miércoles, 29 de abril de 2020

PEDRO BONIFACIO PALACIOS


13 de mayo de 1854, nace Pedro Bonifacio Palacios, conocido por su seudónimo “Almafuerte”

 
Palacios en su trabajo poético y educativo diario


“Llénate de ambición, ten el empeño, ten la más loca, la más alta mira. No temas ser espíritu, ser sueño, ser ilusión, ser ángel, ser mentira... la verdad es un molde, es un diseño, que rellena mejor quien más delira.”
De sus: Milongas clásicas, sonetos medicinales y Dios te salve. Discursos (1919)

Poeta, periodista, traductor, bibliotecario y maestro, expresa en toda su obra el dolor por el sufrimiento humano y su prédica por un mundo más justo alentando a la lucha y la superación del ser humano. Su producción literaria tuvo como nota dominante la exaltación de la clase humilde de la sociedad. En su lenguaje habitual la llamaba cariñosamente “la chusma de mis amores”.
Se le consideró como el poeta de los olvidados, definición que también recibieron muchos otros escritores como Dostoievski, García Lorca, Euler Granda o Eduardo Galeano. Todos se caracterizaron por ser autores muy críticos con los gobiernos y defensores de las clases más desfavorecidas.
En su honor se celebra el 13 de mayo el “Día del escritor bonaerense”, fecha que coincide con la de su nacimiento. Además, se hizo una película sobre su vida, que se estrenó en 1949.


SU AGITADA VIDA

Su vida transcurrió en el seno de una familia humilde; su infancia fue muy difícil, ya que a edad temprana sufrió el fallecimiento de su madre, y tras el abandono de su padre quedó al cuidado de unos parientes, padeciendo necesidades no sólo afectivas sino también económicas.
Estudió en Buenos Aires, y muy joven ejerció la docencia en las parroquias de la Piedad y Balvanera. Poco después se trasladó a la campaña y fue maestro en Mercedes, Salto y Chacabuco. A los 16 años de edad dirig una escuela en Chacabuco; tiempo después es destituido por no poseer un título habilitante para la enseñanza, pero se afirma que en realidad el motivo fueron sus poemas altamente críticos para con el gobierno.
En los pueblos donde ejerció la docencia, también alcanzó notoriedad como periodista polémico y apasionado, poco complaciente con los caudillos locales.
Luego de dejar la enseñanza obtiene un puesto dentro de la Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires, y más tarde bibliotecario y traductor en la Dirección General de Estadística de dicha provincia. En 1887, se traslada a La Plata e ingresa como periodista en el diario El Pueblo.
En 1894 retoma su actividad docente en una escuela de la localidad de Trenque Lauquen, pero nuevamente es retirado por cuestiones políticas dos años más tarde.
A comienzos del siglo XX participa un poco de la actividad política, pero a causa de su inestabilidad económica y de que es reacio a aceptar un cargo político, ya que criticaba duramente a quienes vivían a expensas de los impuestos de la gente, no lo hace con mucho entusiasmo.
Al final de su vida, el Congreso Nacional argentino le otorgó una pensión vitalicia para que se pudiera dedicar de lleno a su actividad como poeta. Sin embargo no pudo gozar de ella; el 28 de febrero de 1917 falleció en La Plata (Buenos Aires), a la edad de 62 años.
Su vocación primera fue la pintura, campo en el que incursionó brevemente. Pero luego de que el gobierno del momento rechazara el pedido de una beca para viajar a perfeccionarse a Europa, decidió cambiar de rumbo. Es en ese momento en que comienza a dedicarse a la enseñanza y a descubrir su vocación por las letras.


Su casa en la Calle 66 nº 530 de la ciudad de la Plata, hoy convertida en museo



SU OBRA

Vivió la transición entre el romanticismo y el positivismo, no pudiéndose encuadrar a su obra en un estilo determinado. Sus creaciones manifiestan su propia subjetividad, su dolor ante el sufrimiento humano, sus dudas y su prédica hacia un mundo más luchador y justo.
 Era el poeta de obreros, tipos y tipas errantes y anónimas, de gente del suburbio, laburantes, insumisas al tilingo medio, gente que se había adelantado al “aluvión zoológico” del ‘45, por una simple cuestión de época, padres o abuelos de quienes atravesarían el Riachuelo para pedir por sus derechos y ungir a Perón en el poder.
 Su copiosa producción aparece diseminada en diversas colecciones, mientras que sus discursos y conferencias se dieron a conocer sólo en periódicos y revistas de la época.
Se destacan entre sus obras: “Lamentaciones” (1906), “Evangélicas” (1915), “Poesías” (1917), “Nuevas poesías” (1918), “Milongas clásicas”, “Sonetos medicinales” y “Discursos” (1919). Su poema “Piú Avanti”, es uno de los más afamados, y se incluyó en “Los siete sonetos reparadores”, dentro del “Cantar de los cantares”. También pueden citarse: “La inmortal”, “El misionero”, “Trémolo” y “La sombra de la patria”.
 Su tono profético, el excesivo realismo y la agresividad impetuosa que le valieron prestigio popular fueron también muy criticados: se le acusó de dejarse llevar por meras expresiones retóricas y se le reprochó su incapacidad para discernir entre lo noble y lo prosaico y su carencia de delicadeza artística.


