la línea A de subtes, y además por la dificultad de un auxilio rápido en caso de emergencia.

NUEVO SERVICIO DE PASAJEROS
En 1997 vuelve a habilitarse un servicio de pasajeros, de Castelar a Puerto Madero, trayecto que recorre en 50 minutos. Tiene cuatro frecuencias por la mañana y cuatro por la tarde; tres de esos servicios diarios llegan hasta Merlo.
El túnel fue reacondicionado con óptima iluminación y con la construcción de una senda peatonal de 60 cm para una evacuación ordenada en caso necesario; las formaciones están continuamente comunicadas con la central operativa.
La inversión en este nuevo servicio fue de cuatro millones de pesos; los coches, fabricados en talleres de la provincia de Córdoba, tienen asientos numerados, aire acondicionado y música funcional, y cada uno lleva sólo 60 pasajeros, únicamente sentados.
El total del recorrido entre Castelar y Puerto Madero es de 26,5 kilómetros, de los cuales 21,8 kilómetros son en superficie, utilizando las vías del Ferrocarril Sarmiento y 4,7 kilómetros por el túnel, que recorre en sólo 10 minutos.
El costo del pasaje era en su inauguración  de 4 pesos, con una banda negativa fuera de las horas pico de 3 pesos, también con la oferta de abonos mensuales y semanales.
Este túnel que no fue  más de cargas sino de pasajeros, es otra de las rarezas de un Buenos Aires que se oculta bajo las baldosas y el asfalto.  
Lamentablemente, éste servicio de pasajeros fue desafectado, por considerarse en parte poco seguro y en parte poco redituable para la empresa privada que lo explotaba, y también  ante el desinterés de TBA por reparar filtraciones que venían afectando al túnel.
Hoy por hoy el  abandonado  túnel es utilizado esporádicamente para el transporte de algunas cargas. En ocasiones se han trasladado por allí los nuevos coches (traídos del puerto) que ahora integran el propio Ferrocarril Sarmiento. (ARG-N)



Miguel E. Germino

FUENTES
-Werkenthien, Cristián G, El transporte en Buenos Aires, Asociación Amigos del
Tranvía, 1930.
-Trueba, Carlos Manuel, Almagro: el pasado que perdura, Fundación Banco
Boston, 1989.
-Ruiz Díaz, Sergio, “Los Túneles del Ferrocarril Oeste”, Todo es Historia, n° 356,
marzo de 1997.
-http://www.suipacha.gba.gov.ar/turismo_y_recreación/trenes.htm [consultado mayo 2008
-http://www.clarín.com/diario/1997/07/28/e_02801d.htm [consultado mayo 2008]
-http://www.taringa.net/posts/info/1232277/historia-de-un-tunel [consultado junio 2008]
-http://www.clarin.com/diario/2007/01/10/laciudad/h-06001.htm [consultado septiembre 2008]







