martes, 23 de agosto de 2022

CRISTINA FERNADEZ

 


CRISTINA…CRISTINA…CRIASTINA!!!

 

                 Finalmente, como ella lo había anticipado, la sentencia ya estaba redactada… y se consuma su pedido el 22 de agosto, justito 50 años después del asesinato de los mártires de Trelew.

Calcado de lo ocurrido en Brasil con Lula, la oposición –con todos los medios hegemónicos a su favor.

Se buscó, y rebuscaron elementos de otras causas en la que ya Cristina estaba sobreseída…

¡¡¡Ilegal y nulo de toda nulidad!!!

12 años de prisión, sin pruebas, e inhabilitación perpetua, nada de toneladas de pruebas, ni solo 50 gramos.

Sin derecho a hablar, con jueces parciales, recusados, trasladados por el macriato, y una Corte que da vergüenza se consuma la venganza.

Es la Justicia del lawfare que rige en la argentina.

Sin embargo no cuentan con el rechazo de las grandes mayorías que la votaron en tres oportunidades, y un pueblo que difícilmente se quede callado, por más violencia que se pretenda ejercer, como la que vienen llevando a cabo, desde las elecciones de medio término.

Se metieron en un problema del que no saben cómo salir, mientras las sombras de “un nuevo 17 de octubre” se vislumbran en el horizonte.

 

“Me he preocupado permanentemente de divulgar los métodos utilizados para magnificar o disminuir los acontecimientos o los personajes, sin necesidad de recurrir a la burda mentira, entre otras formas divulgando ciertas técnicas periodísticas que hoy ya son de conocimiento general. Por ejemplo, lo que se hace con el titulaje, con el cuerpo de letra, con el recuadro, con la foto, etc, destacando unos hechos y disminuyendo otros, así como con la colocación de la noticia en páginas principales, o perdidas entre los avisos, y sobre todo por el manejo de las páginas impares y pares que permiten poner lo que se quiere difundir en la página que da frente a la derecha, la nono, y las que se quiere ocultar o disminuir en la página par, a la izquierda, en el revés de la hoja”

                                                                                   Jauretche


                                                                   Primera Página

                                                                        23.08.22




lunes, 22 de agosto de 2022

A 50 AÑOS DE LA MASACRE DE TRELEW


22 de AGOSTO DE 1972:

A 50 AÑOS DE LA MASACRE DE TRELEW

 

El avión de Aerolíneas Argentinas carretea despacio hasta el final de la pista después de un aterrizaje perfecto y desde las ventanillas se vuelve nítida la imagen: con un avión militar de fondo, detenido frente al aeropuerto de Trelew, una bandera fucsia le da pelea al viento sostenida por muchas manos. “Las guerrilleras son nuestras compañeras”, se lee en la consigna del Colectivo Ni Una Menos y dentro de la nave recién llegada alguien grita “¡gloria a los héroes de Trelew!”. La mayor parte del pasaje estalla a la vez en aplausos y en lágrimas.

 

No son horas de olvidar sino de recordar y de conmemorar en un momento difícil de Nuestra Patria, saqueada, fusilada, bombardeada, embarcada en una guerra por la peor dictadura que padeció,  y hoy  sobre todo por la ofensiva de violencia y odio de Medios, Empresarios,  Periodistas y Oposición que defienden su patrimonio e ideología de clase: de derechas.



 

El 15 de agosto de 1972, durante la dictadura encabezada por Alejandro Lanusse, veinticinco presos políticos de diversas organizaciones políticas se fugaron del penal de máxima seguridad de Rawson y recorrieron 21 kilómetros hasta llegar al Viejo Aeropuerto de Trelew. El objetivo era llegar hacia Chile, gobernado por Salvador Allende. Solo seis lograron tomar el vuelo hacia el país limítrofe. El resto del grupo no llegó a abordar el avión y se entregó a las autoridades militares, bajo la condición de que los retornaran al penal y que se garantizara la seguridad de los presos.

 

En lugar de llevarlos a Rawson, los trasladaron a la Base Aeronaval “Almirante Zar”, dependiente de la Armada y en la madrugada del 22 de agosto, la guardia los obligó a salir de sus celdas y fueron asesinados.

En el año 2012, los responsables de los fusilamientos, fueron condenados a prisión perpetua por el Tribunal Oral Federal de Comodoro Rivadavia, considerando a “la Masacre de Trelew” como un delito de lesa humanidad.