Añadir leyenda
Monumento a Almafuerte en la localidad de la Matanza, pcia. de Buenos Aires


“…Si te postran diez veces, te levantas
otras diez, otras cien, otras quinientas:
no han de ser tus caídas tan violentas
ni tampoco, por ley, han de ser tantas…”

“…No te des por vencido ni aún vencido,
no te sientas esclavo ni aún esclavo;
trémulo de pavor, piénsate bravo,
y arremete feroz, ya malherido…”


ALMAFUERTE EN EL CINE

Un largometraje estrenado en 1949, narra la vida del poeta y maestro argentino Pedro Bonifacio Palacios (Almafuerte). Fue dirigido por Luis César Amadori, con el protagónico del gran actor Narciso Ibáñez Menta y música fue compuesta por Alejandro Gutiérrez del Barrio.


SU HERENCIA Y EL MUSEO


Además de los barrios y los pueblos, lleva su nombre una distinción Honorífica Almafuerte a los Maestros de la Cultura y la Educación, que otorga la Dirección General de Cultura y Educación de la provincia de Buenos Aires. Osvaldo Bayer, Norberto Galasso y Eduardo Galeano, en ese orden, fueron los honrados con este premio que comenzó a otorgarse en 2009.
Don Pedro fue un faro para toda la poesía latinoamericana. El gran poeta nicaragüense Rubén Darío, lo definió como “un poeta sincero, vigoroso, lleno de franqueza, que hace destacar su personalidad del fondo común y que vence por la energía”.
Salió a luchar contra la ignorancia, esa “ceguera del alma y sordera del entendimiento”. Formó jóvenes de todas las edades en distintos pueblos bonaerenses y es recordado en todos ellos como un profeta.
En Trenque Lauquen, su casa se convirtió en museo. El hogar donde vivió los últimos diez años, una casa en la Calle 66 Nº 530 de la ciudad de La Plata, en los años 60 fue considerada como Monumento Histórico. También convertida en museo, se pueden encontrar diferentes objetos y obras del autor, guarda fotografías, textos, pinturas y libros de Palacios.

Miguel Eugenio Germino

Fuentes:
-http://biografia.co/almafuerte-pedro-bonifacio-palacios/
-https://www.lifeder.com/pedro-bonifacio-palacios/
-https://www.pagina12.com.ar/22778-un-poeta-popular-y-suburbano
-https://www.taringa.net/+comics/pedro-bonifacio-palacios-el-almafuerte_148amy
-https://www.youtube.com/watch?v=SO8NHAF1KVQ


                                    una edición de sus obras




¡Avanti!

Si te postran diez veces, te levantas
otras diez, otras cien, otras quinientas:
no han de ser tus caídas tan violentas
ni tampoco, por ley, han de ser tantas.

Con el hambre genial con que las plantas
asimilan el humus avarientas,
deglutiendo el rencor de las afrentas
se formaron los santos y las santas.

Obcecación asnal, para ser fuerte,
nada más necesita la criatura,
y en cualquier infeliz se me figura
que se mellan los garfios de la suerte...

¡Todos los incurables tienen cura
cinco segundos antes de su muerte!


¡Piu Avanti!

No te des por vencido, ni aun vencido,
no te sientas esclavo, ni aun esclavo;
trémulo de pavor, piénsate bravo,
y arremete feroz, ya mal herido.

Ten el tesón del clavo enmohecido
que ya viejo y ruin, vuelve a ser clavo;
no la cobarde intrepidez del pavo
que amaina su plumaje al menor ruido.

Procede como Dios que nunca llora;
o como Lucifer, que nunca reza;
o como el robledal, cuya grandeza
necesita del agua y no la implora...

Que muerda y vocifere vengadora,
ya rodando en el polvo, tu cabeza!


¡Molto piu Avanti!

Los que vierten sus lágrimas amantes
sobre las penas que no son sus penas;
los que olvidan el son de sus cadenas
para limar las de los otros antes.

Los que van por el mundo delirantes
repartiendo su amor a manos llenas,
caen, bajo el peso de sus obras buenas,
sucios, enfermos, trágicos... ¡sobrantes!

¡Ah! ¡Nunca quieras remediar entuertos!
¡nunca sigas impulsos compasivos!
¡ten los garfios del odio siempre activos
los ojos del juez siempre despiertos!

¡Y al echarte en la caja de los muertos,
menosprecia los llantos de los vivos!


¡Molto piu Avanti ancora!

El mundo miserable es un estrado
donde todo es estólido y fingido,
donde cada anfitrión guarda escondido
su verdadero ser, tras el tocado.

No digas tu verdad ni al más amado,
no demuestres temor ni al más temido,
no creas que jamás te hayan querido
por más besos de amor que te hayan dado.

Mira como la nieve se deslíe
sin que apostrofe al sol su labio yerto,
mo ansía las nubes el desierto
sin que a ninguno su ansiedad confíe...

¡Trema como el infierno, pero ríe!
¡Vive la vida plena, pero muerto!


¡Moltíssimo piu Avanti ancora!

Si en vez de las estúpidas panteras
y los férreos estúpidos leones,
encerrasen dos flacos mocetones
en esa frágil cárcel de las fieras.

No habrían de yacer noches enteras
en el blando pajar de sus colchones,
sin esperanzas ya, sin reacciones
lo mismo que dos plácidos horteras;

Cual Napoleones pensativos, graves,
no como el tigre sanguinario y maula,
escrutarían palmo a palmo su aula,
buscando las rendijas, no las llaves...

¡Seas el que tú seas, ya lo sabes:
a escrutar las rendijas de tu jaula!

Almafuerte





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