LA MIRELLA DEL TANGO

LA MIREYA DEL TANGO  



¿Habrá sido el tango la respuesta rebelde de los años 1890 en Buenos Aires? La rebeldía de quienes habitaban las orillas y suburbios de una urbe que pugnaba por expandirse, pero que al mismo tiempo expulsaba a los más humildes: carreros, cuarteadores, gauchos, peones, artesanos, inmigrantes europeos, muchos de ellos hombres jóvenes que se vieron obligados a dejar su familia y aventurarse a tierras lejanas en busca de la subsistencia que en aquellas le negaban.
¿El tango nació machista, o así lo pintaron sus propulsores?
¿Fue el tango la música prohibida para una sociedad discriminadora y para la mujer, ya entonces relegada? Son éstos algunos puntos oscuros de una época de la que no abundan precisiones.
Muchas letras lo pintan enfangado en las calles de Pompeya, Mataderos, Palermo, Patricios y Barracas, barrios montaraces y rústicos. Otras lo presentan únicamente como música de tauras y cafishos, que relegan el papel de la mujer al de cruel percanta, o la confinan a una franja secundaria, como sumisa víctima de un destino fortuito, y en el mejor de los casos la elevan a heroína de una historia de final trágico, o feliz.
Ejemplos no faltan, como lo expresan tantas letras: Felicia, Grisel, Malena, María, Milonguita, de una lista interminable de ejemplos para armar y desarmar. Muchas veces nombres impuestos por una cultura europeizante, tales como: Ninón, Mimí, Manón, Griseta, Ivonne. Y La Rubia Mireya, una deformación de Mirelle, que posiblemente no fue rubia, sino pelirroja.
¿Fue Mirelle o Mireya una realidad o una ficción literaria?
Son muchas las líneas investigativas y los relatos memoriosos, sin embargo no hay pruebas concluyentes de su existencia real, aunque es un tema que atrapa por lo mítico de su figura y que le dio letra al tango de Manuel Romero Tiempos Viejos en 1926, también a películas, sainetes, piezas teatrales y hasta óperas, pero
¿Quién era aquella mujer, a la que le “formaban rueda pa’ verla bailar…”?
Línea investigativa Toulouse Lautrec
El célebre pintor francés (1864-1901) descubre en un burdel parisino a una pelirroja provinciana de la misma pequeña ciudad de la que él también era oriundo, Albi; se enamora de ella y la lleva a su atelier para dejarla plasmada en el cuadro “Le salón de la rue des Moulins”.
Pero no sabe defenderla de la Madama. La muchacha emigra, se tiñe el cabello y llega a un burdel de Buenos Aires, para dejar que el tango se apodere de su cuerpo.
Lautrec, que nunca vino al país a rescatarla de su vida licenciosa, hacia 1897 sufre su segundo ataque de delirium tremens, del que no se recuperará hasta su muerte en 1901.
Línea investigativa Julio Cortázar
En un libro con dibujos de Hermegildo Sábat titulado Un gotán para Lautrec, Cortázar desgrana el tema del pintor y Mirelle:
…Lautrec con sus patitas mermadas, esa fiaca de gran señor que tan temprano lo llevó a vivir en los prostíbulos porque allí todo estaba al alcance de la mano, modelos, salones con espejos, camas propicias, fiestas, temas pictóricos, mujeres madres, mujeres hermanas, mujeres mujeres; él, que un día le dijo a un amigo que un cuerpo de mujer era algo demasiado hermoso para hacer el amor, como si las servidumbres de esos muslos y esas nalgas y esos tremendos senos que se usaban entonces le parecieran por debajo del esplendor esencial que tantas veces su lápiz y sus pinceles fijaran para siempre fuera del tiempo.
Hay dos maneras de acercarse a Lautrec; la de los que miran sus cuadros en los museos y la de los que silban viejos tangos sin pensar para nada en él… En el museo de Albi hay uno de los cuadros más hermosos de Lautrec, ‘Le salón de la rue des Moulins’, pintado en 1894 en el prostíbulo donde el artista pasaba largas temporadas. El primer plano muestra a una de las pupilas sentada en un sofá rojo y mirando más allá del cuadro, el perfil un poco perdido en la distracción o la espera del próximo cliente, una pierna tendida y otra replegada. El pelo rubio rojizo, el cuello poderoso, la masa del cuerpo adivinable bajo un vestido que más parece un camisón transparente…esa mujer se llama Mirelle y fue una de las amigas de Toulouse Lautrec”.
Todo termina para Lautrec cuando Mirelle decide tomar el camino de Buenos Aires, tentada con falsas promesas, ya no volverá a verla más; de allí aquella Mirelle se transformará fonéticamente en la posible Mireya de Tiempos Viejos, de Romero y Canaro, en el que:
“Yo y vos solo quedamos, hermano/ Yo y vos solo para recordar…”
Línea investigativa Alicia Dujovne Ortiz
Inspirada en la realidad o la fantasía de Cortázar, Alicia Dujovne retoma el tema en su novela histórica Mireya, volviendo sobre las vicisitudes de aquella musa predilecta del pintor francés.
Aquí en Buenos Aires no sólo aprenderá a bailar el tango, inventará también nuevos pasos y posiblemente terminará cotizando la gloria de iniciar sexualmente a un adolescente de peso excedido y cabello lacio, que no es otro que Carlos Gardel.
No faltarán en su historia malevos trenzados en duelo a muerte, ni las disputas lógicas de aquellos años y aquellos ambientes por los favores de una mujer.
En el último capítulo de la obra de Alicia Dujovne, Mireya regresa a su ciudad natal Albi, se despide de un suelo inestable, extraño y desconocido, para convertirse en una exiliada marginal.
También en París, Jacobo Román y José Zulueta, bajo la fascinación del personaje crearon una ópera: “Un tango para Lautrec”
“¿Te acordás hermano, la Rubia Mireya
que quité en lo de Hansen al loco Cepeda?...”
Aquí se introduce otro personaje “El Loco Cepeda” y un antiguo lugar “Lo de Hansen”.





