viernes, 21 de febrero de 2020

NÚMERO ESPECIAL LIMITADO 296 - FEBRERO 2020

NÚMERO 296 ESPECIAL LIMITADO FEBRERO 2020


EN ESTE Nº ESPECIAL LIMITADO

1 - RECUERDOS DE LA CASA DE TERESA

2 - LOS FUSILAMIENTOS DE FLORESTA

3 - EL PASAJE RAUCH

4 - LA QUINTA DEL COLEGIO SAN JOSÉ




RECUERDOS DE LA CASA DE TERESA EN EL BARRIO DE ALMAGRO


 La expresión vital y la cultura artificiosa, cara a cara

En una nueva fase de la constante tirantez que desde el mismísimo momento de su asunción mantiene el Gobierno de la Ciudad con algunos movimientos sociales y culturales del distrito, las autoridades porteñas clausuraron el Centro Cultural Teresa Israel, perteneciente a nuestro barrio, por carecer de las habilitaciones correspondientes. Este emprendimiento había surgido en 1988 cuando un grupo de jóvenes provenientes de diversas organizaciones transformaron una casa abandonada, ubicada en la esquina de Acuña de Figueroa y Humahuaca, en la sede de un pujante centro cultural que fue bautizado La Casa de Teresa, en honor a Teresa Israel, abogada de presos políticos, desaparecida durante la dictadura, en 1977, a los 24 años. Residente de Almagro, Teresa Israel se había recibido de maestra en el Normal 7.
Después de estar inactivo durante cinco años, el lugar se reinauguró en septiembre de 2007 con un homenaje a la joven militante del Partido Comunista. En esta nueva etapa, La Casa de Teresa fue concebida como un espacio de investigación y producción artístico-cultural, y fundamentalmente como un ámbito de participación social. Así lo definió su director, Mariano Randazzo“Decidimos conformar un centro cultural distinto donde no primara el lucro sino la posibilidad de acceso al arte, la cultura, el debate de ideas, la participación de los vecinos, en una palabra, un lugar de puertas abiertas. Consideramos que estos espacios alternativos, comunitarios y autogestivos antes que legales, son legítimos”. En este sentido, el centro promueve iniciativas auspiciosas como la participación en la Asamblea abierta y popular de Almagro, que se realiza todos los meses en la Plaza del mismo nombre, donde los vecinos debaten sobre los problemas del barrio y elaboran posibles soluciones entre todos. Asimismo, la entidad trabaja en estrecha relación con el Centro de Estudiantes del Normal 7 y la ONG África y su Diáspora, que se aboca al tema de la discriminación racial. Otro proyecto valioso es el educativo barrial AulaVereda, que consiste en un programa de apoyo escolar gratuito al cual concurren 50 chicos todos los sábados.

             La faceta artística la despliega el Colectivo Oscuminoso, un conjunto de 20 jóvenes -formados en el centro en distintas ramas del arte- que ensayan y producen obras musicales o teatrales, luego representadas en el local. “Estos espectáculos nocturnos nos permiten poner un escenario a disposición de nuevos artistas y, a la vez, autofinanciarnos con la recaudación de la barra. Como puede verse, estamos plenamente integrados a la comunidad”, afirmó con satisfacción Randazzo.
A partir de la clausura de septiembre, la institución funciona sólo de día. Si bien el director admitió que la sede no cumple con todos los requisitos legales, atribuyó la drástica medida a una política deliberada de las autoridades de la Comuna, vinculada a una noción empresarial de la cultura: “El cierre del centro no se ordenó porque a Macri le preocupara la seguridad de los vecinos sino porque su interés está en el negocio. Estas agrupaciones sociales alternativas atentan contra su política cultural supeditada al turismo. De hecho, Macri no habla de una ciudad cultural sino ‘turística’. Cerrar un espacio comunitario significa desconocer la historia y el patrimonio de cada barrio. En vez de utilizar como carnet de identidad de la ciudad su enorme propuesta cultural, el gobierno nos persigue y alienta la eliminación de este tipo de espacios, que son ni más ni menos que lugares de encuentro de los vecinos y de los artistas, regidos por un sentido de unidad”.
Randazzo reveló que se acaba de iniciar el trámite para la habilitación, que sería dificultoso porque a estos pequeños locales se les exige requisitos tan severos como a un teatro oficial. Al mismo tiempo, se presentó un recurso ante el Ejecutivo donde se solicita el reconocimiento de la entidad como propietaria de la casa dado que la ocupa desde hace 20 años. Según el encargado del centro, “no tenemos habilitación pero nunca nos exponemos a situaciones riesgosas. No pretendemos una autorización para el ingreso de 200 o 400 personas al local, ya que nuestras actividades apuntan a grupos reducidos. Además, arreglamos la sede, mejoramos el aspecto relativo a la seguridad y pintamos un mural nuevo, más lindo que el anterior. En definitiva, se trata de una cuestión de actitud: en vez de ayudarnos para reformar el lugar o facilitar los trámites para legalizarlo, el gobierno apela únicamente a la clausura”.
La confrontación está demarcada: la expresión comunitaria y genuina versus la cultura insulsa y banal, volcada sólo al lucro, ese monstruo que tristemente parece haber copado y enajenado tantas conciencias. Ya se verá el resultado de esta eterna pulseada.
Laura Brosio