 

Dieciséis de los prisioneros fueron fusilados: Carlos Astudillo, Rubén Pedro Bonnet, Eduardo Capello, Mario Emilio Delfino, Alfredo Kohon, Susana Lesgart, José Ricardo Mena, Clarisa Lea Place, Miguel Ángel Polti, Mariano Pujadas, Carlos Alberto del Rey, María Angélica Sabelli, Humberto Suárez, Humberto Toschi, Alejandro Ulla y Ana María Villarreal de Santucho. Diez de ellos nacieron, vivieron, cursaron sus estudios y militaron en Córdoba. 

 

Tres de los prisioneros lograron sobrevivir, pero luego del golpe de 1976 fueron secuestrados y aún continúan desaparecidos: Alberto Miguel Camps, María Antonia Berger y Ricardo René Haidar.

 

“La Masacre de Trelew”, significó por un lado la antesala de lo vendría después. El uso de las fuerzas represivas del Estado para secuestrar, asesinar y desaparecer a militantes políticos y sociales. Trelew también signó un momento en donde los jóvenes que se incorporaban a la militancia, afianzaron compromisos políticos con sus organizaciones, sus ideales y sus objetivos de Revolución luego de estos fusilamientos. “Gloria a los muertos de Trelew”, “A los muertos no se los llora, se los remplaza en la lucha”, eran algunos de los cánticos y banderas que marcaron el pulso de la época en asambleas, movilizaciones y actos. Lo que sucedió en Trelew se convirtió en un signo de representación de todos aquellos que combatían por derrocar a gobiernos dictatoriales y lograr esa sociedad igualitaria tan soñada.

 


 

La Masacre de Trelew

 

Con sangre verdaderamente están regando el país ahora

Oh! amores 16 que todavía volarán aromando

La justicia por fin conseguida el trabajo furioso de la felicidad

Oh! sangre así caída condúcenos al triunfo

 

Como calandria de sus pechos caía y

como sangre para apagar la muerte y

como sangre para apagar la noche y

como sol como día.

 

Glorias, Juan Gelman, 1972

 

                                                                                                                                                                         Primera Página

                                                                                                                                                                             22.08.2022





martes, 16 de agosto de 2022

ANECDOTA DEL LIBERTADOR SAN MARTIN



♦️ EL LIBERTADOR Y UNA ANÉCDOTA POCO CONOCIDA.




"Cuando conoció a Remedios, la hija de los Escalada, fue a su casa invitado a almorzar. Lo acompañaba su edecán.

Cuando llegó el momento de sentarse en torno a la mesa, su ayudante no estaba.

Preguntó por él: “Esta en la cocina comiendo con la servidumbre”, le respondieron.

Fue a la cocina y se sentó a comer con su edecán, la servidumbre, los esclavos.

El mayordomo lo fue a buscar por indicación de los Escalada:

“Donde come mi edecán como yo”, le respondió.

La palabra compañero viene del latín “cum-panis” y puede significar “Los que comen de un mismo pan”.

El padre de nuestra patria fue un compañero: comía del mismo pan de los pobres. Fue un hombre profundamente ideológico, humanista, igualitario.

Y alguna vez dijo: “Odio todo lujo y aristocracia”.

El fue quien impulsó la independencia del absolutismo monárquico, obsceno, cruel, que sojuzgaba a los pueblos indígenas, negros, criollos de la América.

A 200 años de aquella gesta uno ya debe saber de que lado está. Salvo que se haga el distraído.

San Martín siempre está volviendo.




lunes, 15 de agosto de 2022

JOSÉ DE SAN MARTIN

 


José de San Martín,

encarnación del Arquetipo del Héroe Solar.

        

Tal vez, pocas personas reales, de carne y hueso, hayan encarnado mejor como ocurre con el general José de San Martín, lo que el sabio suizo Carl Gustav Jung (1875/1961) el discípulo más destacado de Sigmund Freud y, luego, amplificador de sus hallazgos a través del desarrollo de una escuela psicológica propia, denominó el Arquetipo del Héroe Solar.

El Héroe Solar simboliza el paso del psiquismo infantil a la mente adulta. Es quien se adueña de su vida para construir el futuro que lleva en sí mismo y no aquél que otros le confieren. Su frase – tal vez más famosa – implica precisamente eso: “Serás lo que debas ser o si no serás nada.”

