EL TEATRO EMPIRE
La Fraternidad Ferroviaria
FRENTE DEL EDIFICIO |
Buenos
Aires fue y continúa siendo un asiento importante del arte teatral desde la época del
histórico teatro “La Ranchería”, creado en
1783 con la pieza “Siripo” de Manuel de Lavardén, considerada la primera obra de
un autor local. Este primer teatro tuvo un accidentado comienzo, ya que fue estimado por cierta gente de alto rango social y por la propia curia,
como de desarrollar actividades poco decorosas,
y fue incendiado deliberadamente en 1792.
El mítico
Teatro Empire, emplazado en los
bordes del barrio de Balvanera, a escasos
metros del Palacio del Congreso Nacional, sobre la calle Hipólito Yrigoyen 1934, se
inaugura el 20 de junio de 1934, con una función especial en la que participaron Azucena Maizani, Camila Quiroga, Fernando
Quiroga, Fernando Ochoa y Gloria Kazda,
entre muchos otros...
Desde entonces el desfile
de estrellas que dejaron
sobre su tablado una impronta imposible de borrar fue constante: Luis
Sandrini, Irma Córdoba, Paulina Singerman, Ernesto Bianco, Alfredo Alcón,
Adrián Ghio, Cecilia Rosetto, Ana María Campoy, Pepe Cibrián, María Rosa Gallo, Miguel Angel Solá, José
María Vilches, Bárbara Mugica, Aída Luz,
Delia Garcés, Ángel Magaña y Eloísa Cañizares,
entre tantos otros.
Es
considerada una sala con un atractivo adicional por su acústica perfecta,
cuenta con 300 butacas y un techo abovedado que la coloca entre las más
importantes y atrayentes de Buenos aires.
Funcionó desde su
comienzo en el edificio construido por la Fraternidad
Ferroviaria, uno de los primeros sindicatos constituidos en el país, que nace como casi todos mediante una Mutual a fin de atender sin ánimo de
lucro a
la ayuda mutua de sus
asociados y de tener acceso a ciertos servicios basados en la confianza y la reciprocidad. Fundada el 20 de junio de 1887,
con el nombre de “La Fraternidad”, Sociedad de Ayuda Mutua entre Maquinistas
y Fogoneros de Locomotoras, se afiliará mas tarde a la Confederación
General del Trabajo (CGT) y a la Federación
Internacional del Transporte (ITF).
Apenas
creada La Fraternidad se produce el primer conflicto obrero ferroviario en 1888
a raíz de un accidente en el ferrocarril Mitre, en el que un
maquinista fue brutalmente agredido por la policía.
Éste
sindicato, en alianza con la Unión Ferroviaria serían por muchos años los más
importantes del país, hasta que en la década del ´40 es superado en afiliados
por la Unión Obrera Metalúrgica.
La
llamada “Argentina moderna” se organizó en la segunda mitad del siglo XIX sobre la
base de un modelo agroexportador de carnes y cereales, que tenía como actividades económicas principales: las estancias, los ferrocarriles, los frigoríficos, el puerto y los buques. De ellas, eran
los ferrocarriles la actividad decisiva que permitía controlar todo el sistema.
La red ferroviaria
argentina estaba monopolizada por empresas
inglesas, llegando a conformar una de las redes más extensas del mundo.
LA SALA |
El proyecto
del edificio surgió en 1931, mediante un
concurso ganado por Jorge Sabaté (1897-1991), quien no solo fue arquitecto,
sino también Intendente de la Ciudad de Buenos Aires entre 1952 y 1954. La obra
edilicia comenzó en 1933, con el vanguardista (para la época) estilo Art Decó,
bastante nutrido en la metrópolis en edificaciones educativas, artísticas
(especialmente cines como el Ópera, Gran Rex, Broadway) y otras construcciones oficiales y de vivienda.
Vale la
pena transcribir (aunque sea bastante técnico) un párrafo de la “Guía
Patrimonio Cultural de Buenos Aires Nº 8”, una obra que lamentablemente no
se vende en todas las librerías aunque sí se puede conseguir en la Casa de la Cultura del Gobierno de la Ciudad
de Buenos Aires, ya que se trata de una edición de esta entidad. Dice la Guía
acerca del estilo arquitectónico del edificio: “La fachada se organiza mediante un esquema compositivo simétrico de
cinco paños de aventamientos separados por cuatro falsas pilastras estriadas
que acentúan el efecto de verticalidad propio del estilo. La planta baja
muestra tres accesos bien diferenciados, el mayor de los cuales pertenece a la
sala y está coronado por un bajorrelieve tipográfico flanqueado por un par de
esculturas de bulto representando águilas geometrizadas; a ambos lados se
ubican las dos entradas secundarias, sobre cada una de las cuales se observan
bajorrelieves escultóricos menores. Contra las medianeras se elevan dos
torretas escalonadas que actúan como remate lateral del conjunto”.
Una
elocuente síntesis del Art Decó está reflejada en un párrafo de esta misma
Guía, según Cocó Larrañaga “…desde
mediados de los años 20 y en los 30 había dos formas igualmente validas de ‘ser
modernos’; quienes preferían el arte figurativo se identificaban con el Art Decó,
mientras que los partidarios de la Abstracción tendían al Racionalismo”.