El tiempo continuó transcurriendo y el Centro Cultural Teresa Israel continuó siendo perseguido mediante reglamentarismos estériles y es más el tiempo en que permanece cerrado que abierto ya que a la gente que lo mantiene –ñ- como puede--, no cuenta con fondos para realizar los arreglos para ponerlo habitable, sin embargo continúa cumpliendo en el barrio de Almagro una  función cultural, quie muchas veces se realiza en la misma calle, en la popular esquina de Francisco Acuña de Figueroa y Humahuaca.  




EL FUSILAMIENTO DEL BARRIO DE FLORESTA


 FUSILAMIENTO EN EL BARRIO PORTEÑO DE FLORESTA EN EL RECUERDO DEL AÑO 2001

29 DE DICIEMBRE  EL FUSILAMIENTO DE FLORESTA

“Les deseo felices fiestas. Yo no las voy a poder tener”.
María Angélica (madre de Maxi) a los policías de la 43º en aquel Fin de Año negro.

A consecuencia de una política de entrega, del endeudamiento externo, de la fuga de capitales y del llamado “corralito bancario”, se produce la gran crisis nacional de diciembre de 2001. Su mayor manifestación fue la reacción popular de las “cacerolas” y el “que se vayan todos”. En consecuencia, el país se convierte en una caldera a punto de estallar. En solo diez días cambiaron cinco presidentes. El 29 de diciembre, a las 4 de la madrugada, cuatro pibes del barrio de Floresta; Maximiliano, Cristian, Adrián y Enrique, comentaban los sucesos frente al televisor en el barcito de la estación de servicios de Gaona y Bahía Blanca cuando Juan de Dios Velaztiqui, policía retirado que custodiaba el lugar, contrariado por las acotaciones de los jóvenes, se lanza enceguecido sobre ellos, revólver en mano, y les dispara hasta terminar con la vida de tres. Enrique logra escapar. El uniformado finge un enfrentamiento, para lo que arroja un cuchillo frente a los cadáveres, pero no logra su propósito. Detenido y condenado a perpetua, purga por sus injustificables crímenes, pero, a punto de cumplir 70 años, los vecinos temen que se le otorgue el beneficio de la prisión domiciliaria.

