viernes, 3 de octubre de 2008

EDITORIAL


EDITORIAL (nº 167, Octubre 2008)



La “Teoría de los Juegos” de John F. Nash, (matemático, EE.UU., 1928) Premio Nobel en 1994, sostiene que la economía, la política, la diplomacia, la geopolítica y hasta la guerra, son parte de un peligroso juego que culmina indefectiblemente en la “ley de la selva”.

Nash rebate al mal llamado “Padre de la Economía” (individualista) Adam Smith (Escocia, 1723-1790) en su teoría del “laissez faire (dejar hacer, sin límites). Así, los jugadores se alistan en la cancha, frente al tablero de ajedrez o en el entramado de la geopolítica mundial, sin medir las consecuencias ni reparar en los daños sociales para aplicarla.

Precisamente en aquel escenario histórico y pragmático surge el actual coro de voces, letras, e imágenes de los multimedios para continuar difundiendo y maximizando inexactitudes, omisiones y falsedades. Abusan de una permisiva Ley de Radiodifusión redactada por la dictadura al mejor estilo del “laissez faire” de Adam Smith.

Se violan así las mínimas normas de la “verdad histórica” al tiempo que se instala la ley de la selva en los medios. No olvidemos que lo acontecido ayer, hoy ya es historia. En este contexto el Gobierno perdió una importante batalla con el llamado “campo”, que no es otro que el sector hegemonizado por la oligarquía de la Sociedad Rural y los pools de siembra sojeros, (soja: planta leguminosa procedente de Asia), cuyos intereses se encuentran en la vereda de enfrente de las clases populares.

Pese a ello, el Gobierno logró recuperar parcialmente la iniciativa política con varios sonados proyectos: el pago de la deuda al Club de París, la reestatización de Aerolíneas, la sanción de una ley de movilidad jubilatoria, y el amago de pago de la deuda a los “Fondos Buitres”.

De lo expuesto puede inferirse que hay acreedores privilegiados (París, Marsans, Buitres) y acreedores postergados (los jubilados, algunos de más 70 u 80 años). Posiblemente estemos ante un nuevo caso de crimen de lesa humanidad, el de condenar a “los viejos” a irse de este mundo sin lograr una digna jubilación.

Esta ley de movilidad es, además de engañosa, factible de ser burlada por la “autoridad de aplicación”, ya que nadie asegura una ecuanimidad en los índices a que se condiciona (INDEC, Moreno mediante).

¿Habrá que remitirse al dicho popular “hecha la ley, hecha la trampa”?

A esta altura vale una reflexión: ¿Por qué capricho se mantiene a un individuo tan desprestigiado como Guillermo Moreno al frente de la Secretaría de Comercio y el INDEC.? ¿Será todo parte de una política de Estado?

Mientras tanto se montó una intensa campaña publicitaria propagandizando una ley que recién tendrá vigencia en marzo de 2009, pero que hoy debe pagarse con fondos del ANSES.

Es incuestionable que la única manera justa de actualizar las jubilaciones es sobre la base del aumento recibido por los trabajadores en actividad, y en un futuro próximo con el 82% móvil. Lo demás es cháchara discursiva, y no es necesario ser “gorila” para denunciarlo y criticarlo en forma contundente.

La cuestión no termina allí, existe en el país un retrógrado régimen tributario que grava por igual a hijos y entenados: un IVA que castiga por igual a débiles y poderosos, que no condena el enriquecimiento de los grandes monopolios, supermercadistas, terratenientes y latifundistas que gozan de las prebendas que les brinda el “laissez faire” del prehistórico “padre de la economía” Adam Smith, QEPD.

¿No será hora de que otros sean los jugadores que se alisten en la cancha, frente al tablero de ajedrez o en una geopolítica que beneficie a los pueblos y no a los “Hijos del Poder” de turno?

¡Que así sea!

Hasta la próxima