LA INAUGURACIÓN DEL BALNEARIO de la COSTANERA SUR
El día parecía haber sido elegido a propósito:
una sofocante jornada de calor marcó la inauguración del clásico paseo
costanero porteño. Corría el mes de diciembre de 1918, y se inauguraba
el Balneario Municipal
en la Costanera Sur.
Se mezclaban en el muelle, bañistas en malla con ciudadanos de riguroso saco y corbata, a quienes
no amilanó la amenaza de una tormenta. Cientos de vecinos se acercaron
a la Costanera Sur: una interminable fila de vehículos se dirigía desde el
Centro al nuevo punto de atracción. Junto al Río de la Plata, el balneario
contaba con un espigón central que se acercaba a las aguas y en sus bajos se
encontraban los vestuarios para los bañistas.
La zona se vestía, además,
con los coloridos bares y los tradicionales “carritos” de choripanes, donde
poder tomar un refresco o comer algo.
El entonces intendente Joaquín Llambías y su comitiva, en el primer
mandato presidencial de Hipólito Yrigoyen, llegaron al lugar en un
tranvía de la compañía Lacroze.
Como era de práctica, un
sacerdote bendijo las aguas del río y las nuevas instalaciones, mientras
la Banda Municipal
ejecutaba el Himno Nacional. El acto fue
presenciado por más de veinte mil personas, todo un acontecimiento inolvidable.
Desde entonces, aquel balneario municipal se convertiría en un punto de
esparcimiento ineludible para los porteños durante los siguientes treinta años,
hasta que llegó la contaminación. Con ella, las
aguas del Río de la Plata se tornaron peligrosas
para la salud; con el correr de los años, los
vecinos comenzaron a abandonarlo.
A tono con las nuevas instalaciones, se inauguró en su nuevo emplazamiento la Fuente de las Nereidas de Lola Mora, cuya
"impúdica desnudez" generó un gran debate social, ya había sido retirada “del centro de la Ciudad” para
esconderla en este paseo costero, dadas las
críticas que había tenido en su anterior ubicación en Leandro N. Alem y Perón.
La propia escultora se ocupó de elegir el mejor lugar para su fuente, junto al intendente municipal.
Marta Romero


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