El periodista Osvaldo Bazán recuerda que El Loco Cepeda era Andés Cepeda, amigo de Gardel en la realidad, llamado “poeta de las prisiones”, un anarquista, malevo y homosexual, que pasó gran parte de su vida en las cárceles. Tuvo muchos enfrentamientos a facón y muere en uno de ellos disputando los amores de un jovencito en la calle México y Paseo Colón. Cuando la policía llega al lugar, aún estaba con vida pero no delata a su agresor, como era propio de los guapos de entonces.
Gardel en homenaje a su amigo, cuando cantaba Tiempos Viejos cambiaba al Loco Cepeda por el Loco Rivera.
En cuanto a “Lo de Hansen”, según el historiador A. Taullard en Nuestro antiguo Buenos Aires relata: "Era uno de los pocos lugares de Buenos Aires donde la jarana se permitía, lejos del centro, entre la arboleda silenciosa. El Hansen tenía aspecto de merendero andaluz y cervecería alemana. Desde varias cuadras, a medianoche, descubríase su ubicación por las líneas de luces de los faroles de los carruajes y los farolitos de colores que alumbraban las glorietas; en esas glorietas se cenaba entre risas y farándulas, y en el gran patio los parroquianos bebían bajo un techado frondoso de glicinas y olorosas madreselvas. La orquesta tocaba milongas, polcas y valses". Estaba emplazado en las actuales avenidas Figueroa Alcorta y Sarmiento.


Línea investigativa Blas Matamoro
Matamoro brinda versiones diferentes acerca de la Mireya de los versos de Romero. La primera se trata de una chica criolla que vive amoríos con un muchacho de familia bien, a quien la familia lo obliga a dejarla, por lo que Mireya termina sus días en el cabaret.
Otra versión es la de una muchacha de buena familia, de ideas avanzadas, que se casa con un personaje de época y que, maltratada por él, se entrega a una vida licenciosa.
Ricardo Llanes y Germinal Nogúes opinan que Mireya pudo haber sido Margarita Verdier o Verdiert, una uruguaya de familia francesa que hacia 1907 vivía en Castro Barros al 400 (más precisamente en un conventillo conocido como el de “María La Lunga”, en el número 433, edificación que aún perdura). Se la identificaba como “La Oriental” o “Mireya”, como una mujer de compadres que bailaba el tango en sitios frecuentados por patoteros y que finalizó sus días tuberculosa en el barrio de Nueva Pompeya.
“…Casi me suicido una noche por ella
y hoy es una pobre mendiga harapienta…”
Mireya en el espectáculo
La letra de Manuel Romero se estrenó en el Teatro Porteño de la calle Corrientes angosta, el 11 de marzo de 1926 en el espectáculo “La maravillosa revista” de Bayón Herrera y el mismo Romero. Poco después Enrique Muiño la reedita en “Los muchachos de antes no usaban gomina” el 21 de octubre de 1926, esta vez en el Teatro Buenos Aires, y Carlos Gardel grabó el famoso tango también 1926.
En 1948 el mismo Manuel Romero lleva el tema al cine en “La Rubia Mireya”, con la actriz Mecha Ortiz como protagonista. En 1969 en el film de Enrique Carreras “Los muchachos de antes no usaban gomina” interpretará aquel papel Susana Campos y en 1989 es encarnado en el teatro por María Aurelia Bisutti.
Realidad, ficción o mito, lo cierto es que el personaje interesó a decenas de historiadores y artistas, pero Mireya es parte de un tema mucho más vasto, el de la prostitución y el sometimiento de la mujer a la categoría de mercancía.

                                                                                      Miguel Eugenio Germino

FUENTES
-Dujovne Ortiz, Alicia, Mireya, Alfaguara, 1998.
-Matamoro, Blas, Historia del Tango, CEAL, 1971.
-Nogués, Germinal, Buenos Aires Ciudad Secreta, Sudamérica, 2003.
-http://128.121.102.250/nota-hansen.html
-http://inmyliteratura.galeon.com/aficiones1948066.html
-http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=213691

