domingo, 29 de noviembre de 2020

LA GRAN COLOMBIA - SUEÑO BOLIVARIANO

 

El 17 de diciembre de 1819 nace la “Gran Colombia”




 EL SUEÑO BOLIVARIANO QUE NO PUDO SER

 “El jefe supremo de la República no es más que un simple ciudadano”

 Simón Bolívar

 

América del Sur fue el gran sueño de San Martín y Bolívar. Tras el encuentro de Guayaquil entre ambos libertadores, la zona quedó dividida en dos grandes bloques exceptuando Brasil–: al Sur las Provincias Unidas de Río de la Plata, un territorio más disputado con los españoles y al Norte otro más consolidado, cuyo líder indiscutible era Simón Bolívar, que intentó conformar una gran nación al norte de América del Sur: “La Gran Colombia”, un sueño que no pudo alcanzar.

 


 LOS COMIENZOS DE LA LARGA HISTORIA

 

 Todo comienza con la Independencia americana, pero continúa en la ciudad de Guayaquil, en la hoy República del Ecuador, los días 26 y 27 de julio de 1822, que fue la sede de la decisiva entrevista entre los dos mayores jefes independentistas de Hispanoamérica en ese momento: el argentino José Francisco de San Martín y el venezolano, entonces gran colombiano, Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar. Entrevista en la que se definió la próxima conclusión de las campañas militares que quedaron a cargo de Bolívar mientras, San Martín regresó a la Argentina para luego partir hacia su exilio.

 Bolívar estaba en condiciones muy superiores a las de San Martín, ya que él era el jefe político y militar de los territorios liberados, mientras que no era el caso del prócer argentino quién tenía serias dificultades con las autoridades radicadas en la ciudad de Buenos Aires que le retaceaban su apoyo. Es esta última la razón por lo que el ahora reconocido como “Padre de la Patria” optara por dejar en manos de Bolívar la última parte de la expulsión de los españoles, cosa que terminó concretando el venezolano Antonio José Francisco de Sucre, mano derecha del anterior, y creador del actual Estado Plurinacional de Bolivia, es decir “el país de Bolívar”.




 Una de las cuestiones que también trataron ambos libertadores fue la relacionada con las futuras formas de gobierno. Mientras se consideraba conveniente la unificación regional, San Martín, mestizo, hijo de la guaraní Rosa Guarú, era partidario de establecer un régimen monárquico parlamentario al estilo de algunos actualmente existentes en Europa pero con la particularidad que el rey debía ser preferentemente un descendiente de la antigua nobleza inca aunque también podía optarse por un príncipe europeo. Una visión sobre el reinado inca que también tuviera, ya antes, otro enorme prócer argentino: Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano. Bolívar, en cambio, cuyo criterio terminó predominando, era partidario de un sistema republicano. San Martín, que coincidía con la unificación de Hispanoamérica en un solo estado, le advirtió, sin embargo, a Bolívar que los gobernantes bonaerenses iban a rechazar esa posibilidad.

 

 EDUARDO GALEANO Y LA NUEVA GRAN NACIÓN


                    EL ENCUENTRO DE GUAYAQUIL

         

          Escribe, según sus propias palabras, para revelar la historia escondida, la que ha sido tergiversada, porque como es sabido, generalmente las historias oficiales de los pueblos las redactan según sus conveniencias los ganadores. Su pasión es la de narrar las realidades sociales que pintan de cuerpo entero la idiosincrasia latinoamericana, pero, al mismo tiempo, tiene una capacidad para ver en forma descarnada, real y analítica el devenir del mundo y sus fenómenos sociológicos. No hay más que echar una ojeada a su libro Patas arriba. La Escuela del mundo al revés, para comprobar esta premisa.

Éste es un libro que cuenta con pasión, lucidez y amplias referencias históricas cómo una región tan beneficiada por la naturaleza ha sido no solamente esquilmada primero en la colonia por los españoles y luego por las potencias de Occidente durante su vida republicana sino que, además, no ha podido encontrar aún su destino y con él una mejor suerte.

Durante su ya vasta trayectoria de escritor, Galeano se ha dedicado sistemáticamente a borrar las fronteras entre las vertientes del periodismo y la literatura. En sus más de doce libros confluyen la narración y el ensayo, la crónica y la poesía, el humor y el sarcasmo; así como en sus notas de prensa sobresalen los párrafos contundentes salpicados de ejemplos de entereza y dignidad de ciudadanos del común, que son, en su concepto, los verdaderos héroes del mundo de hoy.

Gran Colombia fue un país que ya no existe, pues se trata de la fusión temporal de Colombia (por entonces denominada Nueva Granada) con otras naciones vecinas. Concretamente: Nueva Granada, Panamá, Venezuela y Ecuador. La Gran Colombia se formó en 1821 tras el Congreso de Cúcuta, extinguiéndose en 1831, pocos meses después del fallecimiento de Simón Bolívar, su ideólogo, y por los grandes intereses divisionistas que lucraron con las divisiones de los pueblos, el famoso “divide y reinarás”.


 

 

 DISCREPANCIAS INTERNAS EN EL SENO DE LA NUEVA NACIÓN

 

El impulsor de la nueva nación fue el libertador Simón Bolívar, quien pretendía crear una nación lo suficientemente grande y potente para competir con las potencias europeas. La Gran Colombia fue el resultado de una estrategia política de las naciones constituyentes para unir fuerzas. Sin embargo, desde su constitución la Gran Colombia vivió una permanente tensión política entre dos grupos: los federalistas y los centralistas. La opción que inicialmente prevaleció fue la centralista, que estaba liderada por Simón Bolívar. El centralismo creó discrepancias internas, ya que Venezuela perdió su influencia militar en su territorio y Panamá mostró su desacuerdo por motivos económicos.

