viernes, 27 de febrero de 2026

CONFITERIA LAS VIOLETAS



una historia profunda

 

Hacia 1884, la calle Medrano de Buenos Aires marcaba el límite de la ciudad con un área semi rural de quintas; cruzando al oeste ya se entraba en el partido de San José de Flores. Para entonces, las cuatro esquinas estaban ocupadas así: la SE, un almacén despacho de bebidas, con su infaltable palenque y cancha de bochas bajo los sombrosos sauces y paraísos; la esquina SO era ocupada por la ferretería Podestá; en la ochava NO, estaba la tienda “Las 14 provincias”; y en la SE, se inauguraba la “Confitería Las Violetas”.

                                                      LOS VITRALES 

Su nombre, tal vez, provenga de las pequeñas flores “violetas” que adornaban los canteros del lugar. Sus fundadores fueron dos inmigrantes portugueses, identificados como Felman y Rodríguez Acal.

El revuelo de aquel 21 de septiembre de 1884, día de la primavera, no fue menor. Elegantes carruajes con curiosos aristócratas llegaban hasta las puertas del suntuoso y flamante local. Cuenta la historia que el mismo Carlos Pellegrini, futuro presidente del país, de rigurosa galera, capa y bastón, asistió gustoso a la inauguración, transportado por un tranvía especial acompañado por muchos de sus distinguidos amigos.


              ASÍ SE VEIA LA ESQUINA DE RIVADAVIA Y MEDRANO

La confitería fue construida con el estilo característico de estos locales en el Buenos Aires de principios de siglo. Su interior posee una exquisita y lujosa decoración, hecha a base de revestimientos en madera, 80 metros cuadrados de vitrales, arañas con caireles, fachada y mesas con mármol de Carrara.

Pero es alrededor de la década de 1920 cuando Las Violetas fue remodelada, luciendo nuevas vidrieras francesas y puertas de vidrios curvos, vitrales y pisos de mármoles italianos, hechos en el barrio de San Telmo y colocados en 1928.

No se puede dejar de mencionar su tradicional repostería y su célebre pan dulce. Entre sus habitués se encontraban escritores como Roberto Arlt y Alfonsina Storni. Fue escenario de varias películas, como La Mafia, de Leopoldo Torre Nilson y Sol de Otoño, de Eduardo Mignona, protagonizada por Norma Aleandro y Federico Luppi.

En el año 1984 fue reconocida por el Museo de la Ciudad como "Testimonio vivo de la memoria ciudadana" y catalogada como "confitería notable" por la Comisión respectiva.

Vivió crisis profunda, cerrando sus puertas en 1998, tras la quiebra y fuga de sus dueños. 14 de sus empleados la rescataron atendiéndola y abriendo al público, resistieron vendiendo medialunas en la vereda, con el apoyo de los vecinos. Tras tres años resistencia, fue restaurada y reabierta en 2001, recuperando su esplendor original, ya como "Bar Notable" de Buenos Aires.

Actualmente, Las Violetas es un ícono turístico y patrimonial de Almagro, conocido por su pastelería y también por su arquitectura art nouveau.

Por sus mesas desfilaron famosos de las letras, la política y el deporte, como: José González Castillo, Alfonsina Storni, Lucas Demare, Azucena Maizani, Ignacio Corsini, Milagros de la Vega, Nicolás Repetto y Arturo Frondizi, entre muchas otras figuras públicas.

Para finalizar vale la anécdota del jockey Irineo Leguizamo, otro asiduo concurrente, que mostraba predilección por el dulce de leche, atento a esto, el maestro pastelero, fanático de turf, le inventa un postre en su homenaje: un pionono con dulce de leche, merengue y marrón glacé, crema de almendras y hojaldre, con una cobertura de fondant y chocolate.

 

Miguel Eugenio Germino

 

Fuentes:

- Gobello, José, Tangos, tomo 1, Plus Ultra, 1994.

- Trueba, Carlos Manuel, el Pasado que Perdura, Fundación Boston – 1989

- https://www.google.com/search?q=la+crisis+de+la+confiteria+las+violetas

- www.pagina12.com.ar




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