EL MOMENTO POLÍTICO

Entonces, el gobierno de De La Rúa capitalizaba una crisis que venía de arrastre desde gestiones anteriores, principalmente desde Menem. Pese a la entrega y el remate de la totalidad de las empresas públicas, el menemato había producido el mayor endeudamiento que haya conocido nuestra historia desde la época de la Baring Brothers en 1824, por acción del primer presidente de la Nación, Bernardino Rivadavia. No estuvo en la voluntad de De La Rúa revertir la situación, sino que continuó y profundizó las políticas neoliberales instrumentadas por el Fondo Monetario Internacional, al punto de nombrar ministro de Economía a Domingo Cavallo, principal responsable del fracaso económico menemista.
 A la convertibilidad le añadiría el “blindaje” y el “mega-canje”, las gotas que rebasarían el vaso de la paciencia popular. El país era una “timba financiera” que hizo crisis con una desconfianza generalizada, corridas, extracción de fondos y fuga de capitales. Hacia el 29 de noviembre, cuando los grandes inversionistas retiran sus capitales de los bancos, la crisis se hace insostenible, se produce el colapso y el 2 de diciembre se decreta el “corralito bancario”. De allí en más y día a día el problema se agudizaría. El descontento popular se va acumulando, tanto que entre el 16 y el 19 de diciembre se producen saqueos a supermercados en el interior de Buenos Aires y en Rosario, hechos que son severamente reprimidos por la policía. En la noche del 19 de diciembre todo se precipita: renuncia Cavallo y se declara el estado de sitio. Entonces la furia popular se hará manifiesta con un sorprendente “cacerolazo”, primero desde los balcones, luego en las calles. Una impresionante marea humana se dirige a la Plaza de Mayo por las principales avenidas. Marchan al ritmo de las cacerolas y al grito de “¡que se vayan todos!!”, una modalidad de protesta contundente, que se mantiene vigente durante los siguientes meses. El 20 de diciembre desde la mañana los oficinistas, las amas de casa, las madres, los militantes de todos los partidos populares, todos, convergen hacia la Plaza de Mayo. A medida que avanza el día y, enterados por la televisión de la dura represión policial que se transmite en forma directa, son más los que se dirigen a la Plaza. Con el transcurrir de las horas se llega a saber de los primeros cuatro muertos, que se suman a los del día anterior, y que finalmente arrojará un saldo de 39 casos fatales, 108 heridos y 328 detenidos. Fracasan los pedidos desesperados de De la Rúa para dialogar. Desoído, no le queda otro camino que la renuncia y una precipitada y cobarde huída en helicóptero desde la terraza de la Casa de Gobierno. Se cierra así un capítulo más de la historia de las “puebladas”, pero continúa con largos meses de marchas y asambleas callejeras por el “¡que se vayan todos!”. Simultáneamente los ahorristas, día tras día, martillo en mano, obligan a los bancos a bajar las persianas. Vidrios rotos, paredes y vidrieras pintadas, y sobre todo una muchedumbre popular que noche a noche se reúne en las esquinas a debatir para luego marchar a Plaza de Mayo. La crisis económica y política no encuentra salida, en diez días cambian cinco presidentes. A de la Rúa le sucede Ramón Puerta, luego Adolfo Rodríguez Saá, Eduardo Caamaño y finalmente Eduardo Duhalde, todos ellos en un intento por ser timoneles de tormenta en un mar incontrolable. Entre las primeras medidas de emergencia se anuncia el fin de la convertibilidad, que trae aparejada la consiguiente estampida de los precios en más de un 200%. Al Fin de Año Negro seguirán los meses de un verano negro, que marcará el ocaso de la llamada clase media. Se romperá la cadena de pagos, se entrará en una aguda recesión y se perderán millones de puestos de trabajo.

LOS PIBES DE FLORESTA

Pero ¿quiénes eran Maxi, Cristian y Adrián, las víctimas de aquel 29 de diciembre de 2001?
 Eran como todos los chicos de su edad viviendo en una época que no le brinda a la juventud demasiadas oportunidades más que para reuniones con amigos, pero pocas para el estudio, la música y los proyectos; sobre todo proyectos para construir un futuro difícil de alcanzar. Maximiliano Tasca, 25 años era un apasionado por la cultura egipcia y un entusiasta investigador de temas relacionados con aquella época. Cristián Gómez, 25 años, tenía una banda de nombre “La Gaucha”; era “fana” de los Redonditos de Ricota, además de hincha del Club All Boys. Adrián Matassa, 23 años, era alumno notable, egresado con diploma de honor del Mariano Moreno de Almagro; había comenzado la carrera de medicina.

