lunes, 2 de noviembre de 2015

JUAN BAUTISTA BAIROLETTO






NACE EL GAUCHO JUAN BAUTISTA BAIROLETTO

“EL ROBIN HOOD DE LAS PAMPAS CRIOLLAS”



“Te vieron mis ojos pibes

encendidos y asombrados”

Héctor Negro



En Argentina y en el mundo, desde la literatura y hasta la sociología fueron recogiendo hechos puntuales y leyendas que retroalimentaron el mito y las historias reales de ciertos personajes reducidos muchas veces a la categoría de bandidos rurales, o simplemente bandidos, forajidos proscriptos por una ley muchas veces creada en forma caprichosa y aplicada por jueces formateados en un sistema no siempre justo y equitativo, apañado generalmente por sectores de un oscuro supra poder en las sombras y también a plena luz.

Bairoletto es uno de los protagonistas más conocido y destacado de esta camada de figuras a semejanza de Robin Hood, arquetípico de héroe y forajido del folclore medieval inglés, inspirado por Ghino di Tacco y considerado el vengador de los sufrimientos del pueblo. Su figura de justiciero fuera de la ley hizo que se vuelva popular, amparado por los humildes en su vida y venerado tras su muerte.





LA LEY… SIEMPRE LA LEY…



 No siempre “la Ley” fue ni es representativa de la imparcialidad y ecuanimidad, muchas veces se impregna de los valores contaminados del legislador y del juez que deba aplicarla. Valga recordar el Código Rural de la provincia de Buenos Aires de mediados de la segunda mitad del siglo XIX, que transcribe textualmente disposiciones de sometimiento casi feudales para la población nativa.

 Se condenaba lo que denominaban "vagancia" y se obligaba a los pobladores sin recursos a solicitar autorización a las autoridades, hasta para transitar por la campaña. Aquel paisano que no portara su "libreta de conchabo" era considerado mal entretenido y perseguido tenazmente por la partida. Estas disposiciones adquieren mayor y mejor control sobre los "vagos" al intensificarse la producción agropecuaria en las dilatadas llanuras recién conquistadas al indio.



AFICHE DE LA PELICULA




“TRAS LOS RASTROS DEL BANDOLERO SOCIAL”



 Distintos historiadores se ocuparon del tema, aunque tal vez el más notorio fuera el inglés Eric J. Hobsbawm que abordó profundamente la problemática del “Bandido Rural” desde sus múltiples facetas, sociales, culturales, religiosas y desde el mismo mito popular. Escribió en 1959 un texto fascinante sobre el bandolero social, ampliado luego en su ensayo Bandits (1969).

 Su hallazgo fue mostrar la universalidad del mito de Robin Hood: el salteador rural empujado fuera de la ley por la injusticia y erigido en héroe de los pobres que se reproduciría con asombrosa uniformidad en las culturas campesinas de cualquier época y latitud. Partiendo de la saga de los "buenos bandidos" del Mediterráneo, Hobsbawm registra personajes similares en toda Europa, China, África y, por supuesto, la América. Su teoría distingue como subtipo al "vengador", cuyo rasgo más saliente no es tanto ayudar a los campesinos sino golpear a sus opresores, lo cual brinda a los oprimidos una gratificación psicológica; caracteriza bandas de jinetes como los haiduks húngaros, que formaron rudimentarias guerrillas de liberación nacional (un equivalente podrían ser nuestras montoneras); y trata como una derivación el "cuasi-bandidismo" ideologizado de los anarquistas expropiadores.

 Para Hobsbawm, tales figuras expresan una forma primitiva o pre política de protesta, propia de las comunidades agrarias arcaicas, cuyo equilibrio se rompe por la penetración del capitalismo; y los bandoleros estarían condenados a extinguirse en la medida en que se afirma el Estado y surgen los sindicatos y partidos modernos.

 Antón Blok, historiador de la mafia siciliana, cuestionando las fuentes en que abrevaba Hobsbawm, enfatizó que algunos bandoleros "heroicos" terminaron actuando al servicio de los poderosos. Aunque Hobsbawm había descripto la complejidad del juego de intereses en que se insertaba el bandido, llevándolo a veces a pactar con los dueños del poder, hoy admite parcialmente la crítica de Blok y reconoce que su trabajo inicial se apoyó en fuentes folklóricas o literarias sin confrontarlas con investigación documental de cada caso. No obstante, gran parte de esa tarea la han cumplido los historiadores que se guiaron por su teoría.

