domingo, 1 de marzo de 2020

"CASAQUINTA" EL BAR DE ROBERTO

Casaquinta”, “Bar 12 de Octubre” o “El Boliche de Roberto”, fundado en 1893 y declarado Bar Notable


FRENTE SOBRE BULNES 331 

“Un boliche que perduró tres siglos”

Congelado en el tiempo, en una esquina tradicional de Almagro, Bulnes y Cangallo (hoy Perón), continúa funcionando desde 1893, este viejo bar que hizo historia. En diagonal a la plaza Almagro –que conserva su vieja calesita–, el boliche ocupa desde sus orígenes una modesta construcción de estilo colonial, con carpinterías de madera y paredes de gruesos ladrillos que siguen de pie, y sobre la calle Bulnes cuatro ventanales de época delatan su antigüedad.
Buenos Aires tuvo hasta avanzado el siglo XX almacenes con despacho de bebidas, por lo general éstos se encontraban en las esquinas con ingreso por la ochava a un local separado pero contiguo, también con salida a la calle, donde estaba la barra en la que se juntaban por la tarde los hombres (no estaba bien vista la mujer que frecuentara esos ambientes) a tomar alcohol y jugar a las cartas. En el andar de la historia, muchos terminaron derribando la pared que los separaba y ampliando el salón reconvirtiéndolo en grandes almacenes o derivaron en bares o restaurantes, tal como los conocemos hoy. Los hay muchos y muy conocidos: el Bar de Cao, Miramar, Difei, etc.


                Roberto y su hijo en el boliche que                                                      regentearon durante tres siglos

En aquellos tiempos, Almagro comenzaba a despertar de su pasado “campero” en el que convivían quintas con casas de estructura baja, y aún subsistían algunas de las antiguas pulperías en su nueva etapa de conversión en cafés que compartían el mismo predio con el almacén lindero, y éste es el caso de “Casaquinta”, “Bar 12 de Octubre” o “El boliche de Roberto”, tres nombres que construyeron su historia, hoy en Bulnes 331, lugar que conserva aún aquel toque de arrabal de la periferia.
 Se afirma que en sus comienzos fue una posta del antiguo Camino Real (la calle Rivadavia), más tarde el lugar se hizo conocido como la “Casaquinta”, una parada obligada para los carreros que iban al Mercado de Abasto.
Hacia 1923 la propiedad fue adquirida por Francisco Pérez, un inmigrante asturiano, y fue también el domicilio familiar.
 Adoptó el nombre "Bar 12 de Octubre", según consta en las actas municipales hacia 1928, cuando había sido liberada al uso público la manzana comprendida entre las calles: Cangallo-Bulnes-Sarmiento y Salguero por la Ordenanza Municipal nº 3.380 del 26 de junio de 1929, orígenes de la actual Plaza Almagro (inaugurada tras una larga postergación en el año 1934 y hasta hoy la única plaza del barrio). Transcurría la década del ’30 e iba a ser inaugurada por Hipólito Yrigoyen el 12 de octubre de 1930, evento malogrado por el “golpe” de Uriburu, que derrocó al presidente constitucional, inaugurando la seguidilla de golpes que sufrió nuestro país. Con el paso del tiempo, el almacén-despacho de bebidas, se convirtió solo en bar, sobre la calle Bulnes 331, quedando en la esquina un negocio de sanitarios, parte de la misma construcción.


