LO ESENCIAL ES INVISIBLE A LOS OJOS EL "CRECIMIENTO TAMBIÉN" |
El importante pensador
marxista italiano Antonio Gramsci (1891-1937), que aportó a la ideología una
frescura renovadora, definió a “la política” en dos grandes corrientes: la Gran Política o “Alta
Política”, la trascendental, comprendida por las cuestiones vinculadas a las
grandes funciones del Estado, y la “Pequeña Política”, política del día,
parlamentaria, de corredores cotidianos y de intrigas.
En este marco de la pequeña política,
se enmarca el discurso del presidente Mauricio
Macri del 1º de marzo
pasado, en la inauguración de las sesiones
ordinarias del parlamento argentino, con afirmaciones surrealistas alejadas de la
realidad. El surrealismo, que como movimiento artístico usaba material
proveniente del mundo de los sueños para realizar sus obras, parece haber
llegado ahora al campo de la política de la mano de Cambiemos. Algunas de las frases
destacadas del discurso son más propias del mundo onírico de Macri que de la
realidad cotidiana de los argentinos: vacío, con verdades a
medias, plagado de omisiones y mentiras, pintando un país irreal, ficticio, de
un futuro venturoso, omitiendo al otro país, el real, con devaluaciones,
endeudamiento, carestía, cesantías, bajos salarios, fuga de capitales,
corrupción institucionalizada, una justicia
complaciente y atada el poder ejecutivo.
Fue más lo
callado que lo dicho, meras generalidades, acomodadas en un discurso “a lo
Durán Barba” (un verdadero Rasputín argentino), quien en su libro “El arte de ganar” afirma:
“El electorado está compuesto por simios
con sueños racionales que se movilizan emocionalmente. Las elecciones se ganan
polarizando al electorado, sembrando el odio hacia el candidato ajeno…”.
Inventor (él o Durán Barba) del “crecimiento invisible”, una versión descalabrada del mensaje de “El
Principito” de Antoine de Saint-Exupèry, cuyos textos poseen una gran sencillez
pero gran profundidad, en el que “lo esencial es invisible a los ojos…”. Macri, toma la fábula pero deja al elefante al descubierto.
Es parte de un texto tomado de “La
Historia Argentina” de Bartolomé Mitre (1821-1906), una historia acomodada a
los dueños del poder, sin interesar la realidad.
Al finalizar, ante los
aplausos de sus seguidores, levanta el brazo derecho con el puño cerrado, de
modo triunfalista y luego saluda a una Plaza del Congreso totalmente vacía… continúa
con la ficción y la utopía de creer y pretender hacer creer lo fantástico, como
en “Alicia en el país de las maravillas”. Porque no hay mejor creyente que el
creyente incauto, falto de raciocinio, propenso a dejarse mentir.
Lo que queda oculto en el mensaje es
que “la derecha” odia al pueblo y por lo tanto al país, el capital no tiene
patria, es internacional y precisa de la mentira y el engaño para
imponerse, apuesta a convencer que “la mentira” es “la verdad”, apuesta a
un pueblo desarmado ideológicamente.
Sin embargo la realidad es otra, es la que
a la postre deja al descubierto y en ridículo a sus transgresores, claro que
tal vez luego de ocasionar un daño difícil de reparar, y de muchos años de
sacrificios para revertirlo.
En el año 2001, la crisis dejó una
secuela de más de diez años, y Macri “lo hizo” en sólo dos años. ¿Cuál será el
futuro que le espera al pueblo argentino? La respuesta está en “la gente” como le
gusta decir a los interlocutores del gobierno, pero esa gente tiene un límite
de tolerancia.
Y por último dos
datos contundentes: según un informe conjunto del Centro
de Economía Política Argentina (CEPA), el Centro de Estudios Políticos Para
Personas Mayores (CEPPEMA) y la Asociación Latinoamericana de Gerontología
Comunitaria (ALGEC), entre
el 2015 y el 2017, los jubilados que cobran la mínima perdieron 6,8% de poder
adquisitivo. “Los jubilados,
con la nueva ley, dejarán de comprar en el año 87
botellas de aceite, 106 kilos de manzanas, 55 kilos de carne, 92 kilos de tomates,
sólo a modo de ejemplo”. Y de la mano de Nicolás Dujovne, tras 15 años de
grata ausencia, regresó el Fondo Monetario Internacional en la persona de
Christine Lagarde, quien congratuló a Macri por los tarifazos y ajustazos,
¡¡¡qué otra cosa se podría esperar de semejante personaje!!!.
El país
marcha indefectible y desgraciadamente a un “Nuevo 2001” con una deuda externa
total de 320 mil millones de dólares (un 57% del producto bruto), una balanza
comercial deficitaria de 8.471 millones de dólares, y una fuga de capitales de
82.080 millones de dólares. ¡¡¡Dramática
situación!!!
A todo esto y ante el síndrome macrista “del
pato rengo”, que se palpa en los cánticos del “hit del verano”, se aceleran los
tiempos electorales del recambio del 2019, que está a la vuelta de la esquina.
Hasta la próxima
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