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miércoles, 28 de enero de 2015

LAS CLAVES DEL NUEVO GOBIERNO GRIEGO

Eleni Rizopoulou, euronews: 



“Conectamos con Atenas para hablar con nuestro corresponsal Stamatis Giannisis. Stamatis por fin tenemos el tan esperado nuevo gabinete. ¿Qué significa la decisión de Alexis Tsipras y en particular qué representa la elección de Yannis Varoufakis como ministro de Finanzas?”
Stamatis Giannisis, euronews Atenas:
“Los diputados de Syriza y sus principales dirigentes son el núcleo duro de este Gobierno aunque la cartera de Defensa haya ido a parar al socio de Tsipras, el ultraconservador Kammenos.
Es evidente que los nombramientos de Tsipras reflejan el mensaje que quiere enviar tanto a los griegos como al mundo: que Grecia tiene un Gobierno totalmente nuevo y diferente, al igual que una agenda completamente distinta a la de su predecesor, el conservador Samarás.
Uno de los nombramientos claves es el del nuevo ministro de Finanzas, el profesor Varoufakis, considerado como un economista inconformista que ha expresado en varias ocasiones opiniones controvertidas sobre la deuda griega. En cualquier caso, el profesor Varoufakis es un investigador de renombre internacional y para Tsipras es la persona correcta para defender el programa económico de Syriza a nivel internacional”.
Elena Rizopoulou, euronews:
“Después del juramento del nuevo gabinete… ¿Cuáles serán sus primeros pasos, ñas prioridades del Gobierno de Alexis Tsipras?”
Stamatis Giannisis, euronews Atenas:
“Tendremos que esperar varios días para conocer las primeras iniciativas políticas del nuevo Gobierno. En primer lugar, el nuevo Parlamento tendrá que elegir a un nuevo portavoz y después tendrá lugar la elección del nuevo presidente de la República. No podemos olvidar que la razón por la que hemos tenido elecciones y un nuevo Gobierno es porque el anterior Parlamento no logró elegir a un nuevo jefe de Estado.
Tsipras tendrá que presentar sus políticas ante la Cámara Baja, un proceso que supone tres días de debate. Las previsiones apuntan a que no conoceremos las primeras medidas del nuevo Gobierno griego antes de mediados de febrero”.

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domingo, 25 de enero de 2015

ALVARO GARCIA LINERA

DISCURSO COMPLETO DEL VICEPRESIDENTE DE BOLIVIA  ANTE LA ASUNCIÓN DE EVO MORALES

 

(LA PAZ).- El Vicepresidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Álvaro García Linera, se refirió al “Socialismo comunitario del vivir bien” en su discurso emitido en el acto de posesión como autoridad estatal, en el periodo presidencial 2015-2020.


“Los bolivianos y la mayor parte de América Latina estamos viviendo una década extraordinaria de luchas y grandes conquistas populares.

La movilización de identidades populares, indígenas, campesinas, obreras y juveniles han cambiado y están cambiando las estructuras políticas y económicas dando lugar a la mayor concentración de gobiernos progresistas y revolucionarios de nuestra historia.

América Latina se ha puesto a la vanguardia mundial de la construcción de sociedades posneoliberales. Mientras que en el resto del mundo, el neoliberalismo aun sigue destruyendo sociedades y economías populares, en Latinoamérica ya no es más que un triste recuerdo arqueológico Hemos nacionalizado recursos naturales devolviendo a los Estados del continente la base material de la soberanía extraviada; hemos distribuido la riqueza entre los más necesitados, creando Estados sociales protectores y equitativos; hemos dinamizado y diversificado la economía, apuntalando la creatividad de los productores; millones de jóvenes han accedido a la educación escolar y universitaria y otros tantos al empleo, renaciendo en sus espíritus la esperanza de unas patrias dignas.

El continente está rompiendo tutelajes y padrinazgos obscenos y ha retomado su capacidad de decidir su propio destino.

Las naciones indígenas oprimidas por siglos, los movimientos sociales explotados por décadas no solo han retomado el protagonismo histórico sino que, como en Bolivia, se han vuelto poder de Estado y hoy conducen el país. Se ha avanzado en diez años más que en los 200 años anteriores. Pero no basta.

El despertar revolucionario de los pueblos ha abierto un horizonte de posibilidades mucho más profundo, mucho más democrático, mucho más comunitario, es decir socialista, al que no podemos renunciar, sino es a riesgo de una restauración conservadora en la que ni siquiera la memoria de los muertos estará a salvo.

SOCIALISMO no es una etiqueta partidaria, pues, muchas veces, eso solo ha servido para camuflar la aplicación de la barbarie neoliberal.