una vista interior del boliche casi original

 En este boliche, un sencillo salón con modesta iluminación y de paredes originales, hoy descascaradas por el tiempo, cantó nada menos que Carlos Gardel en sus inicios, y célebres personajes de la cultura local llegaron a ocupar sus mesas.
 Conserva el mobiliario típico desde su fundación, con escasas variantes, en especial su mostrador de madera, en reemplazo por el paso del tiempo del viejo estaño, con altura suficiente para que el parroquiano pudiera acodarse en él, la antigua caja registradora y las estanterías repletas de botellas con etiquetas afines al paladar, muchas de ellas ya desaparecidas, como fernet Visconti, cogñac Tres Plumas, ginebra Bols, Monte Cúdine, licor Clinton, entre otras, acompañadas –estantes mediante– con viejos envases de las primeras gaseosas Bidú, Supercola, Canada Dry, etc.
 En aquel boliche no faltó, según cuentan, un tal “Juan Moreira Segundo”, tal vez el más mentado que pasó por el lugar, y según dicen algunos viejos parroquianos, hombre de averías sin problemas para pelar el cuchillo y mostrar su brillo, dado el caso.
Lo frecuentaron, además de Gardel, José Pepe Barcia, Mario Bustos, Ernesto Bafa, Osvaldo Ardizone, Jorge Calvetti, el folklorista Carlos Di Fulvio, entre otros, además fue el sitio preferido del maestro Osvaldo Pugliese.
El techo es de bovedilla y el piso es de mosaicos calcáreos de dibujos gastados, pareciera que los únicos elementos modernos son un televisor y dos ventiladores de techo. Hay una bota de Pamplona y varios salamines colgando.
Hoy continúa funcionando, “a media luz” (como en el tango), entre las mismas paredes sin revocar… allí con el tiempo creció el tango, entonces joven.


el estado hoy reciclado con su nuevo patio íntimo

A mediados de la década del 60 el negocio quedó a cargo de Jorge y Roberto, hijos del fundador, y más tarde se convirtió en un reducto 100% tanguero donde se consagraron grandes figuras del ambiente como Osvaldo Peredo y Ariel Ardit, ídolos de una legión de jóvenes parroquianos que a comienzos del siglo XXI empezaron a mezclarse con los clientes de toda la vida. Para muchos nostálgicos, en sus mejores tiempos, la noche arrancaba en lo de Roberto y terminaba milongueando en el Club Almagro, a unas cuadras de allí.
Esteban (hijo de Roberto) junto con su hermano Diego y sus ex esposas, están en esta cruzada de mantener el bar, como en su origen, hoy con el agregado de una pintura de Carlos Gardel junto a una pareja de milongueros.
En su fachada, sobre Bulnes, el pintor Crespique creó un mural de llamativos colores, con el retrato de Carlos Gardel, Osvaldo Pugliese y una pareja de tangueros.
Desde hace ya algunos años fue un reducto ganado por la juventud amante del tango que se reúne a escuchar (a la gorra) a cantantes variados. Durante muchas noches ocupó el lugar el genial Osvaldo Peredo, cantante octogenario que fue seguido por una verdadera legión de jóvenes y de turistas bien informados.
La presencia viva de este boliche no hace más que potenciar la fama de Buenos Aires como ciudad nocturna y tanguera. Abre hacia la tarde y es posible, en los veranos, disfrutar de una cerveza bien helada en las pocas mesas que colocan en la vereda. Su interior está “reservado” para los parroquianos de rutina. Más tarde el lugar se llena. El espacio es muy reducido. Es unos de los lugares únicos en la ciudad, de los que no abundan, potenciados por su ubicación, el entorno barrial, cercano al Abasto.
El Boliche de Roberto tiene su tango, y su partitura está enmarcada y colgada. Su autor, Roberto Medina, compuso el conocido “Pucherito de gallina”, que cantaba con gran éxito Edmundo Rivero.
 Ya consagrado como una “posta” del tango lo frecuentan artistas como el citado Osvaldo Peredo, ya con sus ochenta primaveras, ex‑jugador de San Lorenzo de Almagro y excelente cantor que respira tango. A tal punto que se dice de él que canta como cantaban antes los abuelos mientras se afeitaban, Roberto Medina (hijo), y también el cantante Ariel Ardit, una joven promesa moderna del dos por cuatro.
 El lugar hoy concesionado por Esteban (hijo de Roberto), a Beten Rios y Federico, que lo refaccionaron, con más capacidad, abriendo un patio íntimo, tras  haber estado cerrado por breve tiempo vuelve a ser una pinturita del pasado de nuestro barrio y de la identidad de la ciudad.

