una historia profunda
Hacia 1884, la calle Medrano de
Buenos Aires marcaba el límite de la ciudad con un área semi rural de
quintas; cruzando al oeste ya se entraba en el
partido de San José de Flores. Para entonces,
las cuatro esquinas estaban ocupadas así: la SE, un almacén despacho de bebidas, con su
infaltable palenque y cancha de bochas bajo los sombrosos sauces y paraísos; la esquina SO era ocupada por la ferretería Podestá; en la ochava NO, estaba la tienda “Las 14
provincias”; y en la SE, se inauguraba la
“Confitería Las Violetas”.
LOS VITRALES
Su nombre, tal vez, provenga de las pequeñas flores
“violetas” que adornaban los canteros del lugar. Sus fundadores fueron dos
inmigrantes portugueses, identificados como Felman y Rodríguez Acal.
El revuelo de aquel 21 de septiembre de 1884, día de
la primavera, no fue menor. Elegantes carruajes con curiosos aristócratas
llegaban hasta las puertas del suntuoso y flamante local. Cuenta la historia
que el mismo Carlos Pellegrini, futuro presidente del país, de rigurosa
galera, capa y bastón, asistió gustoso a la inauguración, transportado por un
tranvía especial acompañado por muchos de sus distinguidos amigos.
ASÍ SE VEIA LA ESQUINA DE RIVADAVIA Y MEDRANO
La confitería fue construida con el estilo característico de
estos locales en el Buenos Aires de principios de siglo. Su interior posee una
exquisita y lujosa decoración, hecha a base de revestimientos en madera, 80
metros cuadrados de vitrales, arañas con caireles, fachada y mesas con mármol de
Carrara.
Pero es alrededor de la década de 1920 cuando Las Violetas fue remodelada, luciendo nuevas
vidrieras francesas y puertas de vidrios curvos, vitrales y pisos de mármoles
italianos, hechos en el barrio de San Telmo y colocados en 1928.
No se puede dejar de mencionar su tradicional repostería y
su célebre pan dulce. Entre sus habitués se encontraban
escritores como Roberto Arlt y Alfonsina Storni. Fue
escenario de varias películas, como La Mafia, de Leopoldo Torre
Nilson y Sol de Otoño, de Eduardo Mignona, protagonizada por
Norma Aleandro y Federico Luppi.
En el año 1984 fue reconocida por el Museo de la Ciudad como
"Testimonio vivo de la memoria ciudadana" y catalogada como
"confitería notable" por la Comisión respectiva.
Vivió crisis profunda,
cerrando sus puertas en 1998, tras la quiebra y fuga de sus dueños. 14 de sus empleados
la rescataron atendiéndola y abriendo al público,
resistieron vendiendo medialunas en la vereda, con el apoyo de los vecinos. Tras tres años resistencia,
fue restaurada y reabierta en 2001, recuperando su esplendor original, ya como "Bar
Notable" de Buenos Aires.
Actualmente, Las Violetas es un ícono turístico y
patrimonial de Almagro, conocido por su pastelería y también por su arquitectura art
nouveau.
Por sus mesas desfilaron famosos de las letras, la política
y el deporte, como: José González Castillo, Alfonsina Storni, Lucas
Demare, Azucena Maizani, Ignacio Corsini, Milagros de la
Vega, Nicolás Repetto y Arturo
Frondizi, entre muchas otras figuras públicas.
Para finalizar vale la anécdota del jockey Irineo Leguizamo, otro asiduo
concurrente, que mostraba predilección por el dulce
de leche, atento a esto,
el maestro pastelero, fanático de turf, le inventa un postre en su homenaje: un pionono con dulce
de leche, merengue y marrón glacé, crema de almendras y hojaldre, con una cobertura de fondant y chocolate.
Miguel Eugenio
Germino
Fuentes:
- Gobello, José, Tangos, tomo 1, Plus Ultra, 1994.
- Trueba, Carlos Manuel, el Pasado que Perdura, Fundación
Boston – 1989
- https://www.google.com/search?q=la+crisis+de+la+confiteria+las+violetas
- www.pagina12.com.ar



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