¿A qué se refiere el Libertador con ese “debas ser”? No hay que confundirse aquí. No es lo que “desde fuera” los demás esperan que uno sea; sino lo que brota de lo interno; las capacidades innatas, aquellas esencias con las que se ha nacido (que el Omnipotente ha puesto en cada quién) pero que habrán de mantenerse en potencia – latentes – hasta que la persona decida atreverse a recorrer los senderos arriesgados que – siguiendo a Píndaro – lo conduzcan a convertirse en quien en verdad es.

Por eso, y tal como ha quedado plasmado en la historia de vida del Padre de la Patria, se trata de algo simple pero en modo alguno fácil ni gratuito. Es la decisión de una vida exigente, proactiva, dispuesta a la aceptación de riesgos por enfrentar lo desconocido, la apertura de senderos insospechados, el interés por atravesar nuevos horizontes; de ejecución constante, con elevadas miras y – a la vez – búsquedas concretas, bien definidas.

El Héroe Solar acepta – y se atreve – a llevar adelante una existencia que, para nada, le será tranquila ni cómoda; empero se ha esclarecido en la comprensión de que la Libertad está reñida con los espacios de confort. La comodidad siempre aparece aquí como un engaño para el sometimiento y la esclavitud sino de física al menos – y no por ello menos importante – mental, de pensamiento.

Por eso la vida de San Martín es la de alguien siempre sediento de nuevo conocimiento, dispuesto a permanentes aprendizajes. Su equipaje no lo constituye el catre más placentero sino un conjunto de selectos textos. La lectura permanente, la ejercitación del juicio crítico, el análisis deductivo, la conversación entre personas que hacen de la práctica de la inteligencia una sagrada ceremonia cotidiana.

Quien encarna al Arquetipo del Héroe Solar es aquel dispuesto a tomar decisiones y ejecutarlas en consecuencia. Se ha dicho que San Martín demostró ser un traidor al servicio de ocultos intereses cuando quebrando su juramento de lealtad al Rey de España decide luchar en su contra. Claro, desde una lectura superficial podría parecer un acto de traición. Mas, en verdad, es una conducta de justa lealtad para con el mayor valor al que puede aspirar un humano: el ejercicio de la Libertad plena. Y esa meta sólo habría de concretarse generando las condiciones para que los habitantes de las tierras virreinales tomaran a su cargo la decisión de qué forma de gobierno decidían tener y quiénes habrían de ejercerla.

Sólo un Héroe Solar puede abandonar el conjunto de seguridades que siempre – en todos los tiempos y culturas – otorga situarse en el sitio “políticamente correcto” para ir en busca de una aventura que – por aquellos días – más pareció semejarse a los intereses de Don Quijote de la Mancha que a los de un militar persiguiendo la gloria y los beneficios del poder logrado a través de la espada, el cañón y la lanza.

Comenta un viajero que habiendo conocido a José de San Martín en meses anteriores al cruce de los Andes, le llamó la atención que no se detuviera – siendo el hombre al mando – ni para el almuerzo. Reseña que lo hacía de pie, con los alimentos – siempre frugales – en su mano, y sin perder un minuto para impartir órdenes o controlar aquello que había delegado.

Cuando se encarna el Arquetipo del Héroe Solar es porque se está dispuesto a enfrentar todo tipo de imprevistos y adversas situaciones. El Héroe Solar descansa poco, trabaja mucho, lidera con su mente mas exponiendo su cuerpo; confía en sí mismo, analiza los proyectos, tiene en cuenta las consecuencias que provocarán sus actos, deduce sobre los pasos siguientes y – por sobre todo – aunque tiene la soledad habitual en el líder conoce que no se encuentra solo y que puede confiar en ese “nos” superador del “yo” que permite la concreción de los grandes logros. ¿Qué habría sido de Jasón de no haber contado con los Argonautas? ¿Cómo habría huido Ulises de tantas peripecias de no haber contado con sus marinos? Por eso José de San Martín desarrolla una labor cuya pericia consiste en contar con las personas idóneas que pueden provocar hechos más allá de lo esperable: inmejorable ejemplo la acción de Juan Gualberto Gregorio de Las Heras en Cancha Rayada.

Ningún sufrimiento, malestar o dolor amilana al Héroe Solar. Y así acontece con el general San Martín. Si bien los libros escolares lo muestran atravesando la cordillera de los Andes en brioso corcel blanco vistiendo uniforme de gala, lo cierto es que hizo el viaje en litera soportando intensos dolores provocados por enfermedades que padecía y obligado a mantener la mente lúcida para no equivocar órdenes y disposiciones. Es que el Arquetipo del Héroe Solar implica la presencia de una personalidad luminosa; alguien que no sólo es el artífice de su propio destino sino que enseña el recorrido para que sea transitado por otros. No hay egoísmo ni mezquindad en su obrar pero sí exigencia, disciplina, honor y lealtad.

