martes, 3 de junio de 2014

VOLUNTARIADO DEL HOSPITAL RAMOS MEJÍA



Mejorar las condiciones de vida de los adultos mayores


TALLERES DE ESPARCIMIENTO

La tercera edad es uno de los sectores más vulnerables de la sociedad. Por ello, resulta doblemente encomiable la labor que desarrolla el grupo de Promotores Voluntarios de Salud para Adultos Mayores del Hospital Ramos Mejía, dependiente de la Unidad de Geriatría del centro asistencial dirigida por el Dr. Miguel Hadid, quien está acompañado por la Dra. Maya Sinjovich. Es un programa que surgió en 2003 a partir de una iniciativa de la Secretaría de Salud del Gobierno de la Ciudad y del PAMI. Es gratuito y funciona de lunes a viernes a la mañana. Se trata de efectuar un seguimiento de la salud de los mayores y velar por su bienestar. Se cuenta –desde el lado oficial- con la colaboración de la Comuna 3, se reciben donaciones de empresas farmacéuticas y fundaciones, y se hacen minicolectas entre los integrantes del colectivo.
El grupo –de quince voluntarios- realiza una tarea preventiva en las plazas de Balvanera, una vez por mes, que consiste en diferentes pasos. Primero, se toman los datos personales de los mayores: nombre, domicilio, teléfono, edad, con quién vive, si tiene cobertura médica, cuáles son sus hábitos en cuanto a actividad física, relaciones sociales, si se hace controles. Luego, se mide la estatura, el peso, la glucemia y la presión. “La presión y la glucemia son casi excusas para que los mayores entren en contacto con nuestro equipo de promotores, quienes también son mayores. Lo más importante es lo que se conversa con esta gente que está activa, que rompe con el mito del viejo pasivo, quieto, con poca vida, y que promueve hábitos saludables”, explica Hadid. Después, los voluntarios brindan una charla junto con el doctor y se invita a los mayores a moverse.
La labor no culmina allí sino que alguien del grupo, dos o tres meses después del encuentro, llama a las personas que estuvieron en la plaza y las interroga sobre cómo se encuentran, para ver si cambiaron los hábitos negativos que tenían. “Vemos que nueve de cada diez personas modifican por lo menos uno de los hábitos y a veces hasta cinco. Es notable, es impresionante cómo ayuda el estímulo de un par que te muestra que podés. Los adultos mayores primero ponen un poco de asombro y después mucho entusiasmo porque todas las actividades tienen un tono vital, alegre y que invita a la participación”, expresa sonriente el gerontólogo.

 
TALLERES EN LAS ESCUELAS
La atención de los mayores se complementa con varios talleres muy valiosos, coordinados por promotores y profesionales, que cuentan con una amplia participación. El más antiguo es el taller de movimiento. En tanto, en el taller de armonía se incentiva la relación social, el trabajo intelectual y la expresión artística. Gracias a las donaciones de una hilandería, el año pasado empezó un taller de tejido, donde se confeccionan mantitas y ropa para los bebés del sector de Neonatología del hospital que no tienen recursos. Asimismo, en el taller de prevención de caídas y fracturas se les enseña a los mayores a caerse sin lastimarse. Hace poco comenzó un taller de tango. Además, hay charlas abiertas a la comunidad una vez por mes, donde la gente participa y discute. Ahora se incorporaron las caminatas una vez por semana.

Para actuar como voluntario, se requiere asistir previamente a un curso en el hospital, dictado por los profesionales y los promotores. El grupo es una organización horizontal en la cual nadie da órdenes sino que permanentemente todos aportan ideas por igual. A principios de año se lleva a cabo una reunión para programar en conjunto todas las actividades.
Dos veces por año los mayores visitan escuelas donde sostienen jugosos encuentros con los chicos y sus familiares en los que se comparten juegos y actividades creativas. La intención es mejorar la relación entre las diferentes generaciones. El Dr. Hadid señala su satisfacción al respecto: “La interacción con los chicos es sumamente fructífera, es descubrir tanto los chicos como los mayores que somos todos personas con vivencias que podemos intercambiar y enriquecernos mutuamente. Es muy estimulante y productiva”.
Marga es la voluntaria encargada de coordinar el grupo de tejido: “Yo me siento bárbara colaborando porque estoy activa, que es una necesidad, y además, ayudo a bebés desconocidos. No importa que no los conozcamos, me parece espectacular que los que estamos por irnos ayudemos a los que llegan”, reflexiona emocionada.
Elena Bauer, otra voluntaria, se ocupa de conseguir colaboración: “Yo empecé a participar porque conocí el grupo en una plaza y me ofrecieron la posibilidad de hacer el curso. Hay gente que viene prácticamente todos los días, no porque esté enferma sino justamente para no enfermarse”, comenta.
El doctor efectúa un balance positivo en relación al programa que dirige desde el inicio: “Yo estoy muy contento porque el grupo tiene autonomía, es gente que trae ideas, propuestas, discute los métodos y participa activamente tanto en el diseño como en la ejecución de las tareas”.
Aquellos que quieran participar en las actividades o incorporarse como voluntarios deben llamar a la Unidad de Geriatría  al 4127-0270  o dirigirse al hospital –Urquiza 609- de 8 a 12. 

                                                                                         LAURA BROSIO 







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