martes, 5 de octubre de 2010

12 DE OCTUBRE DE 1492


11 DE OCTUBRE DE 1492

“EL ÚLTIMO DÍA DE LIBERTAD”

Desde el descubrimiento empezó la malicia a perseguir unos hombres que no tuvieron otro delito que haber nacido en unas tierras que la naturaleza enriqueció con opulencia y que prefieren dejar sus pueblos que sujetarse a las opresiones y servicios de sus amos, jueces y curas.

Mariano Moreno (1802)

COPETE: Los españoles llegaron a estas tierras creyendo que eran las Indias Orientales. Aunque aquello no era cierto, igual se las apropiaron junto con sus riquezas, esclavizaron a sus habitantes y se arrogaron el rol de “descubridores”.

América, que no se llamaba así antes de las “Invasiones Españolas”, existía desde hacía unos 30.000 años. Albergaba importantes culturas, como la Maya -que concibió el Calendario Solar de 365 días-, la Azteca y la Incaica.

Europa, por su parte, solo contaba en 1492 con 60 millones de habitantes mientras que la “América descubierta” con muchísimos más. Sin embargo, producto de la explotación, las guerras de exterminio y las pestes traídas por el intruso, en poco tiempo desaparecieron unos 80 millones de nativos.

La denominación América se deriva de Américo Vespucio (1454-1512), un viajero que había tocado estas tierras entre 1499 y 1502. Cristóbal Colón (1451?- 1506) murió sin saber a qué parte del mundo había llegado en sus cuatro expediciones.

ANTES DEL 12 DE OCTUBRE DE 1492

Estas tierras preexistían pobladas antes de que los europeos llegaran a conocerlas y a arrogarse la facultad de haberlas descubierto.

Estaban habitadas desde hacía unos 30.000 años por pueblos originarios, que habían desarrollado variadas formas de organización social, muchas en florecientes ciudades.

Los Mayas: habitaron la Selva de Peten (Guatemala), parte del Yucatán (México), Honduras y El Salvador, entre los años 300 y 900 de nuestra era. Eran pueblos agricultores y cazadores. Poseían un sistema avanzado de escritura, orfebrería, metalurgia, pintura y matemáticas. Se regían por un calendario solar de 365 días, similar al que hoy usamos. La desaparición de esta civilización es desconocida hasta ahora.

Los Aztecas: ocuparon el área central y sur de México durante los siglos XIV y XVI. Decayeron tras la conquista y tras el secuestro de su líder Moctezuma II, el Huey Tlatoani (gobernante) de los mexicas, por parte de Hernán Cortés. Eran agricultores, pescadores, también practicaban la ganadería. Famosos por sus huertos flotantes, diques y acequias, tenían gobiernos centralizados y todos trabajaban para el Estado, que era dirigido por un Consejo de Sabios similar al Senado Romano.

Los Incas: habitaron la zona del Valle del Cuzco, su capital, pero se extendieron por el resto del Perú, Ecuador, Bolivia y el norte de Argentina. Se trataba de pueblos teocráticos, cazadores, pescadores y agricultores que cultivaron el maíz, la papa y la coca, todo como Estado productor.

Crearon hermosos templos, caminos empedrados, regadíos y acueductos. Extraían metales, tales como el oro y la plata, con los que fabricaban ornamentos no utilitarios. Practicaban el trueque. Su lengua original era el quechua, que se conserva hasta nuestros días.

Con la muerte de Atahualpa en 1533 comenzaba la extinción del Imperio Inca, pero varios rebeldes, conocidos como los "Incas de Vilcabamba", continuarían la lucha contra el español hasta 1572, cuando fue capturado y decapitado el último de ellos, Túpac Amaru I.

Parte de la cultura de estos pueblos originarios quedó representada en los monumentos, tapizados de jeroglíficos que hablan de una sociedad avanzada, que respetaba al resto de los seres vivos, que practicaba la caza solo con fines de supervivencia, no como deporte.

Observaban además un riguroso cuidado del medio ambiente y mantenían la propiedad comunal como sistema social. Privilegiaban a los niños y respetaban a los ancianos, como reconocimiento de memoria y sabiduría. Si bien eran pueblos guerreros, que luchaban y se conquistaban ente sí, no pueden ser considerados salvajes; se diferenciaban en cambio de los originarios europeos y de sus guerras de conquista y aniquilamiento.