Un Héroe Solar o bien muere en la realización de alguna de sus peligrosas empresas o – avanzados los años – pasa a convertirse en ese otro arquetipo al que Carl Jung denominó el Arquetipo del Anciano Sabio. Eso es, precisamente, lo que ocurre con San Martín. Pues al no tener una ambición desmedida ni perseguir beneficios personales, conoce en qué momento retirarse a tiempo para refugiarse en eso que los filósofos griegos señalaron como la máxima realización de la persona ya retirada de las lides: el ejercicio sereno y vasto de la conversación con personas interesantes. Eso es lo que elige el Padre de la Patria.

Allí está, entonces, el Anciano Sabio. La persona de consulta. Distante de vaivenes y de tira y aflojes circunstanciales.

El Héroe Solar que ha construido toda su vida con pruebas de peligro permanente teje así una enseñanza que habrá de ser iluminadora para todos quienes se propongan atenderla. Como puede apreciarse, el paso del tiempo, las modas o las formas de comunicación no son limitación para lo que un Héroe Solar ha sembrado.

Esa encarnadura en el Héroe Solar es lo que hace que el general José de San Martín siga vivo – y tal vez, más vivo hoy que nunca antes – a pesar de haber fallecido hace ya tanto. Ocurre que se cumple aquí aquello que afirma el romancero español cuando señala:

“Velar se debe la vida/ de tal suerte/ que viva quede en la muerte.”

                                                       Antonio Las Heras

 

Antonio Las Heras es doctor en Psicología Social y magister en Psicoanálisis. Profesor universitario. Director del Instituto de Estudios e Investigaciones Junguianas de la Sociedad Científica Argentina. Presidente de la Asociación C. G. Jung Argentina y Miembro Honorario de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE), además de lector de Primera Página. www.antoniolasheras.com

sábado, 13 de agosto de 2022

FIDEL CASTRO UN EJEMPLO PARA NO OLVIDAR

Fidel Castro


HACE 94 AÑOS NACÍA UN REVOLUCIONARIO


(Fidel Alejandro Castro Ruz; Mayarí, Holguín, 1926 - La Habana, 2016) Revolucionario y estadista cubano. Tras liderar la triunfante Revolución cubana de 1959, que agrupó a un amplio espectro de sectores sociales y formaciones políticas contra la servil y corrupta dictadura de Fulgencio Batista, Fidel Castro emprendió de inmediato una política de signo socializante que incluyó la reforma agraria y la expropiación de los bienes de las compañías norteamericanas. La presión de Estados Unidos, que apoyó en 1961 un frustrado intento de invasión de la isla, llevó a Castro a radicalizar sus posturas y a solicitar ayuda a la URSS, y aunque el desenlace de la llamada Crisis de los misiles (1962) aseguró la pervivencia de la Revolución, socavó también su independencia, dejando al país alineado en la órbita soviética.



Fidel Castro

Con el apoyo de la Unión Soviética y del bloque socialista, y a costa de las libertades ciudadanas y de los sacrificios impuestos a la población, Fidel Castro pudo superar las inmensas dificultades que supuso el bloqueo estadounidense, y siguiendo los modelos de planificación comunista logró reseñables avances sociales (educación, sanidad), si bien el desarrollo económico fue exiguo. Tras la caída del muro de Berlín en 1989, la subsidiada economía de la isla padeció una gravísima crisis; pese a ello, la Cuba castrista figuró entre los pocos regímenes comunistas que sobrevivieron al derrumbe de la URSS. Con la salud debilitada, Fidel transfirió el poder a su hermano Raúl Castro en 2008, casi cincuenta años después del triunfo de aquella revolución en que habían sido compañeros de armas.

Biografía

Procedente de una familia de hacendados gallegos, Fidel Castro estudió derecho en la Universidad de La Habana, por la que se doctoró en 1950. Su ideología izquierdista le llevó a participar desde muy joven en actividades revolucionarias, como la sublevación contra la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo en Santo Domingo (1947); el fracaso de la misma motivó su exilio en México. Vuelto a Cuba, militó en el Partido del Pueblo Cubano, y pocos años después retomó su actividad revolucionaria, esta vez contra la férrea dictadura instaurada en 1952, tras un golpe de Estado, por general Fulgencio Batista (1952-1958), que puso el país al servicio de su propio provecho y de los intereses norteamericanos.