LOS HECHOS

Todo comenzó a las 4 de la mañana de aquel caluroso sábado 29 de diciembre de 2001, en el barcito de la estación de servicio al que concurrían asiduamente. Y como en esos días se vivían momentos de plena ebullición popular por el corralito y el “que se vayan todos”, los cuatro muchachos presenciaban por TV las secuencias de las tantas marchas, represiones, grescas y asambleas que se sucedían diariamente. Entonces, según relata una testigo presencial, Sandra Bruno, empleada del turno noche del minimercado, que vio todo de cerca a menos de tres metros “todavía me cuesta darme cuenta por completo de lo sucedido, pero jamás me lo voy a olvidar…En el lugar había diez personas, otro empleado, el playero, dos clientes, los cuatro chicos y el policía, que también hacía el turno noche, de 22 a 8 de la mañana.” Recuerda Sandra que “el policía es bajo y algo panzón, usaba chaleco antibalas y anteojos negros que no se los quitaba, ni aun de noche.”
 Los chicos tomaban unas cervezas sentados en abanico frente al televisor. Uno de ellos comentó lo que veía sobre algunos manifestantes agrediendo a un policía, tal vez recordaban la brutal represión policial del día 20 en la Plaza y alrededores. En ese momento Juan de Dios Velaztiqui (61 años), policía retirado, indignado, fuera de sí y sin mediar aviso, saltó como una fiera sobre los muchachos. “A Maxi le apuntó a la sien y disparó, a Cristian le dio un balazo y lo remató de otro en la nuca, cuando estaba en el piso, a Adrián lo vi venir agarrándose el estómago, se tiró debajo de la caramelera, le dije que se quedara quieto, que así iba a pensar que estaba muerto y no le dispararía más…”, testimonió la empleada. No fue necesario, Adrián, murió en aquel rincón. Sandra conocía a los chicos, desde hacía seis años, cuando había comenzado a trabajar al lugar. “El policía tomó el teléfono público y llamó a alguien, unos segundos antes había arrastrado a Maxi y a Cristian hasta los escalones que hay afuera del local… les había disparado y se los llevó a la rastra como si fueran animales y arrojó un cuchillo al lado de los cuerpos para simular un enfrentamiento”, siguió relatando la testigo. No pudo consumar el armado de la escena del crimen. No fue casual que a poco del asesinato Radio 10 “informara” que “un ex policía mató a tres chicos en Floresta tras un intento de robo”.

LA REACCIÓN POPULAR

La reacción del vecindario no se hizo esperar. Pronto rodearon la comisaría, donde fueron recibidos con gases y balas de goma. Al día siguiente, durante otra protesta, destrozaron el barcito. Por muchos días se efectuaron marchas de antorchas y de silencio, y finalmente se relevó a la plana mayor de la Comisaría 43 y, tras un juicio teñido también de movilizaciones, se condenó al policía a cadena perpetua.
 En la actualidad el vecindario teme que cuando Velaztiqui cumpla 70 años le concedan prisión domiciliaria. Corre por Floresta el fantasma del “gatillo fácil”, imposible de ahuyentar porque ¡Floresta no olvida!

DOCUMENTAL FUSILADOS EN FLORESTA

Este documental, realizado por Diego Ceballos, avanza a través de dos relatos bien diferenciados pero que se entrelazan. Por un lado está la voz de la familia y de los allegados de los chicos de Floresta, y por otro, las opiniones de especialistas, sobre todo sociólogos, periodistas y organismos de derechos humanos, que le agregan al trabajo un análisis histórico-social sobre el “gatillo fácil” como práctica para llevar adelante “asesinatos que son enmascarados por una estructura que se usa tanto para combatir el delito como para cometerlo”.

Miguel Eugenio Germino


FUENTES
-Clarín, sábado 28 de diciembre de 2002.
-http://latangente.fullblog.com.ar/post/7 -años-de-la-masacre-612306...
 -http//laesquinadelcroto.blogspot.com/2009/09/lo-que-fue-la-masac… -http://Argentina.Indymedia.org/news/2002/12/71922.php -http://www.buenosaires.gov.sr/areas/educación/programas/memoria -http://es.wikipedia/Wiki/Crisis_de_diciembre_de_2001_Arge…







Federico Rauch - Prusiano y mercenario aleman genosida de Ranqueles

QUIEREN REEMPLAZAR NOMBRE DE PASAJE RAUCH POR EL DE RODOLFO WALSH
Buenos Aires, 19 de diciembre (Télam).- El legislador porteño Aníbal Ibarra presentó un proyecto que propone cambiar el nombre al actual pasaje Rauch, ubicado en el barrio de Almagro y que recuerda al militar alemán que participó de las campañas contra los indios ranqueles, por el de Rodolfo Walsh, el periodista asesinado en 1976 por un Grupo de Tareas de la Escuela de Mecánica de la Armada.