-http://www.todotango.com/spanish/biblioteca/CRONICAS/mireya.html






A 10 AÑOS DEL MURAL POR EL PARQUE DE LA ESTACIÓN

EL TÚNEL DE CARGAS DEL FERROCARRIL OESTE





Existe en Buenos Aires oculta una inmensa red de túneles, restos de los de la época de la Colonia, a los que se agregó la red cloacal que perfora la ciudad como a un queso gruyère, más las varias líneas de subtes; pero también existe el escasamente conocido “Túnel de Cargas del Ferrocarril Oeste”.
El Camino de Hierro al Oeste, hasta La Floresta, fue el primer ferrocarril inaugurado en el país en 1857, que tenía como cabecera la Estación Parque ubicada donde hoy se emplaza el Teatro Colón. Fue también, paradójicamente, el primer ferrocarril privatizado de nuestra historia, entregado a los ingleses en 1890.
El Túnel de Cargas tiene su origen, y cobra fuerza, a partir de la desaparición en 1895 del antiguo ramal que corría desde los talleres de Corrientes entre Pueyrredón y Tucumán, por la entonces calle Centroamérica (hoy Pueyrredón) hasta Recoleta, donde se aprovisionaban de agua las locomotoras. Empalmaba luego con el Ferrocarril Central Norte y terminaba su recorrido en el muelle de Catalinas, acarreando las mercancías para exportación que llegaban del interior.
Con el incremento del tránsito se hacía complicado recomponer el transporte de la producción agrícola hacia los muelles de embarque en el Puerto de Buenos Aires. Fue por eso que en 1906 se realizaron diversos estudios de suelo, los que indicaron la factibilidad de abrir una galería subterránea que prolongara las vías del Ferrocarril Oeste desde las inmediaciones de la Estación Once de Septiembre y la dársena.
Esta monumental obra fue autorizada por Ley Nacional 7846 del 30 de septiembre de 1910 y adjudicada a la empresa que administraba entonces el ferrocarril, la Westen Railway Company. Simultáneamente fue otorgada a la empresa de tranvías Anglo Argentina -también inglesa- la concesión de la primera línea de subterráneos, que uniría Plaza de Mayo con Primera Junta, y que utilizaría el primer nivel de profundidad. Ambas compañías se pondrían de acuerdo a fin de no interferirse en los trabajos.
Las obras del túnel que nos ocupa, con una longitud de 5,095 kilómetros se comenzaron en 1912, pero sufrieron varias interrupciones y postergaciones debido a las repercusiones de la Primera Guerra Mundial, y recién se inauguraron el 15 de febrero de 1916, con la asistencia del presidente Victorino de La Plaza.
El túnel tiene su comienzo en las inmediaciones de la Estación Once, a la altura de las calles Díaz Vélez entre Bulnes y Mario Bravo. Cuenta con una sola vía de trocha ancha. En su construcción se empleó mano de obra proveniente de países europeos, bajo la dirección de técnicos ingleses. Los trabajos se efectuaron totalmente a pico y pala, con la sola asistencia de una locomotora para transportar las 160 mil toneladas de tierra movilizada.



La estructura de hormigón armado, debidamente impermeabilizada en forma de herradura, va descendiendo en suave declive y en una curva de 230 metros para llegar a un nivel medio de 19 metros, que inclinada hacia el sur pasa por debajo de la estación de transferencia del ferrocarril al subte de Once. Continúa por la Avenida Rivadavia, atraviesa la Plaza del Congreso y a la altura de José Evaristo Uriburu llega a su profundidad máxima de 23 metros.
El túnel fue recubierto con mampostería de ladrillos traídos desde Inglaterra, del tipo de los utilizados en 1902 en la construcción de la trinchera del mismo ferrocarril hasta Caballito. A la altura del Kilómetro 2 (Cerrito) el túnel pasa entre las líneas de subte A y C. En su tramo final, antes de salir a la superficie en la calle Tte. Gral. Perón, entre la Avenida Eduardo Madero e Ingeniero Huergo (nominaciones actuales), frente al Dique 3, para empalmar con la red portuaria, describe una curva de 350 metros con pendiente en ascenso que rodea la Casa de Gobierno y cruza la Plaza Colón.
La última parte debió construirse sobre pilotes, debido a que aquellos terrenos eran los rellenados que se habían ganado al río.
El ancho del túnel es de 4,90 metros, su altura es de 5,55 metros, medidas que dejan un metro a cada costado de los vagones y 0,90 metro sobre el techo.
Uno de los problemas más complejos en su construcción fue el de la ventilación, especialmente en los primeros tiempos, cuando las locomotoras eran a vapor; hubo que construir conductos apropiados para la aireación (en 1922 el servicio fue electrificado). El más importante se encuentra en Plaza Congreso, a la altura de Virrey Cevallos, a metros hacia el norte del monolito indicador del Kilómetro Cero (obra del escultor Fioravanti). En ese conducto funciona además una salida de emergencia. Allí se instaló en 1935 una estación compresora del Servicio Neumático del Correo, que unía la sucursal Medrano con la Casa Central. Este sistema, que corría adosado a las paredes del túnel, era impulsado mediante aire comprimido y transportaba correspondencia en cápsulas o torpedos que circulaban a gran velocidad.
La ciudad contaba con 60 kilómetros de tales tuberías para el servicio de telegramas, que fueron en su mayoría desafectadas, salvo algunas del microcentro.
Otro conducto de ventilación se encuentra a la altura de la calle Alberti, conectado a la Línea A de subte y a la cola de la playa subterránea de maniobras del ferrocarril.
Otro problema que debió solucionarse fue el de atravesar las napas freáticas, lugares en los que debieron instalarse sumideros y estaciones de bombeo. El piso del túnel observa un arco para facilitar el drenaje de agua por previsibles filtraciones. El conducto cloacal que corre por la calle Luis Sáenz Peña obligó a elevar el túnel hasta tocar el piso del subte A, de modo que en un tramo de 264 metros las vías corren directamente sobre el techo del túnel.
Los trenes de carga no tenían horario fijo y corrían con un conductor, un ayudante y un guarda en el furgón de cola.
Los tableros indicadores estaban confeccionados con pintura reflectante, ya que el túnel carecía de luz y la única iluminación era la producida por los faros de la locomotora.
Los tres accesos que existían originalmente, en el Palacio del Congreso, la Casa de Gobierno y el Correo Central fueron clausurados.
Un primer servicio de pasajeros fue inaugurado en 1949, partía desde la Estación Caballito, con cuatro trenes diarios y servicios de primera y segunda clase a un costo de 30 y 20 centavos. El trayecto se cubría en 25 minutos, pero la línea tuvo efímera existencia, fue desactivada en 1950, ya que se superponía con el servicio de la línea A de subtes, y además por la dificultad de un auxilio rápido en caso de emergencia.