Su primer intento fue el asalto al Cuartel de Moncada en Santiago de Cuba (1953), que se saldó con un fracaso: el cuartel no llegó a ser tomado y la acción no provocó la esperada insurrección popular. Pese al descalabro militar, Castro se anotó una victoria política, ya que aquel acto dio a sus protagonistas una gran popularidad que se vio acrecentada durante el juicio subsiguiente, en el que Castro se defendió a sí mismo y aprovechó para pronunciar un extenso alegato político («La Historia me absolverá»).

Fidel Castro fue condenado a quince años de prisión, de los que sólo cumplió dos (en la isla de Pinos) merced a un indulto que le puso en libertad en 1955. Se exilió de nuevo en México, desde donde preparó un segundo intento; pero, habiendo aprendido que su lucha tendría pocas posibilidades de triunfar en un medio urbano, esta vez apostó por crear una guerrilla rural en la zona más apartada y montañosa del país: la Sierra Maestra, en la provincia cubana de Oriente.

La Revolución cubana

Con un contingente de ochenta y dos hombres (el «Grupo 26 de julio») a bordo del yate Gramma, Fidel Castro desembarcó clandestinamente en Cuba a finales de 1956, siendo casi inmediatamente diezmadas sus fuerzas en un enfrentamiento con el ejército de Batista: sólo doce guerrilleros sobrevivieron. Dos años después, sin embargo, sus bases en la Sierra Maestra eran lo suficientemente sólidas y sus efectivos lo bastante nutridos como para llevar a cabo con éxito la ocupación de Santiago (1958). Desde allí Fidel Castro lanzó la ofensiva que recorrió la isla de este a oeste, secundado por sus colaboradores, entre los que figuraban Camilo Cienfuegos, su hermano Raúl Castro (que casi cincuenta años después sucedería a Fidel en la jefatura del Estado) y un argentino destinado a convertirse en uno de los grandes mitos revolucionarios del siglo XX: el Che Guevara.




El Che Guevara y Fidel Castro

La situación social y política de aquellos años favoreció el triunfo revolucionario. Pese a poseer la renta per cápita más elevada de Latinoamérica, la riqueza del país no llegaba a la mayor parte de la población, que padecía altísimas tasas de desempleo y subempleo; la dependencia económica de los Estados Unidos había generado una agricultura de grandes explotaciones que dio lugar a la formación de un numeroso proletariado rural, a la postre determinante en el proceso revolucionario. En las áreas urbanas, y en especial en La Habana, la realidad económica venía marcada por la fuerte incidencia del turismo estadounidense.

Por otra parte, la corrupción y el servilismo a los intereses del vecino del norte, siempre presentes en la vida pública cubana, habían llegado a extremos insospechados bajo la despótica dictadura de Fulgencio Batista, quien logró concitar en su contra tanto a los campesinos como a gran parte de las clases medias y a amplios sectores de la intelectualidad y del mundo universitario. Incluso las clases altas liberales y los estadounidenses habían llegado en los últimos tiempos a ver con malos ojos a un régimen que, por inestable y desprestigiado, no resultaba una buena garantía ante el ascenso de la izquierda.

De este modo, al inicial apoyo del campesinado pobre había seguido el fin de las reticencias del Partido Comunista, que abrió a Castro la posibilidad de encontrar apoyo en las ciudades; la dictadura, minada por la corrupción, fue incapaz de hacer frente al movimiento popular. El 1 de enero de 1959, el comandante revolucionario Camilo Cienfuegos entró triunfante en La Habana, un día después de que Fulgencio Batista firmase su dimisión y abandonase el país. La entrada del ejército guerrillero se producía mientras las fuerzas rebeldes acababan definitivamente con los últimos focos de resistencia. Al mismo tiempo una columna insurgente, dirigida por Ernesto Che Guevara, convergió sobre la capital, recibiendo a su paso la rendición de centenares de oficiales del ejército de Batista y la aclamación del pueblo cubano.


Camilo Cienfuegos y Fidel Casto en La Habana (8 de enero de 1959)

Designado presidente de la República, el 5 de enero Manuel Urrutia Lleó presentó a los nuevos ministros, quince en total, a la cabeza de los cuales se encontraba José Miró Cardona, representante del ala liberal, como primer ministro. Tres días más tarde Fidel Castro, que hasta ese momento se encontraba en Santiago, llegó a La Habana y se dirigió al pueblo. Castro subrayó la importancia de la huelga general en la derrota final del dictador y lanzó una advertencia a los divisionistas y a todos aquellos que pretendiesen ignorar el poder del pueblo.