Socialismo tampoco es un decreto, porque eso sería reducir la acción colectiva del pueblo a una decisión administrativa de funcionarios públicos.

Socialismo tampoco es estatizar los medios de producción. Eso ayuda mucho a redistribuir riqueza, pero la estatización no es una forma de propiedad comunitaria ni una forma de producción comunitaria de la riqueza.

El capitalismo es una civilización que ha subordinado todos los aspectos de la vida a una maquinaria de acumulación de ganancias. Desde el comercio, la producción, la ciencia y la tecnología, la educación, la política, el ocio, la naturaleza misma, todo, absolutamente todo ha sido pervertido para ser sometido a la dictadura del lucro.

Y para ello, paradójicamente, el capitalismo se ha visto obligado a despertar de manera mutilada, parcial, a fuerzas comunitarias, como la interdependencia entre los seres humanos, como el mercado mundial, como la ciencia y las tecnologías o internet, pero para someterlas al servicio de la ganancia monetaria ilimitada de pocos.

Y es por ello que lo que algún día tendrá que sustituir al capitalismo como sociedad, necesariamente tendrá que ser otra civilización que libere e irradie a escala mundial todas esas fuerzas y poderes comunitarios hoy existentes, pero sometidas al lucro privado.

Marx llamaba a esto la Comunidad Universal; otros le llaman el ayllu planetario; otros el vivir bien. No importa el nombre, sino el contenido de comunitarización universal y total de todas las relaciones humanas y de los humanos con la naturaleza.

Pero, para que esta nueva civilización comunal triunfe se requiere un largo y complicado proceso de transición; un puente. Y a ese puente es que llamamos Socialismo.

El Socialismo es el campo de batalla dentro de cada territorio nacional entre una civilización dominante, el capitalismo aún vigente, aún dominante, pero decadente, enfrentado contra la nueva civilización comunitaria emergente desde los intersticios, desde las grietas y contradicciones del propio capitalismo.

Comunitarismo, inicialmente minoritario, como gotas en el desierto; luego como diminutos hilos de agua que a veces se secan, se interrumpen abruptamente, y luego renacen, y a la larga suman y se vuelven riachuelo; luego, río; luego, lago; luego, mar.

El socialismo no es una nueva civilización, no es una economía o una nueva sociedad. Es el campo de batalla entre lo nuevo y lo viejo, entre el capitalismo dominante y el comunitarismo insurgente. Es la vieja economía capitalista aún mayoritaria, gradualmente, asediada por la nueva economía comunitaria naciente. Es la lucha entre el viejo Estado que monopoliza decisiones en la burocracia y un nuevo Estado que cada vez democratiza más decisiones en comunidades, en movimientos sociales, en la sociedad civil.

Socialismo es desborde democrático, es socialización de decisiones en manos de la sociedad auto organizada en movimientos sociales.

Socialismo es la superación de la democracia fósil en la que los gobernados solo eligen gobernantes, pero no participan en las decisiones sobre los asuntos públicos.

Socialismo es democracia representativa en el parlamento más democracia comunitaria en las comunidades agrarias y urbanas más democracia directa en las calles y fábricas. Todo a la vez, y todo ello en medio de un gobierno revolucionario, un Estado de los Movimientos Sociales, de las clases humildes y menesterosas.

Socialismo es que la democracia en todas sus formas envuelva y atraviese todas las actividades cotidianas de todas las personas de un país; desde la cultura hasta la política; desde la economía hasta la educación.

Y, por supuesto, Socialismo es la lucha nacional e internacional por la ampliación de los bienes comunes y de la gestión comunitaria de esos bienes comunes, como son el agua, la salud, la educación, la ciencia, la tecnología, el medio ambiente….

En el Socialismo coexisten muchas formas de propiedad y de gestión de la riqueza: está la propiedad privada y la estatal; está la propiedad comunitaria y la cooperativa. Pero hay solo una propiedad y una forma de administración de la riqueza que tiene la llave del futuro: la comunitaria, que solo surge y se expande en base a la acción voluntaria de los trabajadores, al ejemplo y experiencia voluntaria de la sociedad.

La propiedad y gestión comunitaria no puede ser implantada por el Estado. Lo comunitario es la antítesis de todo Estado. Lo que un Estado revolucionario, socialista, puede hacer es ayudar a que lo comunitario que brota por acción propia de la sociedad, se expanda, se fortalezca, pueda superar obstáculos más rápidamente. Pero la comunitarizacion de la economía solo puede ser una creación heroica de los propios productores que deciden exitosamente asumir el control de su trabajo a escalas expansivas.