"No hay prácticamente investigación histórica, relato objetivo, opinión fundamentada, que pueda rescatar a este prusiano, contratado por Bernardino Rivadavia en 1826, para perseguir y asesinar a los indios ranqueles, y así poder desalojarlos de sus tierras", explicó el legislador al argumentar su propuesta. Para el autor de la iniciativa, sería "un acto de justicia" el cambio de nomenclatura y recordó que el pasaje de Almagro "que por ordenanza de 1988 lleva el nombre de este genocida, desde 1933 se llamó Pasaje Salónica, y desde 1973 hasta la instauración de la dictadura militar mediante el golpe del 24 de marzo de 1976, llevó el nombre de Enrique Santos Discépolo".
"Fue la dictadura militar la que restituye el nombre de la ciudad griega al pasaje, sin dudas para evitar que perdurara la memoria de ese gran autor y artista popular", indica. Pero advierte que "curiosamente, en una rotación de nombres que pudieran no tener ningún significado histórico, cultural o humanista, en 1988 la misma ordenanza que instituyó Discépolo al pasaje que hoy lleva su nombre, también trasladó a Almagro el recuerdo del coronel Rauch". Sobre el coronel, el texto en debate en la Legislatura sostiene que "lo que puede confirmar la contratación de un mercenario extranjero, es que su brutalidad sanguinaria no tendría comparable con la vocación asesina de ningún nacional, porque Rauch decía que ni siquiera había que gastar plomo en indígenas, y poreso era tan dado a degollarlos".
En contraposición, Ibarra plantea la nueva denominación de "Rodolfo Walsh", a quien define como "además de intelectual, escritor y militante, alguien que se ha destacado por su coherencia y su lucha implacable contra la dictadura genocida instaurada en 1976".

"Sin dudas, tener que enumerar el aporte de Rodolfo Walsh a la literatura y al periodismo nacional, sería motivo de largas páginas", agrega. (Télam)