NUEVO SERVICIO DE PASAJEROS
En 1997 vuelve a habilitarse un servicio de pasajeros, de Castelar a Puerto Madero, trayecto que recorre en 50 minutos. Tiene cuatro frecuencias por la mañana y cuatro por la tarde; tres de esos servicios diarios llegan hasta Merlo.
El túnel fue reacondicionado con óptima iluminación y con la construcción de una senda peatonal de 60 cm para una evacuación ordenada en caso necesario; las formaciones están continuamente comunicadas con la central operativa.
La inversión en este nuevo servicio fue de cuatro millones de pesos; los coches, fabricados en talleres de la provincia de Córdoba, tienen asientos numerados, aire acondicionado y música funcional, y cada uno lleva sólo 60 pasajeros, únicamente sentados.
El total del recorrido entre Castelar y Puerto Madero es de 26,5 kilómetros, de los cuales 21,8 kilómetros son en superficie, utilizando las vías del Ferrocarril Sarmiento y 4,7 kilómetros por el túnel, que recorre en sólo 10 minutos.
El costo del pasaje era en su inauguración  de 4 pesos, con una banda negativa fuera de las horas pico de 3 pesos, también con la oferta de abonos mensuales y semanales.
Este túnel que no fue  más de cargas sino de pasajeros, es otra de las rarezas de un Buenos Aires que se oculta bajo las baldosas y el asfalto.  
Lamentablemente, éste servicio de pasajeros fue desafectado, por considerarse en parte poco seguro y en parte poco redituable para la empresa privada que lo explotaba, y también  ante el desinterés de TBA por reparar filtraciones que venían afectando al túnel.
Hoy por hoy el  abandonado  túnel es utilizado esporádicamente para el transporte de algunas cargas. En ocasiones se han trasladado por allí los nuevos coches (traídos del puerto) que ahora integran el propio Ferrocarril Sarmiento. (ARG-N)



Miguel E. Germino

FUENTES
-Werkenthien, Cristián G, El transporte en Buenos Aires, Asociación Amigos del
Tranvía, 1930.
-Trueba, Carlos Manuel, Almagro: el pasado que perdura, Fundación Banco
Boston, 1989.
-Ruiz Díaz, Sergio, “Los Túneles del Ferrocarril Oeste”, Todo es Historia, n° 356,
marzo de 1997.
-http://www.suipacha.gba.gov.ar/turismo_y_recreación/trenes.htm [consultado mayo 2008
-http://www.clarín.com/diario/1997/07/28/e_02801d.htm [consultado mayo 2008]
-http://www.taringa.net/posts/info/1232277/historia-de-un-tunel [consultado junio 2008]

-http://www.clarin.com/diario/2007/01/10/laciudad/h-06001.htm [consultado septiembre 2008]





