Editorial marzo 2026 al nº 369
Al cierre de esta edición se registraba una fuerte tensión
en el gobierno de Milei, con paros generales y protestas masivas en contra la
reforma laboral, que logó aprobar exprés, mediante la extorsión y la compra
de votos. “Banelco 2026”, más que una reforma, es una verdadera
destrucción completa del aparato protector de los trabajadores, rompiendo leyes laborales fundamentales logradas
durante más de 80 años.
Se produce así una vulnerabilidad laboral jamás vista y
pensada, con ajustes económicos que registran debates intensos en la sociedad. El
gobierno logró colonizar el Congreso.
La traición de gobernadores –que ascendieron con
votos peronistas y luego vendieron su alma al diablo por cuatro monedas–,
estará por verse lo que consiguen. Hay provincias además a las que dejaron
afuera.
La creciente ola de despidos industriales, la recesión
brutal, el cierre de empresas –como “FATE” con más 80 años y
líder en la materia–, los recortes salariales y la tensión laboral y social
explotaron con el contundente paro de la CGT y
las dos CTA del 19 de febrero.
Conflicto industrial y el
cierre de la fábrica FATE, fueron la gota que rebalsó el vaso, con casi 1.000 despidos directos y otros
tantos indirectos, se
ha intensificado la preocupación por el impacto de la política económica en el
sector industrial. La próxima movida será colocar jueces que garanticen la
regresión laboral. Se vaticina una avalancha de juicios laborales.
Con esta ley, no queda nada para negociar, todos y cada uno
de sus 213 artículos representa una pérdida de dignidad para los trabajadores. No existe posibilidad de ninguna negociación, solamente
corresponde pararse frente a ella, rechazándola de manera absoluta.
El engendro anti obrero, incurre
en más de 100 ilegalidades, viola varios artículos de la Constitución Nacional,
tratados internacionales como la Convención Americana, el Pacto Internacional
de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y el Pacto Internacional de
Derechos Civiles y Políticos y hasta contradice la
doctrina de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Es una legislación con
un claro espíritu anti trabajador, al atacar
esencialmente los derechos logrados en luchas de muchísimos años: la jornada laboral podrá extenderse a 12 horas, la indemnización
pagarse en cuotas y con el FAL, el trabajador activo y los jubilados, terminarán pagando
la indemnización de un par despedido. Se fraccionan las vacaciones a gusto de
las patronales. También se verá seriamente comprometido el derecho a protestar
y a hacer huelga. Es decir, se cercenan derechos
laborales, se quita protección normativa y se ataca a la actividad sindical
para evitar protestas.
Se completa el panorama actual con una complicación en el
orden internacional, con un supuesto "imperialismo renovado" que
utiliza golpes institucionales y económicos en Latinoamérica y el mundo –con
Venezuela, Cuba e Irán como principales afectados–, Argentina enfrenta
una severa "crisis de soberanía" y sumisión que repercute en lo
económico, con la apertura total de las importaciones, lo que produce la
quiebra de PyMES y hasta de grandes empresas.
En la geopolítica global, el mundo vive un desequilibrio complejo y multipolar,
superando la simetría anterior, con Argentina alineada al extremo con EE.UU., en una riesgosa apuesta
de pronóstico reservado, que tendrá futuros y graves perjuicios.
Es necesaria una profunda autocrítica dentro del campo
popular –y especialmente en el peronismo– ante el cambio de
paradigma y la falta de respuesta efectiva a esta ultraderecha arraigada en el
poder.
Hasta la Próxima
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