Socialismo es, entonces, un largo proceso de transición en el que Estado revolucionario y Movimientos Sociales se fusionan para que día a día se democraticen nuevas decisiones; para que día a día más actividades económicas entren a la lógica comunitaria en vez de la lógica del lucro.

Y como esta revolución la hacemos desde los andes, desde la Amazonía, desde los valles, los llanos y el chaco, que son regiones marcadas por una historia de antiguas civilizaciones comunitarias locales; entonces, nuestro socialismo es comunitario por su porvenir, pero también es comunitario por su raíz, por su ancestro. Porque venimos de lo comunitario ancestral de los pueblos indígenas, y porque lo comunitario está latente en los grandes logros de la ciencia y la economía moderna, el futuro será, necesariamente, un tipo de socialismo comunitario nacional, continental y, a la larga, planetario.

Pero, a la vez, el Socialismo para el nuevo milenio que se alimenta de nuestra raíz ancestral, incorpora los conocimientos y las prácticas indígenas de diálogo y convivencialidad con la Madre Tierra.

El rescate del intercambio metabólico vivificante entre ser humano y naturaleza practicado por las primeras naciones del mundo, por los pueblos indígenas, es la filosofía del Vivir Bien; y está claro que no solo es la manera de enraizar el futuro en raíces propias; sino que, además, es la única solución real a la catástrofe ambiental que amenaza la vida entera en el planeta.

Por eso, el Socialismo del Nuevo Milenio solo puede ser democrático, comunitario y del vivir bien.

Este es el HORIZONTE de ÉPOCA de la sociedad mundial. Y es este socialismo democrático comunitario del vivir bien la única esperanza real para una regeneración de los pueblos y de la propia naturaleza.
Los revolucionarios no hemos venido para administrar de mejor forma o más humanitariamente el capitalismo. Estamos aquí, hemos luchado y seguiremos luchando para construir la Gran Comunidad Universal de los pueblos”.


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JOSÉ LUIS CABEZAS

A 18 años del asesinato de José Luis Cabezas realizan actos en su homenaje

 
Bajo el lema "Sin Justicia, no hay Democracia", familiares y amigos del fotógrafo organizaron un acto en su memoria que se llevará a cabo desde las 19 en Plaza de los dos Congresos. 
 
 
Familiares, colegas y amigos del fotógrafo José Luis Cabezas realizarán este domingo, frente al Congreso de la Nación y ciudades de todo el país, actos en homenaje al reportero gráfico al cumplirse 18 años de su asesinato.

La actividad principal se realizará a las 19 en la Plaza de los dos Congresos, y será encabezada por la familia de Cabezas y los trabajadores de la Asociación de Reporteros Gráficos de la República Argentina (ARGRA).

En La Plata también homenajearán al fotógrafo con un acto en la plaza San Martín de esa ciudad, que se realizará a las 11.30 bajo la consigna "Sin Justicia, no hay Democracia".

Del acto principal participará Gladys Cabezas, hermana del fotógrafo y emblema de la lucha en reclamo de justicia por el crimen del reportero gráfico, ocurrido el 25 de enero de 1997 en la ciudad de Pinamar.

ARGRA también invitó a recordar a Cabezas publicando fotos con su rostro en las redes sociales bajo el pedido de justicia y replicando los actos en distintos puntos del país, donde recordarán al fotógrafo con lectura de documentos, descubrimiento de placas y muestras fotográficas.

Desde el Sindicato de Prensa Bonaerense (SPB) señalaron que "constituye una nueva muestra de impunidad que los condenados como autores materiales del asesinato de José Luis se encuentren en libertad y que los mentores intelectuales nunca fueran debidamente identificados y castigados".

En tanto, remarcaron que "como venimos reclamando desde hace 18 años, sin una Justicia eficiente e independiente, el sistema democrático se degrada a una mera formalidad y los ciudadanos quedamos a merced de los espurios intereses de grupos de poder".

El crimen de Cabezas ocurrió en la madrugada del 25 de enero de 1997, cuando el fotógrafo de la revista Noticias salió de una fiesta en la casa del empresario Oscar Andreani, en Pinamar.

Allí fue secuestrado por una banda que, tras golpearlo, lo introdujo en un auto para llevarlo a un camino vecinal de General Madariaga, donde le dieron dos tiros en la cabeza y lo quemaron con su auto.

El empresario postal Alfredo Yabrán, señalado como presunto autor intelectual del crimen, se suicidó con un disparo de escopeta en la cabeza en una estancia de Entre Ríos después de que la Justicia ordenara su captura.