Miguel Eugenio Germino




LA QUINTA DEL COLEGIO SAN JOSÉ





La historia de esta quinta de Almagro se remonta a la llegada al país de ocho sacerdotes bayoneses de los Bajos Pirineos (Francia), encabezados por Diego Cazenave Barbé (1813-1869).
Los clérigos habían arribado a Buenos Aires en 1856. Alquilaron a Tomás Rebollo, heredero de la quinta de Miserere, una modesta casa en el rincón NE de la finca, que coincide con la actual esquina SO de las calles Bartolomé Mitre y Azcuénaga.
Allí fundan el 19 de marzo de 1858 el Colegio San José que, pese a las dificultades iniciales, crecerá y se trasladará a un terreno mucho más amplio, a los fondos de la Iglesia de Balvanera, con frente sobre la calle Cangallo (hoy Tte. Gral. Perón).
El Padre Barbé y sus colaboradores, reconociendo la necesidad de un lugar más amplio para el esparcimiento de alumnos, profesores y religiosos de la orden del Sagrado Corazón de Jesús de Betharram, procuraron adquirir una quinta en un lugar no muy lejano del colegio. Encuentran el sitio ideal a menos de dos kilómetros, en el barrio campero de Almagro, perteneciente por entonces al Partido de Flores. Se instalan allí, en una fracción de la extensa quinta de las familias Lasala y Riglos, apellidos vinculados al Cabildo de Buenos Aires, y que en ese momento pertenecía a los hermanos Pedro y Luis María López.
La fracción tenía 121,24 metros de frente sur sobre el Camino de Gauna (actual Díaz Vélez), con idéntica medida a los fondos sobre Segunda Cangallo (hoy Potosí). Limitaba al Este con la calle Tramway (hoy Medrano) y al Oeste con Almagro (actual Francisco Acuña de Figueroa); lindaba con la quinta de Vélez Sarsfield.
La ubicación era privilegiada, ya que se encontraba a menos de 100 metros de la desaparecida Estación Almagro del primer Ferrocarril al Oeste, que se levantaba en la confluencia de la actual calle Lezica con el Pasaje Peluffo.
El precio de la operación se convino en 140.000 pesos moneda corriente, y fue escriturada en 1865 a nombre de Diego Barbé, no de la congregación, ya que era de éste el principal aporte. No obstante, Barbé hizo testamento a favor de los presbíteros Chirou, Harbustán, Sardoy y Sampay, con la condición de que ninguno individualmente pudiera ejercer acto de dominio, sino todos en común, de manera que el último sobreviviente quedara como dueño exclusivo. El complejo mecanismo testamentario se puso en práctica a partir del 13 de agosto de 1869, al fallecer Barbé a consecuencia de una neumonía.
La quinta fue bautizada como “Santa María”. Sobre el frente paralelo al Camino de Gauna se construyó un edificio de dos plantas, con un modesto mirador (clásico en todas las construcciones de esa época) y un sencillo oratorio, todo gracias al aporte del padre Sampay (a quien llamaban “viejito” pese a sus 41 jóvenes años) único heredero desde 1881 por los sucesivos fallecimientos de los otros tres legatarios.
En aquellos tiempos -según el recuerdo de un ex alumno y el relato del Padre Sarthou- “la zona era agreste y sólo existían unos ranchos de adobe, entre yuyos y abrojos donde un hombre a caballo apenas descollaba. Había allí unos mansos caballos de faena que montábamos de a tres; mientras unos visitaban los corderos, vacas y terneros añorando la estancia familiar, otros ayudaban al quintero a plantar y regar las verduras, cosechando como premio alguna fruta.”
“Al regresar de un paseo tropezamos con un pantano, en el cual el carro de un paisano se hallaba hundido hasta el cubo de las ruedas. Los caballos, embarrados hasta el pecho, se negaban a arrancar pese a los rebencazos. El padre Pommés calculó la suerte, se ofreció al dueño, saltó al pescante, blandió el látigo y arrancó tan presto que todos quedamos sumidos en sorprendida admiración.”
A la imagen pueden agregarse los infaltables montes de frutales, especialmente durazneros, de las quintas cercanas en las que aún perduraban los cercos de cina-cinas y pitas.
Se acostumbraba premiar con una estadía en el lugar a los alumnos mayores, los que montaban a caballo y ayudaban al quintero a cosechar sabrosas frutas y verduras, aprendiendo así los secretos de la vida rural. Los domingos y los jueves por la tarde acudían a la quinta también religiosos y profesores del colegio, y muchos de ellos pasaban sus vacaciones allí. La quinta era atendida por un casero permanente, junto a los hermanos coadjutores Jean Marie y Jeatin Quilhahauquy.
Con el tiempo las quintas vecinas se fueron dividiendo, y el avance de la edificación invadió poco a poco la zona, amenazando así las posibilidades de que aquello siguiera siendo un lugar de placidez campestre. Por ello, las autoridades del Colegio decidieron comprar un terreno más alejado, en la provincia, aunque no demasiado apartado de la Capital. Estaba ubicado en el camino de San Isidro a Morón, y nació entonces la quinta de Caseros, más tarde Martín Coronado.
Entonces, en la quinta de Almagro se instala en 1897 el noviciado y el estudiantado de la congregación, y pasan a residir allí los padres Magendie y los entonces sexagenarios padres Pommés, Sampay y Permasse.
Después de una larga serie de traspasos hereditarios, hacia 1899 se constituye finalmente la “Sociedad del Colegio San José”, a la que transfieren la propiedad de la quinta y otros bienes hasta entonces personales de sus adherentes. Finalmente en 1908, como se explicará enseguida, la “Sociedad” decide la venta de la quinta, para financiar distintas obras en el interior de país y en la hermana República del Uruguay.
Desde la Quinta del San José y la Congregación Bayonesa de origen francés, se tendió un puente para atender espiritualmente a la naciente parroquia de San Carlos de la Congregación Salesiana de origen italiano, seguidores de Francisco de Sales (1567-1622) y Juan Bosco (1815-1888). Éstos habían llegado al barrio en 1878, al instalarse en la calle Victoria (hoy Hipólito Yrigoyen) y Estevarena (hoy Quintino Bocayuva), donde levantaron el primer templo consagrado a San Carlos Borromeo.
Volviendo a la “Quinta del San José”, digamos que en marzo de 1908 —año del cincuentenario del Colegio— fue vendida en 48 lotes, y los fondos se destinaron a costear gastos de varias fundaciones de Rosario, La Plata y Asunción. Era el momento en que por la calle Díaz Vélez rugía y centelleaba el tranvía eléctrico, cuando el barrio de Almagro abandonaba su tradición campera.
Miguel Eugenio Germino
FUENTES:
-Cutolo, Vicente, Historia de las calles y sus nombres, Tomo I, Elche, 1994. -Periódico Primera Página, nº 91 de noviembre de 2001 y 117 de abril de 2004.
-Llanes, Ricardo M., El Barrio de Almagro, Cuadernos de Buenos Aires, 1968.
-Rezzónico, Carlos Alberto, La Quinta del Colegio San José, Historias de la Ciudad, n°146 de junio de 2008.
Agradezco la colaboración de Mabel S. de Coni Molina.




