domingo, 4 de noviembre de 2012

Marcela Ciruzzi



Los libros, esos permanentes y entrañables compañeros




“Amo los libros, siempre me dan una gran compañía, me dan sabiduría, me gusta hasta tenerlos en la mano”. Así se expresa la escritora y profesora de Literatura Marcela Ciruzzi. Nació hace 81 años en la ciudad de Santa Fe y vino de muy pequeña a Buenos Aires con sus padres. Dedicada a la poesía y al ensayo, desde fines de los 60 habita el barrio de Balvanera.
Ciruzzi creció en una casa grande, rodeada de muchos libros. Casi sin darse cuenta, comenzó a hojearlos y de esta manera se fue despertando su vocación por la literatura. El primer libro que la marcó, cuando tenía doce años, fue Corazón, del italiano Edmundo D’Amicis, que consistía en un diario escrito por un niño. También le encantaban las fábulas de Samaniego, Esopo, La Fontaine.



Se recibió de maestra en el Lenguas Vivas y, como profesora, en el Normal N° 1, en 1953. Tuvo una trayectoria de 54 años como docente, tarea que ejerció hasta el 2008.
Es notable su labor en el campo de la crítica y la investigación literaria. Su especialidad son los ensayos biográficos sobre escritores como Borges, Carriego, Pizarnik, Payró, Kusch, López Merino, Riccio, Booz, en los cuales realiza un análisis exhaustivo de sus obras y de su personalidad. “En  todos  los  libros  de  Marcela  Ciruzzi  asoma  la  calidez  y  el  estremecimiento  del  creador  que  piensa  y  siente  en  profundidad”, define con justeza el escritor Luis Alposta. 
En cuanto a su obra poética, merecen señalarse: Inútiles distancias, Los poetas cantan a sus hijos (Antología), Ya no existe Sakuntala y El viaje, editado este año. Además, posee cuatro libros inéditos de poesía. Los temas que más trata son la soledad, el amor, el trabajo, la familia, la casa, el barrio. “La poesía es un poco el alma del poeta porque a veces, cuando uno no puede vivir las cosas, las dice, las escribe. Escribir es una especie de alivio del dolor; es darle un cauce a los sentimientos que uno tiene y que no puede decir de una manera normal”, explica la autora. A los jóvenes que quieren dedicarse a escribir les aconseja leer mucho, no para copiar sino para tener influencias.
Su poema Letras interiores nos ilustra acerca del proceso de la escritura: “Van cayendo las letras/ sobre la hoja en blanco. / Quisiera acomodarlas/ para enlazar / un pensamiento feliz. / No puedo. / Mi cerebro y mi corazón/ (en constante lucha) / las dominan. / Y ellos dibujan las frases. / Tristes recuerdos/ soplan sobre el papel…/
Por otro lado, colaboró en la Antología del Soneto Lunfardo de Luis Alposta, lanzada en 1978. En numerosas oportunidades publicó poemas, ensayos y comentarios bibliográficos en los diarios La Prensa, La Nación, Clarín, La Capital de Rosario y El Litoral de Santa Fe. Participó en congresos nacionales e internacionales de Literatura, actuó como jurado en concursos de cuento y poesía, y obtuvo varias distinciones por su obra. 



A los poemas de Carriego, los califica de maravillosos. Pero el poeta que ubica en la cima es Borges. “Leer a Borges produce un gran placer porque es un gran poeta, nos hace pensar y nos lleva a investigar. Borges me proporciona sabiduría y placer al mismo tiempo”, declara entusiasmada Ciruzzi, quien tiene autoridad para hablar al respecto, ya que llegó a conocerlo. En 1984 fue con sus alumnos a su modesto departamento de la calle Maipú, donde le efectuaron una entrevista y le sacaron fotos. La docente acordó el encuentro llamando al teléfono de Borges que –increíblemente- figuraba en la guía y, en apenas instantes, a través del ama de llaves, consiguió la respuesta afirmativa del escritor a la cita pedida. “La cultura y la educación que tenía Borges eran impresionantes. Era un caballero: me acuerdo que cuando entramos nos estaba esperando de pie, con el bastón, delante del sillón. Se podía hablar con él con total naturalidad. Era muy irónico, tenía sentido del humor”, evoca la profesora.
Como docente se desempeñó en diversos establecimientos como el Instituto Bernasconi, el Comercial N° 10, la Escuela de Traductores y la Escuela Superior de Periodismo. “La vocación por la docencia la tuve siempre. Cuando tenía diez años, con una vecina, jugábamos a ser maestras en la terraza de mi casa.  Nunca dudé de mi vocación, siempre me gustó enseñar y creo que lo más lindo que tiene la docencia es tratar de que la gente sea cada vez menos ignorante”, señala con seguridad. Para ser un buen docente, considera que es fundamental inculcarle al alumno el amor por la lectura y combinar el trabajo del aula con el del fuera del aula, por ejemplo, llevar a los alumnos al teatro.
A su edad, Ciruzzi sigue con la vitalidad y la lucidez de siempre. En este momento está preparando una conferencia basada en un paralelo entre Alberdi y Sarmiento; eso la entretiene. “Leo todos los días, nunca dejo de leer. Me encanta muchísimo investigar, averiguar. Voy a seguir escribiendo hasta que Dios me lo permita”, dice con convicción y esperanza.
                                                                       
