EL EDIFICIO EN 1916
LA “NUEVA” CONFITERIA DEL MOLINO
La Confitería del Molino tiene una historia centenaria, en la
que se distinguen distintos períodos, que se suman con los que permaneció
cerrada y/o en refacciones.
La "nueva"
Confitería del Molino de Buenos Aires es un hito histórico del art nouveau,
construido entre 1914-1917 por el arquitecto Francesco Gianotti, con materiales
lujosos y un diseño vanguardista para su época.
Tras una gran y larga restauración de más de 20 años,
reabrió parcialmente para ofrecer visitas guiadas gratuitas ("Experiencia Molino") que
muestran sus salones restaurados. El edificio, un emblema frente al Congreso, recuperó
su esplendor y espera su apertura completa como confitería, bar y restaurante,
aunque por ahora, la actividad principal es el recorrido cultural.
Pero veamos un poco de su
historia y su prehistoria:
Todo comienza en los años
1850, cuando dos reposteros italianos adquieren la Confitería del Centro,
ubicada en Rodríguez Peña y Rivadavia, y le cambian el nombre por Confitería
del Molino, por el molino harinero que había antiguamente en el sector que
hoy ocupa la Plaza del Congreso y que llevaba aquel nombre.
En 1904 uno de los reposteros,
el italiano Cayetano Brenna, adquiere la esquina de Callao y
Rivadavia –mientras en Europa
comenzaba la Primera Guerra Mundial–, allí empieza a levantar uno de los edificios –por entonces–
más altos de Buenos Aires. Como buen italiano previsor,
adquirió la esquina que formaba con Rivadavia y siete años más tarde compró la casa de Callao 32 y en
1913 la de Rivadavia 1915. Para su construcción trajo todos los materiales de
Italia, puertas, ventanas, vitraux, mármoles y todo lo necesario para su
monumental obra.
El nuevo edificio se
inauguró espectacularmente en 1917 y se hizo famoso por las especialidades de
la casa, como el merengue, el marrón glacé, el panettone de castañas y el
imperial ruso, curiosamente conocido en Europa como “postre argentino”, ya que
fue creado por Cayetano Brenna, para solidarizarse con la dinastía
zarista, mientras en Rusia los bolcheviques asaltaban el Palacio de Invierno e
instauraban el socialismo.
El lugar fue adoptado por la alta burguesía; señoras elegantes y caballeros vestidos de etiqueta se volcaron al amplio salón, al que también accedían artistas, escritores y poetas. Se transformó en el lugar preferido por los políticos de turno debido a su cercanía con el Congreso de la Nación.
LA PREHISTÓRICA CONFITERIA DEL MOLINO
Por sus mesas desfilaron
personalidades como Alfredo Palacios, que casi siempre pedía coñac,
café y medialunas. Carlos Gardel, que le encargó especialmente a Brenna
un postre para regalarle a su amigo Irineo Leguisamo (así fue como se
inventó “el Leguisamo”, una exquisita combinación de bizcochuelo, hojaldre,
merengue, marrón glacé y crema imperial con almendras). Lisandro de la Torre
y Leopoldo Lugones bebieron copetines en el lugar. El tenor Tito
Schipa saboreó el champaña y la soprano Lili Pons comió pequeños sándwiches
de miga; mientras Niní Marshall, Libertad Lamarque y Eva
Perón preferían el té con masitas secas. Roberto Arlt dio cuerpo a
sus Aguafuertes Porteñas, y en una de ellas, el mordaz narrador se burló
del francotirador que se había amotinado en la confitería, durante la
revolución de 1930.
“Las chicas de Flores tienen
los ojos dulces, como las almendras azucaradas de la Confitería del
Molino”, escribió Oliverio Girondo, quien fuera otro de sus asiduos
concurrentes.
La muerte de Cayetano marcó
el fin de una época, la confitería fue vendida y años más tarde, en 1978, declarada
en quiebra, durante la dictadura cívico-militar, momento cuando quebraron
tantas empresas nacionales. Después se recuperó medianamente. En el año 1997,
con el auge de las políticas neoliberales, volvió nuevamente a cerrar, no es
casual que, restaurada la democracia, con el apoyo de todos los bloques
políticos, se haya logrado recuperar la Confitería del Molino como parte
de nuestra historia.
LOS ALTOS DEL EDIFICIO RESTAURADO
Arquitectónicamente es un ejemplo relevante del estilo art nouveau, un edificio de vanguardia de la belle époque. Consta de salones para fiestas y tres subsuelos, el resto es un edificio de rentas, conformado por departamentos para viviendas u oficinas.
La Confitería del Molino,
con su magnífica torre aguja sobre la ochava, sus vitraux y sus
ornamentaciones, cerró sus puertas el 23 de febrero de 1997, ese mismo año fue
declarada Monumento Histórico Nacional para evitar su
demolición. Tres años más tarde, fue considerada Patrimonio Histórico del Art
Nouveau y la vanguardia de la Belle Époque por la UNESCO.
En 2014, el Congreso Nacional sancionó la ley 27.009 y se procedió a la
expropiación de la Confitería, que depende hoy del Parlamento argentino y busca reabrirla como un espacio cultural,
comercial e histórico, para funcionar como museo y lugar de encuentro público,
transformada en un ícono porteño de más de 100 años en un punto de encuentro
entre la historia, la cultura y la gastronomía.
Miguel Eugenio Germino
Fuentes:
--https://buenosaires.gob.ar/laciudad/noticias/la-confiteria-del-molino-reabre
--https://www.c5n.com/lifestyle/esta-confiteria-es-historica-buenos-aires
--https://www.facebook.com/groups/historiascaba/posts/736716960645020/



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