SANDRA RUSSO

La nueva derecha autoritaria
Imagen: Bernardino Avila

Muchas veces al día uno siente que fuimos bastante ingenuos. Cuando se ve que lo que parecía una construcción colectiva sólida es extirpado en dos años, se siente una sensación de impotencia y de desgarro muy fuerte. No sé si “ingenuos” es la palabra. Porque en todo caso, el proceso urgente de demolición que esta desconcertante nueva derecha autoritaria lleva a cabo en muchos países al mismo tiempo, es la reacción a los que fueron –con sus contradicciones y sus erratas–  los mejores gobiernos que ha tenido en muchas décadas América Latina. Lo de “mejores” está dicho bajo el parámetro de que quien escribe, igual que millones de latinoamericanos, cree firmemente y más allá de cualquier encuadramiento partidario que lo mejor es que la riqueza se redistribuya. Es claro de entender. Es estar política y culturalmente a favor, como decía una célebre cumbia colombiana, de que llegue el momento “en que lo negro sea bello”.
La nueva derecha autoritaria tiene visos extremos. Siempre se ha asociado esa noción de extrema derecha con, bueno, los neonazis que después de todo el gobierno de Macri cobija con mucha más afinidad que al pueblo trabajador. O se ha asociado a persecuciones, censura, detenciones ilegales, prohibición de manifestaciones, disolución de los sindicatos, condena sucinta a muerte por portación de identidad o filiación política, de etnia o de clase. En fin, cada uno de esos desvíos son los que vivenciamos diariamente, pero esta caracterización se esfuma en los eufemismos, los ocultamientos, la pantalla infantilizada en la que se convirtió la televisión. La policía tirando y acribillando a su criterio, por un lado, y Dietrich dando de baja el servicio de transporte de ARbus para que una empresa amiga no tenga competencia, pero a su vez prestándole los servicios de la empresa dada de baja a Flybondi, otro chanchullo, que hasta ahora no ha hecho más que mostrar incompetencia. Y las vacas no dicen ni mu. 
Estamos en un siglo nuevo y en una nueva fase de un capitalismo que no guarda un ápice de apego por lo que hasta diciembre de 1015 identificábamos con la democracia. En el último recambio presidencial, y en las elecciones de medio término también, el electorado, aunque muy lejos de una clara mayoría, decidió seguir confiando en Macri. Ese es precisamente un rasgo de esta nueva derecha autoritaria a la que le podríamos agregar “financiera” para completar una categoría provisoria. Accede al poder gracias a un nuevo tipo de sujeto político, alimentado de radio y televisión, que son socios del poder y ya no intermediarios, y con la manipulación abierta al Poder Judicial. Véanlo a Garavano intentando expulsar a Zaffaroni de la CIDH. Vean cómo la opinión ahora es un delito.
Pero si miramos el mundo, incluso si miramos el ombligo de este mundo en el que Macri nos clavó, que es Estados Unidos, veríamos que no faltan las represiones y los ajustes que arrasan con las necesidades básicas, como en Europa del sur, pero las persecuciones no llegan a ser planteadas contra la población norteamericana. Aquí, los más trumpistas que Trump entrenan a las fuerzas de seguridad para combatir a un nuevo enemigo interno y compran armas a destajo para arrasar contra cualquier rebeldía popular. Si esperan esa rebeldía, no es porque nadie esté planeando derrocarlos. Derrocar a un gobierno elegido en las urnas no forma parte de la cultura política que se cultivó en los últimos doce años, lo que no borra los mecanismos constitucionales para enjuiciar políticamente a un funcionario público si hubiera motivos. Pero si esperan y se arman contra un alzamiento popular es porque saben perfectamente que están tomando una batería de medidas y decretando cuestiones que la Constitución les prohíbe, y que los que pisan y patean no son felpudos ni trapos de piso sino hombres y mujeres que no se rinden tan fácilmente a creer que lo que pasa es inevitable.
La nueva derecha autoritaria financiera no es un invento argentino. En mi muro de Facebook comparto noticias de todo el país con otras noticias de otros países de la región y de países europeos que parecen reflejar un mismo tipo de opresión. Las noticias de Africa, sin embargo, están encriptadas en los medios: por eso recién vemos a sus poblaciones cuando intentar huir y son rechazadas. Los medios nunca explican de qué huyen. Y huyen en una gran mayoría de los desastres que las fuerzas de la OTAN hicieron en sus países. Pero en la parte del mundo a la que tenemos acceso informativo, aunque sea en las redes, lo que se ve es lo mismo. El remate de lo público para pasarlo a manos privadas. La nueva derecha autoritaria financiera suele no tener postulados ideológicos, porque es verdad que ideológicamente recurre a un collage de lo ya inventado y se vende a sí misma como una compañía se seguros o una cajita feliz. Pero tiene un culto, el culto al dinero concentrado. Y eso es todo. Lo demás (el hambre, la sangre, el dolor, la impiedad, la sed, el exterminio, el desprecio compulsivo) viene por añadidura. “Lo inevitable” para estos personajes que irrumpieron sincrónicamente en el poder es la destrucción, la extracción y el robo televisado del patrimonio colectivo, y su apropiación inmediata. 
Hasta los burdos manuales de Ciencias Sociales de Macri repitiendo que “Sí se puede” están destinados a instalar en las nuevas generaciones la sensación profunda e inculcada de que esos niños pertenecen a países en los que es imposible crecer en paz. Los violentos quieren enseñar en las escuelas –la reforma educativa es un eje del Cóndor II y en todos los países los maestros son blanco de persecución– que los que están arriba tienen derecho a eso, y que los que se niegan a ser precarizados son “los violentos”.
La persecución tiene un solo objetivo, que es extirpar el yuyo de la esperanza, abortar la idea de que no tenemos por qué ser tan infelices, no tenemos por qué soportar tanto dolor, no tenemos por qué pelear hasta el hartazgo, día tras día, por cosas que eran nuestras y nos fueron robadas.
La nueva derecha autoritaria financiera necesita pueblos anestesiados como audiencias de prime time. Necesita mucha distracción. La violencia es usada como distracción. La verdadera razón de ser de estas nuevas fuerzas políticas que detestan la política es precisamente reemplazarla por una idea-estribillo que, incrustada en los cerebros como una neurona implantada, haga desistir a millones de pelear por otro mundo. Mientras tanto, ellos llevan a cabo la tarea que los hechiza, los excita o los psicotiza, según el caso: juntar todo el dinero posible, hacer todos los negocios propios posibles, concentrar la torta a un grado como no se conocía desde hace décadas y hasta un punto que no tiene techo: sacarán para ellos mismos todo lo que puedan como nunca antes nadie se animó ni se interesó. Como dice el Papa, no tienen Dios pero tienen un fetiche execrable por el que son capaces de cometer crímenes de todas las especies. Son adoradores de sus ganancias. Nunca la humanidad presenció este espectáculo dantesco del poder sin límites de los adoradores de sus ganancias. Por eso no hablan y cuando hablan no dicen nada. Porque en su credo no hay lenguaje. Hay números de cuentas bancarias en los únicos paraísos que conocen y conocerán.



