Virginio Colombo:
El arquitecto que engalanó los
frisos del barrio con musas, ángeles y fantasías bíblicas
EL PALACIO GRIMOLDI DE CORRIENTES 2548/60
Había
llegado a Buenos Aires en 1906, contratado por el Ministerio de Obras Públicas para ejecutar las decoraciones del
Palacio de Justicia, obra del arquitecto Norberto Maillart, y desde entonces se
quedó entre nosotros, Fue uno de los mayores exponentes del “art nouveau”
(corriente liberty milanés), dejando en Buenos Aires y especialmente en
el barrio de Balvanera trascendentales obras,
muchas de las cuales perduran hasta hoy. Verdaderos ornamentos del barrio, sólo
basta elevar la cabeza para descubrirlos, aunque algunos
con profundos deterioros por falta de mantenimiento.
Realizó
cerca de cincuenta obras en toda la ciudad, en su mayoría para miembros de la
clase alta italiana, incluyendo la Casa de los pavos
reales y la Casa Calise, una de sus principales obras en Balvanera, en
Hipólito Yrigoyen 2570, con 36 departamentos.
LA CASA DE LOS PAVOS REALES DE RIVADAVIA 3216/36
Su estilo
se encuadra dentro del modernismo ecléctico, al igual que muchos otros
arquitectos italianos que se radicaron en Buenos Aires en su tiempo,
caracterizándose por la aparición de elementos de la arquitectura medieval, arcos
redondeados, ventanas y loggias, ornamentaciones florales o cornisas dentadas.
Musas, ángeles, leones, pavos reales, evocan el hábitat casi de una fantasía
bíblica, a estos rasgos se sumaron las influencias del art nouveau, que
Colombo combinó para obtener un estilo muy personal, dentro de lo que es la
escuela italiana; hacia fines de la década de
1910, evoluciona hacia el clasicismo y el monumentalismo, sin dejar el
modernismo (Casa Grimoldi), adoptando el clasicismo ecléctico.
En las
dos décadas que duró su actividad llegó a construir cincuenta edificios,
algunos hoy demolidos, otros perduran, como los situados en:
-
Hipólito Yrigoyen 2558/78, año 1911: Casa
Calise;
-
Rivadavia 3216/36, año 1915: “La casa de los pavos reales”;
-
Azcuénaga 1075 y 1129 (ya en los límites del barrio);
-
Marcelo T. de Alvear 2025;
- Entre
Ríos 1085, y 1173/77;
- Díaz
Vélez 3915 (demolido);
- Moreno
2091/95, casa y estudio de Colombo, hoy absolutamente transformada y ocultada hasta
la firma del constructor, donde murió en 1927;
-
Rivadavia 3659 en grave estado de deterioro;
- Av.
Corrientes 2548/60, el Palacio Grimoldi, año 1918.
SU BIOGRAFIA Y CORTA VIDA
Nació en
Brera, Milán, Italia en 1885 y murió
prematuramente a los 41 años en Buenos Aires, el 22 de julio de 1927, en su
casa (y estudio) de la calle Moreno 2091. Transformado
en un arquitecto ítalo-argentino, evolucionó en uno de los mayores expertos del art nouveau (corriente liberty
milanés) en Buenos Aires.
Llenó
los muros y cornisas de ángeles, musas, leones y figuras que evocan el hábitat
casi de una fantasía bíblica.
DETALLES DEL FRENTE DE LA CASA
CALISE
El escultor
Ercole Passina fue el encargado de labrar los ángeles, musas y querubines que
dominan la fachada del edificio ubicado en Hipólito
Yrigoyen 2558/78, que, si bien es una
profusión inusitada de figuras moldeadas en mampostería, aportan una nota de
color que contrasta con los opacos frentes de la cuadra. Se agregan las
ménsulas y vitraux y una escena que asemeja una crucifixión coronándolo
todo. Las dos entradas principales comparten un pallier con 4 esculturas
femeninas y la medianera está calada, de manera que se pueden ver las estatuas
de un palier a otro.
La
calidad de sus materiales es sobresaliente: carpintería de madera maciza de
roble, rejas y puertas de hierro de elaborada ornamentación, pisos de baldosas,
y boisserie y escaleras de mármol de Carrara.
DETALLES DE LA CASA DE LOS PAVOS REALES
DETALLE DE LA CASA CALISE
El
frente fue recientemente remozado por el consorcio respetando los colores
originales, acogiéndose a una serie de beneficios oficiales que le permitieron
ejecutar la recuperación de este inmenso frente, con una exención del 100% del
ABL, ya que el elevado costo fue financiado por los vecinos del edificio.
Al
pararse en la vereda de enfrente y levantar la vista, el trabajo de Colombo
parece más bien un cuadro de la Capilla Sixtina; hay ángeles hasta en lo alto
del edificio, y se trata de muchas escenas dispersas que juntas realzan la
fuerza de un trabajo conceptual, en el que predominan los tonos rosa pastel y
marrones claros.
EL PALACIO GRIMOLDI
La
familia Grimoldi comenzó su actividad en el año 1895 como una fábrica de
calzado bajo la denominación “Grissetti y Grimoldi”. Para 1906 pasó a
denominarse “Grimoldi Hermanos”, firma integrada por Luis, Enrique y Alberto.
Instalaron
su primer negocio en la avenida Rivadavia 2576, trasladado debido a su rápido crecimiento a Rivadavia 2840/42,
donde también construyeron su fastuosa residencia –hoy demolida– realizada por el arquitecto
Alejandro Virasoro, reconocido como una de las figuras principales del estilo art
decó, donde funcionó la confitería “La Perla Nueva” y hoy una sucursal un conocido
híper mercado.