Por el crimen fueron condenados a prisión perpetua, en el 2000, Gregorio Ríos, mano derecha y jefe de la custodia de Yabrán; el policía Gustavo Prellezo, acusado como el presunto ejecutor; José Luis Auge, Horacio Braga, Sergio González y Miguel Retana, miembros de la banda "Los Horneros", que habrían secuestrado al fotógrafo; y Sergio Cammaratta y Aníbal Luna, ambos policías, participantes en la logística del homicidio.

En diciembre de 2002 fue condenado a perpetua el ex comisario de Pinamar Alberto "La Liebre" Gómez, acusado de "liberar la zona" donde se cometieron el secuestro y el crimen.

Tras las condenas, una apelación ante Casación bonaerense derivó en reducción de sentencias y permitió a los acusados ir obteniendo la libertad gracias al beneficio del "dos por uno" o volver a sus casas para cumplir la pena bajo arresto domiciliario. Como los acusados habían sido detenidos entre abril y mayo de 1997, a partir de 2004 los involucrados comenzaron a ser excarcelados bajo fianza por esa ley.






sábado, 24 de enero de 2015

EL CASO NISMAN



FISCALES, JUECES Y MEDIOS EN EL BANQUILLO 




Tras 20 años del atentado a la AMIA, y diez de “investigaciones” por el fiscal Alberto Nisman, se produce un “aceleramiento del caso”, Nisman es compelido a regresar con urgencia,  de sus vacaciones, abandonado en el aeropuerto de Barajas a su hija de apenas 15 años.
Aún se ignora quién lo culminó a regresar, cuando ya se había montado una parodia de denuncia contra la presidenta Cristina Fernández,  a cargo de dos diputadas de dudoso patriotismo como  Patricia Bullrich y Laura Alonso.
Sorpresivamente tras enterarse el fiscal del “documento” que le habían preparado, --seguramente los servicios y algún encendido periodista--, se produce en desenlace.
Suicidio o asesinato, tras sus “importantes servicios prestados”, ya no sería más funcional a una causa cuya única pista investigada era la famosa conexión iraní. 




Los medios hostiles al gobierno aportaron los suyo, la  confusión  premeditada y sin piedad,  por quien deba caer o quien deba morir. Una muerte es un número más en la larga lista de mentiras, acusaciones, e infundios que éstos vienen desarrollando, agravados en los últimos años.
Ante la evidencia y la falsedad  y endeblez del “documento”, que únicamente ataca a la presidenta, presentando una serie de mentiras, (todas cayeron al primer contacto con la realidad) se produce el desenlace fatal. Se suicidó o lo mataron, es lo que debe investigarse a fondo, y que por los jueces y fiscales designados difícil será arribar al esclarecimiento.
Pero también debe investigarse quién o quienes redactaron una denuncia  de impropia  redacción a la conocida  del fiscal.  
Surge luego más confusión periodística al difundirse nuevas escuchas telefónicas, contra  D’ Elía en una charla que nada tiene de culposo ni de sensacional. Solo apunta a ser un medio  demonizador  en la caza de brujas desatada por el Grupo de Héctor Magnetto.
Ahora para no aclarar nada y ocultar todo se pretende que la investigación del atentado a la AMIA, continúe en manos del equipo que nada esclareció en más de diez años, ¿Qué se pretende, tomar por tonta a la sociedad y los familiares de aquel bárbaro suceso?





¡Basta muchachos de embarrar la cacha que ya está demasiada fangosa!
¡A otros idiotas  con cuentos de hadas que el pueblo argentino ya no come más vidrio molido!
Se hace necesaria una nueva investigación seria, con nuevos jueces y nuevos fiscales descontaminados de toda la podredumbre de un sistema judicial cuestionado por su corrupción, parcialidad e incapacidad.
Es  hora de  barajar y dar de nuevo, tanto en el caso AMIA como en el hoy caso Nisman.
Pero tampoco debemos olvidarnos de "Papel Prensa" y los orígenes de los medios truchos de que gozamos.




