miércoles, 22 de septiembre de 2010

RODOLFO KUHN


RODOLFO KUHN: HOMENAJE A UN CINEASTA NOTABLE

El detonante de esta breve investigación fue una serie de programas televisivos del historiador de cine Fernando Martín Peña. Recientemente, y por el canal estatal, decidió pasarnos unos films muy interesantes sobre la Nueva Ola musical, entre ellos Palito Ortega y Violeta Rivas. Culminó con la proyección de una película de Rodolfo Kuhn que –en nuestra opinión– constituyó un hito en su carrera y en la historia del cine: Pajarito Gómez una vida feliz”.

En el momento del estreno, producido el 5 de agosto de 1965 en el cine Trocadero, se dijo que se había basado en la trayectoria de Palito Ortega, quien estaba en ese momento en su apogeo. Pero más allá de ese rumor que nunca fue confirmado, el filme fue una de las más sagaces reflexiones que surgieran del cine nacional sobre la fabricación de un ídolo.

Kuhn venía de afrontar cierto cansancio del público hacia sus películas, influidas por la Nouvelle Vague y por la filmografía de Antonioni, tales Los jóvenes viejos (1962) y Los inconstantes (1963). Esta última repetía una temática desesperanzada sobre la juventud de entonces, y resultó en un fracaso de público.

A partir de ahí ejerce una autocrítica; empieza a ver que su cine ha sido muy personal, egoísta, de raíces puramente psicológicas pero sin proyección hacia lo social. En Pajarito Gómez toma la determinación de acompañarse en el guión con Carlos del Peral y nada menos que con Francisco “Paco” Urondo, que incluso aparece en las escenas finales del funeral del ídolo. Los tres conformaron un verdadero equipo de creación.

El guión es mucho más efectivo porque para reflejar la historia de un prefabricado cantante nuevaolero –interpretado por el impávido Héctor Pellegrini– emplean un lenguaje trasplantado de la televisión, la publicidad, la fotonovela y de los chismes de la prensa especializada. El filme fluctúa entre la sátira, la comedia y la tragedia, según el propio director.

La escena final del velatorio del ídolo es extraordinaria, en ella se luce especialmente María Cristina Laurenz que da un grito desesperado a la cámara. El todo resulta ser una parábola feroz del consumismo que pone en evidencia un agudo sentido crítico para encarar este tema.

Abordará luego de modo incisivo un episodio de Noche Terrible, de Roberto Arlt, también acompañado de Paco Urondo, en el que desnuda con un humor ácido los prejuicios acerca de la sexualidad, el matrimonio y la pareja. En 1975 se atreve con material nuevo, una suerte de poesía trágica, bastante compleja: La hora de María y el pájaro de oro, con Leonor Manso y Dora Baret.

Con la irrupción de la dictadura militar de 1976 debió refugiarse en el exterior, en Alemania y España. Fue en este último país que en 1984 cierra su carrera cinematográfica con El señor Galíndez, de Eduardo “Tato” Pavlovsky, un personaje polémico por tratarse de un torturador con facetas muy humanas.

El cine de Rodolfo Kuhn está considerado realmente como cine de autor, de opinión, que opta por denunciar el malestar social.

El notable director fallece en México en 1987.

MARTHA SILVA