sábado, 5 de marzo de 2016

LA CAJA NACIONAL DE AHORRO POSTAL



  CAJA NACIONAL DE AHORRO POSTAL

EDIFICIO DE LA EX CAJA EN EL AÑO 1945




Hacia el límite Este de Balvanera ya en los umbrales de Monserrat, se levanta el monumental edificio de la Caja Nacional de Ahorro Postal, todo un emblema del ahorro popular en tiempos pasados, de escasa o nula inflación.

Fundada el 5 de abril de 1915 durante el gobierno de Victorino de la Plaza, se ubicó originalmente en Talcahuano y Viamonte, y tras recorrer otros edificios pasó a Callao y Bartolomé Mitre, hasta recalar definitivamente en este gran edificio de Hipólito Yrigoyen y Solís, estilo contemporáneo, obra de los arquitectos Héctor Morelli, J.R. Ferroina y Alejandro Maneroff. La piedra fundamental se colocó en 1938 y se inauguró cuatro años más tarde, en 1942.

Es una construcción con basamento, desarrollo y cornisa en materiales de gran calidad. Su planta baja fue resuelta hacia el exterior y hacia un patio interior que le aporta luz adicional, cuenta con techos de vidrio que permiten la iluminación al patio central. El edificio consta de dos subsuelos, planta baja, entresuelo y nueve pisos altos.

El frente está revestido con granito claro de Suecia lustrado, hasta el balcón del segundo piso. El correspondiente a este piso, los balcones del tercero y el motivo decorativo sobre la entrada principal, son también de granito, pero martelinado. El resto del frente del edificio está revestido con travertino blanco de San Juan, sin taponar y pulido.

Las puertas de acceso principales son de bronce, las secundarias y las rejas de las ventanas son de hierro. Todas las ventanas del frente y exteriores son de hierro, con perfiles de doble contacto. La iluminación del frente de los salones de la planta baja se gradúa con persianas de tablillas de accionamiento vertical.

El gran hall de doble altura ubicado en la planta baja, está revestido con mármol italiano Imperial lustrado. El piso está formado por grandes placas de este material con vetas cruzadas. Los zócalos, los filetes del piso y los capiteles de las columnas son de mármol de los Alpes. De los mismos materiales son los pupitres. Las rejas de los mostradores y los artefactos de luz aplicados son de bronce como la portada de entrada. La baranda alrededor del hall en el piso alto es de hierro con aplicaciones de bronce. La luz cenital se proporciona por un cielorraso casetonado, transparente, terminado con azotea plana de baldosas de vidrio Masluz.



ANTIGUA LIBRETA DE AHORRO


La planta baja y el primer piso fueron dedicados a la atención del público, con mostradores que sumaban 120 metros lineales de ventanillas: reintegros, reembolsos, pagos, registro de firmas. Hoy en día, este gran hall principal es la sala de lectura pública de la Biblioteca del Congreso de la Nación. Todo fue revestido en mármol imperial italiano y adornado con mesas del mismo material y faroles de bronce de estilo art déco diseñados a medida, que hasta hoy se conservan, con otra función.

En 1946 La Caja entró en el negocio de los seguros con buena repercusión comercial. Décadas más tarde, en 1973, pasó a denominarse Caja Nacional de Ahorro y Seguro, y conservó ese nombre hasta su privatización en 1994, durante la administración Menem.

Actualmente, en una actividad ajena a su origen, se denomina Caja de Ahorro y Seguro S.A. Dedicada exclusivamente a la comercialización de seguros generales, de vida, de retiro, y como Administradora de Riesgos del Trabajo (ART), se ubica en otra sede, ya que este edificio pasó, mediante donación, a la órbita del Senado de la Nación.

Así quedó como anexo al Senado y funciona en el edificio la Biblioteca del Congreso, que cuenta con tres millones de piezas bibliográficas. Su sala de lectura tiene capacidad para 4.500 personas y posee 40 computadoras con acceso a Internet. Es visitada por casi mil personas por día, principalmente jóvenes estudiantes. Los pisos superiores corresponden a oficinas de los senadores nacionales.