Miguel Eugenio Germino 



Fuentes:
--Cafés de Buenos Aires, edición especial de la Comisión de Promoción de Cafés y Confiterías de Buenos Aires, Edición limitada a todo color CABA año 2000.
--Charla mantenida por el periódico en el año 2002 con Roberto Pérez (hijo).
--https://cafecontado.com/2014/08/04/el-boliche-de-roberto/




LA RESISTENCIA DE LOS TEATROS INDEPENDIENTES


LA RESISTENCIA DEL TEATRO INDEPENDIENTE
EN UN BARRIO DE TEATROS



                                    TEATRO EL CRISOL

No es la primera vez que hablamos desde Primera Página de esta cuestión. En nuestra Comuna los teatros están muy activos y hay cada vez más salas, como El Crisol, la reinauguración del Teatro del Pueblo, El Callejón, El Camarín de las musas, El Tinglado y muchas más. Una lista que sería muy larga para escribir. Algunas con más butacas, otras con menos, pero los artistas siguen trabajando con esmero y las obras son de primer nivel. Y en cuanto a los precios siempre recomiendo que si les gusta el teatro y es a la gorra, sean generosos con los artistas y que si hay que pagar está Alternativa Teatral, una página por internet que les dará descuentos 2 x 1 o para jubilados o estudiantes. Hay más páginas para comprar entradas que iremos recomendando.


“Un señor alto, rubio, de bigotes”, de Humberto Costantini y dirección de Leonardo Odierna




La dramaturgia: Humberto Costantini me lleva a repensar en esta obra algunas cosas que todos hemos tenido en común, un cambio de profesión, una dictadura cívico-militar, etc. Vamos a la obra que nos ocupa. “Un señor alto…”, aquí Costantini nos habla de una persona X que busca desesperadamente un empleo y lo único que recibe son tarjetas de recomendación. Es un texto reiterativo pero no por eso criticable. Es la reiteración de la tragedia del padeciente Fernando… cansado porque debe deletrear constantemente su apellido que es Sciadys. La búsqueda de un trabajo lo trae casi al mismo sitio. Es un cuento de Costantini pero qué mejor momento que convertirlo en una obra de arte.
El elenco: Pablo Mariuzzi hace un tour de force impecable. Su único elemento es el escenario, una silla de espera y su ropa que reiteradamente va a conservar en el formato recomendado: “la corbata y el nudo derecho… los puños de la camisa en su lugar igual que el cuello…”. La silla es el centro del laberinto y él caminando hacia la búsqueda vuelve al tiempo de la espera a la misma silla. Se sumerge en su carpa del tiempo, esa carpa donde el exterior no lo puede atacar, la gente que lo empuja, los edificios que se le caen encima y el ataque de pánico por no poder encontrar un trabajo. Tic tac de un reloj en un lejano sonido. Tic tac en el tiempo, tic tac en su carpa inventada Fernando dibuja el signo del infinito. Tic tac para esperar a salir a encontrarse con el Sr. Otero quien sería el señor alto, rubio y de bigotes. No sería justo de quien suscribe relatar la obra y su final, pero está tan condicionado a la realidad que lo único que voy a decir que es un trabajo memorable.
La dirección: de Leonardo Odierna es tan impecable que valieron los tiempos de ensayo de relojería y esa manera de elegir el laberinto caminado hacia atrás al mismo sitio. Excelente la elección de la banda sonora que acompaña. Recordemos que Costatini fue un gran admirador del tango. Y estupenda la puesta de luces.
“Costantini, Odierna y Mariuzzi son un trío imbatible, hay que ver esta obra que brilla en el firmamento de los artistas y teatreros que amamos el teatro independiente”.
En: Teatro El Crisol, Malabia 611, domingos 20,30 hs.


“Muchacho de Luna”, sobre textos de García Lorca. Dirección de Oscar Barney Finn y la actuación de Paulo Brunetti y la participación de Dayana Bustamante




Los textos de García Lorca siempre nos sumergen en un mundo profundo de belleza trágica y alegres cantares. Entre sus primeros textos que evocan Fuente Vaqueros, “aquel pueblecito muy callado y oloroso de la Vega de Granada…”. “El pueblo está rodeado de chopos que se ríen, cantan y son palacios de pájaros y de sus sauces y zarzales que en el verano dan frutos dulces y peligrosos de coger…. En verano el olor es de paja que en las noches, con la luna, las estrellas, y los rosales en flor, forma una esencia divina que hace pensar en el espíritu que la formó”. Y su descripción como habitante del mismo: “Mi infancia es aprender letras y música con mi madre, ser un niño rico en el pueblo, un mandón”. De esta manera entramos de la mano de Barney Finn al mundo lorquiano.

