HEBE HISTÓRICA LUCHADORA DESDE EL PRINCIPIO
24 de marzo de 1976
A 50 AÑOS DEL GOLPE CIVICO MILITAR ECLESIASTICO
Aquel 24 de marzo, Argentina
caía en la más brutal dictadura de su historia. Represión,
secuestros, torturas, violaciones, desapariciones, apropiación de bebés, cárceles
clandestinas y cuántas más tropelías
imaginables. Durante los casi 8 años que duró aquella
noche negra, hasta el 10 de diciembre de 1983, el país y su gente padecieron la sistemática violación masiva a los
derechos humanos, la persecución política, censura y desaparición forzada de
unas 30.000 personas, marcando un antes y un después en la historia del país.
CAUSAS Y EFECTOS
La política económica de la Dictadura quedó a cargo de los sectores
civiles que promovieron el golpe de Estado. Bajo
el liderazgo del empresario y estanciero José Alfredo Martínez de Hoz,
se puso en práctica una serie de reformas económicas radicales, siguiendo las
doctrinas neoliberales de la Escuela de Chicago, que tendieron a desmontar el estado de bienestar,
desindustrializar y concentrar la economía argentina y fomentar al sector financiero y al
campo.
EL GOBIERNO DE ISABEL MARTINEZ Y EL GOLPE
El tercer mandato de Juan D. Perón con Isabel Martínez como
vice (1973-1976) en Argentina, se caracterizó por una aguda crisis económica,
inflación descontrolada y violencia política extrema, que se agudizó tras la
muerte de Perón y el débil y manipulable gobierno de Isabel, que culminó
justamente con el golpe del 24 de marzo de 1976, cuando la sangrienta
dictadura cívico-militar se adueñaba del país y ponía en marcha, desde el
Estado, un plan sistemático de exterminio de quienes soñaban con construir un
mundo mejor. No dejaron crímenes por perpetrar y vidas por cegar. Espiaron,
persiguieron, secuestraron, aplicaron inimaginables e infinitamente crueles
métodos de tortura, asesinaron, desaparecieron a sus víctimas, robaron todo lo
que estuviera al alcance de sus manos ensangrentadas y prostituyeron palabras
como “patria”, “derechos humanos”, “democracia” y “justicia”.
LA ESENCIA DE LA DICTADURA
Como era de esperar, la esencia genocida de la dictadura, actuó con
absoluta impunidad de acuerdo con otras dictaduras de la región y sus acciones
fueron impulsadas y coordinadas desde Estados Unidos en el marco del proyecto
continental de reorganización y reafirmación del dominio neocolonial del
imperio, concebido por Henry Kissinger durante la administración Nixon. El proyecto era de amplio
espectro y cubría asuntos económicos, estratégicos, militares y políticos, entre
los cuales se incluía la “Operación Cóndor”,
destinada a conseguir la eliminación del adversario a nivel continental. Se había perpetrado un nuevo
golpe de Estado cívico-militar que, al igual que los anteriores, contaba
con el apoyo de importantes sectores: los grandes grupos económicos, nacionales
y extranjeros; ciertos comunicadores sociales que colaboraron en la preparación
de la sociedad para aceptar el golpe como única alternativa para salir de la
crisis; la jerarquía católica; dirigentes políticos y sindicales que, aunque no
dieron un apoyo explícito, tampoco se pronunciaron claramente en contra. El
nuevo gobierno contaba también con el desconcierto y las expectativas de una
población que, harta del desastroso gobierno de Isabel Perón y de la violencia
cotidiana, pensaba que un “gobierno de orden” traería las soluciones esperadas de líderes y
militantes populares a escala regional.
Las madres que buscaban sus hijas e hijos fueron tratadas como “locas”,
con la escandalosa complicidad de los medios de difusión (que desde entonces no
cesan de dar “lecciones de democracia y republicanismo”) y el sonambulismo de
una sociedad que enfrentaba el día a día con una mezcla variable de
indiferencia, terror e incredulidad. Pero las madres, persistieron. Otros
organismos de derechos humanos se plegaron a sus luchas y finalmente la
dictadura fue derrotada, aunque tardó más de un año en abrir paso a la democracia.
Hoy, cuando recordamos ese momento aciago de nuestra historia, es preciso también reconocer que la sociedad tardó
demasiado tiempo en reaccionar. Faltaron reflejos. No lo hizo al ver el huevo
de la serpiente, o ni bien aparecieron los primeros signos de la tragedia.
Durante mucho tiempo madres, abuelas y
organismos sobrevivieron casi en el ostracismo. Después de un largo y doloroso
aprendizaje, las cosas han cambiado.
Definitivamente. Hoy la consigna “memoria, verdad y justicia” es una
cláusula fundamental e innegociable del consenso social construido por largas
décadas de lucha. Aquella tragedia no debe volver a ocurrir. Hay que recordarla
siempre, pero sabiendo que, en un mundo como el actual, es una amenaza
constante en la que no se pueden bajar los brazos. Los monstruos de aquel apocalipsis
todavía están agazapados a la espera del momento oportuno. Esto no es paranoia, es una realidad, que se comprueba
mirando atentamente las atrocidades perpetradas en América y en el mundo por EE.UU. con la
presidencia de Trump, que necesita reafirmar el
dominio de su “patio trasero”, ahora más acosado que nunca por el ascendente
papel de China y Rusia en los asuntos internacionales. Para ello recurrirá a
cualquier método. Con las pseudodemocracias y la
forma de reinstaurar gobiernos dóciles, con apariencia democrática, pero que
guardan esencias de dictaduras reaccionarias, con un mascarón de proa civil.
EL PLAN HACIA EL FUTURO
La historia de violaciones a los derechos humanos, las desapariciones
forzadas y la represión estatal, exige que la
sociedad se mantenga alerta frente a discursos que pretenden borrar la memoria
de quienes sufrieron y resistieron. En un
momento institucional complejo, cuando desde el actual gobierno se alienta el
olvido y se pretende amnistiar a los genocidas ya juzgados, y cuando la mayoría
de aquellos fallecieron, muchos en la impunidad. Por eso se debe estar en
constante estado de alerta. Y gritar con fuerza: ¡Nunca más!
Miguel Eugenio Germino
Fuentes:
- https://atilioboron.com.ar/a-57-anos-de-la-noche-de-los-bastones-largos/
-
https://elhistoriador.com.ar/a-38-anos-del-golpe-civico-militar/
-
https://nuso.org/articulo/iglesia-y-dictadura-la-experiencia-argentina/



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