 

sábado, 17 de enero de 2015

MÁS DEL ATENTADO A CHARLIE HEBDO EN FRANCIA

LO QUE SE DICE Y LO QUE SE OCULTA

TODOS TIENEN LOS MISMOS DERECHOS Y LIBERTADES, PERO...PERO...
ALGUNOS TIENEN MAS DERECHOS Y LIBERTADES QUE OTROS Y ALLÍ ES DONDE TERMINAN LAS LLAMADAS "LIBERTADES DEMOCRÁTICAS" Y COMIENZA "LA CAZA DE BRUJAS"

HA DECLARADO EL PAPA FRANCISCO EN RELACIÓN AL BRUTAL ATENTADO:




                  
  “Matar en nombre de Dios es una aberración”.  No se puede provocar”, no se puede insultar la fe de los demás. No puede uno burlarse de la fe. No se puede”
                     “Cada uno tiene el derecho de practicar la propia religión” pero “matar en nombre de Dios es una aberración”, el Papa acompañó con gestos muy expresivos su declaración: “En cuanto a la libertad de expresión: cada persona no solo tiene la libertad, sino la obligación de decir lo que piensa para apoyar el bien común (…) Pero sin ofender, porque es cierto que no se puede reaccionar con violencia, pero si el doctor Gasbarri [organizador de los viajes papales], que es un gran amigo, dice una grosería contra mi mamá, le espera un puñetazo. No se puede provocar, no se puede insultar la fe de los demás (...) Hay mucha gente que habla mal, que se burla de la religión de los demás. Estas personas provocan y puede suceder lo que le sucedería al doctor Gasbarri si dijera algo contra mi mamá. Hay un límite, cada religión tiene dignidad, cada religión que respete la vida humana, la persona humana… Yo no puedo burlarme de ella. Y este es límite. Puse este ejemplo del límite para decir que en la libertad de expresión hay límites como en el ejemplo de mi mamá”.

HAY VALORES QUE CADA RELIGIÓN INTERPRETAN DE MANERA DISTINTA, NO TODOS LOS CULTOS SON IGUALES, LOS MUSULMANES, POR EJEMPLO REZAN CUATRO VECES AL DÍA Y POSEEN UNA RELIGIOSIDAD TAL VEZ MAYOR QUE LA CATÓLICA.

CON AQUEL BRUTAL ATENTADO DE FRANCIA -INJUSTIFICABLE A TODAS LUCES - SE LIBERAN LAS SIETE CABEZAS DE LA HIDRA Y HOY SALEN LOS MÁS SINIESTROS FASCISTAS A DECLARAR, Y LOS MÁS ACERBADOS TERRORISTAS DE DERECHA A TRONAR EL ESCARMIENTO.


LAS SIETE CABEZAS DE LA HIDRA PARA ATACAR DONDE HAGA FALTA


LOS FRANCESES QUE DESTRUYERON LIBIA JUNTO CON  GADAFI  Y SUS HIJOS,  LUEGO DE GOZAR POR AÑOS DE SUS FAVORES, HOY SALEN A "DEFENDER LAS LIBERTADES" --CLARO QUE LA DE AQUELLOS  QUE LAS TIENEN MAS QUE OTROS, Y CON ELLOS EL CORO MUNDIAL ANTIMUSULMÁN CON LOS EEUU. A LA CABEZA.

EN ÉSTA INDISCRIMINADA  CAZA DE BRUJAS TIRAN A MATAR A CUALQUIER SOSPECHOSO DE LLEVAR TURBANTE Y APUNTAN COMO META FINAL A SIRIA E IRÁN  LOS "DEMONIOS MODERNOS"  FACTIBLES DE MATAR SIN PENA PARA NADIE, COMO LO HICIERON ANTES CON LOS IRAKÍES Y LOS AFGANOS, PARA ELLOS SERES INFERIORES, CON ESCASO O NULO DERECHO A LAS LIBERTADES PREGONADAS.

La ministra de justicia francesa afirmó que el país "de Voltaire" tiene "derecho a mofarse de todas las religiones"


EL DERECHO A MOFARSE DE CUALQUIER RELIGION


...Y QUIENES ASÍ NO LO PIENSEN, ¡QUE SE ATENGAN A LAS CONSECUENCIAS! 

ASÍ SE ARROGAN EL CAMPO LIBRE PARA DENIGRAR, ARRESTAR, Y FUSILAR EN NOMBRE DE "SU LIBERTAD DE PRENSA"  Y SU DERECHO A MOFARSE DE QUIEN SEA, COMO POR EJEMPLO DE LA MADRE DEL PAPA FRANCISCO.

PASO...PASO...¡QUE SE ENCIENDAS LAS HOGUERAS PARA LOS HEREJES IDEOLÓGICOS!  

PRONTO EN EL MUNDO ARDERÁN PARA AJUSTICIAR A LOS NUEVOS DEMONIOS DEL SIGLO XXI














 

domingo, 11 de enero de 2015

EL ATENTADO TERRORISTA DE PARÍS

FRENTE AL BRUTAL ATENTADO DE PARÍS VALE TENER LAS IDEAS CLARAS, LOS POR QUE DE AHORA Y DE ANTES, BORÓN ACLARA ALGUNOS ASPECTOS QUE VALEN ANALIZAR A FIN DE NO CAER EN LAS TRAMPAS QUE SE TENDERÁN EN LOS PRÓXIMOS DIAS, SEMANAS Y MESES.