 Hobsbawm acepta asimismo las críticas que señalaron que el bandolero social aparece en áreas rurales más modernas, en contextos capitalistas donde no hay un campesinado tradicional (como lo muestran, en la Argentina del siglo XX, las andanzas de Bairoletto o Mate Cosido), si bien ello se da cuando existe una memoria popular de simpatía por los bandidos populares (algo que, en el caso argentino, provendría del pasado gauchesco).

Hugo Horacio Chumbita (1940, Santa Rosa, La Pampa) es quien más estudió y difundió el tema en nuestro país. Félix Coluccio (1911-2005) no fue ajeno al tema de los cultos, devociones populares e investigaciones folclóricas.

No solo la literatura, sino también las artes y el canto popular trataron el tema, así como el cine y la poesía.

León Gieco enumera en su poema “Bandidos Rurales” a algunos de los tantos que poblaron la pampa, la selva y las montañas de nuestro país.

TUMBA DE BAIROLETTO EN GRAL. ALVEAR MENDOZA




“…Martina Chapanai, bandolera de San Juan,
Juan Cuello, Juan Moreira, Gato Moro y Brunel,
El Tigre de Quequén, Guayama el Manco Frías,
Barrientos y Velázquez, Cardoso y Cubillas,
Gaucho Gil, José Dolores, Gaucho Lega y Alarcón,
bandidos populares de leyenda y corazón
Queridos por anarcos, pobres y pupilas de burdel
Todos fuera de la ley, todos fuera de la ley…”
 


JUAN BAUTISTA BAIROLETTO



Hijo de una pareja de inmigrantes italianos, nació en Santa Fe el 11 de noviembre de 1894. Su familia se radicó en la provincia de La Pampa, en una zona triguera que abarcaba Castex y Monte Nuevo. Desde joven tuvo problemas con la policía, al matar a un comisario de la ciudad de Eduardo Castex, provincia de La Pampa, llamado Elias Farach, en una disputa amorosa por una prostituta del lugar. A partir de allí deberá vivir prófugo de la justicia.

Debe moverse en ambientes peligrosos como casas de juego y prostíbulos. Fue asaltante de caminos, sosteniendo tiroteos con la policía de Castex y otras localidades de La Pampa y provincias vecinas, planificó resonantes asaltos a bancos y hacendados. Era considerado el vengador de los sufrimientos de sus amigos y su figura de justiciero fuera de la ley hace que se vuelva popular, convirtiéndose en un mito.

La gente lo ayudaba a huir, y cuando se refugiaba en un lugar le hacían llegar mensajes para prevenirlo, le proporcionaban alimentos, abrigo y cuidados. Como corresponde a la leyenda robaba a los ricos y ayudaba a los pobres, repartiendo lo obtenido entre sus amigos, protectores y gente necesitada.

Fue un héroe para los chacareros y los peones de la pampa seca, los hachadores del monte, los puesteros de las travesías y los paisanos indios de la meseta; recorrió el país desde la cordillera patagónica hasta las selvas del Chaco, donde se juntó con la famosa banda de Mate Cosido, pasando por la estación Once y el barrio porteño de Barracas; se mezcló en las rivalidades políticas de la época del yrigoyenismo, en La Pampa y Mendoza y participó de la agitación agraria de los anarquistas.

En la década de 1930, se lo hacía responsable de cualquier asalto o muerte ocurrida, sus supuestas acciones se multiplicaban, estaba al mismo tiempo en varios lugares diferentes, parecía un fantasma que la policía perseguía sin resultados.

A principios de los años cuarenta se organiza una persecución dispuesta a terminar con él. Lo sorprendieron y le dieron muerte en la madrugada del 14 de septiembre de 1941, en General Alvear, Mendoza. Lo velaron en el Comité Demócrata de dicha localidad. A su funeral asistieron miles de personas llegadas desde La Pampa.

 “El último de los bandidos románticos”, como lo llama cariñosamente la gente, ha muerto y con su fin nace, en el corazón de los humildes, un mito. Un protector que los cuida y los guía, tanto como lo cuidaron a él en la tierra. Juan ha muerto, recordemos su último mensaje, repetido en varias ocasiones ante sus amigos:



" ... Los que me lloran por muerto que dejen ya de llorar; viviré en el alma del pueblo, nadie me podrá matar"


TELMA CEBALLOS ESPOSA DE BAIROLETTO: FALLECIÓ A LOS 101 AÑOS EL 23.5.2014




 Sus restos descansan en el cementerio de Gral. Alvear Mendoza, en un pequeño mausoleo levantado con las contribuciones de sus fieles. Concurren a homenajearlo hombres y mujeres que ofrendan flores, crucifijos, placas y objetos diversos para pedirle que proteja sus familias, trabajo, salud, amor, etc. Algunos devotos recorren de rodillas la distancia entre la entrada del cementerio y su tumba. Aún hoy, algunos pampeanos se ufanan de que sus abuelos hubieran "protegido" a Bairoletto y recuerdan anécdotas vinculadas a este gaucho que fue el último "gaucho alzado" que marca el fin de una época.

