LLEGADA DE LOS RESTOS DE CARLOS GARDEL en 1936
Después de 7 meses y
días de sucedido el accidente aéreo en Medellín (Colombia), donde Carlos Gardel perdiera la vida junto a
algunos de sus colaboradores y amigos de la vida, superadas arduas tareas y
gestiones ante las autoridades en Colombia, se pudo, por fin, recibir la
autorización para que los restos de nuestro ídolo puedan arribar a nuestro “su
Buenos Aires querido”.
Todo comenzó el 14
de septiembre de 1935, cuando quien fuera su
apoderado en vida, Armando Defino, recibiera
de parte de la Comisión de Homenaje y de doña
Berta, la indicación para cumplir dicha tarea.
Viajó a
Nueva York y luego a otros lugares donde actuara Gardel, con el objeto de lograr la testamentaria del astro y
hacer controles de administración.
EL MAUSOLEO DEL CEMENTERIO DE CHACARITA
Llegado a Medellín, gestiona ante el Departamento
de Higiene del Gobierno Municipal y de la Curia Eclesiástica a efectos de lograr la exhumación del
mismo, toda merced a las previsiones que se habían tomado con el cadáver. El
final de todo este tramiterío se cumple en el
Cementerio de San Pedro, el 17 de diciembre, a las 15 horas,
momento en que se procede a exhumar los
despojos de Gardel en presencia de autoridades médicas y legales. Defino no
consigue que le entreguen los restos de Alfredo
Le Pera, Guillermo D. Barbieri, Ángel D. Riverol y José
Corpas Moreno, por no haber tenido
preparación alguna, hasta que pase mayor tiempo. Esta noble misión la logra
finalizar el hermano de Alfredo, José Le Pera, llegando a Buenos Aires el 23 de
junio de 1937 a bordo del barco Pan American.
Después de 7 días de interminables de viajes por vía férrea y en parte
llevado en hombros por estrechos caminos, se
inicia en Nueva York, el 18 de enero, la última etapa de la repatriación,
embarcados en el vapor Pan American.
La nave con tal
preciosa y triste carga arriba al Puerto de Montevideo el 4 de febrero, donde
es acompañado por sus admiradores.
Finalmente, el 6 de febrero de 1936 llega a Buenos Aires,
donde una multitud reunida en el puerto recibe sus
restos, luego éstos
fueron trasladados al Luna Park. Allí la asistencia de personas es impresionante y es
velado hasta el día siguiente, cuando, en un cortejo nunca antes visto,
es trasladado por la calle Corrientes hacia el Cementerio de Chacarita y
depositado, para su descanso final, en el
Panteón de los Artistas. Allí reposaron hasta el día 7 de noviembre de 1937 en
que es inaugurado el Mausoleo, que aún conserva sus restos junto a su querida
madre.
Héctor Rebasti
Gardeliano


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