                                                                            Laura Brosio

9 comentarios:

Graziella dijo...

Tengo un recuerdo hermoso de mi profesora de literatura durante tercer año?? en el Instituto Jose Manuel Estrada en el turno vespertino durante los años 78,79..? que mala memoria para la fecha... pero si es ella no olvidare jamas sus clases, con ella conoci el Teatro San Martin y muy especialmente una clase sobre Borges con musica de Jairo....me encantaria enviarle un saludo y un agradecimiento de lo mas profundo de mi corazon...
Graciela Persevalli

Rubén Serkin dijo...

Bueno, yo también me sumo al comentario. La tuve de profesora en el Estrada, cuando era solo de varones, en castellano en la década del 60. Era la profe esperada, ni salíamos al recreo, para compartir un poquito más y, en los actos esperábamos que hablara ella, a nadie se le prestaba más atención. La preferida de todos. El mejor recuerdo

Anónimo dijo...

Tuve la suerte de tenerla como profesora en el institituto Estrada y la vida me premio pudiendo compartir algo de su vida familiar.Una mujer hermosa,generosa docente,sensible y profundamente comprometida con el mundo literario y el otro.
Cuando uno transita la juventud encontrarse con gente como Marcela alienta,embellece la vida.
Para ella Luchi en el documento Cristina Horovitz

fabiana dijo...

yo la tuve 3 años en el san martin, coincido con todos los comentarios, yo la tuve en 81,82 y 84. ver el amor a la hora de enseñar fue muy gratificante, en los actos ella daba una clase magistral , jamas leia lo estudiaba todo, además debo agregar que tengo el honor de ser una de los tres alumnos que hicimos la entrevista a Borges.
el año pasado estuvimos con unos compañeros merendando con ella, inmenso placer verla hermosa y tan lucida como siempre

MARCELA dijo...

TAMBIEN LA TUVE EN EL SAN MARTIN,UNA PROFESORA CON TANTO AMOR Y PACIENCIA AL ENSEÑAR,QUE NO TE ABURRIA,SOLO QUERIA ESCUCHARLA.UN EJEMPLO.FUE EN EL 82,83 QUISIERA VERLA











Miguel Angel Andrada dijo...

Que maravillosa profesora y mejor persona. Tuve la enorme suerte de tenerla como profesora de Literatura en el nocturno del Estrada desde el 76 al 79. Aprendi muchisimo de ella a traves de sus sabios consejos. Una docente con mayusculas. Como me gustaria verla! Si alguno sabe como hacerlo me gustaria q me lo haga saber.

Carlos Brieba dijo...

¿Esta profesora Marcela Ciruzzi es familiar de la profesora de Historia de apellido Ciruzzi que también se desempeñó en el Colegio Nacional San Martín (Quito 4047) allá por fines de la década de 1950 y durante la de 1960? Porque nunca llegué a agradecerle algo maravilloso que hizo por mí.
Carlos Brieba

Roberto Castro dijo...

La profesora era Maria Emilia Ciruzi, la tuve en el Moreno en 1954y 1955, una de las personas que mas ha influido en mi vida, maravillosa!
Roberto Castro

Susana Kular dijo...

yo tuve el inmenso placer de ser su alumna en el Estrada, por el año 1973. jamás me olvide de ella, siempre presente su ejemplo. la adoré.