Dentro del
contexto de los años ‘30 el Sindicato de La
Fraternidad optó por la alternativa modernista para erigir su sede, y no fue
casual, reflejando la juventud y
fortaleza de la corriente obrera del momento y su impulso vanguardista, un
valioso legado que actualmente forma parte del patrimonio cultural
arquitectónico de la ciudad.
En Buenos
Aires hay prodigalidad de este singular estilo, una alternativa moderna en los
años ‘20 y ‘30
de una ciudad que trataba de buscar alejarse de su pasado virreinal.
La fachada del edificio está organizada en cinco paños de
ventanas, separados por falsas pilastras, y el basamento posee tres entradas.
La central es la de mayor dimensión y es el acceso a la sede social y sala de
cine-teatro. Está coronada por un relieve que reza "La Fraternidad",
y da acceso a un imponente vestíbulo adornado con frisos diseñados por Daniel Ortolani y Adolfo Montero, que
relatan la historia del transporte en la Argentina. Las dos entradas laterales
llevan: una al sótano, donde se instaló el buffet y las salas de máquinas, y la
otra a los pisos superiores, que alojan las oficinas (segundo piso), la escuela
y la redacción (tercer piso) y la vivienda del secretario
(último piso). Finalmente, el remate está coronado por dos torretas laterales,
escalonadas.
A partir de 1942, el viejo teatro fue
arrendado como auditórium de LR3 Radio Belgrano,
emisora fundada en 1923, que estaba a cargo de Jaime Yankelevich, cuando no existía
la televisión y a las radios asistía el público como el único atractivo
hogareño, y los principales espectáculos eran las orquestas en vivo y la
radio-novelas. Radio Belgrano funcionó durante muchos años en el edificio de la
calle Belgrano entre Pozos y Entre Ríos.
LA LECCIÓN DE ANATOMIA |
Una de las
realizaciones que duró en aquel teatro más de diez años, y en el país más de 35
fue “La
Lección de Anatomia” –título que alude al
famoso cuadro homónimo de Rembrandt– fue estrenada el 2
de diciembre de 1972 como parte del 1º
Congreso Mundial de Medicina Psicosomática.
Desde entonces esta
pieza fue representada sin interrupciones, ya sea en la Capital o en el interior del país –incluyendo lugares donde nunca se había visto teatro– cumpliendo así más de 10.000 funciones. En el extranjero se presentó con el mismo éxito
en Austria, España, Venezuela, Brasil, Chile, Uruguay y Paraguay. En sus largos
años de carrera, este espectáculo se ha mantenido sólo por la gentileza del
periodismo y el apoyo del público, ya que nunca recibió ningún tipo de sostén
de entes privados ni oficiales.
De
los siete actores que debutaron en 1972, Antonio
Leiva tuvo el extraño récord de ser el único que sobrevivió a los 35 años.
Estuvo ese 2 de diciembre y siguió haciéndola durante todo ese tiempo. Los otros seis: Georgina Ginastera,
Ariel Bianco, Arnaldo Colombarolli, Roberto Lazcano, Elisa Carlevaro y María
Sibonnet, tomaron diferentes rumbos.
Esta obra es
conocida, elogiada y reprochada, porque los
actores aparecen totalmente desnudos, sin embargo, la
escena de desnudez sólo dura unos pocos minutos y sirve para ilustrar la idea
de que el ser humano no se muestra realmente como es, escondiéndose detrás de
la ropa, los accesorios y las actitudes. La obra trata del ser humano y su
lugar en la sociedad, del miedo a la muerte, la soledad, las frustraciones, los
fracasos y la autodestrucción.
En el año 1994 la
actriz Eloísa Cañizares se hizo
cargo de la dirección artística del teatro, manteniendo a su vez una escuela dramática
de efímera duración. Antes por los años 1950 trabajó en “Gringalet” de Paul Vandenbergue, con traducción de Nicolás
Olivari y un elenco con Nicolás Freguez, Fedel Despress, Hugo Pimentel, Gloria
Ferrandiz, Yeya Duciel, Ángel Magaña, Eloísa Cañizares
y Elvira Vigo, la escenografía era de Gori Muñoz y la
dirección de Nicolás Fregues.
La sala alternó
también con cine, y permaneció a su vez algún tiempo cerrada. "Fue en aquellos años cuando el Empire
quedó alejado de los demás escenarios y terminó su esplendor, pero hoy estamos
trabajando para que vuelva a ser aquella «pequeña caja de bombones», como lo
solían apodar", dijo Antonio
Leiva, uno de los dueños del teatro. "Soy actor, pero también soy empresario
a la fuerza para mantener la sala", explicó hace unos años. Estas
tareas las lleva a cabo junto a César y
Carlos Mathus, encargados de la parte artística.
Miguel Eugenio Germino
Fuentes:
--Revista La Maga nº 109
del 16 de febrero de 1994
--http://historiapolitica.com/datos/biblioteca/3jornadas/mengascini.pdf
--http://deseadorevista.blogspot.com.ar/2011/08/el-grupo-kuna-en-el-teatro-empire-
de.html
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