viernes, 29 de julio de 2022

EDITORIAL AL Nº 326 - AGOSTO 2022

 EDITORIAL AL Nº 326 


 


"Si malo es el gringo que nos compra, peor es el criollo que nos vende".

Arturo Jauretche

 

En la tanda importante de cartas que San Martín remitiera a O’Higgins, conservadas en museos y coleccionistas, se refiere al enemigo militar en la Guerra de la Independencia, calificado como godos, maturrangos, maruchos, chapetones, o simplemente, europeos, que eran los enemigos de la patria naciente.

Luego de la Revolución y la Independencia, quienes continuaron denigrando desde adentro “a lo nuestro y a los nuestros”, pasaron a denominarse “gringos” (vocablo que involucraba al extranjero, especialmente de habla inglesa y a sus sucesores de los EE.UU.).

Como los inmortalizara Jaureche: “los propios”, que existen en gran variedad de designaciones, aunque la más apropiada es la de “cipayos” (que privilegia los intereses extranjeros), que desgraciadamente abundan en el país.

Pretextos siempre los hubo y los hay, y si no los fabrican, pero dos son los fundamentales:

El primero es el anti peronismo engendrado durante años y hoy potenciado bajo el pretexto del kirchnerismo, como factor de engendrar odio, grieta y revancha

El otro es un problema de clase, el de defender privilegios, no siempre bien habidos.

Y entre ellos sobresale una “clase intermedia” (como la calificara Jaureche en “El medio pelo en la sociedad argentina”), una clase devaluada, que no se resigna y “redobla una apuesta imposible”.

Se está captando esa “colonización pedagógica” de un odio ancestral, una rabia acumulada incontenible que brota por los poros, casi espontáneamente, que rompe el equilibrio en favor del mantenimiento de las viejas estructuras agro exportadoras, hoy cuestionadas a nivel mundial, lejos de la Argentina nueva, la real, que busca realizarse.

Así entramos en un callejón de difícil salida, ya que del lado oficial, se pretende “calmar los ánimos, calmar los mercados”, ofrecer “la otra mejilla”, sin atender adecuadamente a los más necesitados claro estácon el FMI como último interlocutor definitorio.

De allí las esmirriadas movilizaciones “del Campo” de los residuos de “Cambiemos”, que mantienen al radicalismo como furgón de cola, y a los medios adictos Clarín, La Nación+, a centenares de radios, TV y redes, confiscados, conformando así una mordaza informática determinante.

No puede o no quiere el presidente Fernández por decreto recuperar la Ley de Comunicaciones, borrada por un decretazo a los pocos días de asumir Macri; tampoco quiere o puede cambiar los que llamó “los sótanos de la democracia” a su asunción.

SE HACE URGENTE APROBAR EL PROYECTO DE NUEVA CORTE EN DISCUSIÓN EN EL PARLAMENTO Y DISOLVER LA ACTUAL.

Se cayó en las garras del FMI también por decreto sin pasar por el Congreso que solo pretende ajuste y mantener un déficit fiscal cero, a costa de las clases populares, sin tocar los privilegios de los poderosos; “verdadero poder en las sombras”.

Mientras la especulación y la inflación carcomen salarios y jubilaciones, se mantiene “un cabildo cerrado”, y las protestas populares no son escuchadas. La CGT se toma tiempo, llama a movilizar recién para dentro de un mes y la especulación se encuentra en su apogeo. No hay mano dura suficientemente que la discipline.

Se habla de acuerdos y se les ríen en la cara “remarcando”, remarcando… ¡¡¡remarcando!!!, la oposición desestabiliza, la justicia convalida la injusticia, y el “Dios Mercado” continúa con las suyas.

Buscan poner en práctica la lógica sarmientina y borgiana de un triunfo de la “civilización” frente a la “barbarie” (que hoy sería el kirchnerismo), imponer el irresponsable llamado al golpe, que propaló impunemente en estos días el carapintada Aldo Rico.

Claro que no cuentan con que la paciencia de “los nadies” tiene límites, no se estira como chicle pegado en la suela desgastada del zapato… ¡se agota!… por más que se encapriche “el cipayismo”.

Al cierre de esta edición se hace insostenible el clima golpista de la oposición y los medios, por lo que hace falta una respuesta adecuada y contundente del gobierno con medidas como:

- Aplicación de la Ley de Abastecimiento

- Creación de una empresa testigo de alimentos

- Nacionalización del comercio exterior

- Junta Nacional de Granos y Carnes

- Aumento en blanco y por decreto de 20 mil pesos en salarios, jubilaciones y salario mínimo

- Cerrojo al contrabando y estricto control de puertos y aduana

- Escrupuloso control de las importaciones


                                                                    Hasta la próxima



Cuando la versión impresa se encontraba en rotativa, se producen los nuevos cambios, - desprolijos y con atraso – se perdieron lamentables  15 días. Se crea un superministerio de economía, dejando algunos heridos.

El problema no es de "nombres" sino de: "coordinación y decisiones". 

Es de esperar --y tal vez sea la última oportunidad--,  en resolver los graves problemas; institucionales, económicos y sociales, no solo para “El Campo” sino también para otros sectores castigados por la crisis. La inflación, las reservas y la distribución  son los grandes problemas



 

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