GUAPOS - CUCHILLOS Y TANGO
JORGE LUIS BORGES, LOS GUAPOS DEL ABASTO Y EL TANGO
Jorge Luis Borges, aunque
vivía en el barrio de Palermo, recreó siempre, en su obra, al Abasto y sus
alrededores, como un espacio mítico de arrabal y orilla poblado de cuchilleros,
guapos y memorias nostálgicas, a menudo a través de la figura de Evaristo
Carriego (1883-1912), reconocido como el poeta que dio identidad literaria
al arrabal porteño, plasmando la vida humilde de los conventillos, cuchilleros,
costureras y patios de barrio, incluyendo zonas aledañas al Abasto y Palermo.
Su obra, nostálgica y tanguera sin escribir tangos, retrató la rutina
suburbana, siendo Borges quien lo rescata como el "inventor" del
suburbio como motivo literario.
Más que un lugar geográfico preciso, el Abasto borgiano
representa el suburbio porteño de principios del siglo XX, la milonga y el
tango criollo.
Borges sentía una profunda fascinación por la figura del
guapo, el malevo y el compadrito del Abasto, viéndolos como símbolos de una
Buenos Aires mítica, orillera y basada en la "ciega religión del
coraje". A través de sus relatos, evocaba la violencia del cuchillo, las
casas malas y personajes arquetípicos, como “El Noi”, malevo del Abasto que fue
asesinado por un revólver, representando el fin de la era cuchillera.
Supo transformar el Abasto y
Palermo en símbolos de un Buenos Aires antiguo, un "submundo" de
cuchilleros que reinventó con más imaginación que documentos históricos, aunque
de la mano del Noi supo recorrer la zona y
compenetrarse de aquel submundo, evoca el entorno de la calle Tucumán y las
carretas del Once, conmemorando el pasado desde la añoranza.
Carlos Gardel, Evaristo Carriego y el viejo mercado
inaugurado en 1893, pasaron a formar parte, en su obra, de aquella geografía,
de la ciudad vieja, de la que tampoco es ajeno el tango, con el que mantuvo una
relación compleja y ambivalente, viéndolo no como un baile actual, sino como la
memoria mítica de un Buenos Aires arrabalero, compadrito y valiente. Definió el
tango primitivo (y especialmente la milonga) como un símbolo de coraje y
felicidad, diferenciándolo críticamente del tango sentimental posterior, al que
consideraba una "degeneración".
No idealizaba la delincuencia, sino el coraje, la dignidad y
el "destino trágico" de aquellos hombres que se jugaban frente a la
cobardía de las armas de fuego, que mantenían una distancia prudente entre los
ocasionales contendientes.
Su obra evoca aquel entorno de los compadritos suburbanos,
especialmente en sus primeros libros de poemas y cuentos, recreando el ambiente
de los cafés y barrios pobres, sitios donde también habitaba “el guapo”, figura
a la que ensalzaba, por el coraje, de aquellos prototipos que pasó a formar
parte de su obra.
Para Borges, las "casas malas" eran los lupanares,
burdeles o prostíbulos de la orilla, constituían el origen infame y
auténtico del tango y del compadrito porteño. Asociaba estos lugares con el
Bajo, las zonas de Junín y Lavalle, y la confitería de Hansen, describiéndolos
como cunas de la identidad orillera, la valentía y la música. Estas casas eran el escenario donde el guapo
demostraba su valentía y los cortes de tango, convirtiéndose en el espacio
mítico de la Buenos Aires antigua.
Aunque Borges provenía de un entorno culto, su literatura
frecuentemente explora la fascinación por estos ambientes marginales, la
traición y los duelos cuchilleros vinculados a estos lugares. Estas casas eran
el escenario donde el guapo demostraba su valentía y los cortes de tango,
convirtiéndose en el espacio mítico de la Buenos Aires antigua.
Identifica al tango, como una especie de culto al coraje. Borges
exploró esta temática a través de la literatura y la memoria, describiendo al
barrio del Abasto, que también fue el de Carlos Gardel, conectando la
literatura con el tango y la figura del guapo porteño, rescató la raíz infame y
orillera del tango, viéndolo como una expresión de la chusma y el guapo, antes
de ser refinado.
Si algo había en el tango que
representara especial interés para el escritor argentino, tiene que con la
bravura y el alborozo que inicialmente definían el género, como bien lo ilustra
él mismo; las cosas que sucedían en las “casas malas”, los prostíbulos y
burdeles de la ciudad que vio nacer el tango, en donde antes se bailaba
milonga, que es una música más vivaz.
El tango surge en 1880, dice Borges, de la manera más
clandestina, y lo convierte en parte del legado de la propia urbe. Del pueblo
para el pueblo, apunta. Poco a poco, pasó de ser algo del vulgo, de la clase
obrera, y adquirió aceptación entre las clases más altas, y después se
extendió, como una simple música de entretenimiento.
Miguel Eugenio Germino
Fuentes:
- https://www.google.com/search?q=borges+y+el+abasto&oq=&gs_lcrp
- https://www.google.com/search?q=borges+y+las+%22casas+malas%22&oq=&gs
-
https://www.google.com/search?q=borges+y+los+guapor+del+abasto&oq=borges

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