domingo, 29 de noviembre de 2020

EL BARRIO Y LA HISTORIA DE SU GENTE

 

Barrios que cuentan historias

 

Con sus ruidos de motor y bocinas habituales, los autos pasan por Avenida Córdoba. A lo lejos, se escucha una frase que se destaca: “no, me los olvidé. No puedo escuchar música, va a ser una caminata aburrida”. Damián pisa el cordón de la vereda y por ende, el ficticio límite del barrio de Balvanera. Siguiendo por Pasteur, empieza a oír algo extraño.


                                             BERNARDO HOUSSAY
 

Damián: Disculpe señor, le veo cara conocida, yo lo vi en algunos libros. ¿Es usted Bernardo Houssay?

Bernardo Houssay: Sí. Qué grata sorpresa. Estamos en el 2020 y aún la gente me sigue reconociendo.

D: ¿Cómo puede estar pasando esto? En fin, ya que tengo a un ganador de Premio Nobel de Medicina debo preguntarle por la situación que estamos atravesando.

BH: Pasó mucho tiempo desde aquella distinción en 1947, pero tené fe que vamos a salir adelante, y será pronto. Es más, allí viene otro al que le podés preguntar, Federico, discípulo mío. Está justo pasando por la Amia, fundada en 1894.

Federico Leloir: Buenas tardes, qué alegría encontrar a un gran maestro con su joven amigo. ¿Hacia dónde van?

BH: A mi casa, sigo derecho por Viamonte hasta Boulogne Sur Mer.

D: Yo sigo hacia el límite de Almagro y Boedo, y voy caminando para dejar el transporte público a quienes son esenciales.

FL: Los acompaño, voy hasta mi ex Colegio, el Mariano Moreno, allí me esperan grandes compañeros para saludarme, aún me siguen felicitando por mi Premio Nobel de Química ganado en 1970.


                              FEDERICO LELOIR

BH: No es para menos, un gran orgullo, así como fue haberte vuelto a ver. Mi casa es ésta. Los dejo que sigan su camino, aunque por lo que veo van a estar acompañados por un buen tango, ¡miren quién está!

Carlos Gardel: Qué lindo ver tantas personalidades juntas en nuestro barrio, ese que llevo en el alma, lugar donde se encuentra mi querido Abasto, que brilla desde 1893.

D: Tu presencia es una alegría enorme, y eso que aún no empezaste a cantar, sería muy gratificante escucharte cantar “Mi Buenos Aires querido”.

CG: Bueno, será sólo una estrofa, porque tengo que cuidar la voz para la función de esta noche. Fue un placer haberlos cruzado.

D: Menos mal que me olvidé los auriculares.

 

A paso firme, el médico y su nuevo amigo arribaron a un espacio verde que captó la atención de ambos.

 

FL: Llegamos a Plaza Almagro. Es tan linda que hasta vienen personas de otros países, mirá, allí hay una mujer suiza.

Alfonsina Storni: Hola chicos, estoy muy apurada. No quiero llegar tarde a la escuela. Otro día con más tiempo charlamos.

D: ¿Vas al colegio a estudiar?

AS: No, voy a dar clases en la Escuela Nº 13 DE 11. Es otra de mis pasiones, además de la poesía. ¡Hasta luego!

FL: Bueno Damián, no pensé que a mi edad iba a poder seguir tus rápidos pasos, pero ya estamos en el Colegio Mariano Moreno. Perdón por el desvío de un par de cuadras. Allá están otras de las celebridades.

Ernesto de la Cárcova: Buenas tardes, soy pintor y fundador de la Escuela Superior de Bellas Artes.

Homero Manzi: Un gusto, joven. Soy poeta y guionista. No quería perder la oportunidad de saludar a Federico, aunque me dirijo hacia Boedo.

FL: Entonces pueden ir juntos. Fue un placer encontrarte Damián. No olvides usar el barbijo.

 

                                       CARLOS GARDEL


Minutos más tarde, en una calle con tan sólo dos cuadras de extensión, Homero y Damián encuentran a alguien que estaba parado frente a una planta.

 

D: Disculpe señor. ¿Qué hace?

Carlos Spegazzini: Lo que hice toda mi vida. Soy botánico y micólogo, y he descubierto muchos avances con las plantas y los hongos. Aún recuerdo como si fuera ayer la expedición BOVE en Tierra del Fuego. Tengan ustedes buenas tardes.

HM: ¡Muchacho! estamos cerca del Oratorio San Antonio, de hecho, si afinás la vista, vas a poder ver al cura.

D: Buenas tardes Padre, quisiera hacerle una pregunta. ¿Qué se siente tener un club que lleve su nombre?

Lorenzo Massa: Es muy gratificante, hijo mío. Cada vez que escucho “San Lorenzo” siento una sensación de felicidad inmensa. Se fundó justo aquí, en donde estamos parados.

HM: Padre, ¿Se dirige hacia Boedo?

LM: Así es.

HM: Bueno Damián, te deseo mucha suerte. No dejes de cuidarte, que la salud es lo primero.

 Al salir del barrio de Almagro, Damián miró para atrás y sonrió. Cada calle, sitio y personaje conocido lo acompañó desde su imaginación. Al igual que él, todos los vecinos y vecinas de Balvanera y Almagro vivimos rodeados de historia. Está en nosotros seguir recordándola.

                                          Lucas D. Giannotti

                                                  Periodista



 

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