Los historiadores sostienen que la Gran Colombia como nación fracasó también debido a las escasas vías de comunicación en el inmenso territorio y, muy especialmente, por la falta de voluntad política de los distintos sectores sociales para consolidar una plena integración de los distintos territorios.

En 1826 tuvo lugar un proceso separatista promovido por el venezolano José Antonio Páez, conocido popularmente como La Cosiata. En aquel contexto había dos posturas enfrentadas: la encabezada por Bolívar que defendía el poder central y la liderada por el vicepresidente de la Gran Colombia, Francisco de Paula Santander, que proponía el federalismo. Las dos visiones opuestas son el origen de la clásica división latinoamericana entre liberales y conservadores, ya que el Santanderismo representaba el liberalismo y el Bolivarianismo tenía un talante más conservador. Este enfrentamiento ideológico desembocó en la dictadura de Bolívar a partir de 1828 y las consiguientes tensiones internas promovidas por los opositores a Bolívar.

El sueño bolivariano de establecer una gran nación se esfumó cuando Venezuela impulsó una nueva Constitución y la ruptura definitiva con la Gran Colombia. La decisión venezolana fue el detonante de la separación de Ecuador y un nuevo marco de relaciones entre Colombia y Panamá. La inesperada muerte de Simón Bolívar en 1830 fue igualmente otro factor que agudizó la desmembración de la nueva nación.

La disolución de la Gran Colombia se tradujo en una nueva denominación para el actual territorio colombiano, ya que desde 1831 hasta 1858 recibió el nombre de República de la Nueva Granada, luego se llamó Confederación Granadina hasta 1853, con posterioridad pasó a llamarse Estados Unidos de Colombia y finalmente República de Colombia en 1886.

La victoria del Ejército Libertador, liderado por Simón Bolívar, sobre las tropas realistas el 7 de agosto de 1819 en el Puente de Boyacá, marcó la derrota definitiva del dominio español en los territorios que en ese momento ocupaba el virreinato de Nueva Granada, la capitanía de Venezuela y las audiencias de Quito y Panamá.

 

El triunfo libertador dio paso, a su vez, a la concreción de un proyecto político que se venía gestando en la cabeza de Bolívar y otros libertadores desde hacía algunos años: la fundación de una gran república en el norte de Suramérica.

Mientras Colombia celebra en todo el país el bicentenario de la Batalla de Boyacá, vale la pena recordar las características del gran estado conformado a partir de aquel hito ocurrido en 1819.

Si hiciéramos el ejercicio de extrapolarla a la actualidad, la 'Gran Colombia' tendría hoy una extensión territorial de 2.343.741 kilómetros cuadrados y 99.780.741 habitantes, que habría sido la segunda economía de América latina después de Brasil.

En un proceso parecido en el sur, las Provincias Unidas del Río de la Plata también se disgregan: aunque el nuevo gobierno reclamaba jurisdicción sobre todo el territorio del Virreinato, nunca llegaron a controlar su totalidad, que acabó por subdividirse en países: nunca pudo controlar la intendencia del Paraguay, pese a una campaña militar enviada  desde Buenos Aires. Se perdió el control del Alto Perú, luego de las batallas de Huaqui (1811) y Sipe Sipe (1815). La guerra contra los luso-brasileños y los conflictos con José Artigas dieron lugar a la pérdida del control sobre la Provincia Oriental, que finalizó con la creación del llamado Estado Oriental del Uruguay en 1828. Estos tres territorios se transformaron en sendos estados independientes.

En cuanto al norte, en el año de 1830 las expectativas de unidad y desarrollo para Sudamérica que tenía el libertador Bolívar llegan a su fin, éste renuncia ese mismo año luego de la disolución de la Gran Colombia en Nueva Granada, Venezuela y Ecuador y muere en Santa Marta a sus 47 años.

 Un hecho substancial es el asesinato de Sucre, el sucesor elegido por el Libertador, quien camino de Bogotá a su residencia en Quito fue abatido. Simón Bolívar muere con una sensación de derrota, pues según sus palabras: Hemos estado arando en el mar” y es que la Gran República comenzó en una época difícil en la que el inconformismo con la situación política planteada por Bolívar fue en aumento, por diferencias internas.

 Siempre las divisiones conspiraron en contra de la unidad y progreso de los pueblos, el histórico y famoso: “divide y reinarás”. Las máximas latinas divide et impera y sus variantes: divide et vinces, divide ut imperes y divide ut regnes, fueron utilizados por el gobernante romano Julio César y el emperador corso Napoleón, aunque más tarde, Maquiavelo en el libro “El Príncipe” adopta el concepto “divide y reinarás”, por eso se le suele atribuir a él la frase, que tuvo muchos creadores.

 

Miguel Eugenio Germino

 

Fuentes:

-Galeano, Eduardo, Las venas abiertas…, Siglo XXI, 1971.

-Galeano, Eduardo, Patas arriba, Catálogos, 2005.

-http://www.paisdeleyenda.com/historia/bolivarylagrancolom.htm

-https://digital.csic.es/bitstream/10261/28362/1/BolivarPen.pdf

-https://mundo.sputniknews.com/america-latina/201908071088308447-la-gran-colombia-auge-y-caida-del-sueno-de-simon-bolivar/

-https://www.colombia.co/pais-colombia/historia/asi-fue-la-gran-colombia-de-bolivar/




 

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