EDITORIAL FEBRERO 2026
El país entra en este mes de febrero de 2026. ¡¡¡El febrero tan temido!!!,
debido a que es el mes en que se piensa tratar da mal llamada reforma
laboral, de reformas sí, pero de las más retrógradas que se hubiera pensado
en los últimos 80 años, ya que entra en una zona de ilegalidad manifiesta, que
contradice la Constitución Nacional en su artículo 14 bis y la Ley de Contrato de Trabajo
Nº 20.744.
Esta reforma se centra en formalizar empleo con incentivos
fiscales para empresas, flexibilizar contratos –banco de hasta 12 horas diarias, anulando las horas
extras–, modernizar
indemnizaciones creando el fondo de cese –que pagarán los jubilados–, redefinir las vacaciones –que se podrán dar fraccionadas y fuera de los períodos
veraniegos–, priorizar convenios
por empresa y limitación del derecho a huelga, como
principales puntos, que lesionan gravemente la
situación del trabajador.
Mientras “el mundo” discute la reducción de la jornada laboral, en la Argentina de Milei, la amplían a 12 horas. El gobierno
argentino, aplicando una política nacional de alineamiento con los EE.UU., coloca al país en
una situación de fragilidad y peligro similar a
la implementada por Carlos Menem –que ocupó el cargo desde 1989 hasta el 10 de diciembre
de 1999 y fue la persona que más tiempo ha
detentado la jefatura de Estado
constitucional argentina en modo
continuo, por 10 años, 5 meses y 2 días–.
Hoy la herencia menemista vuelve al gobierno y al poder, ingresando por
la ventana, de la mano de Milei, que prometió terminar con “la casta” pero está
haciendo un verdadero gobierno de la peor casta jamás habida.
La Argentina hoy en día
carece de soberanía diplomática, política y
económica, ha hecho un alineamiento total y absoluto a políticas regionales
siguiendo los dictados de Washington, por eso integra el Grupo Lima, por eso
pretende desmantelar la UNASUR, por eso boicotea el MERCOSUR, por eso no integra
ningún foro internacional serio, participa de Davos muy lateralmente. El
problema parte en que hoy en día todo lo que existe en política
internacional luego se ve reflejado en las políticas nacionales, la
Argentina carece de una política exterior seria, independiente y soberana.
En cuanto al tema de los recursos naturales,
se los entregó a la Shell; el sector
agropecuario, a Monsanto;
y así sucesivamente, es evidente que se ha privatizado el Estado y por lo tanto
las decisiones las van a tomar esos gerentes,
porque ésa es la función de los gerentes.
A nuestro país le queda el envenenamiento de la tierra luego de una
explotación extensiva en base a cianuro –un recurso no renovable–, se continuará siendo productores de materias primas,
como en épocas de la colonia, sin ningún beneficio para la calidad de vida.
Resumiendo: sin soberanía, sin una
política industrial seria, negando a la ciencia y
sin derechos laborales, la Argentina se retrotrae a la época colonial, cambiando
a España por los Estados Unidos.
Así es la grave disyuntiva en que entró el país,
especialmente en los primeros dos años de un gobierno apátrida, sometido no
solo a los grandes monopolios empresariales locales, sino también a los grandes
consorcios internacionales.
Hasta
la próxima

No hay comentarios:
Publicar un comentario