LA UNIDAD DEL PERONISMO

Rodríguez Saá sobre la unidad del peronismo para 2019

“No es el momento de candidaturas”

Alberto Rodríguez Saa afirmó que el peronismo puede ganar en 2019 pero que “no es momento” de hablar de candidaturas. El gobernador de San Luis destacó que el gobierno de Mauricio Macri “abrió una grieta” de forma deliberada dentro del PJ, recordó que María Eugenia Vidal blanqueó antes de las últimas elecciones que quería “un peronismo dividido en tres” y para no entrar en ese juego hizo un pedido directo a cada militante: “Si tenés un candidato y te sentís peronista, mantenelo in pectore”.
“Es importante la unidad del peronismo y todas las reuniones se hacen en torno a eso. El primer peligro es que empecemos hablar de candidaturas y nos peleemos”, evaluó en FutuRock. “Este Gobierno abrió una grieta” contra el anterior, “hay persecución al kirchnerismo, al peronismo, a dirigentes sociales, a docentes” y “esa herida duele”, explicó, para resaltar que cuando “la dirigencia no la entienda le duele más a las bases y a la militancia, es terrible”. Para Rodríguez Saa, la dispersión del PJ “fue una acción deliberada” del gobierno. “Lo lograron y nosotros lo permitimos. Tenemos una grieta que se vio en su máxima expresión en la provincia de Buenos Aires pero estuvo en todo el país”, afirmó.
“Ahora el Gobierno dice que Macri tiene la vaca atada y sectores del peronismo dicen que no hay 2019, que hay 2023. Es el peronismo renunciando al poder, es lo mismo que renunciar a los sueños, olvidarse de la justicia social. Esto no es así. Por eso planeo como eje que hay 2019. Hay que gritarlo con todas las fuerzas”, enfatizó, y pidió no mencionar a ningún posible candidato. “Si lo decís ahora el que está al lado tuyo va a decir otro y se van a pelear. No es el momento. Eso es lo que quiere el Gobierno y los dirigentes mediocres para colgarse de un candidato”. 