EL 12 DE OCTUBRE DE 1492

Colón sostuvo que en la noche del 11 al 12 de octubre de 1492 había sido el primero en divisar luces en la tierra que pensaba asiática. Desmereció así el honor del humilde marinero de La Pinta, Juan Rodríguez Bermejo, nacido en Triana. A éste, Rodrigo de Triana, una vez que desembarca, Galeano lo imagina así: “Cae de rodillas, llora, besa el suelo. Avanza tambaleándose porque lleva más de un mes durmiendo poco o nada, y a golpes de espada derriba unos ramajes. Después, alza el estandarte. Hincado, ojos al cielo pronuncia tres veces los nombres de Isabel y Fernando. A su lado, el escribano Rodrigo de Escobedo, hombre de letra lenta, levanta el acta…”

Pero ¿quién era ese buen señor Cristóbal Colón? ¿Adonde había llegado y a descubrir qué?

Era un navegante, cartógrafo, comerciante y aventurero, que se deleitaba con los libros de Marco Polo. Pensó que había llegado a las Indias, por su creencia de que la tierra era redonda y que, imprimiendo proa a occidente, indefectiblemente llegaría al oriente. Claro que no se imaginó que había tropezado con un continente intermedio, cosa que ignoró hasta su muerte. Así que continuó con su plan inicial, para el que había traído también entre la tripulación al traductor Luis de Torres, que lo ayudaría a comunicarse sin problemas con los nativos orientales. Pero los nativos de estas latitudes nada entendían y en cambio observaban azorados: “…Todo pertenece, desde hoy, a estos reyes lejanos: el mar de corales, las arenas, las rocas verdísimas de musgo, los bosques, los papagayos y estos hombres de piel de laurel que no conocen todavía la ropa, la culpa ni el dinero y que contemplan aturdidos la escena.

Luis de Torres traduce al hebreo las preguntas de Cristóbal Colón:

-¿Conocéis vosotros el Reino del Gran Kahn? ¿De dónde viene el oro que lleváis colgado de las narices y las orejas?

Los hombres desnudos lo miran, boquiabiertos, y el intérprete prueba suerte con el idioma caldeo, que algo conoce:

-¿Oro? ¿Templos? ¿Palacios? ¿Rey de reyes? ¿Oro?

Y luego intenta la lengua arábiga, lo poco que sabe:

-¿Japón? ¿China? ¿Oro?

Nada, no había entendimiento, solo sorpresa sin respuesta. Tampoco sabían esos hombres desnudos de piel de laurel que aquel 12 de octubre estaban siendo “descubiertos”, a pesar de que sus antepasados llevaban milenios en estas tierras. No sospechaban que tendrían nuevos amos, que desde aquel instante se llamarían “indios” y que sus terruños ya no les pertenecerían, sino que pasarían a ser de otros señores que se llamaban “la Corona”.

Ignoraban asimismo que sus dioses eran falsos y que deberían adherir a otras divinidades y a otras leyes, desconocidos para ellos.

Los nuevos indios descubrirían que su “piel color laurel” se convertiría en signo de inferioridad y discriminación. Que todos sus antepasados habían vivido en el pecado y que su futuro estaría comprometido por más de 500 años.

“…El intérprete se disculpa ante Colón en la lengua de Castilla.Colón maldice en genovés, y arroja al suelo sus cartas credenciales, escritas en latín y dirigidas al Gran Kahn. Los hombres desnudos asisten a la cólera del forastero de pelo rojo y piel cruda, que viste capa de terciopelo y ropas de mucho lucimiento.

Pronto se correrá la voz por las islas:

-¡Vengan a ver a los hombres que llegaron del cielo! ¡Tráiganles de comer y de beber!

No solo se correría la voz por estas latitudes sino que también por otras, allende el océano, y otros hombres que no vendrían precisamente del cielo desembarcarían, como Hernán Cortés en el norte y Francisco Pizarro en el sur, y que aquella conquista se cobraría la vida de 80 millones de los suyos. Todo para satisfacer a dioses paganos para ellos, y también a los paganos reyes, príncipes y banqueros de lejanas latitudes.

LA CONQUISTA

Los pueblos originarios no aceptaron mansamente la esclavitud ni la sumisión que les imponía el conquistador. La propagación de los caballos que trajo el opresor les servirían para integrar las caballerías rebeldes, liberadoras, de todos quienes lucharon contra la conquista y más tarde de Túpac Amaru II (José Gabriel Condorcanqui Noguera) y de las múltiples rebeliones anteriores y posteriores.

El traumático “descubrimiento”, que privó de la libertad a los originarios, no persiguió fines científicos sino razones puramente económicas, codicias de enriquecimientos desmedidos. Simplemente apropiarse de las riquezas naturales de estas tierras y de sus entrañas mediante la brutal explotación colonial. Será primero el oro y la plata, luego el cobre, el estaño, el caucho, el azúcar y el café.

