lunes, 2 de mayo de 2016

PRIMERA PAGINA - EDITORIAL MAYO DE 2016



EDITORIAL Nº 251 MAYO 

“El cinismo es la única fuerza bajo la cual las almas vulgares rozan lo que se llama sinceridad”
Friedrich Nietzsche (1844-1900)




El concepto cinismo proviene del latín cynismus aunque tiene origen griego, permite hacer referencia a la impudencia, a la obscenidad descarada y a la falta de vergüenza a la hora de mentir o defender acciones que son condenables.
 Ésta es la triste presentación del accionar de un gobierno que aplica un plan perverso, del que afirma que tiene un propósito salvador, aunque sin dar precisiones de los receptores de la salvación.
A falta de un intento teórico claro se vale de un conjunto de improvisaciones, que aplicadas a mansalva, en la práctica producen un grave descalabro a un sector de la sociedad contra el cual conscientemente enfiló aquel plan perverso.
Allí es donde se verifica el cinismo, defendido sistemáticamente, por propios, aliados y hasta desprevenidos en los que prendió el mensaje.
Son los funcionarios de primera, de segunda y de tercera línea los encargados de aplicarlo, difundirlo y defenderlo, no importa dónde ni hasta cuándo.
Cuenta lamentablemente con la fragilidad ideológica de un pueblo golpeado, decepcionado y sin una clara visión de futuro.
Se recitan con rigurosidad conceptos y slogans, atribuyéndoles todas las culpas propias a funcionarios del anterior gobierno, a los que se pretende además judicializar, amparados en el manejo casi exclusivo de los medios (los que por su gracia le dieron el triunfo en las urnas), y a una parcial e impresentable corporación judicial.
Tres son los clásicos “caballitos de batalla” de la inmensa campaña, a saber: la herencia recibida, la fiesta kirchnerista y el escaso tiempo de gobierno.
Vale desmenuzar cada una de estas muletillas:
La herencia recibida: tergiversando la realidad de los hechos ya que recibieron un país desendeudado, con apenas 5% de desocupación y aunque con dificultades, en pleno funcionamiento.
La fiesta kirchnerista: considerando como sinónimo de derroche las inversiones en planes sociales en beneficio de los sectores más vulnerables.
El hay que dar tiempo: la gran excusa y la gran estafa, ya que cínicamente se pretende hacer pasar por necesario el “gran ajuste” implementado desde el primer día de gobierno en beneficio de los sectores más favorecidos (empresarios, campo, minería, grandes CEOs, fondos buitres, etc.) y en detrimento de los trabajadores, jubilados, pequeños comerciantes y profesionales, que hoy sufren las consecuencias.
¡¡¡No existió ninguna medida ni por mínima que fuera en beneficio de aquellos sectores más bajos de la sociedad!!!
El gran ajuste vía aumento del dólar, tarifazo o estampida en los precios, ahogados por el apagón estadístico, pega de lleno en la economía familiar, especialmente del asalariado que ve tardo el proceso paritario, con la complicidad de ciertos gremios dirigidos por burócratas enquistados en sus direcciones, que en muchos casos colocaron hombres en el parlamento. Como excepción los bancarios le torcieron parcialmente el brazo, pero qué hay de los otros… y de los jubilados, último orejón del tarro, aplastados en el fondo.
Nada hicieron por impedir la “fiesta” (ésa sí que fue una fiesta) de despidos y suspensiones generalizadas que se implementaron con el cuento de los “ñoquis” y alcanzaron a centenares de trabajadores con antigüedades de 10 y hasta 15 años. Los afectados se calculan en más de 150.000.
Para ello se desmontaron ministerios y secretarías, creando otros con empleados nuevos, en lugar de trasladar los que quedaron sin funciones.
Los medios, en su absoluta mayoría, siguieron el juego de demonizar al gobierno anterior e invisibilizar la tragedia de los despedidos.
La justicia, una verdadera cofradía judicial que en lugar de administrar justicia, paga favores recibidos, aplicando métodos heredados de la dictadura militar.
El endeudamiento, que trepó a 16.500 millones de dólares, para pagar a los buitres, será una pesada herencia para las generaciones venideras.
Los paraísos fiscales son la vedette del momento, en los que se encuentran complicados desde el presidente, ministros, secretarios, asesores y empresarios beneficiados por el gobierno, con cuentas non santas en empresas offshore.
Es la cara y la máscara de una corrupción nunca vista, una sonriente, otra dolorida que derrama una lágrima ante un futuro incierto, un futuro imprevisible de no mediar una resistencia popular coordinada y urgente que le ponga coto a la situación.
 Mientras los actuales gobernantes fingen derramar lágrimas de cocodrilo, viven en un mundo de felicidad, juran que los ajustes los hacen “¡¡¡de corazón!!!” y crean el “Ministerio de la Felicidad” a cargo de Daniel Cerezo, quien opina que: "la peor pobreza es perder la capacidad de soñar, de proyectarse… erradicar la pobreza no tiene que ver sólo con dar alimentos y ni siquiera trabajo, erradicar la pobreza pasa por darle sueños y esperanzas". Como cantó alguna vez Palito: “La felicidad jajá… jajá… la felicidad jojó… jojó”.
Los cínicos, toman como modelo a los animales, como el perro. “Los animales tienen pocas necesidades y se adaptan rápidamente a la situación en que se encuentran”, adoptan el ejemplo de autosuficiencia, de ahí su comportamiento ético bastarse a sí mismo y su rigurosa disciplina física y mental. Es posible así “éticamente” vivir en la miseria y adaptarse a ella felizmente. Algo parecido pensaba el conocido filósofo, escritor y orador espiritual Jiddu Krishnamurti, 1895-1986, que abreviaba al mundo hostil que lo radiaba   proyectando  un cambio positivo en su mente.
Sin embargo el gobierno, no sabe ni calcula hasta cuándo podrá resistir la impaciencia de los humanos, que terminarán en algún momento por hartarse de tanto cinismo… ¿entonces?

 Hasta la próxima