domingo, 3 de marzo de 2024

TRAS EL DISCURSO DE MILEI EN EL CONGRESO

 


A PROPOSITO DE LA “PROPUESTA” DE 


MILEI SOBRE EL “PACTO DE MAYO”



Desmenuzando los diez puntos que propone el Presidente, más 

un condicionamiento 

que una propuesta, luego de un discurso que nada dice, ni 

propone en favor de los 

sectores más necesitados de una sociedad que viene soportando: 

recesión, encarecimiento de precios, cercenamiento de 

libertades, 

licuación de salarios y jubilaciones, aumento del trasporte, y 

tarifas, restricciones y privaciones que llegan 

hasta restringir el consumo de medicamentos esenciales, 

traemos a colación un documento llamado “Consenso de 

Washington” que vino solo a resolver los problemas 

de los países y sectores más favorecidos y en perjuicio de las 

economías del resto del mal llamado Tercer Mundo.


El denominado Consenso de Washington se refiere al conjunto de medidas de política 

económica de corte neoliberal aplicadas a partir de los años ochenta (1980), para, por 

un lado, hacer frente a la reducción de la tasa de beneficio en los países del Norte tras 

la crisis económica de los setenta, y por otro, como salida impuesta por el Fondo 

Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) a los países del Sur ante el 

estallido de la crisis de la deuda externa. Todo ello por medio de la condicionalidad 

macroeconómica vinculada a la financiación concedida por estos organismos.

1.    Una rígida disciplina fiscal para reducir el déficit público y la inflación.

2.    Eliminar las subvenciones y redirigir los recursos públicos hacia otras formas de financiamiento de servicios básicos, como la educación y la sanidad.

3.    Reforma tributaria, con aumentos de impuestos con tipos marginales moderados; es decir, el margen adicional que pagaban las rentas más altas era bajo.

4.    Permitir que fueran los propios mecanismos del mercado los que fijaran los tipos de interés.

5.    Que el mercado fuera también el que determinase el tipo de cambio.

6.    Eliminación de las barreras arancelarias (y de cualquier otro tipo) al comercio exterior.

7.    Erradicación de cualquier tipo de proteccionismo que dificultase la atracción de inversores foráneos.

8.    Privatización de las empresas públicas.

9.    Desregulación de la economía, en aras de aumentar la competitividad.

10.Tomar las medidas que fueren necesarias para garantizar el derecho de propiedad.

 

Los diez puntos que propone Milei:

1. La inviolabilidad de la propiedad privada.

2. El equilibrio fiscal innegociable.

3. La reducción del gasto público a niveles históricos, en torno al 

25% del Producto Bruto Interno.

4. Una reforma tributaria que reduzca la presión impositiva, 

simplifique la vida de los argentinos y promueva el comercio.

5. La rediscusión de la coparticipación federal de impuestos 

para 

terminar para siempre con el modelo extorsivo actual.

6. Un compromiso de las provincias de avanzar en la explotación 

de los recursos naturales del país.

7. Una reforma laboral moderna que promueva el trabajo 

formal.

8. Una reforma previsional que le dé sustentabilidad al sistema, 

respete a quienes aportaron y permita, a quienes prefieran, 

suscribirse a un sistema privado de jubilación.

9. Una reforma política estructural que modifique el sistema 

actual y vuelva a alinear los intereses de los representantes y los 

representados.

10. La apertura al comercio internacional, de manera que la 

Argentina vuelva a ser una protagonista del mercado global.

 

Salvando distancias y comparaciones, en este caso serían los 

sectores (de carne y 

hueso), más rezagados de la sociedad de todas las provincias, 

quienes pagarían el gran 

costo. Al igual que el “centralismo de la Aduana de Buenos 

Aires” tras la Revolución 

de Aquel Mayo de 1810.


Vale “negociar” si, pero donde haya dos partes en la misma, y en 

igualdad de 

condiciones, y no imponiendo pre condicionamientos 

inaceptables, e 

inconstitucionales, 

a espaldas del Congreso Nacional también elegido 

democráticamente por los electores, 

solo un mes antes.

No se pude aceptar un autoritarismo arbitrario, que se asemeja más a una dictadura 

que a una democracia a la que no debemos ni podemos 

renunciar.

¡Consensos sí, negociaciones sí!, pero no imposiciones despóticas 

que pongan en riesgo 

ni la Soberanía, ni la Constitución, ni la Democracia que 

supimos recuperar y que este Año cumple 40 años.

¡¡¡Que así sea!!!

                                               Primera Página

                                            4 de marzo de 2024





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