miércoles, 3 de octubre de 2012

AFRICA



 África: el continente encontrado

JUNTEMOS TODAS LAS MANOS

          El mundo ya no es lo que era, este comienzo de siglo trajo aparejado un mundo multipolar donde si bien Estados Unidos no perdió la hegemonía militar, países como China surgen como potencias económicas.  A nivel continental, la década pasada marcó el resurgimiento de América latina gracias al abandono general de las recetas del FMI y a la locomotora que significó Brasil. Si bien esto se mantiene, un nuevo jugador surge inesperadamente y obliga a que le prestemos atención: África dejó de ser un continente en decadencia y busca despegar de una vez.
          El alza de los commodities benefició en gran medida a los países africanos que se destacan por el crecimiento de las exportaciones. Además un crecimiento anual cercano al 5% está logrando generar una incipiente clase media en varios países del continente, lo que estimula el mercado interno y aumenta la producción.
          Según informes de la ONU, entre las diez economías que más crecieron en los últimos diez años se encuentran las de Angola, Nigeria, Etiopía, Chad, Mozambique y Ruanda. Países que antes eran noticia por sus conflictos internos y por sus dictadores ahora pelean por figurar entre los que más crecen.
          Esta realidad no escapa a los ojos de las potencias mundiales y por supuesto que buscarán sacar provecho. Ya hizo punta China con crecientes y millonarias inversiones en el continente negro.  En Sudamérica el fenómeno no pasa desapercibido ya que tanto Brasil como Argentina buscan profundizar relaciones con sus pares africanos.
          Pero en un mundo capitalista los peligros acechan y África tiene dos recursos que en el resto del globo no abundan: agua y petróleo. A los que le debemos agregar los minerales. También hay varios países extracontinentales que buscan hacer pie a través de la compra de tierras, para producir ellos mismos los alimentos que luego se llevarán a su país. Es el caso de Arabia Saudita de grandes recursos monetarios gracias al petróleo. Por su parte  hay multinacionales que ya comienzan a trasladar a sus empresas para aprovechar la mano de obra africana, muy joven y más barata que en otros lugares.
          Deberán vigilar ahora los africanos que el progreso y el desarrollo no se transformen en expoliación de sus recursos con la consiguiente pérdida de soberanía. El pasado colonial debe servir para no repetir los errores que dejaron a África en el subsuelo del Mundo.
                                                                             Pablo Salcito