Con su muerte nace el mito y la veneración, el mismo que nació con la muerte de decenas de “gauchos alzados”, como Mate Cosido o Antonio Mamerto Gil Núñez, “El Gauchito Gil”, del que se levantan centenares de altares a la vera de todos los caminos del país.

Telma Ceballos, su compañera durante 20 años de la vida nómade de los perseguidos por la justicia, falleció el 23 de mayo de 2014 a los 101 años.



 Proyección artística

 La proyección artística de su figura abarca una novela (Bairoletto, de J. C. Marcelo Calvo) y una obra de teatro (Lo llaman Bairoletto, de Telma Ceballos). En las artes plásticas está representado por un dibujo de Aquiles Badillo. En cine se realizó en 1985, la película dirigida por Atilio Polverini “Bairoletto, la aventura de un rebelde”, protagonizada por Arturo Bonin y gran elenco, y finalmente está presente en las letras de milongas, camperas y décimas de la música popular pampeana. 



 "San Bautista Bairoletto"


Amparaba al que debía,
al pobre, al necesitao,
al que era castigao,
y a aquel que nada tenía.

Lo acusaron de bandido
milicos y poderosos,
y políticos golosos
que intereses protegían.

Mas ya ha de llegar el día
que se sepa la verdad
y así la comunidad
grite al cielo con respeto:

¡San Bautista Bairoletto,
la pampa te ha de vengar!


Autores: Arbelo y Gobi.





                                                            Miguel Eugenio Germino






Fuentes:

-Chumbita, Hugo, “Bairoletto, el último bandido romántico”, en Todo es Historia nº 20, diciembre de 1968.

-Coluccio, Félix, Cultos y Canonizaciones Populares de Argentina, Ediciones Colihue, Arg. 1986.

-Diccionario de Mitos y Leyendas - Equipo NAyA  http://www.cuco.com.ar/

-Hobsbawm Eric, Rebeldes Primitivos, Ariel, Barcelona, 1974.

-http://www.elortiba.org/pdf/Bairoletto.pdf

-http://www.taringa.net/posts/info/1667129/Bandidos-Rurales-Leon-Gieco-Las-Historias.html








1 comentario:

Anónimo dijo...

MÁS ALLÁ DE LA FRONTERA... VAIROLETO. Historia y leyenda de un bandolero
Néstor A. Rubiano
Colección Tierra Nuestra- Ediciones Corregidor
Es indudable que mucho se ha escrito sobre la vida de Juan B. Vairoleto, una verdadera leyenda del universo rural argentino. Amén de ello, la figura de este hombre cruzó fronteras, fue cuento de fogón en los altos del camino de los troperos y se acercó a las brasas ardientes del imaginario popular para que la gente lo convirtiera, más que en leyenda, en el ideario social de una época signada por los desencuentros argentinos. Néstor A. Rubiano, escritor e investigador pampeano, ha vuelto a reincidir sobre Vairoleto. Hoy completa su labor anterior con una obra de prosa sencilla y directa, mostrando el perfil de un Vairoleto casi desconocido para sus biógrafos y dejando que la narrativa vaya entrelazando pasiones, traiciones, encuentros y desencuentros, al tiempo que desmitifica errores históricos y ordena las efemérides vairoleteanas con suma prolijidad. Rubiano dibuja en sus relatos la ancha geografía donde le tocó actuar al bandido Vairoleto, y describe los personajes y los sucesos hasta los mínimos detalles. El libro tiene pasajes con las confesiones de Telma Ceballos, la mujer de Vairoleto, que explica la personalidad de su marido, sus tics, el amor por sus hijas y a la libertad, el odio a la traición, a la hipocresía y a los burdos personajes de una sociedad y de una época con policías ineficientes, políticos inescrupulosos y patrones explotadores. Rubiano, en definitiva, cuenta una historia con múltiples vivencias y nos deja otro libro para el análisis, el estudio, pero por sobre todas las cosas, un invaluable hallazgo histórico literario que nos permite ilustrarnos mejor y poder discutir con pruebas en la mano quién fue y cómo era el bandido Vairoleto.
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Libro declarado de Interés legislativo en 2010
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Libro declarado de Interes Municipal en 20 municipios de pueblos y ciudades de cuatro provincias Argentinas.
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Actualmente, la obra se comercializa en otros idiomas en formato PDF