ATILIO BORÓN

El terror en París: raíces profundas y lejanas


CHARLIE HEBDO. 


* Una versión muy resumida de esta nota, escrita ayer “en caliente” ni bien enterado de los hechos,  fue publicada en el día de hoy, 8 de Enero de 2015, por Página/12. Ahora, con más tiempo, la doy a conocer con todos sus detalles. 

Francia militarizada y el mundo temeroso por lo que pueda suceder


                                                                  
(Atilio A. Boron ) El atentado terrorista perpetrado en las oficinas de Charlie Hebdo debe ser condenado sin atenuantes. Es un acto brutal, criminal, que no tiene justificación alguna. Es la expresión contemporánea de un fanatismo religioso que -desde tiempos inmemoriales y en casi todas las religiones conocidas- ha plagado a la humanidad con muertes y sufrimientos indecibles. La barbarie perpetrada en París concitó el repudio universal. Pero parafraseando a un enorme intelectual judío del siglo XVII, Baruch Spinoza, ante tragedias como esta no basta con llorar, es preciso comprender. ¿Cómo dar cuenta de lo sucedido? 



La respuesta no puede ser simple porque son múltiples los factores que se amalgamaron para producir tan infame masacre. Descartemos de antemano la hipótesis de que fue la obra de un comando de fanáticos que, en un inexplicable rapto de locura religiosa, decidió aplicar un escarmiento ejemplar a un semanario que se permitía criticar ciertas manifestaciones del Islam y también  de otras confesiones religiosas. Que son fanáticos no cabe ninguna duda. Creyentes ultraortodoxos abundan en muchas partes, sobre todo en Estados Unidos e Israel. Pero, ¿cómo llegaron los de París al extremo de cometer un acto tan execrable y cobarde como el que estamos comentando? Se impone distinguir los elementos que actuaron como precipitantes o desencadenantes  –por ejemplo, las caricaturas publicadas por el Charlie Hebdo,  blasfemas para la fe del Islam- de las causas estructurales o de larga duración que se encuentran en la base de una conducta tan aberrante. En otras palabras, es preciso ir más allá del acontecimiento, por doloroso que sea, y bucear en sus determinantes más profundos.  

A partir de esta premisa metodológica hay un factor merece especial consideración. Nuestra hipótesis es que lo sucedido es un lúgubre síntoma de lo que ha sido la política de Estados Unidos y sus aliados en Medio Oriente desde fines de la Segunda Guerra Mundial. Es el resultado paradojal –pero previsible, para quienes están atentos al movimiento dialéctico de la historia- del apoyo que la Casa Blanca le brindó al radicalismo islámico desde el momento en que, producida la invasión soviética a Afganistán en Diciembre de 1979, la CIA determinó que la mejor manera de repelerla era combinar la guerra de guerrillas librada por los mujaidines con la estigmatización de la Unión Soviética por su ateísmo, convirtiéndola así en una sacrílega excrecencia que debía ser eliminada de la faz de la tierra. En términos concretos esto se tradujo en un apoyo militar, político y económico a los supuestos “combatientes por la libertad” y en la exaltación del fundamentalismo islamista del talibán que, entre otras cosas, veía la incorporación de las niñas las escuelas afganas dispuesta por el gobierno prosoviético de Kabul como una intolerable apostasía. Al Qaeda y Osama bin Laden son hijos de esta política. En esos aciagos años de Reagan, Thatcher y Juan Pablo II, la CIA era dirigida por William Casey, un católico ultramontano, caballero de la Orden de Malta cuyo celo religioso y su visceral anticomunismo le hicieron creer que, aparte de las armas, el fomento de la religiosidad popular en Afganistán sería lo que acabaría con el sacrílego “imperio del mal” que desde Moscú extendía sus tentáculos sobre el Asia Central. Y la política seguida por Washington fue esa: potenciar el fervor islamista, sin medir sus predecibles consecuencias a mediano plazo.   