lunes, 17 de febrero de 2020

NUEVAMENTE EL DILEMA DE LOS MEDIOS VECINALES

El cuento de la buena pipa. La interminable “franela” a que es sometida la prensa vecinal por parte del Gobierno porteño. Mario Bellocchio


Cuando yo era chico –hace muchísimo tiempo de éso– los pibes requeríamos de los mayores que nos contaran un cuento. Y cuando los mayores –como suele suceder– estaban ocupados o querían gastarnos una broma, nos contestaban –”¿Querés que te cuente el cuento de la buena pipa? –¡Sí dale! –Yo no te digo “sí, dale”, te digo si querés que te cuente el cuento de la buena pipa… –¡Ufa, sí, contámelo… –Yo no te digo “ufa, sí, contámelo”, te digo…”. Y así hasta el enojo infantil porque el cuento de la buena pipa era un relato circular, una excusa para no hacer ningún relato. Vale decir, escapar por la tangente ante una requisitoria.
Los cuentos, para preciarse de tales, siempre comienzan con el consabido “había una vez”. Bueno, había una vez un grupo de periodistas vecinales que comenzó a editar sus publicaciones con el objeto de dar a conocer la información de su entorno barrial, información de la que no se ocupaba –ni se ocupa, salvo cuando roza el escándalo de “conveniente” difusión– la prensa  hegemónica. Lo interesante es que no se trataba de la fantasía de un cuento, era la vida del entorno barrial destilada del mejor alambique y su mirada social independiente, verdaderamente independiente.
Un día esos medios se preguntaron por qué dependían exclusivamente del favor –y sacrificio, dados los recursos– de la publicidad del comerciante barrial y por qué el Gobierno de la Ciudad, que dilapidaba fortunas en otorgar pautas publicitarias a los grandes medios no podía fijar una pauta –monedas dentro del cofre publicitario– para distribuir entre los medios vecinales.
Claro que esa distribución debería contar con una ley que determinara las pautas a respetar y fijara un tarifario con una adecuación de montos por fuera de los vaivenes políticos e ideológicos del Gobierno de turno y que preservara la independencia de la información barrial. Tras una larga disputa de aquel grupo de periodistas vecinales a los que se fueron sumando nuevos y tozudos luchadores se consiguió, cuando la actual Legislatura todavía era Concejo Deliberante, bajo la Jefatura de Gobierno de De La Rúa, la Ordenanza 52360(1) allá por diciembre de 1997, antecedente protohistórico de lo que diez años más tarde sería la Ley 2587  de Medios Vecinales de Comunicación Social que tiene por objeto regular la contraprestación publicitaria de los Medios Vecinales de Comunicación Social con el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (GCABA).
Para evitar todo tipo de manipulaciones los medios consiguieron que la ley fijara indubitablemente la cifra a percibir: “La tarifa publicitaria que perciben mensualmente los Medios Vecinales de Comunicación Social es la que resulta de aplicar los porcentajes que se establecen en este artículo al valor más bajo del espacio publicitario de toda la página siete del diario pago de mayor tiraje en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires”. (2)
 Todo bien, o regular, si se considera la burocratización y demoras a sortear para los pagos, hasta que apareció un funcionario –de los que nunca faltan– deseoso de conseguir la cucarda de “empleado del mes”, que basado en “por qué no les puedo aplicar a estos tipos los descuentos tarifarios de agencia que le aplico a la prensa hegemónica“, olvidando que había una ley de por medio y borrando sus preceptos –los de la ley– con una simple resolución (3), básica inconstitucionalidad de jerarquía de disposiciones legales que establece que una ley sólo se modifica con otra ley –no un decreto y mucho menos una resolución. El funcionario puso en vigencia su “ley personal” y durante meses los Medios vecinales cobraron tarifas irrisorias basadas en el absurdo.
Requeridos sus servicios profesionales, el Dr. Jonatan Emanuel Baldiviezo (4) tomó a su cargo la representación de 40 querellantes que en nombre de sus 59 medios solicitaron una “acción de amparo contra el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, con el objeto de que se declare la nulidad e inconstitucionalidad de la resolución 813/2018 dictada por la Subsecretaría de Comunicación Social y de toda normativa y actos que derivaren de ella”.
A partir de allí las acciones y decisiones de toga, martillo y balanza tienen una secuencia que se inicia a mediados de 2018 con el rechazo “in límine” del petitorio de los querellantes (5), seguido de apelación y fallo a favor de los medios dictando la suspensión de la aplicación de la arbitraria disposición de disminución tarifaria “hasta tanto recaiga sentencia definitiva y firme en autos” (6). A continuación la Cámara ratifica la declaración de inconstitucionalidad de la resolución que afectaba los derechos de los Medios Vecinales porteños (7). Lapidario fallo de cámara.
Uno piensa que ya está…, pero no: el Gobierno porteño presenta un “recurso de inconstitucionalidad”.  Sí, leyó bien, de “inconstitucionalidad”. El Gobierno cuyo representante pretendió desconocer una ley a través de una simple resolución de su puño y letra, presenta un recurso de inconstitucionalidad. Realmente gracioso…, si no fuera patético.
Y sigue girando la calesita (sin sortija).

