sábado, 1 de junio de 2013

BETY CASOY Y ROMUALDO QUIROGA






“Tiempo lindo” el de Bety Casoy y Romualdo Quiroga

Bety, ¿quiere contarnos sobre su infancia y cómo logró lo que se propuso?
–Nací el 1º de junio de 1939 en Curupayti, pueblo de la provincia de Santa Fe. Desde pequeña amé la radio y la comunicación. Mis padres fueron Sofía y Jacobo Casoy. Mi abuelo era amigo del padre de Blackie y solía jugar al ajedrez con él, en Moises Ville. Junto a mi familia llegamos a Buenos Aires, a mí me encantaba escuchar por radio La pandilla Marilin, al punto que me lo propuse y logré integrarme al grupo. Luego vino el ISER en las carreras de actriz y locución. Entré al “mundo del espectáculo” en radionovelas y animación. Fui presentadora en el Teatro Tabaris; Ángel Eleta me eligió como modelo en una revista teatral junto a Adolfo Stray y Tita Merello. En el trato diario, yo le decía “señora” y Tita me llamaba “piba”.
En teatro participé en: Betina (Compañía de Eva Franco); Mujeres a domicilio (Alberto Anchart); Dos señores atorrantes (Tincho Zabala y Mariano Bauzá); Somos nietos de una abuela (Claudia Lapacó); Nanumcú (Juan José Míguez). En revistas actué en El Nacional y Maipo, en la pieza Buenas noches Buenos Aires, con Virginia Luque, Mariano Mores, Beba Bidart y la actuación de Hugo del Carril.
Fue muy importante para mí la gira por el interior que hicimos con Juan Verdaguer, Zulma Faiad, Roberto Yanés, “Buenos Aires de seda y percal” con Mirtha Legrand, Mariano Mores, Enrique Dumas, Néstor Fabián, El Chúcaro, Norma Viola.
En radio protagonicé Mamá no quiere casarse, con Leonor Rinaldi (hacía de su hija) y actué en La Revista Dislocada.
En televisión hicimos ¡Qué mundo de juguete! (Pepe Biondi), Todo el año es Navidad, La nena (en su primera versión), Risas y sonrisas, con Juan Verdaguer, un caballero y señor del humorismo, y con Maurice Jouvert, otra gran persona y Nelly Beltrán (un personaje humano).
No quisiera olvidarme de recordar a la muy gran actriz Olga Zubarry, una amiga entrañable, que me invitaba a tomar el té en su hermosa casa. Fue compañera de mi marido: Romualdo Quiroga, un gran actor, también fallecido.
Quisiera comentar un puñado de las actuaciones de Romualdo, que partió cuando aún podía desarrollar su capacidad artística.
Actuó en Un guapo del 900, con Milagros de la Vega; La mujer del domingo, con Rosa Rosen; La noche de la basura, junto a Idelma Carlo; El deseo bajo los olmos (Malvina Pastorino), Descienda del árbol mi general, con Ernesto Bianco.
En televisión intervino en numerosos programas, puedo recordar El hombre que volvió de la muerte, Los hermanos, Las vendedoras, Nostalgias del tiempo lindo, Malena, Operación Ja Ja, La estación de Landriscina.
Y en el cine actuó destacadamente en La morocha, Carne, Gitano, El último montonero, Ahorro y préstamo para el amor, La sangre y la semilla, y varios otros filmes.
Bety ¿de qué habla su paso por el escenario de la vida?
–Me encanta el humor, es la sal de la vida. Hay que valorar la vida y vivir cada instante, olvidar lo malo y vivir con alegría. Yo siempre lista para actuar y poder expresarme.
A todos mis compañeros los recuerdo con amor. La actuación es una manera de ofrecer la sensibilidad personal; es la verdadera esencia de la vida. El público es quien juzga la actuación, el talento para llegar a divertir, conmover, encantar o simplemente ser un espejo de la realidad.

Natan Blum




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