La acción: transcurre de manera ideal en un escenario con unas sillas, una mesa y pocos elementos más. Sobre una gran pantalla que ocupa el fondo del espacio escénico se verán proyecciones que nos acompañaran de acuerdo al momento y texto. Una banda sonora exquisita será también un hilo conductor desde “Take this waltz”, una canción del canadiense Leonard Cohen, que escucharemos en un solo de piano, compuesta para el poeta granadino por su estadía en New York.
La dirección: de Oscar Barney Finn. Definitivamente es un espectáculo de su autoría, tal vez en conjunto con el protagonista Paulo Brunetti. Una puesta refinada, elegante y muy propia de artistas que tienen mucho en común. Nos da la sensación de que uno es el espectador que marca un despeño que se reproduce con sensibilidad desde el escenario con una fluidez única. Un tejido de encaje deja al espectador hipnotizado por las imágenes, la voz y el recorrido de poemas que algunos podremos reconocer casi de memoria y fragmentos de sus obras teatrales. Y un intérprete que lleva a Lorca en todas las tesituras, la infancia, la adolescencia, sus colegios y sus amigos Buñuel y Dalí quienes fueron cómplices y críticos de su obra en las tertulias. En aquella bohemia cultural granadina la vida de Federico desde 1920 o 1921 giró alrededor de estos dos focos culturales: Falla y los integrantes de “El Rinconcillo” que intentaban dar nuevo brío a la vida cultural de la ciudad, defendiendo aquella parte del patrimonio artístico como el Cante Jondo y expresiones más profundas de las raíces populares que pudieran orientar a las nuevas generaciones en su rebelión contra el “costumbrismo” y asustando así a la “Beocia burguesa”. Todo esto y mucho más se disfruta en esta obra.
El elenco: Paulo Brunetti es Lorca, ése que se come la vida, la saborea y padece desde todos sus espacios, los artísticos y los personales. El que sueña a la luna, esa luna que aparece siempre como un presagio, una luna de gloria y muerte que interpreta Dayana Bustamante con elegancia etérea, y será el toque perfecto para teñir con su blancura las escenas en las que aparece. Brunetti-Lorca se irá entreverando en sus poemas “Romance de la Luna”, “Muerte de Antoñito El Camborio”, “La cogida y la muerte” desfilaran por los sentidos. Fragmentos de “La Casa de Bernarda Alba”, “Yerma” y “Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las Flores” y un recuerdo a los “títeres de cachiporra” y así llegaremos a su desenlace con la muerte que lo persigue y su último monólogo ante el destino ya definido diciendo que dejen la ventana abierta para que todos sepan… así llegamos al final de una conmovedora y sentida obra.
“Muchacho de Luna”, es una bella propuesta para los amantes del buen teatro. Excelente.
En: El portón de Sánchez, Sánchez de Bustamante 1034, tel. 4863-2848, domingos 20.30 hs.

                                                                 Lilian Kovalenko




DON BOSCO ARGENTINA



Una misión social y religiosa destinada a los jóvenes más vulnerables

VISTA DEL EDIFICIO 


Don Bosco Argentina es una organización social, educativa y pastoral que viene poniendo el foco en el desarrollo de los jóvenes de nuestro país desde hace 140 años. La entidad está presente en Argentina desde 1875 a través de sus 131 sedes, distribuidas en 82 localidades de 22 provincias. La Obra de Don Bosco se extiende a 136 países de los cinco continentes con 2.000 sedes. La organización trabaja principalmente en contextos de vulnerabilidad social, con carencias económicas, educativas y sanitarias. Su labor apunta a la promoción, protección y educación de los chicos y chicas del país. Se busca la inclusión social generando oportunidades para todos los jóvenes. La tarea de Don Bosco Argentina se inspira en la vida y obra de San Juan Bosco, sacerdote y educador italiano –fundador de la Orden Salesiana nacido en 1815 y fallecido en 1888 en Turín. El 1 de abril de 1934 el Papa Pío X lo declaró santo y en 1988 San Juan Pablo II le dio el título de “Padre, Maestro y Amigo de las juventudes”.


