Editorial nº 215
marzo 2013
El
año 2013 se inició teñido de una densa cortina de nubarrones, presagios
oportunistas, predicciones funestas y declaraciones desencajadas,
todas timoneadas por los medios hegemónicos
que monopolizan la prensa en todos sus formatos, con la complacencia de la
oposición más recalcitrante.
El periodismo empresarial
degradado omite –maliciosamente–
preguntar a sus interlocutores de la llamada oposición sobre temas calientes.
Por ejemplo, difícilmente se pegunte al jefe
de Gobierno porteño del porqué del gran impuestazo de ABL, o sobre el incierto plan
para ampliar la red de subtes. Sin embargo,
los unos y los otros se arrogan el derecho a criticar todo acto de gobierno y cualquier medida que afecte intereses poderosos.
O como en el desafortunado caso del embargo
de la Fragata Libertad, se dieron el lujo de vociferar que “las deudas deben
pagarse”, porque “son sagradas” y otras
anticuadas frases hechas. Omiten y ocultan el origen de las mismas: ¿quiénes las contrajeron, cuándo,
cómo y por qué?
Hoy es de conocimiento público la lista de las 70 grandes firmas y bancos que endeudaron al país (y a cada uno de sus habitantes) en más de 23 mil millones de dólares. Fue en la corta estancia de 59
días del nefasto ministro Cavalllo en el Banco Central durante
la dictadura cívico militar, cuando “transformó la deuda privada en pública”.
Los que hoy se horrorizan si se les pretende sacar dos mangos más de impuestos,
entonces callaron su bocaza, amasando grandes
sumas para sus faltriqueras, que ya eran robustas.
Entre las 70 grandes empresas favorecidas
están las del Capo Macri padre, con Socma y
Sevel, esta última debe al Estado 124 millones de dólares. Otras firmas
importantes son Cogasco SA que adeuda 1.348
millones de dólares, Celulosa con 836, Acindar con 649, Bridas 238, Alpargatas
228. Completan la lista todos los bancos,
los mismos que estafaron a los ahorristas en el 2000: Banco
Río con 520 mil, Italia con 388, Galicia con 293, entre otros.
Honrar
las deudas dicen, ¿por qué no devuelven entonces estos 23 mil millones
apropiados, y honran las suyas?
Hermes
Binner hasta
se atrevió a justificar el embargo judicial dispuesto por Ghana cuando dijo: “Lo resolvió la Justicia”, aunque se violaron leyes internacionales de
navegación militar, que el líder “socialista” calla. Horas después medía con diferente vara el caso venezolano sobre
Chávez, que también lo resolvió la justicia; todo es cuestión de varas y de
falta de vergüenza. Hoy ya Chávez está en su
patria, entonces… hacen silencio.
Calla la oposición el tema de la deuda externa, en gran parte ilegítima y
estatizada. Se pagó en intereses,
renegociaciones, megacanjes y otras yerbas, varias veces la deuda externa original.
Calla
a la vez la oposición la condena al remate de todo el patrimonio nacional que hizo el menemato, situación que hoy estamos
pagando y padeciendo.
Esto ocurre gracias a la enorme libertad de expresión que
existe, la que no había durante la dictadura, ni tampoco durante el gobierno de
Menem, al que consentían.
Clarín,
“El
Gran Diario Argentino”, anunciaba
el 24 de marzo de 1976: “Nuevo Gobierno” (era el gobierno de la dictadura) y hoy hablan de
libertad de expresión. Poco tiempo después el
matutino recibía de manos de Videla su parte
en Papel Prensa, empresa despojada a la familia Graiver que fue asesinada, violada y torturada por
el régimen.
La cuestión de las cuestiones es quién detenta el poder real en el país,
porque no siempre el poder lo detentan los gobiernos. Cuando finalizó la
dictadura asumió Alfonsín, pero el poder lo detentaban otros: los factores
de poder, entre los que se encontraban sin dudas aquellas 70 grandes
empresas beneficiadas con la estatización de sus pasivos y con el permiso para
aplicar condiciones laborales crueles para sus trabajadores.
Así se hacía patria entonces y se honraban las
deudas. El doble poder gobernaba desde las sombras, con presiones, chantajes,
coimas y, si algo faltara, con la milicada en los
cuarteles pronta para reaccionar.
Hoy el Gobierno no responde al
pretendido poder en las sombras, entonces se emplean planes sustitutos. Entre ellos la
desestabilización, la calumnia, la mentira, que se
implementan con la ayudita de ciertas prensas “hermanas”, yanquis y
europeas, junto a la Sociedad Interamericana de Prensa. Esto de embarrar la cancha no solo lo hacen en Argentina, sino también en Venezuela, Bolivia y Ecuador.
Hoy las empresas concesionarias de
aquellos contratos leoninos aprovechan, llevándose las ganancias y los
subsidios a sus madrigueras, sin invertir un peso. Las consecuencias son los
frecuentes cortes de luz y el calamitoso servicio de trenes.
Se
debe comenzar por algo: NACIONALIZAR Edenor, Edesur y Ferrocarriles, es un
sentimiento popular cada vez más fuerte y arraigado en el pueblo. ¡¡¡Que así
sea!!!
Hasta la
próxima
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