LA RESIDENCIA DE LA FAMILIA GRIMOLDI
Asomarse
a los interminables pasillos de las entradas correspondientes al 2548 y 2560
de la Av. Corrientes, nos impresiona como un festival del diseño frentista.
Desde las arañas tipo Tiffany, los coloridos vidrios de las puertas, las
ornamentaciones que se desarrollan en las paredes y todos los detalles que
evidencian la ejecución “a medida”, dan cuenta de la infinita minuciosidad del
dibujo, la estupenda calidad de los materiales y la profesionalidad de la mano
de obra empleada. Colombo traía su propia cuadrilla de operarios de Italia para
trabajar en sus obras, a pesar de que éstos abundaban en el país en aquellos
años.
El
peculiar estilo Liberty que desarrolló Colombo con tanta fantasía, parece no
haber entusiasmado mucho a los residentes de la zona de Recoleta y Barrio
Norte, donde no realizó ninguna obra. Todas ellas parecen estar circunscriptas
a las zonas céntricas –Congreso, Abasto–
y fundamentalmente vinculadas a los altos referentes de la colectividad italiana.
Seguramente la exuberancia de elementos decorativos no era considerada de buen
gusto por quienes habitaban las zonas más caras y exclusivas de Buenos Aires,
en las que predominaban los palacetes de estilo francés. Los coloridos vidrios
de las puertas, las ornamentaciones que se desarrollan en las paredes y todos
los detalles dan cuenta de la infinita minuciosidad del dibujo.
El
edificio Grimoldi está dividido en dos mitades simétricas, con entrada
principal a las unidades del primer cuerpo, en el 2554 de avenida Corrientes.
El frente, realizado en parte imitación piedra oscura y en parte revocada, es
en verdad digno de estudio y de compleja descripción. Así, los balcones del
primero y segundo piso aparecen enmarcados en una columnata clásica que se destaca
en el extenso frente. En las bases de las columnas, a la altura del cielorraso
de la planta baja, parecen rugir cuatro pétreas cabezas de león.
Bajo los
ventanales del cuarto piso lucen dos blancos frisos poblados de querubines,
mientras que el quinto, si bien participa de los lineamientos generales, tiene
un diseño distinto a los cuatro pisos anteriores. Este piso conforma un
increíble dúplex con el sexto, y ambos se unen con el segundo cuerpo a través
de sendos puentes que atraviesan el primer patio de aire y luz.
El
interior de los departamentos es suntuoso: mármoles, piso de roble de
Eslavonia, carpintería de cedro, mosaico veneciano y vitraux, son
comunes a todos ellos.
Es la
estructura de mayores dimensiones realizada por el arquitecto milanés. Posee
subsuelo, planta baja y seis pisos en tres cuerpos, cada uno con entrada
independiente. Entre el primero y el tercer nivel, hay 19 departamentos chicos
(50 m2). En el quinto piso, y un tanto retirado de la línea de edificación se
encuentra el departamento de 500 m2 que fuera la residencia de los Grimoldi,
que es en realidad la primera parte de un dúplex que se completa con toda la
planta superior, sexto piso, donde se hallaba el jardín de invierno.
Estos
ambientes –que
incluían cuartos de huéspedes, biblioteca, salas de lectura y hasta dos patios– pertenecían al primero y segundo
cuerpo y están unidos por un puente en forma de herradura.
La
entrada principal tiene un cielorraso abovedado de placas de mármol, en tanto
que los muros laterales están cubiertos de frisos con motivos clásicos, también
de mármol. También en ella podremos ver un grandioso pórtico de madera tallada,
con dos cariátides, que da acceso al palier del ascensor, también una pieza de
colección, seguramente única en el mundo.
Los
patios interiores, lógicamente no pueden ser vistos desde la calle. Los
laterales, más pequeños sí, y son observables por quienes se sitúen en la
esquina de Paso y Corrientes. Son un modelo de lo que se dio en llamar
“futurismo”, evidenciado en las grandes ventanas redondas, y en las aberturas
metálicas curvas ornadas de vidrios de colores, de alucinantes diseños.
También,
observando el pináculo de la casa, podremos asombrarnos con una torre circular
rodeada de rejas que corona con gracia y sutileza el edificio, y desde la cual,
por esos años, se podía ver casi todo Buenos Aires.
Hoy sólo
molesta un saliente brazo metálico, como de robot barato, que brota del tercer
piso, con el nombre de una popular casa de hamburguesas y papas fritas. Casi
una profanación, al igual que las marquesinas que cubren el primer piso y
deslucen la totalidad de su frente.
Luego de
pasar por varios dueños después de los Grimoldi, en 2004 lo adquirió Daniel
Bocchimuzzi, que realizó trabajos en muros agrietados, en la humedad de los
techos y en el cambio de cañerías. Modificó baños, puertas y ventanas que no
correspondían a la construcción original. Ahora, calcula, están "ajustados
a ella en un 99%". Los departamentos en su totalidad están alquilados como
oficinas.
Miguel Eugenio Germino
Fuentes:
-Aslan
Liliana y otros, Buenos Aires, Balvanera, Facultad de Arquitectura.
-Liernur,
Jorge Francisco y otro, Diccionario de Arquitectura, T. 2, Clarín, 2004.
-Periódico
Primera Página nº 38 de febrero de 1997 y nº 87 de julio de 2001.
-http://www.arcondebuenosaires.com.ar/palacio_grimoldi.htm
-http://www.grimoldi.com/general/historia/
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