SAN JUAN BOSCO

La entidad desarrolla su cometido en torno a cuatro grandes áreas de labor: educación, formación para el trabajo, acciones socio-comunitarias y acciones misioneras y pastorales. Para ello cuenta con una extensa red de 22.718 educadores, distribuidos en escuelas, centros socioeducativos y centros de formación técnica-profesional. La Obra de Don Bosco está conformada por centros de día, hogares, escuelas, parroquias, capillas, comedores, internados, oratorios, centros juveniles, residencias universitarias, colonias de vacaciones, que son denominados Casas salesianas. El campo de las misiones salesianas es muy variado: comprende tanto pueblos originarios y sectores populares como barriadas de pequeñas localidades y grandes centros urbanos.
Por los jóvenes Don Bosco es la plataforma que difunde los proyectos socioeducativos de la organización y recauda fondos para concretarlos. Esta oficina nacional, que surgió en la década del 70 para acompañar las iniciativas misioneras en la Patagonia, se encuentra en Almagro, en Don Bosco 4002. Desde 2010 funciona en el edificio que es la sede central de la Inspectoría Salesiana Sur. Recordemos que la Obra de Don Bosco se divide en dos Inspectorías: Argentina Norte, con sede en Córdoba, y Argentina Sur, con sede en Buenos Aires.


HALL CENTRAL DEL EDIFICIO

“Por los jóvenes Don Bosco es el nombre ficticio de la plataforma, que es más accesible para la gente. Se llama Por los jóvenes porque los jóvenes son el núcleo de la acción de los salesianos en Argentina. El nombre legal es Institución Salesiana San Francisco Javier. Tratamos de financiar los proyectos de Don Bosco Argentina a través de la donación que nos hacen personas particulares, empresas y otros organismos. La mayoría de quienes nos apoyan económicamente son donantes individuales. No recibimos subsidios del Estado salvo para algún proyecto en particular. Los jóvenes que pasaron por la Obra de Don Bosco son más de 200.000 en todo el país. Estamos en toda Argentina salvo en Catamarca y Jujuy”, señala Ariel Fresia, director de Por los jóvenes Don Bosco. “Lo que hace Por los jóvenes es ser un puente entre las necesidades de cada Casa salesiana y la gente que tiene ganas de dar una mano. Estamos nosotros para comunicarlo porque si uno no lo comunica es difícil que la gente se entere o quiera colaborar”, agrega Julieta Rosati, coordinadora de Comunicación de la plataforma. La oficina está integrada por diez personas distribuidas en cuatro áreas: Dirección, Administración, Comunicación que trabaja junto al sector del Boletín Salesiano y Atención al Donante. La plataforma edita una revista mensual.
La repartición también lleva adelante algunos eventos para recaudar fondos. Entre ellos una carrera que se llama Buenos Aires Corre por los Jóvenes, que se realiza anualmente. “El año pasado fue la cuarta edición, que se desarrolló el 17 de noviembre. Lo que hacemos en esta oficina es motivar a que la gente se sume no sólo dando una donación sino ayudando activamente, participando en los eventos que hacemos. Esta carrera se organizó para colaborar con el Centro de formación María Auxiliadora de Formosa”, afirma Rosati.
Asimismo, Por los jóvenes está presente en la feria Caminos y Sabores, que se efectúa en la Rural todos los años. Don Bosco Argentina tiene un stand con los productos de las escuelas agrotécnicas como vinos, aceites, dulces, mermeladas que realizan los alumnos. Además, la oficina lleva a cabo una actividad de tipo religiosa que es fomentar la devoción al Beato Ceferino Namuncurá a través de la participación en la peregrinación anual a la localidad de Chimpay, provincia de Río Negro, que se hace en agosto. Como la repartición se creó para acompañar a los misioneros en la Patagonia, tiene mucha relevancia el culto a Ceferino, que es un fruto de la acción de los salesianos en esa región del país. A tal punto es representativa la figura de Ceferino para la Familia salesiana que una estatua del mismo se encuentra en el hall central del edificio de Don Bosco 4002.
En la página web www.porlosjovenes.org se detallan las diversas formas que hay para colaborar con la entidad. “Mensualmente les comunicamos a los donantes todo lo realizado con su dinero, adónde va destinado, les mostramos fotos de los proyectos para que estén al tanto de todo lo que hace Por los jóvenes”, remarca Rosati.

