lunes, 3 de octubre de 2016

COLOMBIA: UNA PAZ TRABADA



Colombia: un camino a la paz lleno de obstáculos



                 

Después de décadas de conflicto armado, las FARC y el gobierno colombiano acaban de firmar un tratado de paz. El próximo 2 de octubre el pueblo caribeño se pronunciará a favor o en contra de este acuerdo. Pero lo que parece un acontecimiento auspicioso para toda América latina, tiene detractores que buscan que ese ansiado final de la guerra nunca llegue.
                Fueron largas las negociaciones entre el Gobierno de Juan Manuel Santos y los comandantes de la organización guerrillera que se realizaron en Cuba, pero finalmente llegaron a un entendimiento que deber ser ratificado en las urnas. El problema es que el camino hacia un final feliz tiene enemigos que no ven la luz al final de esa ruta.
                La figura del presidente anterior a Santos, Alvaro Uribe está al frente del rechazo junto al Partido Conservador que lo respalda. Se propusieron impugnar ante la Justicia al plebiscito que tiene las opciones Sí o No ante la pregunta de si apoyan el tratado de paz en Colombia. También hay sectores de la Justicia que se oponen a esta iniciativa. Sostienen que la pregunta es tendenciosa y que los líderes de las FARC deben pagar sus años de lucha con la cárcel.



                 

Hasta ahora las encuestas han hecho oídos sordos a esta prédica. El pueblo colombiano sabe que con la aprobación de este acuerdo, comienza un largo proceso que culminará con el desarme y el retorno a la vida civil de la guerrilla más importante. Es verdad que quedan otros movimientos menores en la clandestinidad, pero con un precedente exitoso, la paz puede llegar para todos.
                Si el plebiscito se expresa por la negativa, este proceso de acuerdo, que ya lleva tres años, se perdería por completo, por lo que el estado de guerra interno seguiría latente. Si bien las FARC no están en un momento floreciente, no es una fuerza que esté al borde de la disolución. Con el No, Santos se vería desautorizado y obligado a reiniciar la ofensiva, con el costo en vidas humanas que esto ocasionaría y con el caos político que seguiría a la devaluación de la figura del presidente.
                Todo para ganar tiene el pueblo colombiano el próximo 2 de octubre, pero deben ser conscientes que siempre hay hienas que viven de la guerra y a las que el fin del conflicto bélico les arruina cuantiosos negocios.

                                                                         Pablo Salcito