La historia explica que en aquel entonces, en 1915, fue el diputado cordobés Arturo Mateo Bas quien proyectó la ley de creación de la Caja Nacional de Ahorro Postal, con la intención de fomentar el hábito del ahorro y la previsión, enseñanza que se materializó originalmente en las escuelas de todo el país cuando los alumnos guardaban sus pequeños ahorros comprando estampillas para pegarlas en los boletines, que luego eran admitidos en las filiales de la Institución y en las agencias de correos y estafetas (una de estas funcionó en nuestra Base Marambio). Un grato recuerdo de la infancia de los pibes de aquellos años, sistema que cayó en desuso al instalarse el mal incontrolable llamado inflación. Quién no guardó de recuerdo una de aquellas libretas históricas aún con un saldo a su favor totalmente devaluado y olvidado…

Un diputado cordobés sembró la semilla del ahorro, que malograron entre otro cordobés devenido a ministro privatista Domingo Cavallo, y un riojano presidente liquidador del patrimonio nacional.

ANTIGUA PROPAGANDA DE AHORRO ESCOLAR


En abril de año 2015 la institución conmemoró su centenario, aunque ya desprovista de su esencia originaria. "La Caja es un sentimiento que no puede paraaaar", fue el cántico que, en medio de la celebración realizada en el edificio central de la calle Fitz Roy por los 100 años de su fundación, atronaba en un ambiente pleno de emociones y recuerdos de varias generaciones que se confundieron entre alegrías y penas, y con una acercamiento no muy común, entre gremialistas, personal y directivos, casi una fantochada de la metamorfosis operada por aquella institución pública.

La mítica Caja de Ahorro fue algo muy particular, como una especie de gran familia, todo ello marcado por el compañerismo y, en especial, como hecho más saliente, en la atención respetuosa y paciente que se les daba a aquellos clientes que merecían atención especial. Y si como ello fuera poco, hubo hasta algunos de los integrantes de ese personal que excedieron las fronteras de la Caja, tales los casos de figuras ilustres en el campo de las letras como fue el caso de Marco Denevi (autor de tantísimas obras literarias y teatrales, entre las cuales se destacó la famosa novela Rosaura a las diez). A su vez fueron parte del personal, Osvaldo Calatayud, un personaje irónico y dicharachero en su trayectoria que se convirtió en director del teatro Nacional Cervantes; el escritor humorista Pedro Pernías, nacido en España y quien, con el seudónimo Jordán de la Cazuela, escribía libretos para el gran Tato Bores y en la recordada revista Tía Vicenta entre otros tantos, sin pasar por alto al director artístico del teatro San Martín, Oscar Álvarez Monet. Inclusive el actor Carlín Calvo incursionó en las filas del personal de la Institución.


AIDA Y UNA RÉPLICA DE LA ESTATUILLA CLASICA DEL AHORRO POPULAR



La Nena de La Caja de Ahorro, símbolo impreso en toda la documentación y propaganda del organismo, era Aída Ferrari de Troller, quien al crearse la Caja, en 1914, posó para su padre, el escultor que modelaba el símbolo de la institución. La pequeña, hoy de jóvenes 90 años vive en el barrio de Flores, y cuenta anécdotas y recuerdos de la época. En ese momento, la flamante institución utilizó un dibujo de Ernesto de la Cárcova (1867-1927), realizado en 1909 con destino a una entidad bancaria.

Sin embargo, por iniciativa de un funcionario de la Caja, Arturo Macchi, se realizó el dibujo al bronce, y recién entonces se obtuvo el grabado definitivo para la estampilla. Para esa tarea, fue convocado el escultor italiano Nicolás Antonio Ferrari (1867-1935), precisamente el padre de Aída. Teniendo el boceto de De la Cárcova como guía, Ferrari buscó el modelo entre sus dos hijitas, de seis y ocho años.



Miguel Eugenio Germino



Fuentes




-http://palermoviejo.mforos.com/374107/3591214-voyage-virtuel-en-argentine-viaje-virtual-a-argentina/?pag=8









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