                             Laura Brosio






EL CHOCONAZO


Entre el 23 de febrero y el 14 de marzo de 1970 se produce “El Choconazo”

Vista aérea del Complejo Hidroeléctrico de El Chocón-Cerros Colorados


La ocupación obrera de la central hidroeléctrica del Chocón-Cerros Colorados

“Las clases dominantes han procurado siempre que los trabajadores no tengan historia, no tengan héroes y mártires”
Rodolfo Walsh

En plena dictadura militar, se produce esta heroica gesta obrera (1º y 2º paro) y la toma de la empresa de casi un mes de duración, que significó el principio del fin de esta larga dictadura dividida en tres etapas, ya debilitada tras el Cordobazo y el Rosariazo.
 Todo comienza cuando los trabajadores de Imperelio-Solazo, exigen seguridad laboral ya habían muerto 8 obreros por desprendimiento de rocas y un aumento del 40% de sus precarizados salarios.
 Decidieron elegir tres delegados para que los representen ante la patronal. Lo destacable del conflicto fue la auto-organización de los trabajadores en asambleas masivas, de las que emerge como dirigente principal el delegado Antonio Alac.

Delegados y líderes de El Choconazo

Ubicación histórica

La ocupación obrera de El Chocón-Cerros Colorados se produce en plena “Revolución Argentina”, nombre con el que se autodenominó la dictadura cívico-militar que derrocó al presidente constitucional Arturo Illia mediante un golpe de Estado el 28 de junio de 1966, otro de los varios “golpes de Estado” inaugurados el 6 de septiembre de 1930. En este caso no se presentó de modo provisional, como en golpes anteriores, sino que pretendió establecerse como un nuevo sistema dictatorial de tipo permanente luego asociado al concepto de Estado burocrático autoritario (EBA).
La alta conflictividad política y social generada por esta dictadura incluyó una famosa fuga de cerebrospuebladas insurreccionales, la aparición de organizaciones guerrilleras y luchas internas que produjeron dos golpes palaciegos por los que se sucedieron en el poder tres dictadores militares: Juan Carlos Onganía (1966-1970), Roberto Marcelo Levingston (1970-1971) y Alejandro Agustín Lanusse (1971-1973).
Con los partidos políticos disueltos y acosada por la acción de las organizaciones guerrilleras y una insurrección popular creciente y generalizada, con varias puebladas entre las que se destacaron el Cordobazo y el Rosariazo, la dictadura organizó en 1973 una salida electoral con participación del peronismo (aunque impidiendo la candidatura de Juan Domingo Perón) en la que triunfó el candidato peronista Héctor J. Cámpora con el 49,53 % de los votos, quien después renunció para permitir nuevas elecciones libres en las que triunfó Perón con el 62 %.

Ubicación geográfica

La Villa El Chocón en la provincia de Neuquén, a 83 kilómetros de la ciudad capital es también conocida como El Valle de los Dinosaurios. En lengua mapuche “Chocón” significa "hombre aterido de frío o empapado de agua". A 2 kilómetros de allí se encuentra una de las represas hidroeléctricas más importantes del país a la que se accede por la Ruta Nacional Nº 22, sobre el río Limay, forma parte de un complejo hidroeléctrico que cuenta con una capacidad instalada de 1.328 MW, y que comprende también la central del Embalse de Arroyito