Aunque tal vez no hayan sido los españoles los primeros en pisar estas latitudes (seguramente antes habrían llegado andalusíes, vikingos, cartagineses o chinos), fueron aquéllos los brutales dominadores durante más de tres siglos, en nombre de una apuesta de los Reyes Católicos de liberarse de la onerosa cadena de intermediarios y revendedores que dominaban el comercio de las especias.

El Tratado de Tordesillas (1494) permitió que España y Portugal se repartieran el botín, a fin de evitar interferencias, dejando el camino liberado para que Portugal esquilmara al Brasil y España arrasara con las riquezas del resto del continente, desde México hasta el Cabo de Hornos.

Además de traer al continente las diez plagas de Egipto, España se apropió del metal precioso, en una cantidad tal que podría haberse construido un hipotético puente de plata desde las alturas del Potosí hasta la misma puerta del Palacio Real, al otro lado del océano.

HIPÓLITO YRIGOYEN Y EL 12 DE OCTUBRE

Fue Hipólito Yrigoyen en su primera presidencia quien sancionó el lamentable Decreto del 4 de octubre de 1917 que instituyó el 12 de octubre como Día de la Raza.

Estableció el decreto:

"1º. El descubrimiento de América es el acontecimiento más trascendental que haya realizado la humanidad a través de los tiempos, pues todas las renovaciones posteriores derivan de este asombroso suceso, que a la par que amplió los límites de la tierra, abrió insospechados horizontes al espíritu.”

"2º. Que se debió al genio hispano intensificado con la visión suprema de Colón, efemérides tan portentosa, que no queda suscrita al prodigio del descubrimiento, sino que se consolida con la conquista, empresa ésta tan ardua que no tiene término posible de comparación en los anales de todos los pueblos.”

"3º. Que la España descubridora y conquistadora volcó sobre el continente enigmático el magnífico valor de sus guerreros, el ardor de sus exploradores, la fe de sus sacerdotes, el preceptismo de sus sabios, la labor de sus menestrales, y derramó sus virtudes sobre la inmensa heredad que integra la nación americana.”

"Por tanto, siendo eminentemente justo consagrar la festividad de la fecha en homenaje a España, progenitora de las naciones a las cuales ha dado con la levadura de su sangre y la armonía de su lengua una herencia inmortal, debemos afirmar y sancionar el jubiloso reconocimiento, y el poder ejecutivo de la nación:

"Artículo primero: Se declara Fiesta Nacional
el 12 de octubre.”

"Artículo segundo: Comuníquese, publíquese, dese al Registro Nacional y se archive".

En España el rey Alfonso XIII estableció esta fecha como Fiesta de la Raza y Fiesta Nacional para todas las ciudades españolas. Más tarde, un decreto de la Presidencia del Gobierno de España del 9 de enero de 1958, decidía:

"Dada la enorme trascendencia que el 12 de octubre significa para España y todos los pueblos de América Hispana, el 12 de octubre será fiesta nacional, bajo el nombre de 'Día de la Hispanidad.”

LA REPARACIÓN HISTÓRICA

El 20 de mayo de 2010, referentes indígenas de distintas latitudes de Argentina organizaron una Marcha Nacional de Pueblos Originarios que llegó a Buenos Aires. El propósito es reclamar un "diálogo político" que permita avanzar en una "reparación histórica". Piden la creación de un Estado "plurinacional" que respete la diversidad, las tradiciones, los territorios y las costumbres de más de treinta pueblos establecidos antes de 1810.

Entregaron un documento exigiendo la devolución de las tierras a las comunidades autóctonas, la oficialización de las lenguas indígenas en las enseñanzas primaria y secundaria, y una reparación económica para generar políticas de desarrollo con identidad. La marcha multitudinaria que salió desde tres puntos del país fue recibida con aplausos y bombas de estruendo en la Plaza de Mayo por organizaciones sociales y de derechos humanos.

En otros puntos de Latinoamérica se suceden marchas similares y movimientos reivindicativos que, al igual que la de los pueblos originarios, procuran el restablecimiento de una justicia reclamada desde hace más de 500 años.

Miguel Eugenio Germino

FUENTES

-Galeano, Eduardo, Memorias del Fuego, Tomo I, Catálogos, 2004.

-Galeano, Eduardo,- Las venas abiertas de América Latina, Siglo XXI, 1980.

-http://predicador.bolgpot.com/2007/11-de-octubre-de-1492.html

-http://www.fotolog.com/sacateldiablo/57447248

-http://www.nodo50.org/tortuga/article.php3id_article = 261

-http://www.taringa.not/post/info/1634864/11-de-octubre.-ultimo-dia…

-Pigna, Felipe, Los mitos de la historia argentina, Norma, 2004.