martes, 2 de agosto de 2011

LA CRISIS DE EUROPA


Crónicas del ajuste en Occidente

A veces quienes se dedican a analizar la escritura periodística dicen que las formas de hacer periodismo ya están todas inventadas, que son siempre iguales y que lo único que cambian son los temas. Pero la realidad se empeña siempre en desautorizar a los expertos. Es así que la crisis económica en Occidente está alumbrando un género inédito: las crónicas de las caídas de países que antes eran los ejemplos a seguir por el mundo.

No se trata del caso aislado de un país, sino de la debacle de las economías de varias naciones integrantes de la Unión Europea, que podría culminar con el default del gigante mundial, Estados Unidos. Y no se trata de simples números que midan a las balanzas comerciales: son las vidas de miles de europeos que están al borde del precipicio.

El problema es que los europeos no aciertan con el remedio y eligen la peor medicina: el ajuste económico, esa fórmula que los argentinos conocemos como si la hubiésemos diseñado. Pero ahora quienes siempre vieron estas recetas como algo ajeno, tienen que sufrirlas en carne propia.

La crisis abarca toda la geografía europea. En la Península Ibérica los dos países que la componen tiemblan ante las noticias económicas. Portugal ya dispuso dejar en la calle y sin planes sociales a unos 100 mil trabajadores, que engrosarán un índice de desocupados que ya roza el 13%. La economía se contraerá más por la cantidad de gente que pasará a consumir lo justo y necesario. En España las principales empresas ya acordaron con el gobierno socialista dejar en la calle a miles de trabajadores, que pasarán de ganar buenos sueldos a vivir de la ayuda social.

Si nos mudamos a las Islas Británicas nos encontramos con Irlanda, paradigma de algunos de nuestros políticos que hace un año criticaban a la Presidenta argentina por no seguir la conducta económica irlandesa. Ahora los bonos de ese país fueron calificados de basura por las calificadoras de riesgo y todos los expertos prevén perspectivas muy oscuras.

En Italia, Berlusconi tuvo que dejar de lado sus líos de polleras para preparar un plan de ajuste a fin de que los mercados no se ensañen con la economía de su país. Mientras tanto, la oposición insiste en pedir la renuncia del primer ministro, que por ahora domina la situación.

Sobre Grecia no nos vamos a extender demasiado porque es el tema que más abunda en las noticias, pero ya son varias las idas y vueltas para saber si la salvan o terminan de empujarla al mar Egeo.

La frutilla del postre es Estados Unidos. Siempre lejos de cualquier crisis gracias a su condición de primera potencia mundial, ahora empeora sus datos económicos día a día. Si bien por el momento no va a perder su sitial de liderazgo, la oposición se niega a aprobar las medidas económicas que propone Obama, lo que puede acercarlos peligrosamente al default. Si el país más desarrollado del planeta sufre semejante traspié, es difícil adivinar cuál puede ser el futuro del resto del mundo.

Pablo Salcito