Armando olivares  a 50 años de El Choconazo

El origen del conflicto

La construcción del Complejo Hidroeléctrico Chocón-Cerro Colorados fue anunciada como la “Obra del Siglo”. Llegaron obreros de todo el país y de los países limítrofes, quienes trabajaban 12 horas por día, con sueldos miserables.
En una entrevista realizada a uno de los dirigentes del Choconazo, Antonio Alac, ante la pregunta: ¿cómo se trabajaba en el Chocón?, respondió: “Las condiciones de trabajo eran pésimas y las de vivienda peor. En ese momento no nos pagaban el 40% del plus salarial por zona alejada, por zona inhóspita. Vos tenías la obligación de trabajar 12 horas por día. La gente vivía en galpones que se estaban construyendo para vivienda. Y había galpones ya construidos donde vivían 80 o 100 personas. Una cama al lado de la otra, sin tener donde lavarse o bañarse. Los baños estaban haciéndose. No te olvides que nosotros trabajábamos con temperaturas de hasta 15 o 20 grados bajo cero. No podías tomar vino. Las mujeres no podían venir a visitarte. ¡Una cantidad de prohibiciones que parecían de un campo de concentración!”.
En agosto de 1969, producto de los continuos accidentes de trabajo que produjeron varios muertos, se realizó un reclamo, pero recién a fines de noviembre el secretario general de la UOCRA de Neuquén, Adolfo Schvindt, prometió soluciones. Doce días después, los trabajadores se autoconvocaron en una asamblea donde eligieron como delegados al camionero Antonio Alac, al dinamitero Edgardo Adán Torres y al electricista Armando Olivares; en franca rebelión contra Rogelio Coria, burócrata secretario general de la UOCRA, sindicato que dejó librados a su suerte a los trabajadores.
 La lucha será contra las pésimas condiciones de trabajo en el complejo, y por un aumento salarial; bastaba tocar la sirena y llamar a asambleas a las que se volcaban, unánimes, los trabajadores. Posteriormente, el 13 de diciembre, insistieron ante la empresa con un petitorio que incluía: 40% de aumento salarial; medidas de seguridad para evitar o enfrentar derrumbes; medidas de seguridad durante las voladuras; liquidaciones de sueldos quincenales con recibos legibles; adicionales por trabajos en que arriesgaran la vida; autorización para hacer asambleas de trabajadores, reconocimiento del sábado inglés. Asimismo, denunciaron maltratos de obreros por parte de capataces; negligencia en el tratamiento de accidentados y venta de herramientas a los obreros por parte de las empresas que los contrataban.
La empresa Impreglio-Sollazo contestó desconociendo y despidiendo a los delegados, pidiendo su detención, lo que se intentó de inmediato, pero la reacción de los trabajadores lo impidió. Se declaró la huelga hasta el reconocimiento de la comisión interna.
Luego fueron arrestados por la Policía Federal Olivares, Torres y el cura Pascual Rodríguez, y se intentó detener a Alac, pero los obreros se opusieron. El clima en la zona era hostil hacia la empresa y las fuerzas policiales. El 20 de diciembre volvieron a ser elegidos como delegados Alac, Torres y Olivares. La burocracia del gremio encabezado por Coria (colaborador de la dictadura) en lugar de brindar apoyo, decidió expulsarlos.