De la moderación al comunismo

El tinte moderado y conciliador de los inicios de la Revolución, que no pareció importunar a las clases altas y a los Estados Unidos, no tardaría en desaparecer bajo los efectos de un brusco giro político. Los procesos contra los colaboradores de Batista y la marginación del poder de los sectores liberales, que culminaría con la renuncia del presidente Urrutia (julio de 1959), marcaron el principio de un cambio de línea en el proyecto revolucionario.

Fidel Castro se había puesto en febrero del mismo año al frente del gobierno cubano, acumulando los cargos de primer ministro (en sustitución de José Miró) y comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, y sin pérdida de tiempo empezó a hacer realidad los proyectos de cambio que habían suministrado una base social a la Revolución: el más importante de todos, la reforma agraria, que expropiaba las grandes haciendas extranjeras para dar medios de vida a los campesinos pobres. A partir de mayo de 1959, la aplicación de la Ley de Reforma Agraria supuso la nacionalización de los inmensos latifundios de las compañías extranjeras.

El hecho provocó la inmediata hostilidad del gobierno estadounidense; sin embargo, la actitud de Estados Unidos acabó por estimular un resultado opuesto al esperado. Fidel Castro dictó medidas drásticas, como la expropiación de los bienes de las compañías norteamericanas en Cuba, que extendieron el apoyo popular a la Revolución. En 1960 se nacionalizaron las centrales azucareras, las principales industrias, los bancos y las refinerías petrolíferas; se lanzó asimismo una amplia campaña de alfabetización y se organizaron milicias populares en sustitución del viejo ejército profesional.

Ese indudable contenido socializante y nacionalista que tuvo en un principio la Revolución cubana (contra el dominio semicolonial que ejercía Estados Unidos) se radicalizó a causa de la dinámica de enfrentamiento con el gobierno norteamericano. Mientras Castro llamaba a una revolución general contra el imperialismo en Latinoamérica (Primera declaración de La Habana), el presidente Eisenhower (1953-1961) rompía las relaciones diplomáticas con Cuba (enero de 1961) y decretaba un embargo comercial destinado a ahogar la economía cubana y forzar la retirada de Castro, ya que Cuba dependía casi totalmente de sus exportaciones a Estados Unidos, fundamentalmente de azúcar.

Con la llegada a la Casa Blanca del demócrata John F. Kennedy (1961-1963) no sólo no disminuyó la presión de Estados Unidos, sino que se agudizó con la organización del desembarco de exiliados cubanos armados en la bahía de Cochinos (abril de 1961), un intento de derrocar a Fidel que fue repelido con humillante facilidad por el ejército revolucionario. Después de aquello, Fidel Castro proclamó el carácter marxista-leninista de la Revolución cubana y alineó a su régimen con la política exterior de la Unión Soviética (Segunda declaración de La Habana, 1962); al mismo tiempo eliminó del gobierno a los políticos liberales con los que se había aliado al llegar al poder, y unificó a los grupos políticos que apoyaban la Revolución en un único Partido Unido de la Revolución Socialista.


Fidel Castro

En 1962 permitió que los soviéticos instalaran en suelo cubano rampas de lanzamiento de misiles con las que podían alcanzarse objetivos en Estados Unidos; descubiertas por el espionaje americano, Kennedy reaccionó con un bloqueo naval a Cuba y la exigencia de retirada de las instalaciones. La consiguiente «crisis de los misiles» estuvo a punto de hacer estallar una guerra nuclear entre las dos superpotencias, que se evitó a última hora al retirar Nikita Jruschov los misiles soviéticos a cambio de la promesa de que no habría nuevos intentos de invadir Cuba y del desmantelamiento de los ya obsoletos misiles norteamericanos en Turquía.

El régimen castrista

Conjurado el peligro de una agresión estadounidense y asegurada la pervivencia de la Revolución, el país entró en una fase de estabilidad no exenta de dificultades económicas. El embargo no afectaba solamente a las exportaciones de azúcar y otros productos a los Estados Unidos, sino también a las importaciones desde Estados Unidos a Cuba, que se surtía casi en exclusiva de todo tipo de artículos estadounidenses. El comercio entre ambos países quedó anulado, se congelaron las inversiones cubanas en territorio estadounidense y, con la retirada de la isla del capital norteamericano, la economía productiva cubana quedó privada de financiación.