Horrorizado por la monstruosidad del genio que se le escapó de la botella y produjo los confusos atentados del 11 de Septiembre (confusos porque las dudas acerca de la autoría del hecho son muchas más que las certidumbres) Washington proclamó una nueva doctrina de seguridad nacional:  la “guerra infinita” o la “guerra contra el terrorismo”, que convirtió a las tres cuartas partes de la humanidad en una tenebrosa conspiración de terroristas (o cómplices de ellos) enloquecidos por su afán de destruir a Estados Unidos y el “modo americano de vida” y estimuló el surgimiento de  una corriente mundial de la “islamofobia”.  Tan vaga y laxa ha sido la definición oficial del terrorismo que en la práctica este y el Islam pasaron a ser sinónimos, y el sayo le cabe a quienquiera que sea un crítico del imperialismo norteamericano. Para calmar a la opinión pública, aterrorizada ante los atentados, los asesores de la Casa Blanca recurrieron al viejo método de buscar un chivo expiatorio, alguien a quien culpar, como a Lee Oswald, el inverosímil asesino de John F. Kennedy. George W. Bush lo encontró en la figura de un antiguo aliado, Saddam Hussein, que había sido encumbrado a la jefatura del estado en Irak para guerrear contra Irán luego del triunfo de la Revolución Islámica en 1979, privando a la Casa Blanca de uno de sus más valiosos peones regionales. Hussein, como Gadaffi años después, pensó que habiendo prestado sus servicios al imperio tendría las manos libres para actuar a voluntad en su entorno geográfico inmediato. Se equivocó al creer que Washington lo recompensaría tolerando la anexión de Kuwait a Irak, ignorando que tal cosa era inaceptable en función de los proyectos estadounidenses en la región. El castigo fue brutal: la primera Guerra del Golfo (Agosto 1990-Febrero 1991), un bloqueo de más de diez años que aniquiló a más de un millón de personas (la mayoría niños) y un país destrozado. Contando con la complicidad de la dirigencia política y la prensa “libre, objetiva e independiente” dentro y fuera de Estados Unidos la Casa Blanca montó una patraña ridícula e increíble por la cual se acusaba a Hussein de poseer armas de destrucción masiva y de haber forjado una alianza con su archienemigo, Osama bin Laden, para atacar a los Estados Unidos. Ni tenía esas armas, cosa que era archisabida; ni podía aliarse con un fanático sunita como el jefe de Al Qaeda, siendo él un ecléctico en cuestiones religiosas y jefe de un estado laico.

Impertérrito ante estas realidades, en Marzo del 2003 George W. Bush dio inicio a la campaña militar para escarmentar a Hussein: invade el país, destruye sus fabulosos tesoros culturales y lo poco que quedaba en pie luego de años de bloqueo, depone a sus autoridades, monta un simulacro de juicio donde a Hussein lo sentencian a la pena capital y muere en la horca. Pero la ocupación norteamericana, que dura ocho años, no logra estabilizar económica y políticamente al país, acosada por la tenaz resistencia de los patriotas iraquíes. Cuando las tropas de Estados Unidos se retiran se comprueba su humillante derrota: el gobierno queda en manos de los chiítas, aliados del enemigo público número uno de Washington en la región, Irán, e irreconciliablemente enfrentados con la otra principal rama del Islam, los sunitas. A los efectos de disimular el fracaso de la guerra y debilitar a una Bagdad si no enemiga por lo menos inamistosa -y, de paso, controlar el avispero iraquí- la Casa Blanca no tuvo mejor idea que replicar la política seguida en Afganistán en los años ochentas: fomentar el fundamentalismo sunita y atizar la hoguera de los clivajes religiosos y las guerras sectarias dentro del turbulento mundo del Islam. Para ello contó con la activa colaboración de las reaccionarias monarquías del Golfo, y muy especialmente de la troglodita teocracia de Arabia Saudita, enemiga mortal de los chiítas y, por lo tanto, de Irán, Siria y de los gobernantes chiítas de Irak.


Claro está que el objetivo global de la política estadounidense y, por extensión, de sus clientes europeos, no se limita tan sólo a Irak o Siria. Es de más largo aliento pues procura concretar el rediseño del mapa de Medio Oriente mediante la desmembración de los países artificialmente creados por las potencias triunfantes luego de las dos guerras mundiales. La balcanización de la región dejaría un archipiélago de sectas, milicias, tribus y clanes que, por su desunión y rivalidades mutuas no podrían ofrecer resistencia alguna al principal designio de “humanitario” Occidente: apoderarse de las riquezas petroleras de la región. El caso de Libia luego de la destrucción del régimen de Gadaffi lo prueba con elocuencia y anticipó la fragmentación territorial en curso en Siria e Irak, para nombrar los casos más importantes. Ese es el verdadero, casi único, objetivo: desmembrar a los países y quedarse con el petróleo de Medio Oriente. ¿Promoción de la democracia, los derechos humanos, la libertad, la tolerancia? Esos son cuentos de niños, o para consumo de los espíritus neocolonizados y de la prensa títere del imperio para disimular lo inconfesable: el saqueo petrolero.
  
