jueves, 1 de julio de 2021

LA FUNDACIÓN BALANDRA

 Una entidad destinada a generar un puente entre narradores y lectores




La actividad cultural es uno de los pilares insustituibles de nuestra existencia. Por ende, la sociedad necesita imperiosamente instituciones que se aboquen a su promoción. La Fundación La Balandra constituye un ejemplo cabal en ese sentido. Se trata de una organización sin fines de lucro creada por el sociólogo y escritor Carlos Costa que tiene por objetivo contribuir al desarrollo de la narrativa argentina. Por ello, se propone brindar y apoyar distintos espacios de formación, fomento y difusión de escritores y sus obras. La fundación –cuya sede se encuentra en México 2918, barrio de Balvanera- tiene apenas dos años de vida: nació en junio de 2019. Sin embargo, la tarea realizada hasta ahora, en tan poco tiempo, ha sido incansable e inagotable. La entidad tiene como antecedente la publicación de la revista literaria La Balandra, de la cual se editaron catorce números entre 2011 y 2018. Fue una iniciativa llevada a cabo por Costa y la escritora Alejandra Laurencich con el fin de impulsar la narrativa y contener y dar una guía a las nuevas voces del género. El alcance de la revista era acotado, por lo tanto, Costa decidió ampliar el proyecto creando la fundación, un espacio virtual y presencial donde pudieran desplegarse una mayor variedad de actividades con la participación de más escritores y lectores. La razón del nombre La Balandra se vincula con un emotivo y conmovedor cuento homónimo escrito por Costa. Recordemos que la balandra es una pequeña embarcación.


                                    Carlos Costa, presidente de la entidad.

“La Fundación La Balandra busca facilitar los medios para que quienes integramos esta comunidad de personas que escribimos, en especial, las nuevas voces, podamos expresarnos y hacernos visibles, acercarnos al público lector. También contribuye a la formación de quienes se inician en el oficio de escribir, en el debate sobre cuestiones relacionadas con ese oficio, que no sólo abarca la narrativa de ficción sino también la de no ficción, y sus distintos protagonistas. A su vez, busca colaborar con el desarrollo del hábito de la lectura, lo cual la convierte, indirectamente, en una fuente de trabajo para mucha gente”, explica Carlos Costa, presidente de la entidad.

Se puede formar parte de la fundación asociándose por mes con $160, $320 o $480. Los socios –que llegan al número de 600- cuentan con diversos beneficios como recibir las publicaciones que edita la entidad, un boletín electrónico exclusivo, invitaciones, descuentos en compra de libros, prioridad en charlas y talleres. Asociarse es muy sencillo: basta completar el formulario que se encuentra disponible en la página web: www.fundacionlabalandra.org.ar. La institución se sostiene en base a tres tipos de fondos: el aporte de los socios, el ingreso derivado de algunos talleres, clínicas y seminarios, y la venta de publicaciones.

La Fundación La Balandra organiza un concurso de narrativa anual, en la categoría “cuento”, que tiene un jurado integrado por personalidades relevantes de la literatura actual. En la primera convocatoria, realizada en 2019, los miembros del jurado fueron Fernanda García Lao, Martín Kohan y Guillermo Saccomanno. En tanto, en la segunda edición del concurso, en 2020, que tendrá su resolución este año, son María Rosa Lojo, Jorge Consiglio y Gigliola Zecchin (Canela). Se seleccionará un cuento ganador, cuyo autor o autora obtendrá un premio de AR$100.000, además de la publicación de una antología que incluirá los doce cuentos finalistas y contará con una tirada de 1.000 ejemplares. También habrá una edición digital. En diciembre del año pasado se recibieron nada menos que 2330 cuentos de distintas partes del mundo para concursar.



La página web de la fundación brinda un amplio abanico de contenidos propios valiosos y provechosos: reseñas, entrevistas, perfiles, nociones de oficio, opinión y novedades. En el sitio hay secciones como la Biblioteca Virtual de Cuentos y una Agenda Narrativa, libre y gratuita, para quienes deseen difundir sus eventos literarios. Asimismo, se ofrece un Catálogo curado de publicaciones para los socios, con importantes descuentos.

Además, la entidad desarrolla, mes a mes, actividades virtuales como dos ciclos de charlas: Tinta Fresca, para dar a conocer libros recientes a través de la voz de sus autores, y el Ciclo Debates, en el cual figuras de la narrativa actual dialogan sobre cuestiones del oficio y el mundo editorial. La organización lleva adelante un Club de Lectura y Escritura en cuyo marco se efectúan distintos cursos, clínicas, talleres, seminarios  y charlas en vivo. En su mayoría estas actividades son gratuitas mientras que algunas son aranceladas, con descuento para los socios.

Por otra parte, la institución pone a disposición de los socios la Sala Virtual Julio Cortázar para la presentación de libros a través de la plataforma Zoom. A su vez, la entidad creó -junto con la SADE, el Centro PEN Argentina y el Grupo Atlántico- el Registro de Escritores.

“Me preocupa el lugar de la literatura en el mundo actual. La literatura ha perdido mucho terreno ante los nuevos medios de comunicación y las redes sociales. El ser humano de los últimos años vive en un mundo virtual, procesa su pensamiento a través de esa plataforma (con sus bits y su velocidad), muy alejada de la realidad narrativa que ofrece la literatura (más pausada, más crítica, si se quiere). El poder crear una realidad alternativa, mediante los recursos de la literatura, otorgaba el extrañamiento (el cuestionamiento) necesario para generar una visión mucho más crítica del mundo. Si la ficción y la no ficción no están diferenciadas, generar esa visión es mucho más difícil”, reflexiona el escritor.

                                                                      Laura Brosio




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