Cuba sólo podía hacer frente a las consecuencias del embargo con la ayuda soviética; la dependencia de la URSS se extremaría a partir de 1975, cuando los países de la Organización de los Estados Americanos (OEA) se sumaron al bloqueo. La presión norteamericana había convertido al país en un régimen socialista prosoviético (aunque con singularidades) y a Fidel Castro en un dirigente comunista más, el primero en el hemisferio americano. En 1965 el partido cambió su denominación por la de Partido Comunista de Cuba, del cual fue elegido secretario general el propio Castro; en 1976 acumuló el título de presidente del Consejo de Estado.

Bajo la dirección de Fidel Castro, Cuba obtendría importantes logros sociales, especialmente visibles en la erradicación del hambre y de la subalimentación, en la educación primaria y universitaria y en la asistencia sanitaria, materias en las que llegó a constituir un modelo para los países subdesarrollados; pero el coste político y cultural fue considerable, pues exigió un ejercicio dictatorial del poder, con desprecio de las libertades individuales y del pluralismo, bajo la vigilancia continua de un Estado policial.


Castro ante la Asamblea de la ONU

El régimen desarrolló una política exterior muy activa, basada en la lucha contra el imperialismo, destacando el protagonismo del propio Fidel Castro en el Movimiento de Países No Alineados (cuya conferencia presidió en 1980) y la intervención militar cubana en África (en apoyo de los regímenes socialistas de Angola y Etiopía). La economía planificada de inspiración soviética dio algunos frutos iniciales, racionalizando las inversiones hacia objetivos de interés colectivo y facilitando una mejor distribución de la riqueza; pero, al igual que había ocurrido en la propia Unión Soviética, anuló los incentivos y las iniciativas, aisló al país de las corrientes inversoras internacionales y, finalmente, condujo a un agorero estancamiento.

Cuando las dificultades económicas de la URSS impidieron que siguiera subvencionando a la retrasada economía cubana, ésta se hundió en una grave crisis. No obstante, Castro rehusó introducir reformas en un sentido liberalizador, al estilo de la perestroika que auspiciaba Mijail Gorbachov. Salvó así su régimen del desmoronamiento del resto de los regímenes prosoviéticos y de la propia URSS a finales de los años ochenta y principios de los noventa, pero Cuba entró en una etapa crítica en el terreno económico, en medio de la intensificación de las presiones de Estados Unidos, que endureció el bloqueo en 1992.

La disolución de la URSS (1991) y del bloque comunista trajo consigo, por ejemplo, la desaparición del Consejo de Ayuda Mutua Económica (COMECON), organismo económico integrado por la Unión Soviética y los países socialistas con el que Cuba mantenía el 85% de sus intercambios comerciales a precios subsidiados; sin el apoyo de ese mercado, la isla perdió en sólo tres años la tercera parte de su producto interior bruto. La llamada crisis de los balseros (1994), que empujó a unos treinta y cinco mil cubanos a emigrar a Estados Unidos cruzando el estrecho de Florida en balsa o por cualquier medio a su alcance, reflejó el empobrecimiento al que se veía abocado el país, cuya economía, contra todo pronóstico, inició un lenta y constante recuperación a partir de 1995, aunque dentro de un estado general de penuria y desabastecimiento.

Con el cambio de siglo, Fidel Castro pudo contar con el apoyo del presidente venezolano Hugo Chávez y de una nueva hornada de dirigentes de izquierdas opuestos al neoliberalismo económico estadounidense, como el boliviano Evo Morales. En octubre de 2000 firmó un acuerdo con la Venezuela de Chávez que permitió a Cuba importar petróleo en ventajosas condiciones. Sin embargo, los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001 llevaron a un nuevo deterioro de la situación económica (caída del turismo, cierre de centros azucareros) y a renovadas presiones estadounidenses en el plano político. Fidel Castro reaccionó reafirmándose en sus principios: el socialismo fue declarado "irrevocable" en una enmienda constitucional de 2002. Desde 2003 se intensificó la persecución de la disidencia, y en 2004 se puso fin a la dolarización de la economía, once años después de que se autorizara la libre circulación del dólar en la isla.