El resto es historia conocida: reclutados, armados y apoyados diplomática y financieramente por Estados Unidos y sus aliados, a poco andar los fundamentalistas sunitas exaltados como “combatientes por la libertad” y utilizados como fuerzas mercenarias para desestabilizar a Siria hicieron lo que en su tiempo Maquiavelo profetizó que harían todos los mercenarios: independizarse de sus mandantes, como antes lo hicieran Al Qaeda y bin Laden, y dar vida a un proyecto propio: el Estado Islámico. Llevados a Siria para montar desde afuera una infame “guerra civil” urdida desde Washington para producir el anhelado “cambio de régimen” en ese país, los fanáticos terminaron ocupando parte del territorio sirio, se apropiaron de un sector de Irak, pusieron en funcionamiento los campos petroleros de esa zona y en connivencia con las multinacionales del sector y los bancos occidentales se dedican a vender el petróleo robado a precio vil y convertirse en la guerrilla más adinerada del planeta, con ingresos estimados de 2.000 millones de dólares anuales para financiar sus crímenes en cualquier país del mundo. Para dar muestras de su fervor religioso las milicias jihadistas degüellan, decapitan y asesinan infieles a diestra y siniestra, no importa si musulmanes de otra secta, cristianos, judíos o agnósticos, árabes o no, todo en abierta profanación de los valores del Islam. Al haber avivado las llamas del sectarismo religioso era cuestión de tiempo que la violencia desatada por esa estúpida y criminal política de Occidente tocara las puertas de Europa o Estados Unidos. Ahora fue en París, pero ya antes Madrid y Londres habían cosechado de manos de los ardientes islamistas lo que sus propios gobernantes habían sembrado inescrupulosamente.

De lo anterior se desprende con claridad cuál es la génesis oculta de la tragedia del Charlie Hebdo. Quienes fogonearon el radicalismo sectario mal podrían ahora sorprenderse y mucho menos proclamar su falta de responsabilidad por lo ocurrido, como si el asesinato de los periodistas parisinos no tuviera relación alguna con sus políticas. Sus pupilos de antaño responden con las armas y los argumentos que les fueron inescrupulosamente cedidos desde los años de Reagan hasta hoy. Más tarde, los horrores perpetrados durante la ocupación norteamericana en Irak los endurecieron e inflamaron su celo religioso. Otro tanto ocurrió con las diversas formas de “terrorismo de estado” que las democracias capitalistas practicaron, o condonaron, en el mundo árabe: las torturas, vejaciones y humillaciones  cometidas en Abu Ghraib, Guantánamo y las cárceles secretas de la CIA; las matanzas consumadas en Libia y en Egipto; el indiscriminado asesinato que a diario cometen los drones estadounidenses en Pakistán y Afganistán, en donde sólo dos de cada cien víctimas alcanzadas por sus misiles son terroristas; el “ejemplarizador” linchamiento de Gadaffi (cuya noticia provocó la repugnante carcajada de Hillary Clinton); el interminable genocidio al que son periódicamente sometidos los palestinos por Israel, con la anuencia y la protección de Estados Unidos y los gobiernos europeos, crímenes, todos estos, de lesa humanidad que sin embargo no conmueven la supuesta conciencia democrática y humanista de Occidente. Repetimos: nada, absolutamente nada, justifica el crimen cometido contra el semanario parisino. Pero como recomendaba Spinoza hay que comprender las causas que hicieron que los jihadistas decidieran pagarle a Occidente con su misma sangrienta moneda. Nos provoca náuseas tener que narrar tanta inmoralidad e hipocresía de parte de los portavoces de gobiernos supuestamente democráticos que no son otra cosa que sórdidas plutocracias. Hubo quienes, en Estados Unidos y Europa, condenaron lo ocurrido con los colegas de Charlie Hebdo por ser, además, un atentado a la libertad de expresión. Efectivamente, una masacre como esa lo es, y en grado sumo. Pero carecen de autoridad moral quienes condenan lo ocurrido en París y nada dicen acerca de la absoluta falta de libertad de expresión en Arabia Saudita, en donde la prensa, la radio, la televisión, la Internet y cualquier medio de comunicación está sometido a una durísima censura. Hipocresía descarada también de quienes ahora se rasgan las vestiduras pero no hicieron absolutamente nada para detener el genocidio perpetrado por Israel hace pocos meses en Gaza. Claro, Israel es uno de los nuestros dirán entre sí y, además, dos mil palestinos, varios centenares de ellos niños, no valen lo mismo que la vida de doce franceses. La cara oculta de la hipocresía es el más desenfrenado racismo.