GCABA:  señores de los medios vecinales ¿Quieren escuchar el cuento de la buena pipa?     
Medios vecinales: No, queremos que la justicia se expida definitivamente sobre este absurdo caso.   
GCABA: Nosotros no decimos “No, queremos que la justicia…”, decimos si “quieren escuchar el cuento de la buena pipa”.
Medios vecinales: ¡Déjense de joder y expídanse de una vez!
GCABA: Nosotros no decimos “¡Déjense de joder y expídanse de una vez!”, decimos si “quieren escuchar el cuento de la buena pipa”.
 Y “colorín, colorado, este cuento no ha terminado”.


  1. Ordenanza N° 52360/ GCABA/ 97 del 26/12/1997 . Créase el Registro de Medios Vecinales de Comunicación de la Ciudad de Buenos Aires en El Ámbito de la Jefatura de Gobierno. Publicada en el boletín oficial (BOCBA) N° 414 el día 26/03/1998.
  2. Ley 2587. Artículo 13. Capítulo III: Apoyo publicitario.
  3. Resolución 813/2018 (GCBA).
  4. Jonatan Emanuel Baldiviezo (T. 101 F. 26 CPACF) (Observatorio del Derecho a la Ciudad) (ODC)”. observatorioderechoalaciudad@gmail.com /http://www.observatoriociudad.org/
  5. Fallo de 1ª instancia: rechazo “in límine” del petitorio de amparo por la jueza en lo Contencioso, Administrativo y Tributario Ana Paola Cabezas Cescato.
  6. Apelación, cambio de juez y nuevo fallo: En fecha 13 de agosto de 2018, el Juez Guillermo Scheibler en la causa judicial caratulada “Serres , Luis Alberto y otros c/ GCABA S/Amparo – Otros”, Expte. N° A1899-2018/0, dictó sentencia haciendo lugar a la medida cautelar peticionada y, en consecuencia, ordenó la suspensión de los efectos de la resolución 813/18 dictada por la Subsecretaría de Comunicación Social, hasta tanto recaiga sentencia definitiva y firme en autos.
  7. La Sala I de la Cámara de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo y Tributario, integrada por su titular, Carlos Balbín, y las juezas Mariana Díaz y Fabiana Schafrik confirmó la sentencia de primera instancia que hizo lugar a la acción de amparo y declaró la nulidad de la resolución 813 [1] con la que Máximo Merchensky, subsecretario de Comunicación Social, rebajó en un 19% el valor de la pauta publicitaria que corresponde a los medios vecinales de la CABA de acuerdo con la Ley N° 2587, que cuenta con una década de vigencia, y tiene como objeto regular la contraprestación publicitaria de los Medios Vecinales con el Gobierno de la Ciudad.


viernes, 14 de febrero de 2020

EL KARNAVAL DE CASA GATICA

AHORA: A pleno ensayo para el Karnaval del 15 de febrero!!!

Estamos cada vez más cerca del IV Desfile del Bloco Carnavalesco Cordão de Prata » CONCENTRACIÓN A LAS 12 HS EN EL PARQUE DE LA ESTACIÓN - ALMAGRO (PERÓN Y GALLO) Y SALIDA PUNTUAL A LAS 14 HS