La sucesión de Fidel

A mediados de 2006, tras asistir a una cumbre del Mercosur en la Argentina, Fidel Castro debió ser sometido a una intervención quirúrgica que lo obligó a mantener reposo; antes de la operación delegó todos las funciones de gobierno en su hermano Raúl. En febrero de 2008, Fidel presentó su renuncia definitiva, y Raúl Castro fue confirmado en sus cargos. El nombramiento como nuevo presidente cubano de un compañero de armas de la Revolución de 1959 no despertó grandes expectativas de cambio, y, efectivamente, Raúl Castro no hizo al principio sino continuar la tibia política reformista de años anteriores, limitada a cuestiones económicas puntuales.

Sin embargo, la victoria de Barack Obama en las elecciones presidenciales de Estados Unidos (noviembre de 2008) abrió una nueva etapa en las relaciones entre ambos países. El presidente demócrata promovió los contactos con el régimen cubano; en 2009 suspendió las restricciones a los viajes desde Estados Unidos a Cuba y al envío de remesas. Por su parte, y sin apenas ningún gesto aperturista en lo político, Raúl Castro impulsó desde 2011 un reducción del hipertrofiado sector público y, en 2013, una reforma migratoria.

El acercamiento entre ambos países culminó con el anuncio de un acuerdo para el restablecimiento de las relaciones diplomáticas (diciembre de 2014) que se materializó simbólicamente en agosto de 2015 con la apertura de la embajada estadounidense en La Habana. Este proceso, que contó con la aprobación del anciano pero siempre vigilante Fidel, podría llevar, aunque no de forma inmediata, al fin del embargo y a una mejora de las condiciones de vida en la isla, y fue bien acogido tanto por los cubanos como por la comunidad internacional, que, convencida a esas alturas tanto de su ineficacia política como de los injustificables perjuicios causados a la población, había condenado reiteradamente el bloqueo en los foros internacionales. 

FUENTE: https://www.biografiasyvidas.com/biografia/c/castro_fidel.htm



Y en Eso Llegó Fidel

Carlos Puebla



Aquí pensaban seguir

Ganando el ciento por ciento

Con casas de apartamentos

Y echar al pueblo a sufrir

Y seguir de modo cruel

Contra el pueblo conspirando

Para seguirlo explotando

Y en eso llegó fidel

Se acabó la diversión
Llegó el comandante
Y mandó a parar
Aquí pensaban seguir
Tragando y tragando tierra
Sin sospechar que en la sierra
Se alumbraba el porvenir

Y seguir de modo cruel
La costumbre del delito
Hacer de cuba un garito
Y en eso llegó fidel
Se acabó la diversión
Llegó el comandante
Y mandó a parar
Aquí pensaban seguir
Diciendo que los ratreros
Forajidos bandoleros
Asolaban al país

Y seguir de modo cruel
Con la infamia por escudo
Difamando a los barbudos
Y en eso legó fidel
Se acabó la diversión
Llegó el comandante
Y mandó a parar

Aquí pensaban seguir
Jugando a la democracia
Y el pueblo que en su desgracia
Se acabara de morir
Y seguir de modo cruel
Sin cuidarse ni la forma
Con el robo como norma
Y en eso llegó fidel
Se acabó la diversión
Llegó el comandante
Y mandó a parar




domingo, 7 de agosto de 2022

viernes, 5 de agosto de 2022

A 77 AÑOS DE HIROSHIMA


 

A 77 AÑOS DE HIROSHIMA Y NAGASAKI

LA GUERRA DE UCRANIA Y LAS PROVOCACIONES A CHINA

 

 

¿Qué pasaría con la Tierra tras una nueva guerra mundial nuclear?

Tal vez las consecuencias podrían ser la aniquilación de la humanidad y frustrar la aparición de vida durante millones de años.

 

El acorralamiento de Rusia por la OTAN, derivó en el actual conflicto en Ucrania, y tras la invasión Rusa, el grueso de los países  miembros aquella alianza comenzaron a mandar masivamente, armas y mercenarios al campo de batalla, cerrando toda posibilidad de una tregua y el comienzo de negociaciones.

 

De momento, los países miembros de la  OTAN, aseguraron que no desplegarán sus tropas sobre suelo ucraniano porque este país no forma parte del bloque, pero sí enviarán equipamiento militar, cosa que en los hechos desmienten la realidad.

 

No obstante los EEUU, montaron una nueva provocación mundial contra China, con una visita a la isla de Formosa, por parte de Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes, isla China reconocida por las Naciones Unidas.

 

¿Qué está buscando la OTAN?

¿Qué está buscando el mundo?

¿Acaso una tercera guerra mundial, en la actual situación: NUCLEAR?

 

                                                     

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                                                    5 de agosto 2022