       Antonio Alac, líder gremial de El Choconazo 

La lucha

Las protestas se reanudaron en enero, y tras una asamblea realizada el 23 de febrero de 1970 se decidió un paro, pidiéndose la restitución de los delegados y los reclamos iniciales.
A la huelga se adiciona la ocupación obrera de la central hidroeléctrica, situación que se prolongó hasta el 14 de marzo.
Participaron entre 3.000 y 4.000 obreros de la gran industria, de los cuales la mayoría pertenecían a la compañía constructora del Chocón y los restantes a las empresas constructoras de viviendas, hospitales y la villa permanente en la que vivían los trabajadores.
La huelga fue declarada ilegal. La situación empeoró cuando las fuerzas policiales y de gendarmería realizaron un cerco represivo. Los obreros levantaron barricadas, se organizaron con guardias obreras, disciplina interna, participando las familias de los trabajadores. La preocupación de las fuerzas de seguridad fue que los explosivos que se utilizaban en los trabajos cotidianos quedaron en poder de los trabajadores.
Dos caravanas desde la ciudad de Neuquén llevaron víveres a los trabajadores. A pesar de estar bajo una dictadura que prohibía cualquier manifestación política, hubo un acto de 2.000 personas que manifestaron por las calles en su defensa.
Hubo mediaciones del gobernador y del obispo Jaime de Nevares, quién prestó apoyo a la lucha desde los comienzos. A principios de marzo, se insistió con el petitorio de cinco puntos, en el que reiteraba el pedido de aumento y que se les permitiera elegir delegados. A pesar de que el gobernador Sapag declaró que los puntos eran “bastante prudentes”, la Secretaría de Trabajo los rechazó de plano.

      Pascual rodríguez, cura obrero y delegado 
                       de los trabajadores

Autodefensa obrera

 Consultado sobre cómo organizaban la seguridad de la huelga, Antonio Alac comentó en aquel momento: “Nosotros teníamos piquetes y guardias obreras que recorrían todo permanentemente. El perímetro tenía unos 700 u 800 metros. Estábamos cercados. Había patrullas de la policía, de la brigada de choque contra las manifestaciones, etc. Teníamos que cuidar cada parte del perímetro. Las guardias nuestras tenían rifle, revólveres, pistolas, bombas molotov, etc. Una de las cosas más serias que nosotros manejábamos era la cuestión de los explosivos. Había gente con mucha experiencia. Porque esa obra también se caracterizó por contar con trabajadores de distintas nacionalidades. Había brigadas de trabajadores chilenos, en carpintería, que habían sido contratados poco antes de la huelga. La gente de Chile venía ya organizada con delegados. Eran como 200. Cuando llegaron, los entrevistamos. Nosotros no les pedíamos que actuaran pero que no trabajaran. Así lo hicieron. Después teníamos gente muy interesante, muy definida alrededor de las luchas, de origen uruguayo. También participaron trabajadores bolivianos y paraguayos. Los hermanos bolivianos era gente con una gran experiencia en el tema de explosivos, por ejemplo en la mina Siglo XX. Eran quienes estaban responsabilizados en algunos preparativos”.

Ocupación por la Gendarmería

 La empresa hidroeléctrica fue finalmente retomada por las fuerzas de represión, encabezadas por la Gendarmería, el 14 de marzo, cuando tomó la Villa Chica, deteniendo a varios dirigentes. “La dictadura tuvo que acudir a 800 hombres armados hasta los dientes para poder recuperar la central ocupada por los trabajadores. Los dirigentes Antonio a la cabeza fueron apresados, esposados y enviados en un avión militar a Buenos Aires y liberados ante la presión popular. Según el testimonio de uno de los compañeros de Antonio, cuando se lo llevaban esposado, el jefe de la gendarmería le dijo a Alac: Te saliste con la tuya. Te tuvimos que sacar esposado. A pesar de todo, Antonio no había bajado las banderas ni había huido, lo tuvieron que apresar por la fuerza. Todo un ejemplo de lucha y conciencia de clase.
 Finalmente, pocos años después cae esta triple dictadura de Onganía-Levingston-Lanusse, que dejó un tendal de víctimas, y el 25 de mayo de 1973, tras unas elecciones proscriptivas, llega al gobierno Héctor J. Cámpora, para escribir otro capítulo de la historia.

Miguel Eugenio Germino


Fuentes:
-http://choconazo.blogspot.com.ar/2012/09/el-choconazo-la-clase-obrera-organizada.html
-http://choconazo.blogspot.com/2012/
-http://www.magicasruinas.com.ar/revistero/argentina/huelga-chocon-1970.htm
-https://perlitasperiodisticas.wordpress.com/2018/12/12/el-choconazo/
-https://www.anred.org/2012/02/05/el-choconazo-la-clase-obrera-se-organiza/
-https://www.lmneuquen.com/el-desenlace-esa-insurreccion-llamada-el-choconazo-n139205