viernes, 27 de febrero de 2026

A 50 AÑOS DEL GOLPE DEL ´76

 

           HEBE HISTÓRICA LUCHADORA DESDE EL PRINCIPIO 

24 de marzo de 1976

A 50 AÑOS DEL GOLPE CIVICO MILITAR ECLESIASTICO

 

Aquel 24 de marzo, Argentina caía en la más brutal dictadura de su historia. Represión, secuestros, torturas, violaciones, desapariciones, apropiación de bebés, cárceles clandestinas y cuántas más tropelías imaginables. Durante los casi 8 años que duró aquella noche negra, hasta el 10 de diciembre de 1983, el país y su gente padecieron la sistemática violación masiva a los derechos humanos, la persecución política, censura y desaparición forzada de unas 30.000 personas, marcando un antes y un después en la historia del país.



                      LAS CÚPULAS Y LA IGLESIA


CAUSAS Y EFECTOS


La política económica de la Dictadura quedó a cargo de los sectores civiles que promovieron el golpe de Estado. Bajo el liderazgo del empresario y estanciero José Alfredo Martínez de Hoz, se puso en práctica una serie de reformas económicas radicales, siguiendo las doctrinas neoliberales de la Escuela de Chicago, que tendieron a desmontar el estado de bienestar, desindustrializar y concentrar la economía argentina y fomentar al sector financiero y al campo.


EL GOBIERNO DE ISABEL MARTINEZ Y EL GOLPE


El tercer mandato de Juan D. Perón con Isabel Martínez como vice (1973-1976) en Argentina, se caracterizó por una aguda crisis económica, inflación descontrolada y violencia política extrema, que se agudizó tras la muerte de Perón y el débil y manipulable gobierno de Isabel, que culminó justamente con el golpe del 24 de marzo de 1976, cuando la sangrienta dictadura cívico-militar se adueñaba del país y ponía en marcha, desde el Estado, un plan sistemático de exterminio de quienes soñaban con construir un mundo mejor. No dejaron crímenes por perpetrar y vidas por cegar. Espiaron, persiguieron, secuestraron, aplicaron inimaginables e infinitamente crueles métodos de tortura, asesinaron, desaparecieron a sus víctimas, robaron todo lo que estuviera al alcance de sus manos ensangrentadas y prostituyeron palabras como “patria”, “derechos humanos”, “democracia” y “justicia”.


                 LAS PRIMERAS RONDAS A LA PIRÁMIDE

LA ESENCIA DE LA DICTADURA


Como era de esperar, la esencia genocida de la dictadura, actuó con absoluta impunidad de acuerdo con otras dictaduras de la región y sus acciones fueron impulsadas y coordinadas desde Estados Unidos en el marco del proyecto continental de reorganización y reafirmación del dominio neocolonial del imperio, concebido por Henry Kissinger durante la administración Nixon. El proyecto era de amplio espectro y cubría asuntos económicos, estratégicos, militares y políticos, entre los cuales se incluía la “Operación Cóndor”, destinada a conseguir la eliminación del adversario a nivel continental. Se había perpetrado un nuevo golpe de Estado cívico-militar que, al igual que los anteriores, contaba con el apoyo de importantes sectores: los grandes grupos económicos, nacionales y extranjeros; ciertos comunicadores sociales que colaboraron en la preparación de la sociedad para aceptar el golpe como única alternativa para salir de la crisis; la jerarquía católica; dirigentes políticos y sindicales que, aunque no dieron un apoyo explícito, tampoco se pronunciaron claramente en contra. El nuevo gobierno contaba también con el desconcierto y las expectativas de una población que, harta del desastroso gobierno de Isabel Perón y de la violencia cotidiana, pensaba que un “gobierno de orden” traería las soluciones esperadas de líderes y militantes populares a escala regional.

Las madres que buscaban sus hijas e hijos fueron tratadas como “locas”, con la escandalosa complicidad de los medios de difusión (que desde entonces no cesan de dar “lecciones de democracia y republicanismo”) y el sonambulismo de una sociedad que enfrentaba el día a día con una mezcla variable de indiferencia, terror e incredulidad. Pero las madres, persistieron. Otros organismos de derechos humanos se plegaron a sus luchas y finalmente la dictadura fue derrotada, aunque tardó más de un año en abrir paso a la democracia. Hoy, cuando recordamos ese momento aciago de nuestra historia, es preciso también reconocer que la sociedad tardó demasiado tiempo en reaccionar. Faltaron reflejos. No lo hizo al ver el huevo de la serpiente, o ni bien aparecieron los primeros signos de la tragedia. Durante mucho tiempo madres, abuelas y organismos sobrevivieron casi en el ostracismo. Después de un largo y doloroso aprendizaje, las cosas han cambiado. Definitivamente. Hoy la consigna “memoria, verdad y justicia” es una cláusula fundamental e innegociable del consenso social construido por largas décadas de lucha. Aquella tragedia no debe volver a ocurrir. Hay que recordarla siempre, pero sabiendo que, en un mundo como el actual, es una amenaza constante en la que no se pueden bajar los brazos. Los monstruos de aquel apocalipsis todavía están agazapados a la espera del momento oportuno. Esto no es paranoia, es una realidad, que se comprueba mirando atentamente las atrocidades perpetradas en América y en el mundo por EE.UU. con la presidencia de Trump, que necesita reafirmar el dominio de su “patio trasero”, ahora más acosado que nunca por el ascendente papel de China y Rusia en los asuntos internacionales. Para ello recurrirá a cualquier método. Con las pseudodemocracias y la forma de reinstaurar gobiernos dóciles, con apariencia democrática, pero que guardan esencias de dictaduras reaccionarias, con un mascarón de proa civil.


EL PLAN HACIA EL FUTURO


La historia de violaciones a los derechos humanos, las desapariciones forzadas y la represión estatal, exige que la sociedad se mantenga alerta frente a discursos que pretenden borrar la memoria de quienes sufrieron y resistieron. En un momento institucional complejo, cuando desde el actual gobierno se alienta el olvido y se pretende amnistiar a los genocidas ya juzgados, y cuando la mayoría de aquellos fallecieron, muchos en la impunidad. Por eso se debe estar en constante estado de alerta. Y gritar con fuerza: ¡Nunca más!


Miguel Eugenio Germino

Fuentes:

- https://atilioboron.com.ar/a-57-anos-de-la-noche-de-los-bastones-largos/

- https://elhistoriador.com.ar/a-38-anos-del-golpe-civico-militar/

- https://nuso.org/articulo/iglesia-y-dictadura-la-experiencia-argentina/




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