ATAQUE A LOS MEDIOS BARRIALES




Ahora vienen por nosotros, pero no es demasiado tarde



Por Mario Bellocchio

El Gobierno porteño pretende despojar arbitrariamente a los medios vecinales reduciendo ilegalmente en un 17% los valores de la pauta publicitaria que les corresponde percibir.
En momentos en que los costos de producción acorralan al periodismo zonal el Gobierno pretende, mediante subterfugios ilegales, reducir el valor de los ingresos a través de una poda en la luchada pauta publicitaria que nos corresponde por ley y que es vital para la continuidad de las publicaciones.
Reuniones y planificación de medidas
Los medios afectados por la arbitraria medida ya se han autoconvocado y existe consenso para iniciar acciones tendientes a lograr una medida cautelar ante la gravedad de la situación. Los locales del bar Margot en Boedo y FM La Tribu en Almagro fueron centro de concurridas reuniones con tal objeto.
Qué son los medios vecinales
Se trata de la prensa dedicada a zonas de la Ciudad que refleja, como ninguna de distribución nacional lo hace, la actividad barrial y porteña en general ocupándose de los sucesos de interés vecinal, sus inquietudes, sus sugerencias, su vida intelectual y deportiva, sus particulares necesidades zonales, su historia…, construyendo su patrimonio cultural, generando el alimento de su identidad.
Esa prensa, de distribución gratuita, sobrevivió en sus comienzos a través de la publicidad con que los favoreció el comercio barrial y pronto produjo la divisoria entre guías comerciales y periodismo barrial.
Ley de publicidad oficial en los medios vecinales
Desde el regreso a la democracia –1983– los pioneros de esa prensa vienen luchando por formar parte de la pauta oficial distribuida arbitrariamente entre amigos y favorecedores. Recién en 2003 se logra poner en marcha el Registro de Medios Vecinales tras dura lucha para reglamentar la primitiva Ordenanza 52.360, registro integrado por periódicos, revistas, emisoras FM de baja potencia, programas radiales y las páginas Web producto de las –entonces– nuevas tecnologías de Internet. Los integrantes del Registro deben cumplir requisitos de variada gama entre los que se destacan la antigüedad, tirada, autoría propia, temática porteña y, sobre todo, no exceder el 50% de su publicación con publicidad.
En principio la Ordenanza se vio dominada por turbios manejos internos que a través de instructivos introdujeron una velada censura temática. Superada trabajosamente esta etapa se abordó la transformación de la Ordenanza original en la Ley 2587 que, con sus vaivenes, proveyó la ansiada inviolabilidad de norma legal superior que incluyó los Decretos Reglamentarios pertinentes.
“La presente ley tiene por objeto regular la contraprestación publicitaria de los Medios Vecinales de Comunicación Social con el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires”, dice el artículo 1º, dejando claro desde el comienzo que no se trata de una dádiva o un apoyo promocional con características de donación, sino un servicio publicitario que los medios vecinales prestan al Gobierno porteño bajo las condiciones que la Ley impone.
Parafraseando a Brecht: ahora vienen por nosotros, pero no es demasiado tarde
Sucintamente: el Gobierno de la Ciudad pretende, mediante una resolución modificar el valor de lo percibido por los medios como contraprestación publicitaria.
  • La Ley 2587 establece un valor a la pauta publicitaria basado en una determinada página del diario porteño de mayor circulación.
  • El Gobierno de la Ciudad, haciendo una caprichosa interpretación de las normas legales, aplica a los medios vecinales el procedimiento que tiene establecido para libres contrataciones publicitarias donde hace valer su potestad de elegir el medio y la agencia con la que va a contratar el servicio que le brinde el mejor precio basado en la Compulsa semestral.
  • El procedimiento administrativo y de control de las contrataciones de espacios publicitarios mediante una Compulsa semestral de precios, no es aplicable a los medios vecinales que se rigen por ley 2587.
  • El Gobierno de la Ciudad pretende mediante la Resolución Nº 813/SSCS/18 del 2 de febrero de 2018, que asimila pautas vecinales con contratadas, aplicar un descuento de agencia del 17% sobre el valor definido por Ley 2587.
  • Como la Compulsa es semestral y de imposible control podría resultar que para el próximo semestre el porcentaje de descuento aplicado ilegalmente resultara un número mucho mayor con el consecuente e ingobernable perjuicio hacia los medios vecinales.
  • A su vez, el art. 13º del Decreto reglamentario1 de la ley de Medios Vecinales establece, fijando procedimientos para interpretar el valor de la pauta basados en ese precio de página, que “Esta determinación procederá, siempre y cuando las ediciones de cualquiera de los días de esa semana no coincidan con un precio promocional producto de rebajas o descuentos de cualquier naturaleza aplicados sobre su valor normal, habitual o corriente”.
  • La propia Ley establece la inviabilidad de la aplicación “de rebajas o descuentos de cualquier naturaleza aplicados sobre su valor normal”
  • Se apela a una “resolución” para modificar el “Decreto Ley reglamentario de la Ley 2587”, procedimiento inviable por falta de jerarquía de la norma legal para desechar lo que se establece por ley.
 El Registro de Medios Vecinales de 2018 abarca a 67 medios gráficos, 106 programas radiales y 96 páginas Web. El presupuesto anual que le insumieron estos medios al GCABA durante 2017 –las altas y bajas no fueron significativas–, alcanzó una cifra cercana a los 48 millones y medio de pesos ($ 48.512.490.-), el 33% de lo que Larreta invirtió en Clarín durante los primeros seis meses de 2016.
Algunas cifras de la inversión publicitaria del GCABA durante el primer semestre de 2016: Grupo Clarín: $ 143.797.764; Grupo Indalo: $ 67.253.208; Grupo Crónica: $ 46.397.628; La Nación: $ 42.914.008; Telefónica: $ 36.356.783; Grupo Uno: $ 34.714.928 y obsérvese que estamos hablando de medio año de 2016 contra un año entero de 2017 en el caso del periodismo barrial.
“No acepten lo habitual como cosa natural pues en tiempos de desorden sangriento, de confusión organizada, de arbitrariedad consciente, de humanidad deshumanizada, nada debe parecer imposible de cambiar”. (Bertolt Brecht)

1.- DECRETO N° 933/009 BOCBA Nº 3288 del 28/10/2009. Buenos Aires, 22 de octubre de 2009. (Reglamentario de la Ley 2587)
2.- https://www.infobae.com